Assange: un caso para no olvidar. Por Marcos Roitman Rosenmann


Una indecencia ética y un atentado a la dignidad humana. No de otra manera se puede calificar la actitud de los medios de comunicación propiedad de las grandes trasnacionales en el caso Julian Assange. El apagón informativo y la entrega a Estados Unidos de un periodista, transformado en terrorista, es un acontecimiento que obliga a reflexionar. La justicia británica no es ciega ni imparcial. El imperio estadunidense trasmite órdenes. Lo mismo da Barack Obama, Donald Trump o Joe Biden: no hay distingos. En el caso que nos compete, los jueces se han plegado a la petición de Estados Unidos. Julian Assange será entregado a sus verdugos para ser juzgado, pudiendo ser condenado de por vida. Su madre, Christine Ann Assange, en una carta abierta al mundo denuncia: “El dolor incesante de ser la madre de un periodista galardonado, que tuvo el valor de publicar la verdad sobre crímenes gubernamentales de alto nivel y la corrupción (…) el dolor de ver a mi hijo, que arriesgó su vida para denunciar la injusticia, inculpado y privado del derecho a un juicio justo, una y otra vez (…). El dolor de ver a mi hijo sano deteriorarse lentamente, porque se le negó atención médica (…), la angustia de ver a mi hijo sometido a crueles torturas sicológicas (…). La ola de tristeza cuando vi a su frágil cuerpo caer exhausto por un miniderrame cerebral en la última audiencia, debido al estrés crónico”. Sigue leyendo