Por suerte, no nos entienden. Por Iramís Rosique


El pensamiento liberal (y el pensamiento estalinista, deudor irónicamente de la misma epistemología) no puede comprender la dialéctica de la espontaneidad y la organización, el modo en que cada uno de estos momentos de la acción revolucionaria completa y vehicula el anterior. Ni la Tángana por ejemplo fue absolutamente espontánea, ni existe posibilidad alguna de que lo fuera (ni intención). Sin el proceso de organización previa que ha constituido al colectivo que la preparó hubiera sido imposible realizar tal cosa. Sigue leyendo