La educación y la salud en Cuba. Un recorrido histórico *. Por Patricia Pérez Pérez


Para calibrar el desarrollo alcanzado hoy por el sistema educativo y de salud de Cuba, es indispensable conocer su situación durante las grandes etapas históricas que precedieron al proceso iniciado en 1959, fecha que sin lugar a duda marca el inicio de los cambios más relevantes ocurridos en términos socioculturales en el seno de la nación caribeña. Es por ello que con este estudio nos acercamos cronológicamente a los grandes acontecimientos y personalidades que marcaron su evolución, exponiendo los múltiples avances que se han obtenido en las seis últimas décadas de Revolución, a pesar de las difíciles condiciones impuestas por el férreo bloqueo estadounidense.

La mayoría de los medios de comunicación del mundo occidental modelan verbalmente la imagen de Cuba y del largo proceso de cambio iniciado en 1959 a partir de patrones a los cuales los cubanos deberían remitirse. Por lo general, se silencian o se tergiversan los logros para ensalzar las dificultades sin que muchas veces éstas se acompañen de las necesarias referencias directas o indirectas a que la realidad cubana, como la de otros países del continente, es el resultado de una historia enrevesada y dolorosa.

El desajuste evidente entre tales normas preestablecidas y el ámbito al cual quieren aplicarse se incrementa en medio de una modernidad desresponsabilizadora e impide describir de manera objetiva, sin prejuicios ni pretensiones hegemónicas, la construcción de la sociedad cubana del presente. En una época en que los medios masivos de difusión de la información eran mucho más limitados que los que conocemos hoy, José Martí describía ya el peligro de estas nuevas formas de progreso, advirtiendo sobre las consecuencias del fenómeno de la monopolización de la prensa1.

Sin embargo, al referirse a la Revolución cubana dos sectores escapan, de manera general aunque no absoluta, de la desaprobación imperante de la doxa: el de la educación y el de la salud. Los esfuerzos por garantizar estos derechos al pueblo se dibujan con luces que también han proyectado sombras similares a la talla de los obstáculos que han debido enfrentar a lo largo de su trayectoria. Ante la imposibilidad de ser exhaustivos nos limitaremos a ofrecer algunas precisiones históricas, desde la época de la colonia a esta suerte de lugar común, recordando luego algunas líneas de fuerza que han caracterizado el desarrollo de ambos campos durante seis décadas de Revolución, no sin precisar otros aspectos que han constituido un freno para su mejor evolución, especialmente desde la década de los 90.

I.1. La herencia de la colonia y la neocolonia

Para entender cabalmente el desarrollo del sistema educativo y de salud cubanos después del triunfo revolucionario de 1959 es indispensable recordar, a grandes trazos, las políticas educacionales y de salud instauradas en la isla desde la época colonial.

Si la medicina de los aborígenes cubanos era ejercida esencialmente por los behiques o bohiques, considerados sacerdotes-médicos, que según Fernando Ortiz eran poderosos personajes, conocidos gracias a los cronistas de la Conquista de América, durante los primeros siglos de los cuatro que abarcó la presencia española en Cuba el encargado de realizar las acciones de salud pública, que no estaban reguladas por legislación alguna, era el Cabildo. Durante el reinado del Emperador Carlos V se ordenó la fundación del primer hospital en la Villa de Santiago de Cuba (en fecha no precisada entre 1522 y 1523) junto a su Catedral, el que debió ser un barracón con techo de guano, pues así eran todas las viviendas, salvo la de Diego Velázquez, que era de cantería2. Con posterioridad se fundó el Hospital de la Caridad en La Habana, destruido diez años después a causa de la quema de la ciudad por Jacques de Sores, y otro, en Bayamo, en 1544, el mismo año en que se creó el segundo en la Habana. El historiador cubano Emilio Roig de Leuchsenring señala que el primer médico cirujano y farmacéutico de la futura capital habanera fue el licenciado Gamarra, quien ejerció en la villa hacia 1569, aunque ya desde 1552 un maestro llamado Juan Gómez ostentaba el título exclusivo de barbero cirujano3.

Las órdenes religiosas se ocuparon durante siglos de cuidar a los enfermos, llevar los registros de nacimientos y muertes, hacer enterramientos en las iglesias, adoptar medidas ante las epidemias y de administrar lo relativo a medicamentos y al cultivo de plantas medicinales para sus hospitales4. A estas acciones se sumaba la actividad paralela de los curanderos entre los que sobresale el nombre de Mariana de Nava, quien se ganó el título de primera médico municipal de Santiago de Cuba en los albores del siglo XVII, hecho motivado por la ausencia de profesionales de la península en el lugar5. Se conserva en las Actas Capitulares del Ayuntamiento de La Habana el recuerdo de epidemias mortíferas como la de 1649, a causa de cuyos estragos murió “la mayor parte de los vecinos y personas que en ella residían”, probablemente de peste bubónica6 ante la total impotencia de los moradores y escasos médicos. El antiguo Convento e iglesia de Belén en La Habana fue una de las instituciones que, además de atender a enfermos y heridos, distribuía alimentos a los pobres y mantenía una escuela gratuita para más de 500 niños desde principios del siglo XVIII. Entre las ventajas que la nueva clase de hacendados criollos logra obtener del gobierno colonial, se encuentra la implantación del «facultativo de semana» o médico de guardia, para la atención ambulatoria a los pobres de la ciudad de La Habana7.

El inicio de los estudios médicos en el país se remonta a la creación la Universidad Real y Pontificia de San Gerónimo (1728), la primera en la isla de Cuba, situada en el corazón de la Villa de San Cristóbal de La Habana que acogió al mismo tiempo las cátedras de Cánones, Leyes, Matemáticas, Gramática, Teología y Filosofía8. Todas estas carreras estuvieron destinadas por siglos a la clase alta. Desde finales del XVIII y a lo largo de la centuria decimonónica, la medicina en Cuba comenzó a formar parte de una avanzada en materia de Patología y de Epidemiología gracias a los aportes científicos de hombres insignes como el doctor Tomás Romay Chacón —considerado como el Padre de la medicina cubana—, reconocido por la introducción y difusión de la vacuna antivariólica en Cuba y por haber iniciado el primer movimiento científico que se desarrolló en la Isla durante el período colonial. El 13 de julio de 1804, con la ayuda de la Sociedad Económica Amigos del País de la cual Romay fue Miembro de Honor (1834) y director (1842), se estableció en La Habana la Junta Central de Vacunación9, con sedes en otras regiones del archipiélago. Entre sus funciones estaba la de obtener, conservar y aplicar las vacunas y llevar el control estadístico de su aplicación. Una de las medidas tomadas fue la vacunación obligatoria de todos los esclavos que llegaban al puerto de La Habana y a otras provincias, como condición previa para su venta10. En enero de ese año de 1804 se practicaron así las primeras vacunaciones antivariólicas en Santiago de Cuba por el cirujano francés Vignard y un mes más tarde en La Habana por el doctor Romay. Gracias a su estrecha colaboración con el ilustrado Obispo de Espada, cuyas preocupaciones higiénicas apoyó el científico en su Discurso sobre las sepulturas fuera de los pueblos (1806), se eliminaron poco a poco los enterramientos dentro del perímetro urbano habanero. En 1817 Romay inició además la labor de reforma de la enseñanza médica en el Hospital Militar de San Ambrosio11, donde además de curarse a los enfermos se impartían clases de Higiene, Anatomía y Cirugía hasta su cierre en 1842.

El sistema de salud pública colonial estuvo controlado en el primer cuarto del siglo XIX por el Real Tribunal de Protomedicato, que dirigía el ejercicio médico en todas sus ramas y el de las farmacias, además de asesorar las medidas sanitarias en casos de epidemias de las cuales se encargaban la Junta Central de Vacunación y las Juntas de Sanidad. La atención médica ambulatoria quedaba fuera de este incipiente sistema de salud12. Hacia los años 1860 desaparece el Facultativo de Semana, deteriorándose su funcionamiento con el inicio de la Guerra de los Diez años. Sin embargo, en 1870 se crea el Servicio Sanitario Municipal, el cual comprendía los modelos de atención médica ambulatoria de Casas de Socorro13.

La Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, que se inauguró el 19 de mayo de 1861, marcó el inicio de la institucionalización de la ciencia en Cuba, y acogió en su seno a eminentes científicos e investigadores, entre ellos al doctor Carlos Juan Finlay Barrés (oftalmólogo y microbiólogo), quien además de introducir el tratamiento quirúrgico del glaucoma en Cuba hizo un gran aporte a la medicina mundial: el descubrimiento del mosquito transmisor de la fiebre amarilla. Finlay enunció además, en 1881, la teoría metaxénica de la transmisión de enfermedades, lo que significaba que los responsables de la transmisión eran agentes biológicos (en este caso el mosquito) y no ambientales, como lo imponía el pensamiento científico de la época. La Academia, como lo recuerda José López Sánchez, “generó un poderoso y ascendente movimiento por la ilustración hacia las ciencias naturales, complemento y continuación del que se iniciara en 1790”14.

En la Capital del país había solo 4 hospitales en la década de los 80. Subsistía el Hospital de San Juan de Dios (antes Hospital de San Felipe y Santiago) cuyas condiciones eran paupérrimas como las de los dos hospitales militares de El Príncipe y el de San Ambrosio. En 1886 se construyó el primer hospital moderno y científico con el nombre de Reina Mercedes (hoy Hospital Universitario Comandante Manuel Fajardo), pero no por iniciativa oficial, sino por la acción del médico cubano Emilio Núñez de Villavicencio y gracias a las contribuciones de otros benefactores que lo hicieron posible. Durante el período que separó las dos contiendas independentistas (1888-1893), el mínimo de muertes por cada mil habitantes al año fue de 43.75, y el máximo, de 87.5. El llamado Servicio de Higiene Especial, reglamentador de la prostitución, «más servía de lucro y de granjería a los gobiernos que de verdadera profilaxis»15.

Después de 1895 el sistema de salud se encontraba profundamente debilitado. Muchos médicos cubanos emigraron a causa del estallido de la guerra y otros se integraron a las fuerzas mambisas. Entre las personalidades más sobresalientes de ambas contiendas destaca la labor de la enfermera Rosa María Castellanos (Rosa la Bayamesa) quien además de curar a los enfermos y heridos en los campos de batalla fue una de las pocas mujeres que logró obtener el grado de capitán del Ejército Libertador de Cuba. La Reconcentración de Valeriano Weyler, medida de extrema violencia puesta en vigor a instancias del gabinete conservador de Cánovas del Castillo (1896-1897), aumentó a cifras incalculables la mortalidad por enfermedades infecciosas. En 1897, las Juntas de Sanidad y Beneficencia ya eran prácticamente inexistentes; los hospitales de caridad quedaron sin recursos y la sanidad militar española también quedó prácticamente paralizada. Se estima que por causa de la fiebre amarilla y la tuberculosis pulmonar fallecieron más de 11 000 soldados españoles. Algunos historiadores plantean que en el país fallecieron alrededor de 300 000 personas como consecuencia directa o indirecta de la Reconcentración y de la guerra16.

I.1.1. La eminente labor científica de Carlos J. Finlay Barrés

Durante los primeros años del período de la República neocolonial (1902-1958), bajo la influencia de la Escuela Cubana de Higienistas de principios del siglo XX, con el doctor Carlos J. Finlay Barrés al frente, se reorganizaron y desarrollaron en Cuba las Juntas de Sanidad y Beneficencia heredadas de la colonia, y en 1909 el sistema de salud pública cubano alcanzó la categoría ministerial, siendo el primer país en el mundo en lograrlo al crearse la Secretaría de Sanidad y Beneficencia.

Monumento a CarlosJ. Finlay en el Hospital Militar que lleva su nombre, La Habana, Municipio Marianao

Gracias a su genio y dedicación, el hijo de escocés y francesa nacido en Camagüey pudo regocijarse al ver erradicar el morbo amarillo en su tierra desde septiembre de 1901, aunque se registró un nuevo brote en 1905. Alcanzó a saber en vida que su teoría metaxénica había permitido conocer el mecanismo de otras enfermedades mortales como la filaria (1884) y la malaria (1894-95, mosquito), la fiebre tejana (garrapatas, 1893), la enfermedad del sueño (mosca tsé-tsé, 1903-1919) y el tifus (1910, piojo). Murió en 1915, dejando al mundo de la investigación médica más de cien artículos sobre fiebre amarilla. Pero su descubrimiento se convirtió en el eje de una controversia que puede servir de indicador a la hora de analizar la historia de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos de América. El vecino del Norte quiso apoderarse de la paternidad del descubrimiento y encontrar en el famoso “saneamiento de los trópicos” una razón suficiente para justificar la guerra contra España y, sobre todo, un pretexto “humanitario” como excusa de la intervención de 1898. El gobernador militar Leonard Wood encontró el momento preciso para reclamar la propiedad del hallazgo de Finlay, con lo cual la usurpación de la independencia de Cuba corría pareja con la del despojo de un genial descubrimiento. Sin embargo, la medicina francesa echó por tierra años más tarde el vilipendio de quitarle la total autoría, al proclamar la ausencia total de precursores al genio de Finlay.

En 1908 Francia le entregó la orden de la Legión de Honor y, luego de su muerte, la tierra de sus antepasados se unió al tributo al doctor cubano y en 1928 le dio a una calle parisina (la Rue des Usines) el nombre de Rue du docteur Finlay. Otro importante homenaje se le dio en España durante el Xmo Congreso de Historia de la Medicina (en septiembre de 1935), en plena época de la República española. Emilio Roig de Leuchsenring le hizo igualmente justicia histórica a Finlay en una serie de nueve artículos publicados en la revista Carteles, en 1942, haciendo frente a las continuas tergiversaciones de las cuales seguía siendo objeto el cubano después de la segunda guerra mundial. El “XIV Congreso Internacional de Historia de la Medicina”, celebrado en Roma en 1954, ratificó, una vez más, que solo a Finlay le correspondía el mérito de haber logrado el trascendental descubrimiento17.

Desde 1942 el llamado Consejo Nacional de la Tuberculosis, creado desde 1936, decidió utilizar en Cuba la vacuna antituberculosa (conocida desde 1928 como estrategia de lucha contra la enfermedad) y se distribuyó de forma gratuita18. Poco a poco se fue abriendo paso la inmunización en Cuba, a pesar de que no existía realmente una política oficial dirigida a la protección de la población ni de la infancia, pues se vacunaban entonces sólo los que podían y había un gran porciento sin cobertura vacunal.

I.2. Situación en Cuba en los años 1950

En los años 1950 el estado de la salud de la población en Cuba se caracterizaba por los altos índices de parasitismo y desnutrición, sobre todo en la población infantil rural, por la inexistencia de una política de prevención de las enfermedades19. El buen funcionamiento del sistema sanitario se limitaba a consultorios privados, generalmente inaccesibles por lo alto de sus precios, y no existían hospitales clínico-quirúrgicos ni policlínicos rurales. Los servicios de salud se caracterizaban por su desigual distribución entre las zonas urbanas y el campo, donde solamente existía un hospital20. Esta situación era similar en el caso de la estomatología y la enfermería. Las instalaciones públicas de salud y las Casas de Socorro, de menor calidad en sus prestaciones, en ocasiones cobraban por sus servicios21.Los niños morían de gastroenteritis y enfermedades respiratorias como primeras causas de muerte. Se recurría por necesidad a la medicina natural y a los curanderos, algunos cuyos nombres se hicieron célebres como el de Antoñica Izquierdo y sus tratamientos con agua (tradición o leyenda de «los acuáticos») en Pinar del Río. La expectativa de vida era de apenas 60 años para una población de alrededor de 6 millones y medio de habitantes en 195922. El país contaba con unos 6 000 médicos, concentrados fundamentalmente en la capital y cabeceras de provincias y solamente existía una escuela de medicina, la de la Universidad de La Habana, donde los estudios teóricos no se complementaban con estudios prácticos.

Tanto como el de la salud, el sistema educativo cubano durante la época colonial era el reflejo del de la metrópoli española y estaba estrechamente ligado con la situación económica, política y social de ese país. Uno de los hechos fundamentales de esta etapa histórica es la creación, en 1689, del Seminario Conciliar de San Carlos y San Ambrosio y la del Colegio Seminario San Basilio el Magno en Santiago de Cuba, en 1722. El primero alcanzó tal renombre científico en el siglo XVIII que ni la universidad Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana, creada unos años después (en 1728), podía competir con él en cuanto al saber avanzado de la época23. En 1795, como lo subraya Hortensia Pichardo, «el padre Agustín Caballero había pedido libertad para los maestros, y hacía años que los profesores del Seminario habían roto con los textos clásicos y redactado sus propios textos. Por eso fue tan fecunda la enseñanza de ese centro que contribuyó mucho más que la Universidad al adelanto del pensamiento y de la ciencia en Cuba»24.

Durante el siglo XIX varios planes fueron realizados con la idea de mejorar la educación y se recibió una Real Orden que establecía la Primera Ley Escolar de Cuba, la cual disponía la fundación de las escuelas de primera enseñanza que fuesen necesarias y la instrucción gratuita para los niños pobres. Pero estas medidas estaban mayoritariamente dirigidas a la clase dominante, interesada en impedir la alfabetización de los esclavos y campesinos25. Bachiller y Morales comenta en sus apuntes históricos la urgente necesidad de fomentar la educación primaria para satisfacer las necesidades del país, tanto en lo privado como en lo público. El conocido autor fija una cronología de la Enseñanza Primaria durante el siglo XIX y critica el estado penoso de la Enseñanza Secundaria, entre otros temas de orden social y científico26. En 1816, la Sociedad Económica de Amigos del País, que actuaba como una institución neta y exclusivamente cubana en contraposición con la conveniencia del gobierno español, creó su Sección de Educación. Inmediatamente asumió la dirección de la enseñanza primaria, por entonces atrasadísima en Cuba, y facilitó la provisión de la Cátedra de Matemáticas de la Universidad de La Habana y de otras especialidades científicas, además de crear el Jardín Botánico, la Academia de Dibujo San Alejandro y la Escuela de Náutica y la de Obstetricia. Tuvo a su cargo la publicación del Papel Periódico (primer periódico literario), y en 1831 comenzó la de la importante Revista Bimestre Cubana27.

En la segunda mitad del siglo el gobierno español fundó tres Escuelas Normales en Cuba: la primera en Guanabacoa en 1857 y, posteriormente, otras dos también en La Habana, una para la formación de maestros y otra para la de maestras, en el año 189028. El objetivo era no dejar en manos de los cubanos la formación de los docentes. Si bien en la Normal de Guanabacoa el magisterio era asegurado por los Padres Escolapios, en las dos escuelas normales restantes la enseñanza fue asignada a maestros provenientes de la metrópoli, cuyas plazas fueron propuestas a concurso público de méritos y publicadas por la Gaceta de Madrid del 23 de junio de 1890. Otra importante institución inaugurada en la misma ciudad habanera fue el Liceo Artístico y Literario (hoy Casa de la Cultura Rita Montaner de Guanabacoa), inaugurado en junio de 1861 con la finalidad de fomentar las letras, las ciencias y las bellas artes, de impartir clases gratuitas y de ofrecer cursos de diferentes idiomas, entre otras funciones. Las más encumbradas personalidades de la cultura nacional, como Rafael María de Mendive, José de la Luz y Caballero, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Felipe Poey o Enrique José Varona pertenecieron a esta institución. Allí trabajó José Martí como Socio Facultativo de la sección de Literatura, en noviembre de 1878, y como Secretario, en enero del siguiente año. Fue en este lugar que pronunció su primer discurso público el 22 de enero de 1879.

En el período que abarca de 1898 a 1959, la educación nunca gozó de amplios recursos, aunque durante los primeros años de la intervención norteamericana se advirtieron algunos avances como la introducción de nuevas asignaturas en los planes de estudio, la formación de maestros, la creación de escuelas y la instauración de un sistema de educación primaria pública gratuita. Sin embargo, la mayoría de los libros de textos eran traducidos del inglés, y los programas, poco adaptados a las realidades del país, creaban las condiciones para el fomento de una total dependencia cultural29. A pesar de que una ley (la 308) fijaba desde 1900 el carácter obligatorio de la enseñanza primaria, ésta última siempre fue víctima de la constante desatención por parte de los diferentes gobiernos.

La formación de docentes tenía carácter especializado para los maestros de la educación primaria, mediante el sistema de Escuelas Normales (nivel terciario no universitario), de las cuales existía una en cada una de las seis provincias en las que estaba dividida Cuba, pero se carecía de un sistema similar para la formación de profesores de la enseñanza media, y a nivel universitario se contaba solamente con la carrera de Pedagogía con solo tres facultades de Educación30.

Frente a esta situación de las dos primeras décadas del siglo XX y ante el inmovilismo imperante en el sistema educacional a causa de los gobernantes, el movimiento estudiantil manifestó su radicalismo con la exigencia de una reforma universitaria que no se limitó al alcance de la transformación docente, académica y administrativa de la universidad. El 3 de noviembre de 1923 Julio Antonio Mella, destacado dirigente revolucionario, líder de la Federación Estudiantil Universitaria y fundador del primer Partido Comunista de Cuba, funda la Universidad Popular José Martí, dedicada a la formación de los obreros que, aunque fue de poca duración, pudo aportarles conocimientos indispensables para la toma de conciencia de su papel en la sociedad31.

En el año 1953 un censo evidenciaba el abandono oficial de la educación rural, con 41.7% de personas analfabetas” 32, un sinnúmero de maestros desempleados (alrededor de 10 000, casi la mitad de los que existían), la falta de escuelas y una tasa de analfabetismo que ascendía al 22,3% entre las edades de 10 a 49 años33. Quienes alcanzaban a integrar la educación primaria se limitaban por lo general al tercer grado de escolaridad. La enseñanza secundaria era prácticamente inexistente como la educación especializada, que no estaba organizada ni estructurada científicamente. Solamente un 2.8% de los jóvenes ingresaban a la Universidad. Se disponía de muy pocos centros de formación para adultos, quienes generalmente eran alumnos de nivel primario interesados por su superación. La Enseñanza Pre-universitaria, en el curso escolar 1958-1959, contaba sólo con veintiuna escuelas y una matrícula de 37 248 alumnos.34

Algunos estudiantes y profesores de los años 40 y 50 como Alejo Carpentier, Raúl Roa, Rubén Martínez Villena, Eduardo Chibás, Juan Marinello, José Lezama Lima y Fernando Ortiz, entre otras figuras destacadas de la intelectualidad y de la política cubanas, contribuyeron significativamente a  elevar el nivel académico, no solo en la Universidad de La Habana, sino en las dos nuevas universidades del país fundadas, en 1947 (la Universidad de Oriente) y en 1952 (la Universidad Central de Las Villas). Estas dos últimas, cuya creación había sido reclamada desde el siglo XIX por poetas como Plácido (1846) y por Independentistas como los de la Asamblea de Guáimaro (1868)35, se unieron a la lucha por la transformación de la sociedad cubana. Luego del ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, en su célebre alegato conocido como La Historia me absolverá, Fidel detalló entre las cinco leyes revolucionarias que serían proclamadas inmediatamente después del posible triunfo, la necesaria reforma de la salud y de la educación.

II. Cambios en la educación y la salud a partir de la etapa revolucionaria. Tres primeras décadas.

Al triunfar la Revolución cubana en enero de 1959 muchos maestros y profesores y casi la mitad de los médicos con que contaba Cuba abandonaron el país. A pesar de las dificultades y del hostigamiento continuo por parte del gobierno de Estados Unidos, a través de su declarada política de agresiones constantes, el joven gobierno revolucionario reconoció el derecho de toda persona a recibir servicios de educación y de salud sin costo directo y asumió la responsabilidad de suministrar los recursos y medios necesarios para todo ello. Desde entonces y hasta la fecha, los logros del sistema de salud cubano y sus avances en materia de enseñanza han sido reconocidos internacionalmente.

II.1-Salud (1960-1980)

Fue con la Revolución que se inició en Cuba un movimiento para el desarrollo de la atención primaria de salud. Una de las primeras labores realizadas para mejorar la situación en que se encontraba el país fue la protección y la prevención contra las enfermedades. En febrero de 1959, se creó el Departamento de Asistencia Técnica, Material y Cultural al Campesinado del Ejército Rebelde, el cual se ocupaba de la atención médica a la población rural, pues conocía con detalle la mala situación del campo cubano36. En enero de 1960 se aprobó la Ley 723 del Servicio Médico Social Rural (SMSR-no obligatorio) para médicos recién graduados, misión que fue asignada a los hospitales rurales que se construían y se ponían en funcionamiento, así como en los consultorios de los médicos en zona rural (llamados Puestos Médicos Rurales) 37. Entre las primeras tareas educativas que asumieron dichos profesionales estuvo la de ofrecer su colaboración a las «comadronas», conocidas parteras que también se hacían llamar «recogedoras» y eran quienes brindaban cuidados a las parturientas en casi todo el país. Estas parteras fueron instruidas y posteriormente incorporadas como trabajadoras de las unidades rurales de servicios38. Así fue como se erradicó la práctica empírica en la atención del parto en Cuba. En las ciudades se crearon las Unidades Sanitarias que reemplazaron las antiguas Jefaturas Locales de Salubridad, coincidiendo durante poco tiempo con las Casas de Socorro de épocas anteriores.

En 1962 comenzó la campaña de inmunización contra la poliomielitis, enfermedad causante de invalidez y muerte que azotaba mayoritariamente a la población infantil, así como la vacunación triple bacteriana que incluía la prevención del tétanos, la difteria y la tosferina, que ya eran curables en otros países desde finales del siglo XIX. Tres meses después de concluido el programa, se reportó el último caso de poliomielitis, y fue Cuba la primera nación latinoamericana en lograr tal éxito. Posteriormente, en diferentes etapas, se le administraron a la población otros tipos de vacunas que disminuyeron considerablemente los índices de infección y, por consiguiente, la tasa de mortalidad39.

Se creó además un Sistema Nacional de Salud caracterizado por poseer uno de los programas de atención primaria gratuitos más completos del mundo, que en sus momentos iniciales tuvo como objetivo la formación de la Red del Policlínico Integral Preventivo Curativo (1964), sustituido más tarde por el modelo del Policlínico Comunitario (1974) y luego por el del Médico y la Enfermera de la Familia (1984). Se concibió el sub-programa de atención primaria al adulto mayor, el Programa Materno-Infantil, el Programa de Asistencia Estomatológica y de Control de Enfermedades Transmisibles, entre otros.

En el período entre 1959-1969 fueron construidos 128 hospitales nuevos en el país y en los ochenta, el Estado emprendió un esfuerzo mayor para cerrar la brecha existente entre el número de hospitales rurales y urbanos. Ya para 1982 había 117 hospitales rurales en Cuba, es decir, el 35.8% de todos los hospitales de la nación40.

Como en otros países subdesarrollados, antes del triunfo revolucionario había en Cuba una alta tasa de natalidad infantil. La población cubana, en su mayoría, no tenía conocimiento ni información acerca de los métodos anticonceptivos, y la enseñanza a los médicos en la universidad no incluía estos temas en sus programas. Las mujeres, poco o nada habituadas a utilizar dichos métodos de control de la natalidad (a no ser el preservativo) y sin ayuda profesional para abortar, decidían parir a sus hijos no planificados, o bien los entregaban a las llamadas Casas de Beneficencia. Otras exponían sus vidas en manos inexpertas con medios absolutamente impropios para provocar una interrupción del embarazo. Por lo tanto, después de 1959, se promovió y estableció la institucionalización hospitalaria de la práctica del aborto voluntario, como una medida encaminada no solo a disminuir las complicaciones y el número de muertes maternas, sino a garantizar el pleno ejercicio de la igualdad entre los géneros41. No se requerían nuevas leyes de despenalización, pues el Código de Defensa Social de 1938 en su artículo 443 lo establecía como exento de responsabilidad criminal, lo que posibilitó el aborto voluntario en instituciones de salud con una interpretación flexible. Sin embargo, no fue hasta el 30 de diciembre de 1987 que se publicó el nuevo Código Penal, cuyo artículo 6 (Aborto ilícito) legalizó realmente el aborto en Cuba42.

La atención estomatológica gratuita a niños y adolescentes también comenzó a desarrollarse en la década de los 60 cuando se contaba con muy pocos recursos para ello43. En el año 1970 se inició en el país el programa de aplicación tópica de fluoruro de sodio al 0,2% a niños de 5-14 años cada 15 días y la aplicación tópica de laca-flúor a niños de 2-4 años cada 6 meses. En el año 1986 se estableció el reglamento del Ministerio de la Educación Primaria y Media y del Ministerio de Salud Pública, para la atención estomatológica a niños y adolescentes, brindando cobertura al 100 % de la población menor de 15 años y en 1992 se estableció el Programa Nacional de Atención Estomatológica Integral a la Población44.

La formación profesional en Ciencias Médicas ha sido, desde el triunfo de la Revolución cubana, indudablemente superior a la anterior, pues desde el primer año el aprendizaje teórico se ha combinado con la práctica docente. En 1960 se inició la Reforma Universitaria, la cual estableció para la enseñanza de la Medicina a dos escuelas: la de Medicina y la de Estomatología, formándose así la Facultad de Ciencias Médicas que exitosamente comenzó a preparar masivamente a médicos y estomatólogos que satisficieran las crecientes necesidades del sistema de Salud. Hasta mediados de los años sesenta las Escuelas de Medicina y Estomatología de la Universidad de La Habana fueron los únicos centros del país que formaban a médicos y estomatólogos45. Luego comenzaron a formarse otras escuelas en Santa Clara, dentro de la Universidad Central de Las Villas, y, en Santiago de Cuba, dentro de la Universidad de Oriente. Para la formación del personal funcionan desde 1974 cuatro Institutos Superiores de Ciencias Médicas, 21 Facultades de Medicina, cuatro Facultades de Estomatología, cuatro Facultades de Enfermería y cuatro Facultades de Tecnología de la Salud. Además, prestan servicios 169 sedes universitarias municipales en el territorio nacional46.

Por otra parte, si se conoce que en Cuba la primera transfusión de sangre humana fue realizada en 1878 por un médico colaborador de Carlos J. Finlay, es importante señalar que a partir de 1961 se desarrolló el sistema de Bancos de Sangre en el país, gracias al Ministerio de Salud Pública. De ellos existen hoy 26 centros en todo el territorio nacional.

En 1983 se creó la Ley 41 que regula el desarrollo de las donaciones de órganos y tejidos. Tal práctica, que ya es habitual en el sistema de salud cubano, aparece registrada en el Capítulo IV de dicha ley y refiere en su artículo 80 que «la donación de órganos, sangre y tejidos será un acto de libre y expresa voluntad del donante o de quien lo represente, según el caso, realizado con fines humanitarios, y se acreditará en el Carné de Identidad del donante». Así, desde la edad de los 18 años, cualquier cubano que esté en el pleno uso de sus facultades mentales puede dar fe de su voluntad de donar o no sus órganos y tejidos47. En 1970 se practicó el primer trasplante de riñón en Cuba y en 1985, el primer trasplante cardíaco, considerado como el primero realizado en un país del tercer mundo. Un año más tarde, tuvo lugar el primer trasplante combinado de corazón-pulmón, igualmente el primero en practicarse en un país latinoamericano48.

Todos estos avances en el sector de la salud se lograron a pesar de que la política de los Estados Unidos de Norteamérica ha privado continuamente a Cuba de la obtención de medicamentos imprescindibles, de información científico-técnica, de la posibilidad de asistir a eventos científicos internacionales, y ha llegado a utilizar el arma biológica contra su población en forma de dos epidemias que marcaron la sociedad cubana en los años 80: el dengue y la conjuntivitis hemorrágica, introducidas en 1981 y en 1982 respectivamente, siendo el caso más siniestro de guerra biológica desatada por el Gobierno de Estados Unidos contra Cuba, el cual causó la muerte de 158 personas, entre ellas 101 niños.49

II.2. Educación (1960-1980)

En materia de educación, desde el año 1959 surgieron las primeras transformaciones con la creación de un Sistema Nacional con acceso universal y gratuito para todos los ciudadanos, sin discriminación por color de la piel, sexo o estrato social, y paralelamente se acometió la Reforma Integral de la Enseñanza50. En solo un año (de 1960 a 1961) se habían creado 15 000 aulas nuevas en zonas rurales y la matrícula en escuelas elementales había aumentado hasta 1 118 942 alumnos, según los datos estadísticos que ofrece Pérez de la Riva (1975). En ese 1961, nombrado «Año de la Educación», el gobierno y el pueblo en general se enfrascaron en llevar adelante el primer gran proyecto social de la Revolución después del de la Reforma Agraria de 1960: la Campaña de Alfabetización. Como lo describe Jean Lamore en su libro Cuba, publicado en París en 1970:

«Rechazando las ofertas de la Unesco, Cuba buscó métodos propiamente cubanos y quiso hacer de esa campaña una realización exclusiva del pueblo cubano. […] Alfabetización, pero también mezcla humana entre citadinos y rurales, jóvenes y viejos, blancos y negros, la campaña se transformó en una epopeya de profundo significado humano, que marcó a toda una generación de jóvenes cubanos»51.

Así, en solo un año, la tasa de analfabetismo de un millón de habitantes, es decir, el 23.6 % de la población adulta existente en el país, había descendido a 3.9 %52. El 6 de julio del mismo año se nacionalizaron las escuelas privadas y se crearon los Círculos Infantiles que reciben desde entonces a los niños desde los 45 días de nacidos hasta los 5 años, antes de integrar la Educación Preescolar. La enseñanza se dividió en cuatro niveles: primario (de 6 a 12 años), secundario (de 12 a15 años), pre-universitario (de 15-18 años) y universitario. Durante el periodo 60-70 sólo la educación primaria era obligatoria, y en los años siguientes esta obligación se extendió hasta el noveno grado de la enseñanza secundaria. Los métodos de enseñanza fueron pronto adaptados a las nuevas circunstancias y una cadena de televisión transmitía todo el día programas escolares. De los antiguos cuarteles de la dictadura batistiana, sesenta y nueve fueron utilizados como escuelas y se amplió considerablemente la infraestructura para poder acoger a todos los educandos.

Desde 1963 comenzaron a funcionar los Círculos de Interés Científicos y Técnicos con la idea de incentivar vocaciones y sobre todo de crear un puente entre la educación y los principales sectores de la economía. También se creó la Escuela al campo para acercar a este a los estudiantes de las ciudades y hacerlos participar en las labores agrícolas indispensables para la subsistencia del país. En 1962 la Universidad de la Habana reabrió sus puertas, cerradas desde 1959, y se dio acceso universal a ella. A pesar de la insuficiente cantidad de profesores, el estado cubano atribuyó becas integrales a los estudiantes que vivían alejados de su centro estudiantil. Para la enseñanza dirigida a personas con discapacidades, se creó un modelo de escuelas especiales ajustadas a las características de los alumnos. En el curso 1961-1962 se crearon dieciocho establecimientos de este tipo y en el curso 1969-1970 sumaban ya 14253.

Asimismo, la creación de Institutos para la Formación de maestros (institutos pedagógicos) se impuso como una necesidad mayor ante la creciente demanda de personal docente calificado. En 1960 miles de maestros voluntarios prestaron servicios en los lugares más apartados del país, quienes paralelamente a las actividades de docencia recibían cursos por encuentros o a distancia54. En 1964 se crearon los tres primeros Institutos Pedagógicos, como facultades dependientes de tres de las cuatro universidades que existían en ese momento en el país, y en 1976 se fundaron los Institutos Superiores Pedagógicos (ISP) como universidades pedagógicas independientes, adscritas al Ministerio de Educación, que fueron aumentando numéricamente a todo lo largo y ancho del país.

Cuba eliminó el deporte profesional al inicio de la Revolución y creó, en febrero de 1961, el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER) que rige, entre otras funciones, las Escuelas de Iniciación Deportiva Escolar (EIDE), las Escuelas Superiores de Perfeccionamiento Atlético (ESPA), los Centros de Alto Rendimiento Deportivo (CEAR) y el Instituto Superior de Educación Física Manuel Fajardo55. Entre los años 1962 y 1968, se formaron de 1200 instructores con alguna experiencia en la práctica de un deporte y con un mínimo de sexto grado aprobado de escolaridad. En la entonces República Democrática Alemana se capacitaron alrededor de 400 técnicos en algunos deportes priorizados. En septiembre de 1964, se inició una segunda etapa con la Escuela Superior de Educación Física (ESEF) con el primer curso regular para la formación de profesores de nivel medio. Ambas instituciones desaparecieron a finales de los años 1980 con la formación de Licenciados en Cultura Física cuyo nivel de ingreso es de doceavo grado. Desde agosto de 1963 se celebraron, también bajo la dirección del INDER, los Juegos Deportivos Escolares Nacionales56.

Para llevar el arte a todos por igual, luego de un estudio general realizado sobre la enseñanza artística, se creó en 1962 la Escuela Nacional de Arte (ENA). Por primera vez en Cuba, una escuela de este tipo recibía a alumnos procedentes de todas las capas sociales y de todas las regiones del país luego de efectuarse rigurosas pruebas de aptitudes y capacidades requeridas para cada especialidad. La escuela se estableció en el antiguo y exclusivo Country Club de La Habana. Años más tarde, en 1976, junto a la ENA se dio origen al Instituto Superior de Arte (ISA). Hoy existen en Cuba quince Escuelas de Instructores de Arte57.

Además de la Educación regular se estableció, desde principios de la Revolución, un subsistema de Educación para adultos: el de la Educación Obrero Campesina, seguido de la Secundaria y de la Facultad Obrero-Campesina, donde además se incluyeron 4 semestres de enseñanza en Escuela de Idiomas. En estas escuelas de adultos fueron acogidos los jóvenes egresados de la enseñanza regular, permitiéndoles la obtención del grado de bachiller, y aquellos que se encontraban desvinculados del sistema escolar. También se creó y se desarrolló en esta etapa el subsistema de Educación General Politécnica y Laboral y el de la Educación Técnica y Profesional.

En los años 60 la Educación Superior contaba con cinco universidades. De mediados de los 70 a mediados del 80, se amplió notablemente el número de instituciones, que ya sumaban 28 en el año 1976.

III. La educación y la salud en Cuba desde los años 90 hasta la época actual.

El bloqueo impuesto a Cuba desde 1962 con la Ley del Embargo, dictada por el gobierno de los EE. UU, que prohíbe la adquisición de productos farmacéuticos, equipos médicos y materias primas requeridas para su fabricación en laboratorios o empresas cubanas, se recrudeció en la década de los 90 con la llamada Ley Torricelli y la Ley Helms Burton. En este período, conocido como Especial en tiempo de Paz, la educación y la salud afrontaron graves problemas por la falta de recursos. A pesar del estado de sitio impuesto al país, el sistema de enseñanza y de salud gratuita se mantuvo y ninguno de los hospitales ni centros educacionales dejó de funcionar.

En la educación, los materiales indispensables para los educandos (libretas, lápices, cuadernos, papel y otros insumos) y para el mantenimiento de las escuelas, se volvieron sumamente escasos. Muchos profesionales del sector, bajo el peso de la crisis económica, comenzaron a optar por vías más rápidas para obtener ingresos (fuga de profesionales hacia el turismo o los servicios) y la falta de personal se volvió un punto crítico que golpeó sobremanera los diferentes niveles de la instrucción. Igual suerte corrió el sector de la salud, con la consecuente degradación de las condiciones en los hospitales, la falta de equipos médicos y de material desechable indispensable para el correcto funcionamiento de estos.

Por otro lado, debido a las carencias originadas por el Período Especial que condujeron a un déficit nutricional dramático a partir de 1991, el pueblo cubano enfrentó un fuerte brote de neuropatía óptica epidémica, por lo que se hizo urgente la distribución, por parte del Estado, del suplemento vitamínico gratuito a la población para disminuir el número de afectados, que a finales del año 1997 sumaban ya un total de 58 600 en todo el país58.

Frente a la inminente necesidad de encontrar soluciones para la resolución de los principales problemas de salud y de alimentación en esta nueva etapa se aceleró el desarrollo de la biotecnología que había comenzado ya a finales de los años 80. Se creó entonces el primer Polo Científico en el Oeste de la capital, en el municipio habanero de Playa, donde se construyeron varios edificios que integraron la comunidad científica más extensa del país59. Además de impulsar el incremento de tecnologías de avanzada, dicho polo tenía también como finalidad el aporte de divisas mediante la creación de productos competitivos en el mercado farmacéutico internacional, cuyos resultados han sido representados por un gran número de vacunas y de fármacos. Entre 1992 y el 2002 se crearon en el país 333 medicamentos nacionales, desde los llamados retrovirales para la terapia de pacientes con SIDA hasta antibióticos de tercera generación, cardiovasculares y vasodilatadores. También se creó el Sistema de Diagnóstico Ultra Micro Analítico (SUMA) que hoy se encuentra en más de 200 laboratorios de América Latina, Europa, Asia y África.

Ante las carencias de este período se desarrolló además la llamada medicina alternativa, con la inclusión de técnicas curativas como la terapia floral, la homeopatía, la fangoterapia, los hidromasajes y masajes en general, técnicas de relajación derivadas del yoga, entre otras como la acupuntura y la digitopuntura, y se hizo mayor uso de la medicina verde60, relegada durante años a un segundo término por el mayor auge ganado por la medicina científica.

Si al principio de la Revolución se habían utilizado exclusivamente medicamentos y vacunas importadas, más de la mitad de los que reciben los cubanos desde los noventa se fabrican en laboratorios nacionales. Entre los principales productos que muestran la continuidad de estos esfuerzos en materia de investigación y salud, podemos citar las vacunas contra la meningitis B, contra la influenza, la antimeningocócica A-C, las vacunas y tratamientos más recientes contra el cáncer del pulmón como Cimavax-EGF y Racotumobap. Entre otros productos de este tipo se destacan el CIGB-300, destinado al tratamiento de cáncer en el útero y otras localizaciones (actualmente en fase 3); la vacuna terapéutica Teravac-HIV-1 contra el SIDA; la terapia homeopática contra varios tipos de cáncer comercializada con el nombre de Vidatox, medicamento elaborado a partir del veneno del alacrán endémico azul (Rhopalurusjunceus), y las terapias de Anticuerpos Monoclonales, también destinadas a combatir el cáncer, enfermedad que sigue siendo la segunda causa de muerte en la región de las Américas61. Se han realizado investigaciones sobre otras enfermedades como la Diabetes Mellitus que han conducido a la obtención de fármacos novedosos como el Heberprot-P, producto único en su tipo en el mundo para el tratamiento de las úlceras de pie diabético.

Evidencias gráficas del tratamiento con HEBERPROT-P62.

Cabe señalar que estos avances científicos en la esfera biotecnológica puestos al servicio de la salud cubana, compensan en gran medida la imposibilidad de recurrir a otras terapias que siguen siendo obstaculizadas por el bloqueo, el cual frena criminalmente el acceso a varios medicamentos, equipos médicos y repuestos. Por solo citar algunos ejemplos, el Instituto de Oncología y Radiobiología de La Habana no puede emplear placas de yodo radioactivo en el tratamiento a niños y adultos que padecen del tumor retinoblastoma, debido a que solo son vendidas en Estados Unidos63. Esta tecnología es mayormente utilizada en los menores, pues permite tratar el tumor de retina, conservando la visión del ojo afectado y la estética del rostro. Ante esta carencia, la única alternativa es la extirpación de un ojo y, en otros casos, la de los dos. Esta entidad tampoco dispone de acceso al medicamento Temozolamide (Temodar), citostático específico para el uso de tumores del sistema nervioso central (glioma y astrocitomas) que afecta aproximadamente a 250 pacientes anuales, de los cuales alrededor de 30 son niños64.

En 2011 el gobierno estadounidense incautó 4 207 000 dólares del financiamiento del Fondo Mundial de lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria destinados a tres proyectos de cooperación con Cuba65. A pesar de ello Cuba sigue manteniendo su sistema de salud totalmente gratuito y universal, con un programa nacional de inmunización que sigue protegiendo a los niños contra 13 enfermedades, entre ellas la poliomielitis. En los últimos años se ha puesto en práctica un Programa Nacional contra el dengue, cuyos brotes han sido frecuentes en Cuba y en el área centroamericana, apoyado por acciones y medidas preventivas como la fumigación en casas y barrios para evitar su propagación. Se garantiza además toda la información a la población a través de campañas preventivas en la televisión o a través de los periódicos y en los boletines informativos.

Pero los innegables logros de salud y educación en Cuba se han visto empañados también, desde los años noventa, por dificultades que son de orden interno como la falta de una reserva suficiente de maestros, la disminución cualitativa de la formación de los llamados «maestros emergentes» que fueron formados en poco tiempo para hacer frente a las nuevas necesidades, el difícil mantenimiento de la infraestructura escolar o los problemas de distribución de alimentos en las escuelas. Iguales obstáculos ‒que emanan esencialmente de la escasez de medios a causa del bloqueo‒ se han debido enfrentar en el sistema de salud, donde se han reportado graves negligencias por desvío de recursos.

Algunos medicamentos escasos, de producción nacional, se venden ilegalmente en la calle a precios más altos que los que se distribuyen en las farmacias, creando un mercado paralelo que dificulta las posibilidades de acceso a ellos para las personas con menores posibilidades económicas. Otras medicinas, nacionales o de importación, cuyos precios son los del mercado internacional, siguen siendo de acceso exclusivo para la pequeña parte de la población que recibe remesas del exterior o tiene mayores ingresos66.

Los establecimientos de salud para extranjeros, con mayor calidad en sus servicios, son concebidos como una suerte de injusticia por algunos ciudadanos. El desfase entre la calidad de estos centros (CIMEQ, Cira García, Las Praderas, algunos pisos del Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras, del Oncológico, del Hospital Ortopédico Frank País o el Instituto de Cirugía Ocular Ramón Pando Ferrer) y otras instituciones del país, así como la migración de médicos y personal calificado a otros lugares del continente, son los argumentos más blandidos hoy para mostrar las «desigualdades» del sistema de salud cubano. Sin embargo, sin el aporte económico de estas instituciones, que forman parte del llamado Turismo de Salud, o sin los convenios que se han firmado con otros países del área, otras farmacias y hospitales nacionales dejarían de funcionar. También sería imposible la compra de medicamentos en el exterior, mucho más onerosos para Cuba a causa del bloqueo y que deben obtenerse por terceros países, incluyéndose aquí muchos citostáticos para los enfermos de cáncer. Tales medidas siguen siendo indispensables para el desarrollo de la salud en Cuba, pues sin ellas el sistema sanitario ya asfixiado quedaría exhausto.

El aumento de los salarios en los sectores de la educación y de la salud, en 2005, poco pudo frenar el éxodo hacia otras labores más atractivas económicamente. Por lo tanto, y con el objetivo de recuperar la calidad de la educación, deteriorada desde las pasadas décadas, el gobierno incluyó en la nueva Ley de Seguridad Social de 2008 la contratación de jubilados de la docencia con salario completo sin perder el derecho a la pensión, y recientemente se han beneficiado todos los maestros con un nuevo aumento de los salarios en junio de 2019. En 2009, un decreto ley modificó el Régimen Laboral con varias medidas, entre ellas la aprobación de una regulación integral del pluriempleo que también beneficia a los estudiantes de los cursos regulares de niveles medio superior y superior los cuales podrán incorporarse al trabajo mediante contrato por tiempo determinado en la modalidad a tiempo parcial y percibir ingresos por los resultados sin perjuicio de su formación profesional67.

Pese a los múltiples obstáculos de las dos décadas pasadas, podemos destacar otros resultados recientes obtenidos en determinadas especialidades, algunas de ellas de gran sensibilidad humana, como el trabajo con los autistas en la escuela Dora Alonso y con los niños sordo-ciegos, muchos de los cuales han recuperado, en parte, la audición gracias al programa de implante coclear68.También hay que destacar la introducción desde el curso escolar 2000-2001 de un nuevo Programa (Curso de Superación Integral para Jóvenes), dirigido a jóvenes de 18 a 30 años desvinculados del estudio y el trabajo, así como la reducción de las aulas de primaria a solo veinte alumnos, o la introducción, de forma masiva, de la televisión y del video en esta enseñanza. En los canales educativos se proyectan desde entonces más de 30 programas semanales con diferentes frecuencias, de acuerdo con el grado que cursan los alumnos, se mantienen más de mil cien escuelas rurales con menos de cinco alumnos y más de doscientas para un solo niño69. La Universidad para el Adulto Mayor (o universidad de la tercera edad) y la preparación que se brinda en las Facultades Obrero Campesinas en vistas a mejorar la preparación de los jóvenes para enfrentar las pruebas de ingreso a la universidad, son también muestras de los múltiples y continuos esfuerzos que han sido y son realizados para mantener una enseñanza inclusiva en todo el territorio cubano.

III.1. Logros sustanciales alcanzados en la salud y la educación en Cuba a pesar del reforzamiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EE. UU desde 1962.

Culpar al sistema social existente en Cuba de las dificultades económicas que enfrentan los cubanos desde hace 6 décadas, y sobre todo en materia de educación y de salud desde el llamado Período Especial, es una mentira histórica y una desfachatez política sin precedentes. De haber dispuesto de los cientos de miles de millones de dólares que ha causado el bloqueo a su población, se hubiesen alcanzado sin duda niveles muy superiores de eficiencia que potencialmente se podría obtener en ambos sectores y en muchos otros de su delicada economía.

A más de cincuenta y ocho años del bloqueo, que tantas vidas humanas y sacrificios ha costado al pueblo, es sorprendente que muchos cuestionen el rechazo a una política mayoritariamente denunciada en la ONU, y que algunos cubanos fuera y dentro de Cuba aboguen por el mantenimiento de este acto de genocidio, perpetrado por un país que ha exhibido durante siglos su desinterés por mejorar las condiciones de vida los habitantes de la isla y del cual han emanado grandes sumas de dinero para apoyar el aparato represivo en contra de ella (ver siguiente esquema). En 2015, por ejemplo, el Instituto de Neurología y Neurocirugía “Dr. Rafael Estrada” informó que su departamento de Neurobiología confrontó la negativa de venta del kit de laboratorio CanAg NSE EIA por la compañía estadounidense Fujirebio Diagnostics Inc. Este kit se emplea para la detección de la proteína Enolasa Neuronal Específica en suero y en líquido cefalorraquídeo, elemento que puede ser utilizado como marcador diagnóstico y pronóstico en casos de enfermedades cerebrovasculares de tipo isquémicas, las cuales ocupan altos índices de morbimortalidad en Cuba. En 2019, a la Framacéutica Pfizer Inc. se le solicitó el medicamento Crizotinib, empleado para el tratamiento del cáncer de pulmón; el Palbociclib, utilizado para el tratamiento del cáncer de mama metastásico hormonosensible, y el Sunitinib, único medicamento eficaz existente en el mundo para el tratamiento del cáncer renal avanzado o con metástasis. En el Hospital “Hermanos Ameijeiras” se diagnostican, como promedio, 20 casos anuales con cáncer renal avanzado, los cuales están privados de recibir la opción terapéutica más efectiva a causa del bloqueo70.

Las medidas anunciadas el 17 de abril de 2019 para activar a partir del 2 de mayo el título III de la Ley Libertad (la ya mencionada Helms-Burton) han recrudecido la guerra económica, financiera y comercial que sucesivamente las administraciones imperiales han sostenido, en mayor o menor grado, desde el Triunfo de la Revolución Cubana.

Gráfico dinero EEUU vs Cuba

Las críticas al sistema de salud cubano y la exaltación de las deficiencias en la educación en el país, generalmente obvian muchos de los datos que acabamos de resumir; tampoco incluyen que, a pesar de los escasos recursos, Cuba ha demostrado además que se puede brindar ayuda a países desfavorecidos como lo hicieron en Chile en 1960, en Argelia en 1963, en Angola en los años 70 y 80, o con los niños afectados por la catástrofe nuclear de Chernóbil a partir de los 90. En época más reciente algunos datos del sistema solidario de salud cubano como la creación de la Escuela Latinoamericana de Medicina (1999), la creación de la Brigada “Henry Reeve” y su intervención desinteresada en Pakistán (2005) y en Haití (donde muchos médicos estaban ya presentes mucho antes del terremoto de 2010), los datos fehacientes de la «Misión Milagro» en América Latina y la ayuda que ha brindado a más de treinta países africanos (ver mapas) en la lucha contra el ébola (Sierra Leona, Liberia, Guinea Conakry) son obviados sistemáticamente por las transnacionales de la información.

III.2. Situación de ambos sectores en el presente. Las brigadas médicas Henry Reeve en el contexto de la Covid-19 y los reconocimientos internacionales a la educación cubana

En el contexto actual de lucha contra el Covid-19, la afirmación del comandante en jefe de la Revolución Fidel Castro con la cual aseguraba que Cuba enviaría “médicos y no bombas” a cualquier lugar del mundo donde se necesitara, ha tomado una resonancia singular con el envío de médicos —conocidos como «héroes de batas blancas»— a países poco nombrados, como también a algunos del primer mundo que han podido beneficiarse del profesionalismo y del espíritu solidario del personal médico del contingente Internacional Henry Reeve (ver los mapas que siguen). Estas brigadas creadas en 2005, expertas en situaciones de desastre y graves epidemias, que actualmente se han movilizado con más de mil médicos y personal de salud en general para combatir el Covid-19 a escala global, se han sumado a las misiones médicas ya existentes en sesenta países de los cinco continentes.

Mapa que recoge los diferentes países con los que ha colaborado Cuba hasta el 18 de julio de 2020 (COVID-19)

Las infames campañas para desacreditar la labor internacionalista de los médicos cubanos, encabezadas por las críticas al Programa “Más Médicos” del presidente Jair Bolsonaro y secundadas por el actual gobierno golpista de Jeanine Añez en Bolivia, ha estado siempre en consonancia con la retórica injerencista de los “viejos jinetes del horror” 71, cuya política en plena pandemia ha consistido en restringir aun más las fuentes de ingreso económico de Cuba y en obligar a la población a enfrentar carencias mayores para presentarlas como deficiencias del modelo político y económico. Los Estados Unidos han reconocido públicamente haber desatado la campaña de difamación que acusaba de esclavos o de espías al personal de la cooperación médica internacional que presta Cuba.

Pero todo ataque tiene su contraparte. Las Brigadas Henry Reeve, laureadas desde 2017 con el premio LEE Jong-wook de la OMS, han sido objeto de una petición lanzada recientemente desde Francia para que se les otorgue el Premio Nobel de la Paz, la cual ha sido respaldada y defendida por muchas personalidades e intelectuales de renombre a través del mundo. Dicha proposición está siendo apoyada moralmente por millones de personas y firmada públicamente en internet, aunque las vidas humanas salvadas y atendidas por ellos y las expresiones de agradecimiento, de amor y cariño, que les han brindado los damnificados y sus familiares, son el mejor reconocimiento y estímulo que pueda dársele públicamente a su magnífica labor.

A pesar del criminal bloqueo que no le ha dado tregua a Cuba, impidiéndole incluso la posibilidad de comprar respiradores pulmonares para tratar a los enfermos de la Covid-19, la pequeña isla caribeña ha logrado llevar a niveles mínimos los índices de letalidad por causa de la pandemia, ha reducido sensiblemente los contagios aplicando la medidas destinadas a la protección de la población y se enorgullece de tener a ocho de sus más eminentes académicos participando como asesores para el enfrentamiento de la pandemia entre los sesenta que han sido seleccionados a nivel mundial. Además de la protección total de los niños, de las embarazadas y del personal de la salud a quienes se les ha suministrado, como a buena parte de la población, el medicamento homeopático nacional llamado PrevengHo-Vir, Cuba ha asegurado además la sobrevida de más del noventa por ciento de los enfermos graves por medio de la aplicación de medicamentos obtenidos gracias a su desarrollo biotecnológico y a los notables avances de la ciencia cubana, como son el Interferón Alfa 2B humano recombinante (comercializado como Heberon® Alfa R, o IFNrec) 72, el péptido CIGB 258 (o Jusvinza) que permite regular la inmunidad innata y controlar la magnitud de la inflamación (provocada por tormenta de citoquinas) sin generar inmunosupresión para combatir el virus, y el Surfacen, producto natural cubano utilizado en el tratamiento del síndrome de distrés respiratorio agudo tanto en niños como en adultos. El pasado 19 de agosto, fue presentada Soberana 01, primer candidato vacunal cubano contra la COVID-19 con autorización para ensayos clínicos.

En el caso de la educación, Cuba es considerado como un modelo de excelencia. Es el único país de América Latina y del Caribe que alcanzó los objetivos globales de la Educación para Todos (en el periodo 2000-2015) y mantiene un esfuerzo de continuo mejoramiento como es el caso del actual Perfeccionamiento del Sistema Nacional de Educación, el cual está siendo experimentado en más de cien escuelas en todo el país. En el pasado mes de junio la UNESCO reconoció las políticas de Cuba para garantizar una enseñanza inclusiva y de calidad en su Informe Mundial de Seguimiento de la Educación 2020, considerándolo como campeón a nivel mundial en la promoción y protección de derechos de la niñez73. Resaltó el liderazgo de la Isla en el sector a partir de logros como el 100 % de la escolarización en la etapa preescolar, valorando iniciativas como el programa Educa a tu hijo, que ofrece alternativas a niños de zonas rurales y montañosas o con discapacidad. Este programa, con casi treinta años en aplicación, permite a la familia preparar a los pequeños en las casas para que puedan incorporarse al sistema educativo sin afectaciones en el aprendizaje. El Informe indica que menos del 10% de los países cuentan con leyes que garanticen la inclusión. El reporte titulado Inclusión y educación: Todos, sin excepción de más de 400 páginas presentado en la UNESCO, resalta además el trabajo de la mayor de las Antillas en materia de educación sexual y prevención del VIH/sida, al incorporar el tema a través de planes básicos de estudio, asignaturas optativas y cursos de postgrado, con un enfoque de género y de derechos sexuales74.

En materia de solidaridad con América Latina y el mundo, la ayuda brindada en África y en otros continentes, el método cubano de alfabetización “Yo sí puedo”, la escuela Simón Bolívar en los campamentos provisionales de la República Árabe Saharaui Democrática (2012), la creación del Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño (IPLAC, 1990) de La Habana y la fundación de la Facultad Latinoamericana y Caribeña de Educación Física y Deporte (1999), son testimonios que, junto a los anteriores, avalan la hipótesis de que un mundo más humano y menos ignorante como el que ha materializado y defendido Cuba, es realmente posible.

A modo de conclusión.

Desde el triunfo de la Revolución en Cuba la elevación de nivel, no solo cuantitativo sino (y, sobre todo) cualitativo de la vida intelectual y del estado de la salud del pueblo, han sido una constante preocupación, a pesar de las desfavorables condiciones que injustos factores externos han impuesto a la patria cubana, aun si algunos problemas, como lo hemos desarrollado, se deben también a dificultades de orden interno. Al analizar los períodos anteriores de la Historia de Cuba, comprendemos que los avances en materia de salud y educación en las últimas seis décadas de Revolución no son una mera cuestión de retórica, sino una suma de hechos y resultados fehacientes que, como en cualquier obra humana, no han estado exentos de errores, pero en los que ha sobrado la abnegación, la creatividad y la voluntad de elevar a los hombres y mujeres hacia una sociedad mejor y más justa, aunque siempre siga siendo mejorable.

No se puede medir a Cuba y a su situación inédita en la Historia del siglo XX y XXI con los parámetros que se mide a países de historia y cultura milenarias y con una economía que hasta hace poco creíamos capaz de resistir ante cualquier embate. En un panorama en el que Occidente se ahoga en la crisis sanitaria y financiera y en la política de recortes, en que la antigua metrópoli y el gigante norteño se desangran entre acosos bancarios, despidos y muertes en masa, en que manifestantes de América Latina todavía reclaman mejoras en su sistema de salud y de enseñanza y por alcanzar, como en Chile, Bolivia y Colombia, sus más elementales derechos, Cuba intenta mantener su dignidad, contando con la reestructuración de su economía y con la solidaridad de los pueblos de América Latina y del mundo como las únicas vías para preservar la salud y la educación, primeros garantes del futuro de la nación y de la conservación de su soberanía.

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Dúo Buena Fe, canción “Valientes”, dedica a las brigadas médicas internacionalistas del contingente Henry Reeve, 2019, Álbum Carnal, Autor: Israel Rojas

1 «[…] una aristocracia política […] domina periódicos, vence en elecciones»; José Martí, «Cartas de Nueva York expresamente escritas para La Opinión Nacional», Nueva York, 12 de noviembre de 1881, Obras completas. Edición Crítica, 1881-1882, Estados Unidos, La Habana, Centro de Estudios Martianos, 2004, T. 9, p. 119.

2 DEL PINO Y DE LA VEGA, Mario, Apuntes para la historia de los hospitales en Cuba (1523-1899), Cuadernos de historia de la salud pública, La Habana, MINSAP, 1963, p. 28

3 ROIG DE LEUCHSENRING, Emilio, La Habana. Apuntes históricos, La Habana, Editora del Consejo Nacional de Cultura, 1963, Segunda edición notablemente aumentada, Tomo I, p. 183

4 DELGADO GARCĺA, Gregorio, «Antecedentes históricos de la atención primaria de salud en Cuba», Revista Cubana de Salud Pública, La Habana, Escuela Nacional de Salud Pública, v.31, n.2 abr.-jun, 2005. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-34661998000200007&lng=es.

5 DELGADO GARCĺA, Gregorio, 1991, “Conferencias de Historia de la administración de Salud Pública en Cuba”, en Cuadernos de Historia de Salud Pública, núm. 81.

6 ROIG DE LEUCHSENRING, Emilio, La Habana. Apuntes históricos, op. cit, T.III, pp. 131-132.

7 Gregorio Delgado García señala que «El facultativo de semana fue el primer modelo estatal de atención médica ambulatoria establecido en Cuba por el sistema de salud colonial y su importancia histórica es innegable por el paso de avance que significó en el desarrollo de la salud pública en su época y por el beneficio que reportó a las capas más humildes de la población de la Isla. Este modelo consistía en nombrar semanalmente dos facultativos, un médico y un cirujano, que rotaban sin excepción alguna entre todos los de la ciudad, los cuales debían atender gratuitamente a los enfermos o accidentados que se presentaran entre los pobres de solemnidad de la población, les ponían tratamiento en sus casas y si fuera necesario los enviaban a los hospitales de caridad; realizaban también funciones de médicos forenses; inspeccionaban las condiciones higiénicas de los establecimientos públicos y se ocupaban de la higiene de los alimentos que se expedían en los comercios de la ciudad». “Antecedentes históricos de la atención primaria de salud en Cuba”, op. cit.

8 Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana, Ecured, https://www.ecured.cu/Colegio_Universitario_San_Ger%C3%B3nimo_de_La_Habana

9 GARCIA BLANCO, Rolando, Cien figuras de la ciencia en Cuba, La Habana, Editorial Científico-Técnica, 2016, 2da ed. (1ra ed. 2002), p. 360.

10 DELGADO GARCIA, G., «Conferencias de historia de la administración de Salud Pública en Cuba», op.cit, p. 28 – 32.

11 GARCIA BLANCO, Rolando, Cien figuras de la ciencia en Cuba, op. cit, p. 361.

12DELGADO GARCĺA, G., « Antecedentes históricos…», op. cit.

13Ibid.

14 SÁNCHEZ LÓPEZ, José, Finlay. El hombre y la verdad científica, La Habana, Ed. Científico Técnica-Instituto Cubano del Libro, 2007, Segunda edición, (1987, 1ra ed.), p. 75.

15 ROIG DE LEUCHSENRING, Emilio, La Habana. Apuntes históricos, Tomo III, pp.134-135. Véase en este tomo la relación de los establecimientos sanitarios y de beneficencia (solo 19) desde la colonia hasta los años 1960.

16 AGUIAR GONZALEZ DE LA PENA, Nelson Miguel & BENITEZ PINON, Lourdes Matilde, «Aproximación a la historia de la medicina en Cuba: La colonia», Revista habanera de Ciencias Médicas, 2010, vol.9, n.2, pp. 143-149.

17 En el presente, de los 23 lauros en el sistema de premios de la UNESCO, Cuba auspicia, de conjunto con la Organización, el Premio Internacional UNESCO José Martí y el Premio UNESCO Carlos J. Finlay de Microbiología, y este último se otorga cada dos años desde 1977. El 3 de diciembre, fecha del nacimiento del eminente científico, se reconoce como el Día de la Medicina Latinoamericana y del Trabajador de la Salud.

18BELDARRAĺN CHAPLE, Enrique, «Apuntes para la historia de la lucha antituberculosa en Cuba», La Habana, Revista Cubana de Salud Pública, 1998; 24 (2): 97-105, Departamento de historia de la Salud Pública, Escuela Nacional de Salud Pública.

19 En 1959, un estudio exhaustivo realizado por las autoridades del sector de salud pública a través del país demostró que el 71.96% de todos los cubanos sufrían de parasitismo; en las zonas rurales el porcentaje era de 86.54%. (VALDÉS, Nelson P., “Health and Revolution in Cuba”, Science and Society, Vol. 35, No. 3, 1971, p. 334).

20 El mismo se encontraba en la zona de Venta de Casanovas, único en su tipo, en el actual municipio santiaguero de Contramaestre.

21Comisión interamericana de derechos humanos, OEA, Capítulo XIII, “El derecho a la salud”. http://www.cidh.oas.org/countryrep/Cuba83sp/capitulo13.htm#2

22 «50 Aniversario de la Revolución Cubana», Centro de Información para la prensa de la Unión de Periodistas de Cuba»; http://revolucioncubana.cip.cu/referencias/cifras/salud-en-cifras/cifras-antes-de-1959

23ORTEGA, Josefina, «Las rutas del saber», La Jiribilla, la Habana, 2004, http://www.lajiribilla.co.cu/2004/n185_11/memoria.html

24 Pichardo, H., La actitud estudiantil en Cuba durante el siglo XIX, La Habana, Ciencias Sociales, 1983. p. 40.

25 ÁLVAREZ FIGUEROA, O., El sistema educativo cubano en los noventa, Centro de Investigaciones de Economía Mundial, Ciudad de La Habana, Cuba. 1997, p.21

26 BACHILLER Y MORALES, Antonio, Apuntes para la Historia de las Letras y de la Instrucción Pública en la Isla de Cuba, Habana, P. Massana, 1859, T.I, p. 14

27 ROIG DE LEUCHSENRING, Emilio, La Habana. Apuntes históricos, Tomo I, pp. 236-238. Como precisa el autor, la Sociedad Económica de Amigos del País perdió, con el cese de la soberanía española sobre Cuba, el carácter semioficial que poco a poco había adquirido. Continuó actuando como institución particular, manteniendo y creando escuelas como la de Redención (1905) y la Escuela Elemental de Artes Liberales y Oficios (1906), además de mantener la Revista Bimestre y los servicios de su famosa biblioteca.

28 HUERTA MARTINEZ, Ángel, «Escuelas Normales en Cuba (1890-1898): un profesorado de ida y vuelta», en Culture et éducation dans les mondes hispaniques. Essais en hommage à Ève-Marie Fell, Jean-Louis Guereña y Mónica Zapata (dir.), Tours, Presses universitaires François-Rabelais, Open Editions Books 2017 (CIREMIA 2005), Colección : Études hispaniques | XVII, pp. 195-208.

29 GONZÁLEZ GONZÁLEZ, José Pedro & REYES VELÁZQUEZ, Raúl, «Desarrollo de la Educación en Cuba después del año 1959», Revista Complutense de Educación, Vol. 21 Núm. 1, 2010, p.15.

30 «Los Institutos Superiores Pedagógicos Cubanos», Digital Observatory for Higher education in Latin America and the Caribbean, IESALC, Unesco, 2003, http://www.iesalc.unesco.org.ve

31 PADRÓN. P, L., Julio Antonio Mella y el Movimiento Obrero, La Habana, Ciencias Sociales, 1980, p 58.

32 PÉREZ DE LA RIVA, Juan & al. “La república neocolonial”, Anuario de estudios cubanos, T. I, Ciencias Sociales, 1975, p. 58.

33 GONZÁLEZ GONZÁLEZ, José Pedro & REYES VELÁZQUEZ, Raúl, «Desarrollo de la Educación en Cuba después del año 1959», op. cit, p. 16.

34 «La Educación en la Revolución, 1958 – 2008», Oficina Nacional de Estadísticas e Información, República de Cuba, http://www.one.cu/educacionenlarevolucion.htm

35 GUADARRAMA GONZÁLEZ, Pablo. “Etapas principales de la educación superior en Cuba», Revistas de Historia de la Educación Latinoamericana, Tunja, 2005. Nro. 3. p. 49-72

36 Cuba. Ley 100, 23 de febrero de 1959. Gaceta Oficial, 26 de febrero de 1959.

37 ROJAS OCHOA F., «Orígenes del movimiento de atención primaria de salud en Cuba», Revista Cubana de Medicina General Integral, La Habana, 2003; 19 (1):56-61.

38 ROJAS OCHOA, F., «La atención primaria de salud en Cuba, 1959-1984»; Conferencia leída en el Simposio “Mario Escalona in Memoriam: Teoría y práctica de la atención primaria de salud”. Escuela Nacional de Salud Pública, junio 11 de 2004, http://bvs.sld.cu/revistas/spu/vol31_2_05/spu12205.htm.

39MARREIRO YÁNEZ, Raquel, «Campaña que nos protege», Cubahora, Primera Revista Digital de Cuba, 2 de junio de 2013; http://www.cubahora.cu/ciencia-y-tecnologia/campana-que-nos-protege#.UZTPEqdOK70

40 «Comisión interamericana de derechos humanos», op. cit.

41GRAN ÁLVAREZ, Miriam Alicia, Interrupción voluntaria de embarazo y anticoncepción. Dos métodos de regulación de la fecundidad: Cuba. 1995-2000; Tesis de doctorado (Doctor en Ciencias de una Especialidad), La Habana: Escuela Nacional de Salud Pública, 2005; <http://tesis.repo.sld.cu/72/&gt;

42 ALVAREZ LAJONCHERE, C., «Aspectos jurídicos y médicos legales del aborto en Cuba», Sexología Social, La Habana, 1994, N°1, p. 6.

43Programa de atención estomatológica a la población menor de 15 años, La Habana, ECIMED, 1983, Dirección Nacional de Estomatología, Ministerio de Salud Pública.

44RODRĺGUEZ CALZADILLA, Amado & VALIENTE ZALDĺVAR, Carolina, «Estrategias y resultados de la atención estomatológica a niños y adolescentes», Revista Cubana de Estomatología, Ciudad de La Habana, v. 40, n. 1, abr, 2003.

45 «Historia de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana», Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, Infomed, https://instituciones.sld.cu/ucmh/historia-de-la-universidad-de-ciencias-medicas-de-la-habana/

46 «Conozca Cuba», Sitio internet de la Embajada de Cuba en México. http://www.cubadiplomatica.cu/mexico/ConozcaCuba/Salud.aspx

47 Los menores de 18 años no incapacitados pueden donar sus órganos y tejidos con la autorización previa del padre o la madre, o de su representante legal en ausencia de éstos.

48CUZA ABDO, Anselmo, «Historia del Trasplante en Cuba», Portal de Infomed, http://www.sld.cu/sitios/trasplante/temas.php?idv=8214

49 Cuba vs Bloqueo, 3 de enero de 2000, http://www.cubavsbloqueo.cu/Default.aspx?tabid=244

50 «La educación en la Revolución», Oficina Nacional de Estadísticas, op. cit.

51 LAMORE, Jean, Cuba, Paris, PUF, 1973, 2da edición, (1ra ed.1970), p. 121-122. (La traducción del francés al español es nuestra)

52Ibid.

53 «La educación en la Revolución», op. cit.

54 «Los Institutos Superiores Pedagógicos Cubanos», op. cit.

57La educación en la Revolución. 1958-2008, La Habana, Oficina Nacional de Estadísticas, 2010, p. 9.

58 ESTEBAN GARCĺA-ALCOLEA, Eglis., «La neuropatía óptica epidémica cubana», Revista Mexicana de Oftalmología; Noviembre-diciembre 2008; 82 (6), p. 391-396.

59 “Luego de la creación del Centro de Inmunoensayo en 1987, y en medio de la compleja situación económica del Período Especial, se construyeron y perfeccionaron centros como el de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), el Centro Nacional de Biopreparados (BIOCEM), el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (CEDMED) y de prevención del ITS-VIH/SIDA, entre otros. También se remodeló y modernizó el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kouri (IPK) que ya funcionaba desde 1936. Este concepto se llevó luego a otras provincias por lo que hoy existen 12 Polos Científicos en todo el país y tres polos temáticos: EL Polo del Oeste, EL Polo Industrial y el de Humanidades”. Fuente: «Polo científico », Ecured, Cuba, http://www.ecured.cu/index.php/Polo_Cient%C3%ADfico_del_Oeste_de_La_Habana

60 BELDARRAIN CHAPLE, Enrique, ¿Estudia el proceso salud-enfermedad la antropología cubana?, Cuicuilco, Revista de ciencias antropológicas, México, número 46, mayo-agosto, 2009;

http://www.scielo.org.mx/pdf/cuicui/v16n46/v16n46a4.pdf

61GUZMÁN, Jessica; « Cada año 7,6 millones de personas mueren de cáncer, revelan estudios », La página, 5 de febrero de 2012, http://www.lapagina.com.sv/nacionales/61996/2012/02/04/Cada-ano-76-millones-de-personas-mueren-de-cancer-revelan-estudios

62«Heberprot-P», Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, 2013

http://heberprot-p.cigb.edu.cu//index.php/es/producto/heberprot-p

63 LAMRANI, S., État de siège. Les sanctions économiques des États-Unis contre Cuba. Une perspective historique et économique, Paris, Estrella, 2011.

64 « Bloqueo de EE.UU. castiga doble a cubanosenfermos de cáncer », PL, Radio Santa Cruz, 21 de octubre de 2010, http://www.radiosantacruz.icrt.cu/noticia/ver/15499-bloqueo-eeuu-castiga-doble-cubanos-enfermos-cancer.htm

65 «EE.UU obstaculiza lucha de Cuba contra el Sida », Cubadebate, 18 de julio de 2011, http://www.cubadebate.cu/noticias/2011/07/18/eeuu-obstaculiza-lucha-de-cuba-contra-el-sida/

66La mayoría de los enfermos que padecen enfermedades crónicas se benefician sin embargo de un sistema de distribución conocido popularmente con el nombre de “tarjetón” que les asegura una cantidad estable de las medicinas que necesitan por mes. Estos enfermos tienen también la posibilidad de recibir medicamentos importados por concepto de donación, que los hospitales o algunos centros caritativos les proporcionan.

67ACOSTA Dalia, «Educación se beneficia con reforma salarial», IPS Noticias, http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=92608, IPS, 2009.

68Ibid.

69 «Desarrollo de la Educación en Cuba después del año 1959», op. cit, p. 28.

70 Informe de Cuba sobre la resolución 73/8 de la Asamblea General de Naciones Unidas. “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los estados unidos de América contra Cuba (años 2015 y 2019, respectivamente).

71 Metáfora utilizada por el Dúo cubano Buena Fe para referirse a los enemigos de Cuba en la emblemática canción “Valientes” que dedica a las brigadas médicas internacionalistas del contingente Henry Reeve.

72 IZQUIERDO PAMIAS, Tania & NUÑEZ GUDÁS, Mirta, “El Interferón alfa-2b humano recombinante cubano”, Infomed,http://www.infomed.sld.cu/node?iwp_post=2020%2F04%2F14%2FInterfer%C3%B3n%20alfa-2b%20humano%20recombinante%20cubano%2F1719741&iwp_ids=17_19741&blog=2_editorhome

73 “Unicef: Cuba es campeón en derechos de la niñez”, http://www.cubadebate.cu/noticias/2018/03/12/unicef-cuba-es-campeon-en-derechos-de-la-ninez/#.XzHb9SgzbIW, 12 de marzo de 2018.

74 “Reconoce Unesco logros de Cuba en una educación inclusiva y de calidad”, Cubadebate, 25 de junio de 2020. http://www.cubadebate.cu/noticias/2020/06/25/reconoce-unesco-logros-de-cuba-en-una-educacion-de-calidad/#.XzHctCgzbIW

* Este trabajo es una versión actualizada de la ponencia presentada en el coloquio «Luces y sombras de la Revolución cubana», organizado por Salim Lamrani, Fabrice Parisot (Universidad de La Reunión) y Renée Clémentine Lucien (Universidad de La Sorbona) el 18 de mayo de 2013.

2 pensamientos en “La educación y la salud en Cuba. Un recorrido histórico *. Por Patricia Pérez Pérez

  1. Pingback: La educación y la salud en Cuba. Un recorrido histórico* | mitimaes

  2. Sólida argumentación de lo que ha sido la Obra de la Revolución en el campo de la salud donde la transformación ha sido como un amanecer. Gracias.

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