La persistente deformación de atacar los síntomas y no las causas. Ernesto Estévez Rams


Recuerdo no hace muchos años, un funcionario en cargo de dirección que se molestaba porque los estudiantes universitarios ya no le dedicaban en igual número que antes, la tesis de graduación a la Revolución. Su solución, insinuada sin mucha sutileza, era que los tutores debían asegurarse que sus supervisados hicieran tal referencia. Si tal cosa hubiera ocurrido, y por suerte el claustro ignoró olímpicamente la sugerencia, la recuperación numérica de dedicatorias “revolucionarias” se hubiera tomado por “éxito” en el trabajo político-ideológico, el cuadro hubiera sido felicitado por ello, y nadie se hubiera detenido a pensar en el impacto enajenante y contrarevolucionario de la medida, totalmente opuesta a la labor ideológica que necesitamos. Sigue leyendo