Un análisis en 360 grados. Por Karima Oliva Bello


1. La gestión de los espacios públicos debiera basarse en la profundización de los mecanismos democráticos de participación popular. Transparentar los procesos y brindar información sobre la toma de decisiones en torno a lo público debe ser una cultura de trabajo. El socialismo brinda las mejores condiciones para que así sea, hay que perfeccionar y profundizar todo cuanto se deba en esa dirección. En las urbes latinoamericanas se mantienen en las periferias (físicas, simbólicas y de toma de decisiones) grandes sectores de la población, ya que las ciudades son reconstruidas y funcionan en sintonía con las pautas de privatización y el ordenamiento que el mercado dispone. Hay áreas urbanas completas cuyas dinámicas expulsan a todos aquellos que, a pesar de ser habitantes de la ciudad, no ostentan un lugar privilegiado en la estructura socio-clasista. Investigaciones informan cómo, no solo es impensable que sean consultados sobre algo, sino que estas zonas de clase media o clase media alta son inhóspitas para los jóvenes residentes en áreas marginadas debido al alto grado de criminalización y las violencias simbólicas de que son víctimas. Las ciudades latinoamericanas son extremadamente violentas y exclusivas en el manejo de los espacios públicos. Esa realidad es más compleja que la que se ha estado discutiendo, lo cual no quita valor a los temas en cuestión. Sigue leyendo

Contra la virulencia de los pixeles. Por Patricia Pérez Pérez


La era de internet ha forjado una arena en constante evolución donde la ética, el civismo y los códigos universales del honor se enfrentan a los intereses más bajos de una masa informe, carente de principios y valores, que se disuelven en el plástico, la tóxica pixelización y el anonimato. Tratándose de la guerra mediática de Estados Unidos en contra de Cuba, cuyas estrategias se han modificado con las dos últimas administraciones de la Casa Blanca, cualquier bufón con turbante, pulsera y cascabel, sacado del hampa cervantina de Rinconete y Cortadillo, sienta bien para equilibrar o sustituir, según sea el caso, a los blogueros devenidos propietarios de medios, los malos artistas y los “laboratorios de ideas” sutilmente influenciados y hasta financiados por B. Obama, y sumar ahora, con título de marioneta pública a la continuidad de la farsa, la parada esperpéntica y el lenguaje soez de los embustes. Sigue leyendo