Che Guevara, apóstol de los oprimidos. Por Salim Lamrani


Université de La Réunion 

El cincuentenario del asesinato del Che en Bolivia el 9 de octubre de 1967 ofrece la ocasión de evocar la trayectoria del revolucionario cubano-argentino que dedicó su vida a defender a los humillados.

  1. El Che y la Revolución Cubana 

¿Cuál fue el papel del Che Guevara en la Revolución Cubana? 

El Che era uno de los principales dirigentes del Ejército Rebelde, después de Fidel Castro que era el líder indiscutible e indiscutido del Movimiento 26 de Julio y la figura más emblemática de la Revolución Cubana. Ocupaba el mismo rango que Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, Ramiro Valdés y Juan Almeida, entre otros, pero era quien tenía la mayor afinidad intelectual con Fidel Castro.

Tenía una valentía extraordinario, al límite de la temeridad, y sentía un desprecio soberano por el peligro. Su prestigio se extendió rápidamente entre las tropas combatientes y los simpatizantes del Movimiento en la isla. Se sabía que un argentino, con un acento raro, estaba combatiendo al lado de Fidel y su compromiso suscitaba la admiración del pueblo cubano. No era tan conocido en el mundo como Fidel Castro pero su rostro ya había aparecido reiteradas veces en la prensa internacional, particularmente estadounidense.

¿En qué circunstancias nombró Fidel Castro comandante al Che?

Guevara fue el primero en ser nombrado Comandante, mucho antes que Raúl Castro, por sus cualidades excepcionales de combatiente, de estratega astuto y su don natural de liderazgo. El Che era argentino de nacimiento y decidió integrarse en el movimiento revolucionario cubano para liberar a Cuba de la dictadura militar de Fulgencio Batista, pero sobre todo de la tutela hegemónica de Estados Unidos. Tenía conciencia de que arriesgaba su vida cada instante, por los peligros de una guerra de guerrilla contra un enemigo numéricamente superior. Sobresalió rápidamente entre el grupo de 82 insurgentes demostrando una valentía a toda prueba. Cada vez que se presentaba una misión peligrosa era el primer voluntario. Naturalmente conquistó el corazón y el respeto de sus compañeros, admirados de ver a un extranjero arriesgar la vida por una patria que no era la suya.

      Fidel Castro discernió las virtudes extraordinarias del Che y decidió promoverlo al grado de comandante. El argentino se enteró de su promoción del siguiente modo: el 21 de julio de 1957, Fidel Castro encargó a su hermano Raúl la redacción de una carta a Frank País, líder del Movimiento 26 de Julio en la provincia de Santiago de Cuba, en nombre del grupo. Cuando puso el nombre el Che entre los firmantes, Raúl le preguntó a su hermano qué grado poner para el Che. La respuesta fue la siguiente: “Ponle comandante”.     

      ¿El Che era médico o guerrillero?

      Hay una anécdota muy reveladora sobre el estado anímico del Che. La expedición desde México hasta Cuba duró siete días y no cinco. En vez de llegar a Cuba el 30 de noviembre, el barco Granma tocó las costas cubanas el 2 de diciembre de 1956. En Santiago, ciudad al este de Cuba, ocurrió un levantamiento para celebrar y apoyar el desembarco. No obstante, el ejército, al tanto de la inminente llegada de los revolucionarios, esperaba el desembarco de la expedición. Por otra parte, además de la extenuante travesía, los guerrilleros desembarcaron en la zona pantanosa de Las Coloradas y el recorrido desde el barco hasta tierra firme fue un calvario.

      Además, apenas unos minutos después de su llegada, mientras se encontraban en un estado de agotamiento total, la aviación militar localizó a los insurrectos y los rodearon los soldados de la dictadura. La tropa tuvo que dispersarse. El Che, en esta vorágine, se encontró en posesión de dos mochilas, una con municiones y otra con medicamentos. Le era físicamente imposible cargar ambas mientras lo perseguía el ejército. Optó entonces por la mochila de municiones pues consideró que era revolucionario antes que médico.

¿Cómo se llamaba el batallón del Che?

            La columna del Che se creó con su ascenso a comandante. El único batallón existente era el de Fidel Castro y llevaba el nombre de “Columna 1”. Lógicamente habría tenido que llevar el nombre de “Columna 2”, pero para engañar al enemigo sobre el tamaño de las fuerzas revolucionarias, Fidel Castro decidió llamarla “Columna 4”.

            Luego el Che se encargó del “Pelotón Suicida”, que se componía de los combatientes más aguerridos y cuyo papel era llevar a cabo las misiones más peligrosas. Por la excesiva temeridad del Che, Fidel decidió confiarle la responsabilidad del grupo con la condición de que no participara en ese tipo de operaciones, concentrándose en las tareas estratégicas, tácticas y organizativas.

            El líder de la Revolución Cubana sabía que el país necesitaría semejante cuadro y era vital preservarlo. En cada misión, uno o varios combatientes perdían la vida, de ahí el nombre de “Pelotón Suicida”. En su diario, el Che cuenta una situación insólita y recurrente: Cada vez que un miembro del Pelotón Suicida perdía la vida, se designaba a otro para sustituirlo. Y cada vez asistía a escenas en las que jóvenes combatientes lloraban, decepcionados por el hecho de no haber tenido el honor de integrarse al grupo y mostrar así su valentía.

            ¿Como trataba el Che a los prisioneros?

El Che era implacable con los violadores, los verdugos, los traidores y los asesinos, y la justicia revolucionaria era expeditiva. En cambio, era cuestión de honor para él preservar la vida de los prisioneros y curar a los heridos del campo enemigo. Había dos razones para ello. La primera era de orden moral y ético: la vida de un prisionero era sagrada y había que protegerla. La segunda era de orden político: mientras que el ejército batistiano llevaba una guerra sin cuartel, torturando y asesinando a los prisioneros de guerra, el Ejército Rebelde mostraba su diferencia con una conducta intachable.

Al inicio del proceso revolucionario ningún soldado se rendía pues todos estaban persuadidos de que serían ejecutados por los rebeldes. Al final de la guerra insurreccional los soldados de Batista, cuando se enteraron de la conducta noble de los alzados, se rendían en masa cuando se hallaban rodeados por los revolucionarios, pues sabían que salvarían la vida.

Una anécdota ilustra el comportamiento del Che al respecto: Después de un combate con el ejército, un rebelde remato a un soldado herido sin dejarle tiempo para que se rindiera. Ese rebelde había perdido a toda la familia tras un bombardeo. El Che se puso rojo de ira diciéndole que su conducta era indigna del Ejército Rebelde, que se debía preservar la vida de los soldados cuando era posible y que jamás se debía disparar sobre un herido. Al escuchar esas palabras, otro soldado, también herido, que se había escondido debajo de un árbol, se señaló gritando ¡“No disparen!”. Lo curaron los rebeldes y cada vez que aparecía un guerrillero, levantaba los brazos y gritaba «¡El Che dijo que no se mataba a los prisioneros!”

¿Cuál era la fama del Che?

            El Che era un jefe con una autoridad natural y un gran prestigio, conquistado en el campo de batalla. Era muy exigente y tenía una firmeza a toda prueba, pero siempre predicaba con el ejemplo y no sólo con palabras. Era intransigente con los principios y odiaba el ventajismo y los privilegios. En las montañas de la Sierra Maestra, cuando un cocinero quiso buscarse los favores del Che llenándole el plato de comida más que el de los demás combatientes, suscitó la ira del Che, que le dijo de todo. Era igualitario y deseaba ser tratado como los demás compañeros. De esa actitud ejemplar nace su prestigio y la admiración del pueblo cubano por él. Era duro y seco, pero justo y recto.

            ¿Cuáles eran sus opiniones políticas cuando triunfó la Revolución el 1ro de enero de 1959?

El Che se definía como marxista-leninista. Ya tenía una formación teórica sólida antes de integrarse al movimiento revolucionario cubano. De su experiencia en Guatemala, descubrió hasta qué punto la hegemonía económica estadounidense estrangulaba a América Latina y constituía un obstáculo para todo proceso de transformación social. La situación cubana, donde los sectores estratégicos de la economía cubana se encontraban en manos de las multinacionales estadounidenses, le permitió tomar conciencia de que la lucha por la libertad, la igualdad y la justicia era también una lucha contra el imperialismo estadounidense. Estaba absolutamente convencido de que el Estado debía tomar el control de los recursos estratégicos del país, proceder a una amplia reforma agraria, diversificar la economía, multiplicar los socios comerciales para emanciparse de la dependencia del poderoso vecino, universalizar el acceso a la educación, la salud, la cultura, el deporte y brindar un apoyo indefectible a los pueblos en lucha por su dignidad.

*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba, ¡palabra a la defensa!, Hondarribia, Editorial Hiru, 2016.

http://www.tiendaeditorialhiru.com/informe/336-cuba-palabra-a-la-defensa.html

Contacto: lamranisalim@yahoo.fr ; Salim.Lamrani@univ-reunion.fr

Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel

Anuncios

Tiempos guevaristas. Por Ángel Guerra Cabrera


La acampada de miles de personas, principalmente jóvenes, de todo el mundo, en Vallegrande, Bolivia, muy cerca del lugar donde Che Guevara pasó a la inmortalidad, simboliza la permanente influencia y necesidad en el mundo del ejemplo y las ideas del revolucionario cubano-argentino. Entre los acampados, el presidente Evo Morales, principal convocante a las decenas de actividades culturales y políticas que se han llevado a cabo allí para recordar al Guerrillero Heroico a medio siglo de su caída en combate y posterior asesinato por órdenes de la CIA. Junto a Evo, los hijos y el hermano del Che, Roberto, así como el comandante Ramiro Valdés Menéndez, vicepresidente cubano y cercano compañero de Guevara en la Sierra Maestra, la invasión de Occidente y la batalla de Santa Clara. Sigue leyendo

Vigencia del pensamiento de Che Guevara en el contexto histórico-social de América Latina; y de la construcción del Socialismo en Cuba en el siglo XXI. Por Alfonso Alonso Franquiz


INTRODUCCIÓN:

Cuba declaró el 16 de abril de 1961 el carácter socialista de su revolución, en un histórico discurso del líder de la revolución Fidel Castro Ruz, en el preludio de la Invasión Mercenaria por Playa Girón, al sur de la provincia de Matanzas Para muchos en la actualidad ese hecho histórico constituyó el inicio de la construcción de la sociedad socialista en nuestro país. Sin embargo hay quienes sostienen se le puso nombre a algo que, por el contenido de las medidas tomadas por la dirección de la revolución cubana en el último cuatrimestre de 1960. Sigue leyendo

El Che del puerto. Por Iroel Sánchez


Cuando aquellos pequeños recipientes de pintura, difícilmente reunidos con mil gestiones – y hasta los recipientes eran entonces escasos- se derramaron desde el andamio sobre el que Ramsés Bernal, estudiante de diseño y Vicepresidente de la Federación de Estudiantes de su Instituto, olvidando su operación a corazón abierto, pintaba, jamás pensó que iba a durar tanto y mucho menos que iba a ser tan fotografiada y reproducida. Yo, que lo auxiliaba desde abajo, tampoco. Por supuesto, menos aún el corresponsal extranjero que se acercó para preguntarnos por qué hacíamos aquello y que al redactar su despacho se concentró más en la precariedad de nuestros medios que en la pedurabilidad del hombre que emergía de la pared. 

Sin embargo, si usted pone en el buscador de imágenes de Google las palabras “Che Guevara” hay -entre las muchas de la Plaza de la Revolución de La Habana o los testimonios fotográficos del paso por la vida del comunista asesinado en La Higuera hace ahora cincuenta años- una que está entre las más repetidas: la que resiste el paso del tiempo sobre el muro de la Terminal Sierra Maestra del puerto de La Habana.  Sigue leyendo

Che en #LaPupilaTv: “Como lo pensó, lo dijo-hizo”


Una vez más, nuestro programa de televisión La pupila asombrada se asoma a la vida y la obra del Comandante Che Guevara con materiales poco conocidos. La música de Daniel Viglietti y Silvio Rodríguez, la poesía de Mario Benedetti, la investigación histórica de Paco Ignacio Taibo II acompañan esta vez el testimonio de su madre Celia al triunfo de la Revolución cubana y la comparecencia de Fidel en que confirmó a los cubanos la amarga noticia de su muerte.