Martí y la alteridad. Del diálogo a la unión del alma americana que garantiza el equilibrio del mundo. Por Patricia Pérez Pérez


Toda la obra y la acción martianas emanan de una constante preocupación y sacrificio por los seres humanos, por todo aquel que siendo similar o diferente de su propio Yo, en ningún modo “le es ajeno”1. Ese “humanismo del otro” (Levinas)2, valor social supremo e incluyente de cuanto aqueja y lastima el alma y el cuerpo del hombre, misterio de la creación que en él fue “pasión devoradora” (Vitier & Marruz: 115)3, va madurando desde su infancia y adolescencia cubanas y se enriquece posteriormente desde experiencias y espacios vitales, culturales y sociales diversos, hasta encumbrarse, en tanto construcción poética y paradigma ético y político de la fraternidad entre los hombres – que nos abraza cual padre a sus hijos – en lazo universal que perdura más allá de su muerte. Sigue leyendo