Dos respuestas sobre el sector privado y el socialismo en Cuba*. Por Iroel Sánchez


La nueva Constitución le otorga reconocimiento a la propiedad privada y define como propiedad social socialista principalmente al sector estatal. ¿Qué debe diferenciar el funcionamiento del sector privado en el socialismo (y en el capitalismo)?

La Constitución en su Título II, relativo a los fundamentos económicos del Estado, realmente afirma que en la República de Cuba rige un sistema de economía socialista basado en la propiedad de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción como la forma de propiedad principal, y la dirección planificada de la economía, que tiene en cuenta, regula y controla el mercado en función de los intereses de la sociedad. Más adelante reconoce la legitimidad y carácter complementario de la propiedad privada junto a otras, que interactúan en similares condiciones y son reguladas y controladas por el Estado en el modo de contribuir al desarrollo económico y social. Es decir, las distintas formas de propiedad reconocidas participan en la construcción del socialismo, en el impulso al proceso de desarrollo económico y social del país.

Pero existe una hegemonía global en torno al tema, en eso se basa el neoliberalismo. Se refuerza repitiendo siempre que lo privado es mucho más eficiente que lo estatal, hablando en términos estrictamente económicos, no de la eficiencia social, que ya es otra cosa y que se menciona muy poco. Pero es muy difícil comparar con certeza la eficiencia de un sector con otro que recibe veinticinco veces más cuando exporta, aunque sea indirectamente, un dólar.

Creo que es en Miseria de la filosofía donde Marx dice que las categorías sociales no son eternas, que tienen un contenido históricamente condicionado. Ese sector privado o no estatal, como se le dice, puede llegar en un funcionamiento coherente, que no es el que tenemos hoy, a ser también socialista, igual que el cooperativo. Cuando nosotros creemos una armonía en el funcionamiento económico ese sector privado puede y debe integrarse mucho más a la economía socialista, como se reitera hoy por la dirección del país. Recuerdo un artículo que escribí cuando la visita de Obama en vísperas del Congreso del Partido, donde dije que la respuesta a los intentos de utilizar el sector privado como factor de cambio de régimen tenía que ser integrarlo al socialismo. Creo que las medidas que se han estado adoptando van en esa dirección, aunque a veces la realidad lo dificulte, por las mismas cuestiones que ya el General de Ejército Raúl Castro criticó en la Asamblea Nacional, la improvisación, la superficialidad, las malas prácticas que han hecho inarmónico ese funcionamiento.

También conviven en Cuba imaginarios antagónicos en torno a la propiedad privada. Más allá de las miradas apologéticas o apocalípticas, ¿cómo cree que la coexistencia de lo privado (y cooperativo) y lo estatal influye en los comportamientos, formas de pensar, valores, subjetividades de las personas?

Muchos de los problemas que nosotros tenemos, los retrocesos en valores, los actos de incivilidad, son anteriores a que hubiéramos desarrollado un sector privado, y tienen que ver también con el incumplimiento de los principios socialistas. Ahora, cuando este sector privado se inserta en esas deformaciones (dualidad cambiaria, subsidios generalizados, insuficiente control de recursos como el combustible en el sector estatal… entre otras) eso trae resonancias.

Pero no es una cuestión automática, no es que una cosa genera la otra. Depende del entorno, de si se integra al sistema, si es coherente con el funcionamiento del sistema o no. Si nosotros tuviéramos ese problema resuelto, por ejemplo, no hubiera una emigración de un sector al otro. Yo creo que el centro es la desigualdad económica y social. Pasa con todo, Internet, por ejemplo, es una herramienta ideal, pero en un entorno de injusticia, amplifica la desigualdad. Entonces, en un contexto donde el trabajo no es todavía la vía fundamental de satisfacción de las necesidades de la gente, estas relaciones se complejizan.

Habría que ver si esos imaginarios serían los mismos en un entorno en el que una moneda no valiera veinticinco veces más en un sector  que en el otro, donde la electricidad y el agua no  fueran subsidiadas para unos y para otros no, donde la empresa estatal fuese realmente eficiente, donde se tuviera la misma autonomía en uno y en el otro. Pero no creo que se trate de una asociación automática, de decir ”el sector privado reproduce el capitalismo”. Cuando en una empresa estatal hay corrupción, ¿puede decirse que hay socialismo ahí? Hay que combatir al corrupto, pero también al corruptor, porque la desigualdad es corruptora, la desigualdad no basada en el aporte, en el trabajo, es muy dañina. Entonces en buena medida se dan esos problemas porque el entorno no es el adecuado.

El sector privado en el socialismo que defendemos puede y debe aportar al desarrollo del proyecto socialista al menos en tres términos: crecimiento económico, justicia social, y soberanía nacional. Lo contrario de asociarse a un poder extranjero interesado en cambiar el régimen económico y social existente en Cuba y que acaba de ser respaldado con el voto contundente del pueblo, o violar derechos de los trabajadores como la maternidad, las vacaciones, la protección ante los accidentes de trabajo, o dañar el medio ambiente.

*Fragmento de entrevista con Fernando Luis Rojas y Carolina García Salas para la serie “¿Qué socialismo?” de la revista Temas, publicada en abril  2019. Leer entrevista completa,

4 pensamientos en “Dos respuestas sobre el sector privado y el socialismo en Cuba*. Por Iroel Sánchez

  1. Cuba necesita un incremento significativo de la productividad, en esto creo que esta de acuerdo toda la sociedad, pero no debe ser a cualquier precio y la propiedad privada, con el neoliberalismo como referente internacional, puede acabar convirtiéndose en un peligroso Caballo de Troya. Cuando el funcionamiento de la propiedad pública no pasa por su mejor momento, disuelto el campo socialista, reconvertido y cuestionado el sector público en el mundo capitalista y desincentivado el modelo económico socialista cubano tras tener que soportar durante décadas todo tipo de palos en la rueda, con el firme propósito de generar escasez y frustración y descrédito en la población (tú haz como que me pagas que yo haré como que trabajo), se convierte en una fuerte tentación abrir paso a formas de producción privadas que bien pudieran llevar implícitas las semillas de la autodestrucción.

    El cuentapropismo no sólo se aprovecha de los subsidios públicos con que cuentan determinados factores productivos sino que, al introducir la autoexplotación y la explotación de la clase trabajadora en el modelo productivo cubano, tiene que obtener un mayor rendimiento a la fuerza frente al desincentivado modelo productivo del sector público. ¿Hasta qué punto es asumible y conveniente que los pequeños empresarios cuentapropistas se autoexploten y hagan de la acumulación de beneficios un valor en sí mismo, por encima de las necesidades humanas, que debería ser la aspiración única del factor trabajo como contribución a la sociedad, en forma de utilidad social, a cambio de las contraprestaciones que esta le presta?

    Una de las mayores inmoralidades del sistema de producción capitalista es el reconocimiento de la propiedad privada ilimitada cuando es producto de la autoexplotación y el ingenio, como si el planeta contara con recursos ilimitados, de forma que su desaforada acumulación no afectara al resto de los 7.800 millones de seres humanos a la hora de acceder a la renta y recursos vitales. Consentir la autoexplotación sin límites tiene como contrapartida una mentalidad que legitima la acumulación sin límites de riqueza, no sólo a través de la autoexplotación sino además a través de la cruel explotación de la clase trabajadora, que es algo que no podremos observar en la empresa pública cubana (a quienes vivimos en el capitalismo nos llama poderosamente la atención cuando vemos a los trabajadores cubanos en las tiendas y los hoteles y nos acordamos del agravio comparativo que suponen sus condiciones de trabajo respecto de las estresantes condiciones de trabajo en las tiendas y hoteles capitalistas).

    Con la autoexplotación y la explotación de la clase trabajadora, no es difícil de imaginar una mayor productividad del factor trabajo, a lo que ha tenido que recurrir el socialismo cubano por las malas inercias que ha generado el acoso y derribo de su mortal enemigo, tras la caída del campo socialista y el desmantelamiento del sector público en el mundo capitalista, como si la productividad privada con cada día más libertades y privilegios para la clase empresarial fuera el bálsamo de fierabras que necesita cualquier sistema económico para funcionar de forma eficiente y satisfactoria. Bastaría con analizar el modo como se está gestionando la pandemia en el mundo capitalista para llegar a la conclusión de que el sector privado se ha convertido en una trampa mortal, que está sacrificando la economía real por el hecho de que sólo representa la décima parte de la economía global, de modo que los capitalistas prefieren sacrificar aquella para maximizar beneficios en esta, y además mejorar posiciones en aquella (la asfixia económica que está provocando el virus está acabando con el tejido empresarial de la pequeña y mediana empresa, que será fagocitado por las grandes empresas y los buitres fondos de inversión).

    Si tan eficiente es la economía de mercado, cómo es posible que en el mundo capitalista las mascarillas y todo tipo de material sanitario esencial para la prevención y lucha contra el virus faltaran en los momentos más críticos, existiendo suficiente capacidad productiva y normas constitucionales que habilitan a los gobiernos para intervenir en la economía por razones de interés general? De qué eficiencia estamos hablando y con qué objetivo? Al hablar de conceptos como eficiencia asociados a la economía de mercado habría que empezar aludiendo a la eficiencia para manipular las mentes y los hábitos de consumo, de forma que actualmente a la gente en el capitalismo no sólo se la explota en el ámbito de la producción sino también del consumo, lo que ha posibilitado que los empresarios sin escrúpulos maximicen beneficios en sectores como la industria bélica y la industria de la enfermedad, con la ayuda de poderosos medios de persuasión, que cumplen a cabalidad las enseñanzas de Goebbels.

    El cuentapropismo en Cuba sólo puede ser un apendice del sistema económico de propiedad pública de los medios de producción, que debe velar en todo momento por el humanismo y la justicia social para que el sector privado se limite a atender una demanda sentida y justificada de la población en los sectores donde la iniciativa pública está funcionando de forma deficiente por décadas de lucha integral contra su mortal enemigo, empeñado en impedir a toda costa que el socialismo sea un experimento sin ningún tipo de contaminación y en convencer a sus víctimas que viven en el mejor de los mundos posibles, aunque estén viviendo la más espeluznante de las experiencias (como es la resultante de la mala gestión de la pandemia) por la única razón de hay que atacar a la economía real global para salvar y lograr máxima rentabilidad de la economía ficticia o financiera, además de reestructurar la economía real en beneficio de las más poderosas fortunas y corporaciones. A esta dramática situación nos ha conducido la “eficiente” economía de mercado, en una nueva versión de resolución de conflictos diferente a las guerras clásicas entre bloques, que persigue un mismo objetivo: la acumulación ilimitada de riqueza por parte de una poderosa oligarquía para quien dejar de acumular de forma creciente es sinónimo de fracaso, de forma que no se detendrá, por alto que sea el precio que paguemos todos, hasta reventar de alguna forma, pues los recursos son limitados y la capacidad de resistencia de los ecosistemas y de la gente a toda clase de abusos y efectos nocivos (como el cambio climático) también.

  2. Lamentablemente en mi actividad hay personas con mucho dinero,que han logrado un control enorme,tienen gran influencia.Regalos,invitaciones,etc.les permiten tener de su lado a funcionarios que los apoyan,tanto que colocaron a uno de los suyos de número uno. Esta clase cada dia ira por más.

  3. Saludo fraternal desde Tierra Azteca, compañeros.
    Muy buena la entrevista de “Temas”, y excelente el análisis de Sin Permiso. No tengo conocimientos para pronunciarme con seriedad sobre cuestiones tan importantes. Solo quiero decir que me reanima, me entusiasma, ver el alto nivel que tiene en Cuba el debate económico, político, ideológico.
    Todo mi respeto, mi cariño, mi indeclinable apoyo a Cuba, vanguardia de la lucha contra el enemigo imperialista.
    Seguiré estudiando estos materiales que RESULTAN DE ENORME UTILIDAD PARA ENTENDER EL FUNCIONAMIENTO DEL CAPITALISMO ACTUAL.
    Gracias. Adelante. La inteligencia está de nuestro lado.
    Atentamente,
    Federico Ramírez

  4. Iroel,
    Como Ud senala, efectivamente el sector cuentapropista “disfruta” de tarifas subsidiadaa de servicios y de una tasa de 25×1 en un numero de casos (casas de rentas, paladares, etc).
    Ahora, habria que preguntarse cuantas empresas estatales que “disfrutan” de una tasa USD 1 = CUP 1 (tambien artificial a todas luces) serian rentables. Algunas que hoy en dia no lo son, serian rentables y viceversa. Esta es una situacion que constituye un quebradero de cabeza para economistas en el momento que se decida eliminar la dualidad monetaria ( o mas bien, establecer una tasa de cambio mas realista).
    Posiblemente establecer tarifas mas justas por los servicios a las PYMES seria un primer paso y dejar el servicio subsidiado estrictamente para el sector residencial mientras se logre una adecuada correspondencia entre los ingresos por concepto de salario y el costo de vida de la canasta basica de una familia promedio.

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