La Cumbre de los Pueblos y el ejercicio de la contrainformación. Por Paloma García


(sobre aquellos días del No Al Alca entre los próceres del momento)

Las primeras anécdotas que me vienen a la memoria en este momento donde despedimos a uno de los más queridos de mi Patria, Diego Maradona, tienen que ver con aquellos días tan transcendentes donde muchos tuvimos la posibilidad de ser parte de aquellas jornadas que son un hito: los días del “No al Alca” en Argentina. Incansables días de trabajo en la TV Pública Argentina que con orgullo perfilaba cada vez más su intención certera de acompañar los procesos que se venían dando en America Latina.

Foto: Alejandro Elías – Página12

Del 4 al 5 de noviembre de 2005 se llevaba a cabo la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata, donde se proyectarían las políticas internacionales para América del Sur de toda la década siguiente y en la cual participaban los presidentes de toda América, a excepción de Cuba que había sido excluida por la OEA. Esas políticas, se suponía, tenían la intención de incentivar el desarrollo regional, pero lo que se programó inicialmente fue cambiando por la presión de los gobiernos de Estados Unidos y Canadá para tratar el tema del ALCA. La invitación al presidente norteamericano George W. Bush, desencadenó una movilización en repudio que fue el origen de la Cumbre de los Pueblos.

Lo  que se esperaba que sucediera fue incluso superador de cualquier expectativa. Puedo tomar prestadas las palabras del colega Modesto Emilio Guerrero cuando, en una nota suya, acierta de manera simple en la definición de ese momento: “cuando las relaciones hemisféricas fueron tensadas al máximo y la opinión pública continental quedó dividida entre los que estaban a favor y los que estaban en contra de Bush y la neoliberal Alianza de Libre Comercio de las Américas”.

A cargo de los contenidos periodísticos de TV Pública, la televisión publica argentina, estaba Ana de Skalon. A Ana le sobraban títulos y conocimientos, graduada en la Universidad de Lancaster, adonde llegó luego de un exilio en Venezuela que había comenzado cuando en 1974 tuvo que salir de Argentina perseguida por la Triple A. En Londres trabajó en el Canal 4 (Channel 4), reconocido canal del Reino Unido que a lo largo de su historia forjó su reputación gracias a formatos innovadores y un amplio contenido como servicio público. En 1991 con su productora “Sur Producciones”, realizó una serie de documentales sobre Latinoamérica, África y Asia. En 1992 logró una de las primeras entrevistas televisivas a Hugo Chávez, junto a Miguel Bonasso, en la cárcel de Yare donde un joven Hugo Chávez Frías, teniente coronel y jefe del Movimiento Revolucionario Bolivariano 200, estaba detenido por el  frustrado alzamiento del 4 de febrero contra el decadente presidente Carlos Andrés Pérez. En 2003, Ana, fue designada directora de noticias y no ficción de TV Pública. Fue un año muy duro y debió hacer frente a la resistencia externa e interna de quienes se oponían a las reformas emprendidas en la programación. En 2004 fue designada como parte del directorio del canal TELESUR. Se mantuvo en ambos cargos hasta que murió en La Habana a principios de 2006, luego de una larga enfermedad. Nunca olvidaré mis días allá, con todo el cuidado médico que le dieron hasta último momento. Ana vivía orgullosa de su labor solidaria con la Revolución Cubana y la Revolución Bolivariana. El propio Comandante Fidel Castro, la despidió ese sábado 18 de febrero, entregando la Orden de la amistad post mortem por el Consejo de Estado de la República de Cuba, a los familiares que allí despedían los restos de Ana.

Ana, como parte del primer directorio de TELESUR, había sido parte de la historia junto con aquellos que comenzaron el recorrido de esa televisora rebelde y contrahegemónica que acaba de cumplir 15 años. Estaban en el armado de TELESUR, además de Ana De Skalon, Beto Almeida, Aram Aharonian, Jorge Enrique Botero (un excelente periodista colombiano que puso en marcha el “Departamento de Información”) y Ovidio Cabrera, en representación del Instituto Cubano de Radio y Televisión. El propio Aharonian cuenta muy bien las fechas iniciales: “El 24 de mayo de 2005 habíamos logrado concitar tanta expectativa que debimos poner en el aire una señal de prueba. El 24 de julio, con la primera reunión del Consejo Asesor, lanzamos nuestra señal al aire, y el 31 de octubre del mismo año comenzamos a transmitir las 24 horas desde nuestros propios estudios. En nueve meses parimos TELESUR.”

Me tocó ser parte de TELESUR, desde esa transmisión inicial, con la conducción de los periodistas Patricia Villegas y Beto Almeida, a la cual nos sumamos desde el estudio 6 de TV Publica, mostrando en vivo para la Argentina lo que estaba sucediendo con esa televisora de la cual formábamos parte para dar cuenta y  como bien decía el emblema de TELESUR: “vernos con nuestros propios ojos”. Estaba naciendo esa señal y tuve el privilegio de haber estado en las primeras reuniones de corresponsales convocadas en Caracas y haber trabajado en un noticiero en dúplex que se hacía entre Caracas y Buenos Aires, con Mario Giordano en la conducción local y Marayira Chirinos en la capital venezolana.

Como parte de ese compromiso de trabajar para TELESUR, con la TV Publica se hizo la transmisión desde el Estadio Mundialista de Mar del Plata de la Cumbre de los Pueblos. Recuerdo que necesitábamos una nota para la salida en vivo por satélite que teníamos que hacer, el tiempo nos apremiaba, ya había sucedido el gran discurso de Chávez y esas palabras que nos quedarían grabadas: “hemos venido aquí hoy a muchas cosas, a caminar, a marchar, a saltar, a cantar, a gritar, a luchar, pero entre tantas cosas de las que hoy hemos venido a hacer aquí en Mar del Plata hoy y cada uno de nosotros trajo una pala, una pala de enterrador, porque aquí en Mar del Plata está la tumba del ALCA.”

Fuimos hacia el salón donde estaban esos hombres que habían hecho posible el acto en el estadio: el diputado Miguel Bonasso (uno de los impulsores en la Argentina del encuentro que involucró a Cuba, Venezuela, Bolivia y Argentina), Diego Armando Maradona, el Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, la representante indígena ecuatoriana Blanca Chancoso, Manu Chao, Silvio Rodríguez y las Madres de Plaza de Mayo. Incluso un Evo Morales que todavía no había sido elegido presidente de Bolivia, pero ya como líder boliviano se sumaba decididamente a participar del Tren del Alba, ese que partió de la estación Constitución hacia la ciudad de Mar del Plata y en el que viajaban cientos de personalidades que concurrian a las actividades en repudio de la presencia del presidente norteamericano, George W. Bush. Evo venía junto a Bonasso, Pérez Esquivel, Maradona y el cineasta Emir Kusturica. Entre las personas que subieron al tren también se encontraban Paco Guevara, sobrino del ‘Che’ Guevara y el cineasta Tristán Bauer, hoy al frente del Ministerio de Cultura de la Nación. A su llegada a Mar del Plata, los pasajeros del tren marcharon hasta un estadio de fútbol, donde antes de aquel discurso antológico del Comandante Hugo Chavez, se escuchó la voz y la música de Silvio Rodríguez, además de otros destacados músicos latinoamericanos. Esa marcha ocupó unas 30 cuadras, desde la estación de Ferrocarril hasta Juan B. Justo e Independencia donde está el estadio. Hay una película documental del cineasta y músico serbio que se estrenó en el 2008 con el nombre “Maradona” que da cuenta de los detalles de ese viaje, y las escenas del vagón del tren donde iba el futbolista. Son imperdibles las imágenes de ese estadio repleto en Mar del Plata ante el histórico discurso de Hugo Chávez, y ese gran “ALCA, ALCA, Al carajo”….tan contundente y emblemático.

La historia inicial de ese acto, del momento en qué se gestó la idea, es materia para un libro que seguramente lleve la firma del propio Bonasso.

TVPublica Argentina también transmitió en vivo ese acto, y más allá de la indicación de los directivos de hacerlo, y del acuerdo y apoyo de los dos países y sus televisoras, allí estaban los ojos del Mundo y también “todos los periodistas” del Mundo. Había que ingeniarse donde poner las cámaras cuando ya no había lugar posible. Me tocó estar toda la tarde peleando con quién estaba a cargo de la Casa Militar venezolana para que no nos bajaran las cámaras del mangrullo allí armado porque sino no habría manera de hacer la transmisión. Allí, donde la profesión que uno elige y lo que piensa se dan la mano para lograr lo que uno cree justo: había que hacer que esas palabras llegaran en vivo a todas partes!

Misión cumplida

Evo entonces nos dijo que “sí”, que nos daba la entrevista en vivo y nos acompañaba hasta donde estaba el satélite, nos miramos y todos sabíamos que eso significaba atravesar el estadio con toda la gente que aun se estaba desconcentrando…de allí surge esta anécdota que quizá hoy este distorsionada no solo por el tiempo, sino por la dimensión que con el suceder de estos años tomó la figura de Evo, e incluso de muchos de los que protagonizaron ese momento. Ese “Evo” caminaba con nosotras atravesando el campo de un Estadio que aun tenia signos bien marcados de la cantidad de gente que había asistido, y caminaba tranquilo saludando a todos. Cuando nos tocó subir la escalera que nos llevaba adonde estaba instalada la microondas satelital, y los escalones no terminaban, Evo se dio vuelta y nos dijo “que lejos que esta el satélite”. La anécdota parece intrascendente, pero si pensamos en la sencillez de esa expresión, nos muestra un nuevo tipo de líder, hombres sencillos pero a la vez grandes, como Evo, como Chávez, que estaban allí acompañándonos para que defendiéramos la libertad de nuestros pueblos… eso nos llenó de orgullo, así nos sentíamos….trabajábamos envueltos entre la adrenalina de las coberturas de los hechos, y los grandes momentos que sabíamos estaban marcando la historia. La sencillez de expresiones como las de Evo, situaban a esos lideres al lado nuestro, sintiéndolos y viéndolos tan humanos, peleando por lo nuestro y repudiando lo mismo que nosotros.

Esa misma noche, tuve el privilegio de ser parte de una comitiva invitada por el propio Hugo Chávez a una recepción en la residencia de Chapadmalal, en donde estaba alojada una importante delegación cubana que vino a la Cumbre de los Pueblos, entre ellos Abel Prieto y Ricardo Alarcón. El Comandante Chávez en persona nos agradeció uno a uno todo el compromiso con el que nos ocupamos de que las organizaciones sociales que se dieron cita en el estadio mundialista escucharán su voz.

Muchas son las anécdotas de esos días, no solo el trabajo en la Cumbre de las Américas para el noticiero de TV Pública, sino también para la cobertura especial que estaba haciendo TELESUR.

Nos encontrábamos desarmando equipos técnicos, cuando nos llega el pedido de que Hugo Chávez quería hacer la salida de su habitual programa de los domingos “Aló Presidente” desde Balcarce, en la sede del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina (INTA) para contar el convenio que se había firmado entre Venezuela y Argentina para la compra de maquinaria agrícola, entre otros temas.

Todo parecía imposible de realizar, pero Chávez salió al otro día desde Balcarce, al frente del Aló Presidente, programa de televisión que moderado por él, se transmitía los domingos por la mañana hora de Venezuela, y que nunca se sabia a qué hora podría terminar.

Esa vez, ese Aló Presidente fue posible no solo con el equipo de Venezolana de Televisión que viajaba con Chávez, sino también con el apoyo de TV Publica. Ese programa fue también nuestro, para repetir ese compromiso iniciado cuando aquella vez que Chávez trasmitió su programa las terrazas de TV Publica en su visita año 2003.

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