“Vamos a contar mentiras tra-la-ra…”. Por Sara Rosenberg


Aquí el frio escarcha el tejado y mientras hago un café vuelve la palabra Hiroshima, tal vez porque me acosté muy tarde siguiendo las noticias sobre Rusia y los tambores de guerra que el imperio hace sonar una vez más, sin descanso, agónicos tambores de la muerte, mintiendo y creando el caos para acumular más capital. Y la palabra Hiroshima vuelve porque ese crimen contra la humanidad –que abre una época de agresiones cada vez más brutales- nunca se juzgó y ni siquiera se condenó el uso de excusas o falsos positivos, simples mentiras.

Desde el nacimiento de Estados Unidos, sus guerras e invasiones han asolado el mundo en nombre de su “destino manifiesto”, que no es más que el derecho al saqueo y al crimen. Cada vez que bloquean, asesinan o invaden lo hacen “en defensa de la libertad y la paz”, que es la frase clave del armado de la falsa bandera: acuso a mis enemigos de lo que yo hago y me sirvo de los poderosos medios de información que pago y controlo. El negocio criminal sin limites.

Por eso hoy la palabra Hiroshima es también una clave para desenredar el hilo y no perder de vista que lo que se nos presenta siempre como una nueva guerra, es la misma guerra imperialista y colonialista, que usa diversos métodos para justificar lo injustificable. La mentira evita el juicio y oculta al criminal, pero al mismo tiempo tergiversa la historia y los hechos, y cuando son inocultables encarcela a quien muestra las pruebas, como sucede con Assange.

La lista de mentiras que acompañó siempre la guerra contra la humanidad es larga. Y las justificaciones no pueden ocultar que el motivo ha sido siempre el mismo. Desde el final de segunda guerra mundial los estados Unidos han intentado dominar el mundo amparados en su destino manifiesto que es la expansión de sus grandes negocios.

No solo tiran dos bombas nucleares en nombre de la paz y la democracia sino que en ese mismo 1945, 50 mil marines desembarcan en China a la caza de los rojos, en 1950 la guerra de Corea deja más de tres millones de muertos, ni la barbarie en 1954 en Indonesia, y también el mismo año la invasión a Guatemala, luego a Panamá y Dominicana en 1965. Lo que llamaron el incidente del Golfo de Tonkín, en 1964 sirvió de pretexto para iniciar la guerra de Vietnam; el presidente Johnson con el apoyo del congreso declara la guerra, “en defensa de la libertad y la paz” sabiendo que era falso que ningún destructor americano fue atacado por naves norvietnamitas y así crece la lista de injerencias y agresiones sin juicio, que continua en 1983 en Líbano, 1986 Libia, 1990 guerra del Golfo, 1993 Somalía, 1995, Bosnia Herzegovina, hasta destrucción de Yugoeslavia en 1999, para plantar allí bases y bancos americanos. Afganistán en 2001, con nuevas excusas y falsos positivos creados con las torres gemelas, o a Irak en 2003 con la excusa de las armas de destrucción masiva que Sadam escondía y que sabían que era falso, pero aun así lo ahorcaron y mataron a un millón y medio de personas, o Libia, en 2011, con su presidente asesinado y el país invadido, con el caos necesario para el robo, como también en Yemen, Pakistán y Somalia o la guerra en Siria en la que pretendieron hacer lo mismo, pero no pudieron a pesar de los miles de millones de dólares invertidos en crear ejércitos mercenarios macabros…En Nuestra América además de las invasiones, se suceden golpes de estado, sabotajes, magnicidios, y como no, el bloqueo que Cuba conoce y sufre cada día…mientras cada día mienten que lo hacen en nombre de la democracia y la libertad, eso que por supuesto no existe en Estados Unidos ni tampoco en su socios, la UE, Israel y Arabia Saudi.

Sabemos que la sinrazón de Hiroshima y Nagasaki, fue amenazar e iniciar la llamada guerra fría contra la Unión Soviética (una vez más). Japón había hecho una oferta de “paz negociada” a principios de agosto que no fue aceptada y las bombas se lanzaron el fatídico 6 de agosto en Hiroshima y el 9 en Nagasaki.

La gran empresa que colaboró con Hitler en la guerra, está ahí: Allianz, BASF, Bayer, BMW, Daimler-Chrysler, el Deutsche Bank, Friedrich-Krupp, Krupp-Hoesch, Hoechst, Siemens, Ford, Volkswagen y el Dresdner Bank, IBM, Nestlé, Adidas, Hugo Boss, IG Farben, banca Rockefeller y muchas más recicladas siguen siendo parte del gran capital guerrerista actual, muchas de ellas levantadas con el trabajo esclavo de los prisioneros… “sigue la ruta del dinero y llegaras al ladrón..”, pero no es fácil porque si algo sabe hacer el capitalismo es opacar esa ruta clave en su dominación.

Me sigue rondando la palabra Hiroshima mientras tomo los primeros sorbos de café y escribo, porque la falsa bandera y la justificación de tanta muerte hoy ya no se sostiene más que por la mala fe y la ignorancia programada o por una decidida complicidad con la empresa armamentístico-financiera. Y esa complicidad se nutre de dinero y de irracionalidad y es muy peligrosa.

La tergiversación de la historia, también forma parte de la guerra imperialista. La intoxicación informativa en Europa es proporcional a la ignorancia lograda en este continente gracias a una maquinaria implacable engrasada para hacer infeliz pero obediente y sobre todo despojar de horizonte político y humano. Y este desgraciado sometimiento, nacido del desconocimiento de la verdad y de la historia, impide las respuestas y la transformación del ser humano en humano; esto explica también en cierta manera el crecimiento de los nazis que ven el camino despejado. Ucrania evidencia este proceso, y como no, el gobierno de España envía barcos y aviones al Mar Negro mientras promueve la histeria anti-rusa en todos los medios.

No olvidemos que la segunda guerra mundial se hizo contra la URSS, que occidente colaboró con Hitler porque sabía que el enemigo principal era la revolución soviética y que en esta guerra 27 millones de soviéticos dieron su vida defendiendo al mundo contra el nazismo y vencieron. Mientras el señor Churchill y el señor Truman por debajo intentaban pactar con jefes nazis, hacían bonitas declaraciones sobre la democracia y la paz.

Una vez más, y digo con toda claridad una vez más, Occidente hace sonar los tambores de guerra contra Rusia, como sonaron sin cesar desde la gloriosa revolución bolchevique de los soviets en 1917. Esta supuesta guerra de Rusia contra Ucrania es nuevamente un argumento de falso positivo, porque Rusia solo ha dicho que respeten su seguridad, que la OTAN no siga sembrando de armas sus fronteras y ha exigido que lo hagan por escrito, porque jamás han cumplido un acuerdo, que probablemente ni por escrito cumplirán ahora tampoco. Es imposible convencer a los EE. UU. y la OTAN de que Rusia no tiene la intención de atacar a Ucrania. Y no porque Occidente crea en la posibilidad de tal ataque (y un creyente no puede ser persuadido por argumentos racionales). No, Occidente no cree en esto en absoluto, simplemente lo usa para lograr sus objetivos. Una vez mas mienten y utilizan el terror de masas para sus fines.

Según algunos analistas, continuará el cerco por todos lados de las tropas de la OTAN y sus aliados y más «sanciones». La respuesta escrita coherente prometida a las preocupaciones fundamentales de Rusia no ha sido, y no parece ser en el futuro previsible. Y Rusia no se decidirá por una reacción «técnico-militar», Occidente está seguro de ello.

Pero con este ruido tratan de ocultar que lo que siempre han buscado es destruir a Rusia y luego destruir a China, a Irán, a Cuba, a Venezuela, a Nicaragua y a todo pueblo que resista la barbarie imperialista.

La gran empresa que colaboró con Hitler en la guerra y participo también en Hiroshima y Nagasaki y todos los crímenes que siguieron, no deben olvidarse: Allianz, BASF, Bayer, BMW, Daimler-Chrysler, el Deutsche Bank, Friedrich-Krupp, Krupp-Hoesch, Hoechst, Siemens, Ford, Volkswagen y el Dresdner Bank, IBM, Nestlé, Adidas, Hugo Boss, IG Farben, banca Rockefeller y muchas más recicladas siguen siendo parte del gran capital guerrerista actual, levantadas con el trabajo esclavo de los prisioneros… “sigue la ruta del dinero y llegaras al ladrón..”, pero no es fácil porque si algo sabe hacer el capitalismo es opacar esa ruta clave en su dominación.

La historia nos enseña que hoy más que nunca, el imperio, herido de muerte, no tiene otra salida que la guerra, las sanciones y los bloqueos y nuestra obligación en cada rincón del planeta es levantar la bandera de la paz sin concesiones, contra la política del caos y la guerra que solo beneficia a las corporaciones financiero militares que necesitan la guerra y dominan las políticas de los desgobiernos occidentales.

Nuestra paz, la paz del socialismo es paz con justicia y equidad, no la paz de los cementerios que el imperialismo pretende imponer.

Por eso una vez más No a la guerra , No a la OTAN, y como siempre No al bloqueo!

Patria o Muerte, Venceremos!

5 pensamientos en ““Vamos a contar mentiras tra-la-ra…”. Por Sara Rosenberg

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  3. …y casi exactamente un mes despues de escrito este articulo, Putin y su ejercito invaden a un pais soberano cometiendo un crimen contra su poblacion,bombardeando sus pueblos y provocando un exodo de millones de ucranianos y amenazando al mundo con usar armas nucleares. 144 naciones condenaron este ataque injustificado y criminal.
    Nada puede justificar un hecho de este tipo.

  4. El mundo entero sabe esa respuesta.Pero tambien me asalta una duda: Quien es (ahora mismo) el unico pais en el mundo(mejor dicho mandatario) que amenaza con el uso de armas nucleares?

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