Nosotros y los niños angolanos. Por Leticia Oramas


A mis entrañables amigos y hermanos, que aún nos comunicamos y reunimos con gran cariño.
A todos mis compañeros allí, que fueron el apoyo, mi familia.
A los de mi sección, que me cuidaron como una hija.
A los que murieron. Especialmente a Tony.
A Zapatico (George) y Rosita, a todos los niños angolanos

La autora (tercera de izquierda a derecha) junto al editor de este blog (segundo de derecha a izquierda) y otros compañeros.

Miro las fotos en Angola. Me sorprendo: éramos unos niños. Y aunque muchos no comprendan ni compartan, fuimos allí movido por nuestros mejores y más profundos sentimientos. Estos hacen que hoy todavía a 32 años nos encontremos a cada rato con una complicidad de afectos del que a veces no somos ni conscientes. Sigue leyendo

Hombre de mundo.* Por Iroel Sánchez


Angola, Enero de 1989:  “A Valera lo jodió una mina” me dijo Francisco, el de Moa, junto a la pista de Menongue, y enseguida llegan las preguntas con el nudo en la garganta, que “por aquí mismo lo evacuaron a Luanda y no pudo llegar vivo”. Sigue leyendo

30 aniversario de la victoria de Cuito Cuanavale, el principio del fin del Apartheid. Por Abel Sosa Martínez.


El poblado de Cuito Cuanavale situado al sur de Angola, a unos 250 kilómetros de Menongue, capital de la provincia de Cuando Cubango, era hasta finales del año 1987 una localidad prácticamente desconocida para el resto del mundo. Recibe ese nombre por ubicarse en la confluencia de dos ríos, el Cuito y el Cuanavale. Sigue leyendo

No puede sentirse uno más feliz en la tierra. Por Luis Alberto González Nieto


El 23 de marzo de 1988 marcó la derrota definitiva del Apartheid, como bien reconoció Nelson Mandela. Ese día las tropas sudafricanas cayeron estrepitosamente ante las fuerzas cubano-angolanas en Cuito Cuanavale. Mi amigo Nieto, compañero en aquella gesta, me ha enviado este texto, y lo más importante, ha tenido la oportunidad de visitar aquellos lugares 18 años después en lo que llamábamos la dirección Menongue-Cuito para darme mucha envidia.  Sigue leyendo