¿Autocensura o…? Por Pedro Pablo Gómez


El mundo de la información abarca un campo lleno de sorpresas, opiniones, omisiones y hasta interpretaciones para bien o para mal. Desde luego existen los criterios editoriales que dirigen de una forma u otra los medios de comunicación, pero también en este sector de la información hay un gran fantasma llamada, la Autocensura. Ella no tiene nada que ver con las directivas o los intereses de nuestro Estado Revolucionario.  Sigue leyendo

La santa alianza y su nuevo mártir. Por Iroel Sánchez


En respuesta a un texto de la Vicepresidenta de la Unión de Periodistas de Cuba, Aixa Hevia, el corresponsal uruguayo Fernando Ravsberg ha citado al propagandista del fascismo alemán Joseph Goebbels (“si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan” y “miente, miente, miente que algo quedará”) pero bien pudiera aplicarse esas citas a sí mismo porque nada dice sobre  las mentiras que le señaló la Vicepresidenta de la Upec o la denuncia de Darío Machado  acerca de la castración que Ravsberg  hizo a un texto suyo, dos asuntos que resonaron en la web cubana durante los últimos días y que llevaron a un comentarista en la red social Facebook a afirmar sobre el corresponsal: “Parece que se ha tocado fondo, pero siempre se puede llegar más abajo”. Sigue leyendo

Con Fidel, ayer, hoy y siempre(II). Por Ángel Guerra Cabrera


Nunca he olvidado lo que escuché al excelso bailaor y coreógrafo español Antonio Gades después de que el público habanero premiara su actuación en La casa de Bernarda Alba con una cerrada ovación: lo que más admiro de ustedes es su dignidad. Sigue leyendo

Acceso de Cuba a Internet cumple 20 años. Por Omar Pérez Salomón


Este 22 de agosto se cumplieron 20 años de que ocurriera el pleno acceso de Cuba a Internet, mediante la conexión del IDICT con el proveedor GLOBAL-ONE de Estados Unidos, por medio de un canal de transmisión de 64 KBs, que favoreció de manera notable el servicio de correo electrónico. Sigue leyendo

¿”Extensión inapropiada” o censura y castración? Por Iroel Sánchez


No habían pasado 24 horas de que Fernando Ravsberg acusara de castración a autoridades cubanas pero mintiendo al menos tres vecessegún ratificó la Vicepresidenta de la Unión de Periodistas de Cuba, cuando el mismo denunciante hizo un ejercicio castrante con el texto de Darío Machado titulado “Democracia, medios de comunicación y realidades

De 37 párrafos publicados por Darío Machado bajo el título referido en los sitios Cubadebate y Cubaperiodistas, Ravsberg entresacó 5 que ni siquiera son un fragmento completo y lo llamó síntesis pero no los separó con la identificación  -(….)-, que suele utilizarse en una edición o síntesis, indicando pertenecen a partes diferentes  del texto original. Así puso bajo el mismo título y el mismo autor un texto que de resultas es otro diferente al escrito  por el articulista, del que el autor es él y no Darío Machado. 
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Versión castrada del texto de Darío Machado en el blog de Fernando Ravsberg

Pero hay algo peor: Ravsberg no contó con el escritor del artículo para esta castración, actuando como un vulgar propagandista, un censor extremista que manipula una obra sin contar con la voluntad de su creador y le altera el sentido creyéndose todoporoso para intervenir un texto ajeno sin advertir al autor. 

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Comentario de Darío Machado en el blog de Fernando Ravsberg y respuesta de este último.

Ante la reclamación de Darío Machado mediante un comentario en lo que debería ser su artículo, la justificación de Ravsberg fue que el texto tenía “una extensión inapropiada para la prensa digital”, cuando hasta un niño sabe que una de las ventajas al publicar en Internet es que no hay límites de extensión. La prensa digital apropiada parece suponer para el periodismo de Fernando Ravsberg la práctica autoritaria de castrar inconsultamente lo escrito por otros.

Artículo original de Darío Machado en
Versión castrada por Ravsberg

En apenas 48 horas Fernando Ravsberg tuvo que cambiar un post porque ubicó al Primer Vicepresidente cubano en una reunión donde no estuvo y luego debió pedir disculpas a un ensayista por cercenarle 32 párrafos y convertirle su trabajo en otra cosa bien diferente de la que escribió.  No es un buen récord  para un autoproclamado profesor de periodismo objetivo dedicado a darnos lecciones contra la censura y la castración y no es tomando lecciones de un profesor que tanto en prensa digital como en ética -“haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”- parece tiene muy poco que enseñarnos, como avanzaremos. 

La prensa cubana tiene mucho que cambiar. En cualquiera de los párrafos que le cercenó Ravsberg a Darío Machado hay valiosas ideas y principios para esa transformación, tal vez precisamente por eso fueron retirados de la versión castrada por quien pretende guiarnos, cual si fuéramos ratones tras su  flauta, en el cambio deseado mientras mira para otro lado cuando sus coterráneos periodistas en las márgenes del Río de la Plata caen al abismo neoliberal que no queremos para Cuba.