Recuerdos de Fidel. Por Omar Pérez Salomón


Fidel siempre le prestó una atención priorizada a las tecnologías de la información y la comunicación. En los preparativos del asalto a los cuarteles Guillermón Moncada y Carlos Manuel de Céspedes y en la expedición del yate Granma, se previó el uso de comunicaciones por radio.

Ya en la Sierra Maestra, por iniciativa del Che y con su apoyo, se fundó el 24 de febrero de 1958 la emisora Radio Rebelde. De manera que desde esa época se revela la gran clarividencia de Fidel, al vislumbrar la importancia de estas tecnologías para mostrarle al pueblo cubano y al mundo la verdad sobre la lucha revolucionaria en la Sierra Maestra, y también como medio de comunicación entre los diferentes frentes guerrilleros.

Como homenaje a su 95 cumpleaños, expongo fragmentos del testimonio que me ofrecieran para un libro en preparación, tres compañeros vinculados a Fidel en diferentes etapas de la Revolución.

fidel correos

Pedro Guelmes González (Comandante del Ejército Rebelde, se desempeñó como ministro de comunicaciones de la República de Cuba de 1973-1985).

En diciembre de 1972 el General de Ejército, Raúl Castro, en presencia de Fidel y de Salvador Allende, presidente de Chile, me informó que se había decidido que asumiera como Ministro de Comunicaciones, en sustitución de Jesús Montané Oropesa, que pasaría a trabajar como ayudante del Comandante en Jefe.

De inmediato, Fidel me indicó avanzar en la ampliación de la recepción de la señal de televisión en el país, en el desarrollo de las comunicaciones postales, en la modernización y extensión del sistema de telecomunicaciones a las zonas rurales, llevar estos servicios hasta lugares que en el capitalismo no se hubiera ni siquiera soñado tenerlos, prueba de su preocupación e interés en el pueblo.

Fidel estuvo muy interesado desde el principio en la planeación, proyección y ejecución del proyecto del cable coaxial y avizoró las posibilidades de esta inversión en cuanto a seguridad y calidad de las comunicaciones del país. En noviembre de 1984, en ocasión del paso de un huracán por varias provincias, me preguntó: “¿Por qué en La Habana no puedo hablar por teléfono con nadie y con otras provincias sí puedo?” Le respondí: porque ya tenemos instalado el cable coaxial Comandante, y acto seguido me dijo: “que buena inversión se hizo”.

En la rendición de cuenta que realizó el Ministerio de Comunicaciones a la Asamblea Nacional del Poder Popular, en diciembre de 1983, Fidel profundizó en la situación que tenía la telefonía en esos momentos, expresó que consideraba justa la ampliación de los servicios telefónicos y que tal vez una mayor ampliación de la red pública de teléfonos podía compensar en parte el hecho de que no pudiera tenerlo cada familia, que por lo menos en cada edificio multifamiliar que se construyera debía existir un teléfono o dos. Reiteró que había que ver dentro de la necesidad de comunicaciones cuánto se debía invertir.

Destacó que en otros países de América Latina las inversiones en el sector de las comunicaciones tenían un fin exclusivamente económico y se concentraban en las grandes ciudades, a diferencia de nuestro país que van dirigidas también a resolver los problemas sociales, al desarrollo del campo.

Fidel fue muy exigente y practicó la crítica con mucha claridad ante las deficiencias, la falta de rigor y problemas subjetivos; pero al mismo tiempo con una modestia insuperable te daba aliento y sabía reconocer cuando había un resultado en el trabajo.

Su amplia cultura política, general e integral más sus dotes como comunicador influyó en los cuadros que tuvimos la oportunidad de compartir con él múltiples batallas y complejas tareas. Nunca olvidaré las disertaciones de Fidel en las cancelaciones de sellos por conmemoración de hechos históricos y en las dedicadas a destacados combatientes y personalidades de la cultura.

A partir de 1982 tuve la posibilidad de tener varias conversaciones con Fidel acerca de la respuesta que en el orden tecnológico le podíamos dar a la transmisión de la mal llamada Radio Martí, que el gobierno yanqui venía preparando. Las preguntas e ideas del Comandante llovían, y así pudimos presentar una propuesta que él aprobó.

Se compraron nueve estaciones que tenían una potencia que oscilaban entre 10-150 kw y otros dos transmisores de gran potencia con sus respectivas antenas, que se instalaron en varias provincias del país para interferir la señal anticubana.

Recuerdo que en agosto de 1982 los ingenieros del Ministerio de Comunicaciones me convencieron de probar uno de aquellos transmisores de 75 kw en la frecuencia de 1160 khz, ubicado en La Habana. Me dijeron, la transmisión solo va a durar 4 segundos ministro; pero en realidad duró 10 segundos y fue captada en Estados Unidos.

Estas transmisiones se reflejaron en la prensa estadounidense, fueron calificadas como un “disparo de advertencia de Castro” y dieron lugar a un notable incremento del cabildeo por parte de los radiodifusores de ese país, para detener o modificar en alguna forma el proyecto de Radio Martí.

Al día siguiente Fidel me mandó a buscar, me hizo una crítica muy fuerte por no haber consultado esa transmisión, me dijo: “no lo hagas más”. Acto seguido me puso la mano en el hombro y agregó: “qué bien te salió”.

Iroel Sánchez Espinosa (Editor, periodista y analista político).

La madrugada en que Fidel me comunicó mi designación al frente del Instituto Cubano del Libro (ICL) sus palabras fueron “necesitamos el libro para la revolución que estamos haciendo”. Con la palabra “revolución” se refería, obviamente, a lo que él denominó Batalla de ideas y que Fernando Martínez Heredia describiera como ofensiva de Fidel para “frenar desigualdades y reforzar al socialismo”.1

Percibí en ese momento su talla de conductor capaz de trasfundir su energía y su optimismo a los que le rodean, de lo cual ofrece pruebas los múltiples programas de la Batalla de Ideas que con la llegada del siglo XXI produjo un impulso en el uso de las TIC en nuestro país: Se incrementó el acceso a Internet de periodistas, personal de la salud, la ciencia, las universidades; la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) se inauguró en el 2002; se ampliaron los Joven Club de computación y surgió el programa de las Salas de Televisión que permitió que más de medio millón de cubanos residentes en zonas montañosas accedieran a la señal televisiva.

Creo que los revolucionarios cubanos tenemos el deber de estudiar, divulgar en toda su magnitud y aplicar el pensamiento de Fidel. Se precisa escrutar en esa interrelación que él veía entre el conocimiento, la cultura, las tecnologías y los medios de comunicación. Nos enseñó su concepción  del  desarrollo e hizo comprender que en la actualidad no se puede hacer política sin tomar en cuenta Internet.

Los conceptos, reflexiones y apreciaciones de Fidel sobre asuntos sometidos a discusión y debate dentro y fuera de Cuba tienen un inmenso valor, y revelan su capacidad para estar al tanto de los últimos adelantos de las tecnologías relacionadas con la información y las telecomunicaciones; su vocación -sostenida a través de toda su vida- por poner esos avances a disposición de los sectores más humildes de su país y el mundo; y la capacidad de elaborar un pensamiento propio, descolonizado y tercermundista, acerca de estos temas, que pone en el centro de su utilización al ser humano y su liberación de las ataduras que le impone la dominación de clases. Es también un desmontaje de la falacia de la libertad de prensa, garantizada sólo para aquellos que son los dueños del poder.

Obviamente, la implicación del ideario de Fidel en la lucha ideológica contemporánea va a ser intensa y extendida, no solo entre quienes ejercen la crítica a estos fenómenos, sino sobre todo en la creación de alternativas.

Llama la atención la capacidad de Fidel de adelantarse al futuro, que va desde proyectar el uso de la televisión con fines educativos en fecha tan temprana como 1961, la introducción de computadoras en la zafra azucarera en 1969, hasta decir en 1977 -cuando muy pocos hablaban de ello- que gracias a las comunicaciones el mundo llegaría a ser como una sola familia,  ya en 1985 referirse al desarrollo de la fibra óptica, o hace más de veinte años denunciar los programas de espionaje de las telecomunicaciones de los que tanto se comenta por estos días; aunque es -sin dudas- en la introducción de los recursos de las TIC al servicio de la educación, la cultura y la salud del pueblo donde se revela su pasión mayor hasta el dominio de los detalles.

Yo creo que es muy importante tener en cuenta el método de trabajo de Fidel, que él mismo explicara en un documental presentado en enero de 2017, en el programa televisivo La pupila asombrada.  Dice que él prefiere estar el noventa por ciento de su tiempo fuera de la oficina, en contacto con la gente; los que le dan una noción de la realidad del país y los que lo hacen enterarse de los problemas. Que siempre ha rechazado a esos que se encierran en la oficina, evadiendo el problema. Y se trata de un método y de una conducta, que en el caso particular del desarrollo de la ciencia  y la tecnología  es también el método de aliarse con el talento, de aliarse con el conocimiento y apoyarlo.  Y eso es esencial. Alguien dijo una vez que Fidel es un país, y yo creo que Fidel es un mundo, una cultura, es una concepción del desarrollo.  Fidel es justicia, es soberanía, solidaridad. Es esas tres cosas en una misma persona.

Pedro Rodríguez Pérez (Presidente de la Federación de Radioaficionados de Cuba).

Conocí al Comandante en Jefe Fidel Castro, cuando participé en el aseguramiento de las comunicaciones en su visita a Jamaica en octubre de 1977, que por cierto, fue una experiencia única e inédita en mi vida de radioaficionado y comunicador de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

Ya ubicado en el buque escuela José Martí, de la Marina de Guerra Revolucionaria, varios oficiales fuimos convocados para recibir a Fidel que venía acompañado de Raúl, ministro de las FAR y de forma espontánea, estalló una ovación de cariño y respeto. En aquel breve, pero emotivo intercambio, Raúl se dirigió a los allí reunidos y… abusando yo un poco de mi memoria, recuerdo que nos dijo algo así: “compañeros, el Partido, el Estado y el pueblo de Cuba, les entrega al Comandante en Jefe, seguros de que así nos lo traerán de nuevo a casa, cuando se cumpla la misión…”;

Al día siguiente se me apareció Fidel en el local técnico, quería escuchar el juego de pelota, que en la tarde sostendrían el equipo nacional de Cuba con el profesional de Venezuela. Recuerdo que también estuvieron Carlos Rafael Rodríguez, Teófilo Stevenson y Manuel Piñeiro. De inmediato me interrogó: “¿Me puedes explicar algo de estos equipos que tiene este barco?”, fue su primera pregunta, que más abarcadora no podía ser “…trataré de hacerlo Comandante”, …fue mi pronta respuesta… y de forma ordenada y según el grado de importancia, le fui dando los principales datos de los equipos instalados, sus posibilidades y modos de operación. Me insistía mucho para el caso de una emergencia.

Sus preguntas, por lo general, fueron sobre detalles operacionales y de seguridad marítima; se interesó por mi procedencia y dónde había estudiado. Al decirle que me había graduado en el Instituto Técnico Militar, ITM, de Ingeniero en Radiocomunicaciones, exclamó con alegría ¡estupendo!, ya la tropa de Vecino está dando frutos…, se refería al 1ercapitán del Ejército Rebelde, Fernando Vecino Alegret, director del Instituto Técnico Militar, donde se formarían los técnicos e ingenieros en la explotación y mantenimiento de la técnica militar, que ya comenzaba a recibir las FAR para la defensa del país.

Varios años después, en mi condición de Presidente de la Federación de Radioaficionados de Cuba, sentí revivir aquellos días, cuando supe que el 20 de septiembre de 2002, el Comandante visitó las instalaciones del Puesto de Mando del Consejo de Defensa Provincial de Pinar del Río, en víspera de la llegada del huracán Isidore a la mitad occidental de ese territorio. Allí destacó la labor desarrollada por 27 radioaficionados, cuyas transmisiones fueron la vía para mantener el contacto con los lugares más apartados de la provincia, incluyendo las estaciones meteorológicas. Recordó que un radioaficionado en el poblado de La Fe, se mantuvo transmitiendo en medio de la inundación, mientras el mar avanzaba sobre las 400 viviendas de la comunidad.

Ese día al conocer las tareas que ejecutarían los radioaficionados para enfrentar al huracán Isidore, se interesó en saber la cantidad de efectivos de esa organización en la provincia, la procedencia de los equipos que se utilizaban, el costo de los mismos, si podían trabajar con paneles solares y también los felicitó por su labor.

Estar varias horas con Fidel en un recinto pequeño, respondiendo a sus preguntas, sentir su mano sobre mi hombro en señal de una confianza y seguridad profundas, fue una experiencia que pocas veces he contado, pero que guardo en lo más profundo de mi conciencia de revolucionario, de comunicador y de radioaficionado.

1 Entrevista del Doctor en Ciencias Históricas y profesor de la Universidad de La Habana, Fabio Fernández a Iroel Sánchez. Leer aquí

Un pensamiento en “Recuerdos de Fidel. Por Omar Pérez Salomón

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