Nosotros y los niños angolanos. Por Leticia Oramas


A mis entrañables amigos y hermanos, que aún nos comunicamos y reunimos con gran cariño.
A todos mis compañeros allí, que fueron el apoyo, mi familia.
A los de mi sección, que me cuidaron como una hija.
A los que murieron. Especialmente a Tony.
A Zapatico (George) y Rosita, a todos los niños angolanos

La autora (tercera de izquierda a derecha) junto al editor de este blog (segundo de derecha a izquierda) y otros compañeros.

Miro las fotos en Angola. Me sorprendo: éramos unos niños. Y aunque muchos no comprendan ni compartan, fuimos allí movido por nuestros mejores y más profundos sentimientos. Estos hacen que hoy todavía a 32 años nos encontremos a cada rato con una complicidad de afectos del que a veces no somos ni conscientes. Sigue leyendo