Cómo la CIA ganó el Nobel de Literatura. Por Carlos Prieto


Esta historia empieza a torta limpia: André Breton, padre del surrealismo, repartiendo mandobles al escritor soviético Ilyá Elhrenburg. Estamos en las calles de París, en 1935, poco antes del arranque del Congreso Antifascista de Escritores en Defensa de la Cultura. A Breton, que estaba borracho, no le había gustado que Elhenburg  llamara “burgueses” a los vanguardistas en un artículo, así que le atizó tras cruzárselo a la salida de un café. Por absurdo que suene, el puñetazo de Breton fue el origen remoto de El doctor Zhivago, novela de Borís Pasternak publicada en 1957.   Sigue leyendo