Teresa: Poeta, patriota y revolucionaria. Por Michel Torres Corona


Teresa era poeta y era patriota y era revolucionaria. No sé si en ese orden o si el orden importa.
Pudo haberse refugiado en sus versos, como tantos otros orfebres de la palabra, pudo haberse enajenado del mundo en una torre de marfil: probablemente se lo mereciera, un lugar limpio como ella, donde no la alcanzaran las mezquindades del mundo. Pudo haber tenido el vuelo eterno del albatros y, sin embargo, descendió a nosotros, con fuerza de madre, y aupó en sus hombros de mujer gigante la causa de los desposeídos, de los olvidados. Sigue leyendo

Teresa, hermana siempre. Por Iroel Sánchez


Dudas, llamas, preguntas y sí: Se nos fue Teresa Melo. Duele tan hondo esta mujer sin miedo, que aun albergo la esperanza de que no sea cierto. Quien tuvo el privilegio de su amistad limpia, de su palabra justa, de su grandeza de alma, sabrá cuánto se nos va con ella. Aquí, donde peleó y venció duro por Cuba, donde contaminó su grandeza de escritora con el honor del fuego enemigo, la vi brillar con la misma convicción con que leía sus versos. Te extrañaremos, Tere. Sigue leyendo

La solidaridad no ha podido ser bloqueada. Por Miguel Díaz-Canel


Discurso pronunciado en la clausura de la V Conferencia Internacional por el Equilibrio del Mundo

Queridas compañeras y compañeros de la Presidencia;

Queridas hermanas y hermanos;

Queridas amigas y amigos martianos de todas partes que vienen a celebrar con nosotros los 170 años de nuestro Héroe Nacional y Apóstol de la Segunda Independencia, José Martí:

Cuba valora altamente la respuesta que tantas personalidades prestigiosas de distintas regiones del mundo dieron a la convocatoria lanzada por el Proyecto José Martí de Solidaridad Internacional. La entusiasta presencia de todos aquí nos alegra y nos honra profundamente. Sigue leyendo

De la publicidad y otros demonios. Por Michel E. Torres Corona


A todo el mundo le gusta la democracia hasta que se enreda la pita. Cuando el debate se alarga demasiado, cuando las discusiones se tornan enconadas, cuando no se logra llegar al consenso, en casi cualquier persona empieza a dar gemidos de recién nacido el pequeño tirano que llevamos dentro. Pero la democracia, aunque se vuelva amarga y farragosa, es imprescindible para la vida de una nación; y aunque haya momentos en los que se precisa la acción inmediata e inconsulta, como regla no se puede imponer una decisión que involucra al sujeto popular sin antes agotar todas las vías de expresión y confrontación de ideas. Sigue leyendo