Desde mi mausoleo moscovita: Carta a los norteamericanos progresistas Por V. I. Ulyanov *[enviado a Nelson P Valdés]


Aunque llevo muerto casi un siglo, me he tomado un tiempo libre en mi cielo revolucionario para comentar acerca de los hechos que se desarrollan en Estados Unidos. Sigue leyendo

Jorge Luis Borges en #LaPupilaTv (video)


El universo Borges, su portentosa creación literaria, su autobiografía, sus tristes afinidades políticas, su imaginación siempre sorprendente y su erudicción enciclopédica son el tema de esta emisión  de La pupila asombrada. Sigue leyendo

Indiferentes. Por Antonio Gramsci


Odio a los indiferentes. Creo que “vivir significa tomar partido”. No pueden existir quienes sean solamente hombres, extraños a la ciudad. Quien realmente vive no puede no ser ciudadano, no tomar partido. La indiferencia es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso odio a los indiferentes. La indiferencia es el peso muerto de la historia. Es la bola de plomo para el innovador, es la materia inerte en la que a menudo se ahogan los entusiasmos más brillantes, es el pantano que rodea a la vieja ciudad y la defiende mejor que la muralla más sólida, mejor que las corazas de sus guerreros, que se traga a los asaltantes en su remolino de lodo, y los diezma y los amilana, y en ocasiones los hace desistir de cualquier empresa heroica. La indiferencia opera con fuerza en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad, aquello con lo que no se puede contar, lo que altera los programas, lo que trastorna los planes mejor elaborados, es la materia bruta que se rebela contra la inteligencia y la estrangula. Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, el posible bien que un acto heroico (de valor universal) puede generar no es tanto debido a la iniciativa de los pocos que trabajan como a la indiferencia, al absentismo de los muchos. Lo que ocurre no ocurre tanto porque algunas personas quieren que eso ocurra, sino porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, deja hacer, deja que se aten los nudos que luego sólo la espada puede cortar, deja promulgar leyes que después sólo la revuelta podrá derogar, dejar subir al poder a los hombres que luego sólo un motín podrá derrocar. Sigue leyendo

Con El Chava en el equipo. Por Iroel Sánchez


Con Daniel Chavarría, como con otros amigos que se han ido, me pasa que tengo que dejar pasar un tiempo para poder mencionarlos en un texto. Es como si no acabara de creérmelo, y en su caso tal vez como si no hacerlo ayudara a  no pensar que es cierto, que ya no está su cultura enciclopédica y su vida llena de peripecias para hacer de cada conversación un viaje maravilloso y divertido. Sigue leyendo