El guardián de la ciudad. Por José Luis Fariñas


Eusebio, el más piadoso e incansable de nuestros iluminados: salvador en alma y acción. No sería de extrañar que la vieja muralla, emblema del necesario retorno a los comienzos, ya estuviera abierta para recibirle como a hijo iluminado en los brazos de una madre sagrada que le esperaba con la serenidad de los mundos que duermen, solo aparentemente vencida por el tiempo y la tiniebla, tras larguísima y silente vigilia, y que le acogería para siempre en sus cielos matrices. Con él —y todos hemos sido testigos de estos milagros de piedad y pasión—, la luz de un continuamente inspirado obrar engranaría mucho más que la resurrección del corazón natal de nuestra ciudad. Sigue leyendo