Los miedos de Donald Trump. Por Ibel Ortiz Salatti


En el primer debate directo entre Donald Trump y Joe Biden, que tuvo lugar en la noche del martes 29 de septiembre, los dos candidatos a las presidenciales tuvieron un fuerte encontronazo, catalogado por el diario español El País como “una pelea de gallos”. A veces ininteligible por las constantes interrupciones de Trump a Biden (lo que constituyó una total falta de respeto), profiriendo insultos que llegaron a ser personales, dejó ver claramente lo poco capacitado que está el actual presidente para asumir su cargo.

Esta noticia ha sido el tema más polémico de las redes sociales, sobre todo el momento en el que Trump afirma desconocería el resultado electoral si este no le favoreciera, alegando fraude en los comicios. Paranoia de la cual parece seguro de una componenda electoral en su contra cuando nada sabe. Por su parte Biden aparenta tranquilidad y seriedad en sus propuestas, actuando diplomáticamente, lo que resulta más propio de un dirigente político.

Analicemos entonces de dónde salen los miedos de Trump, quien insiste en ver la votación por correo como riesgosa.

Otros fraudes electorales en la nación norteamericana

El escandaloso fraude protagonizado por George W. Bush en el 2000 dio como ganador de las elecciones al candidato que obtuvo menos votos, casualmente postulado por el partido republicano como Trump. Al Gore había ganado la elección con medio millón de sufragios, pero perdió los votos que realmente importan: los del Consejo Electoral y de la Suprema Corte de Justicia, los que recontaron los votos de Florida. Donde justamente mandan los mismos fanfarrones que apoyan a Trump en las sanciones contra Cuba.

Pero recordemos también que al ganar las elecciones en 2017, Donald Trump seguía inconforme con los resultados de las elecciones y solicitó una investigación sobre un presunto fraude electoral. Lo cierto era que la candidata presidencial Hillary Clinton había logrado 2,86 millones de votos más que él, pero perdió por los votos del colegio electoral que es quien decide en el sistema estadounidense.

Lo que no podemos dudar es que este farol que apresura en anunciar es su coartada para repetir la estrategia una vez más. Entonces no tiene de qué preocuparse; pero ¿qué le preocupa perder al señor presidente?

La vieja historia de los Estados Unidos

Un gobierno de un país que dice ser una democracia donde existe libertad de prensa, de expresión y de comercio, paradigma de los derechos humanos; tan permisivos que dejan que gane las elecciones un magnate que aparenta actuar como un demente.

Un gobierno que dice luchar contra el terrorismo no manda a poner bombas en tiendas y hoteles, donde pierden la vida personas. No recluta exiliados y hombres en países vecinos para bombardear aeropuertos e invadir las costas cubanas. No inventa mentiras tan tontas sobre mandar niños para carne a la URSS, cuando ellos si se los podían llevar, alejarlos de sus familias y entregarlos a otras impotentes. Tan impotentes como el propio gobierno que ve fracasar uno tras otro sus perversos planes para (dicho con sus palabras) exterminar el régimen cubano.

Eso no es más que Terrorismo de Estado, cuya definición aparece en el Diccionario de la Real Academia Española como:
“Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror. / Actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos.”

Como cualquier analista entendería, esas características descritas en el concepto son aplicables a ese gobierno de acuerdo con sus propios documentos, esos que desclasifican por viejos como si se les borrara el contenido. Como si no les importara lo que hicieron en el pasado porque gozan de impunidad. Porque sus garras monopólicas están clavadas en otras poderosas naciones que figuran como sus aliados.

Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con Trump? Criado a la vieja usanza, en usa sociedad patriarcal, católica, racista, patrimonialista, radical y de extrema derecha. Su poder le fue conferido por los republicanos, un partido político al que no le importa otra cosa que el dominio de la minoría. Desde este partido Donald puede cuidar sus propios intereses y hacer crecer su imperio multimillonario.

Asimismo, es historia la codicia de los gobernantes de EE.UU. desde la unión de los estados, con su afán expansionista robaron más de la mitad del territorio mexicano al firmar el tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848.

¿El problema es América o es su ambición? El más reciente de sus golpes de estado al Sur de sus fronteras ha sido el 10 de noviembre de 2019 en Bolivia a Evo Morales, mas existieron muchos otros actos de terrorismo de estado recogidos en la siguiente línea de tiempo.

El ego del millonario

Además de sus millones al señor presidente le importa perder su título, ese cargo que que aunque le queda grande le confiere cierto poder, como dice un artículo de la BBC, “el inquilino de la Casa Blanca puede lanzar una bomba nuclear y afectar las vidas en la tierra”.
Trump todavía tiene otras preocupaciones, que han surgido en estos últimos años del sistema norteamericano. El PIB de China solamente en 2020 ha aumentado un 11,5%, así como otros indicadores económicos que la sitúan por encima de los Estados Unidos en el ranking. La economía de este último se ha contraído un 32,9%, siendo este su peor trimestre del año, de acuerdo con CNN en Español.

No es solo este sector el preocupante, el desfile militar realizado por el 70 aniversario de la República Popular China, lo debe haber desvelado. Preocupado con la nuclearización de Corea del Norte en 2018, ahora lo está por el poderío militar chino. Para Trump esta nación ha ocupado el lugar de la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, hoy liderado por Rusia, con quien también probó fuerzas firmando sanciones contra el gasoducto ruso-alemán Nord Stream 2 en 2019.

No bastará tampoco tener y ser líderes en el mundo, porque es mejor tomar de otros para seguir teniendo, siendo potencia, y demostrar una vez más su supremacía como antes con las invasiones a Vietnam, Irak y Siria. Se trata de ahorrar sus reservas al máximo para conservar ese liderazgo, aprovechando mientras las de otros. A esta historia Trump intenta agregar a Irán con la campaña de “máxima presión”.

Una última preocupación sin dudas es Cuba: arreciar más cada año el bloqueo contra nuestro país. No se trata ni siquiera de las mentiras difamatorias. Es también la envidia de no tener médicos tan preparados que han sabido como héroes enfrentar la COVID-19. Tal es esa envidia que cuando el mundo pide que a la Brigada Henry Revee se le otorgue el Premio Nobel de la Paz, a él también lo nomina uno de sus compinches.

El ego de Donald Trump es cegador, sus ansias de ser el mejor en todos los aspectos lo conducen por el camino de ser lo peor. Adoctrinado como dije por la vieja historia del país norteño, donde las ideas de Monroe y Torricelli aún tienen vigor. El rubio del que todos se burlan en las redes sociales con memes y parodias, se olvidó de que su economía está sustentada por los inmigrantes, los echa fuera como perros y permite que los menores de edad encarcelados sean abusados mientras no están acompañados de sus padres, como si lo que padecen no resultara suficiente. Acusa a China de propagar el virus y desconoce los avances en la ciencia y medicina cubana para ocultar su incompetencia en contener los contagios en su país, el que reporta el mayor número de casos a nivel mundial. Incapaz además de cuidar su propia salud, pues en la madrugada del 2 de octubre anunció que junto a su esposa está contagiado por la Covid-19, aunque muchos opinan puede ser una mentira con fines electorales. 

Pero ya dijo BBC News en junio del presente año, cuando pidió el atraso de los comicios: “Donald Trump va a tratar de robar esta elección”. Sin dudas buscará resultar reelecto en noviembre y su anuncio de haber contraído la Covid-19 tal vez le ayude porque para quien se cree un triunfador no hay mayor miedo que perder.

3 pensamientos en “Los miedos de Donald Trump. Por Ibel Ortiz Salatti

  1. Pingback: Los miedos de Donald Trump. Por Ibel Ortiz Salatti — La pupila insomne | THE DARK SIDE OF THE MOON...

  2. Honestamente no veo la forma en que esta noticia pueda ayudarlo,aún siendo como es de imprescindibles la política interna en EU y el manejo del electorado,creo que para un amplio sector lo único que demuestra es que estaba perdido en cuanto a su valoración de cómo protegerse del virus,en el mismo debate el menosprecio el uso de la máscara arguyendo que había suficiente distancia y que todos se habían hecho las pruebas y esto si es positivo aún para nosotros(ningún cuidado es suficiente).

  3. Saludos. Lo normal sería que adquirir el virus lo perjudicara al poner de nuevo la pandemia en la cima,pero el primitivismo típico de millones y millones de norteamericanos pudiera beneficiarle algo.Una vez más se demuestra que vivir al margen de la realidad,puede convertir a los seres humanos objetos totalmente manipulables.

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