Los nuevos elementos del golpe blando contra Cuba. Por Instituto Robinson


Aunque sus antecedentes se remontan a 2018, en la primera parte de este año las maniobras de desestabilización en Cuba involucraban al llamado Movimiento San Isidro (MSI), sus alianzas con estructuras del anticastrismo de finales del siglo XX (la Unión Patriótica de Cuba) y un movimiento que ya en las calles sugería cierto grado de maduración de una masa crítica para nuevas acciones dentro del marco difuso de la fórmula básica de la guerra híbrida (guerra no-convencional + revolución de color). Los acontecimientos que van desde el domingo 11 de julio al 13 de julio así parecen señalarlo, y marcan un punto clímax en el despliegue de dispositivos clásicos de intervención indirecta mediante redes sociales, control narrativo de los grandes medios y disturbios programados bajo la coartada típica de la “sociedad civil”.

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