La NED fue creada para hacer públicamente lo que hace la CIA subrepticiamente. John M. Broder / New York Times


Aún cuando republicanos y demócratas expresan su horror ante las acusaciones de que China puede haber tratado de utilizar donaciones encubiertas en campañas electorales para influir en la política estadounidense, los Estados Unidos se han entrometido desde hace mucho tiempo en los asuntos internos de otras naciones: ordinariamente, el Congreso asigna decenas de millones de dólares de un modo encubierto y público para ser utilizados en influir en políticas internas en el extranjero; la Nacional Endowment for Democracy (Fundación Nacional para la Democracia), que fue creada hace 15 años para llevar a cabo públicamente lo que ha hecho subrepticiamente la Agencia Central de Inteligencia durante décadas, gasta 30 millones de dólares al año para apoyar partidos políticos, sindicatos, movimientos disidentes y medios noticiosos en docenas de países, entre ellos China. Sigue leyendo