Un tema clave para la continuidad del socialismo cubano. Por Karima Oliva Bello


No podemos pensar Cuba al margen de los conflictos que se están dando ahora mismo en el mundo y en nuestra región, ni al margen de su historia y enclave geopolítico. América Latina es un territorio en disputa. Cualquier esfuerzo comprometido con la superación de la pobreza y las desigualdades sociales en la actualidad, si se hace desde países con una historia de dominación colonial y neocolonial como la nuestra, y sobre todo, desde una región que sigue siendo proyectada y tratada concretamente por los centros del poder económico mundial como territorio explotable, exige encarar la lucha de clases y el problema de la explotación en la economía-mundo, así como asumir una postura política de confrontación al neoliberalismo. Eso, en la escena cubana se traduce en resistir la presión por la reinstauración capitalista, en la medida en que esta solo agravaría los problemas relativos a la pobreza de los grupos vulnerables, ampliaría las pautas de desigualdad y las brechas de equidad de todo orden. No obstante, defender el socialismo, radicalizando su horizonte democrático y de equidad, no es sencillo, supone desafíos muy concretos por resolver, en el plano económico, pero también, en el orden de lo político y de lo cultural. Sigue leyendo