Fidel Castro y la represión contra los intelectuales. Por Ignacio Ramonet


La muerte de Fidel Castro ha dado lugar -en algunos grandes medios occidentales-  a la difusión de cantidad de infamias contra el Comandante cubano. Eso me ha dolido. Sabido es que lo conocí bien. Y he decidido por tanto aportar mi testimonio personal. Un intelectual coherente debe denunciar las injusticias. Empezando por las de su propio país. Sigue leyendo

Salim Lamrani: “Fidel Castro es visto como el arquetipo del combatiente contra la opresión”


Voice of America: Salim Lamrani, ¿por qué semejante implicación de Cuba en África? ¿Acaso los cubanos buscaban explotar los recursos naturales del continente? 

            Salim Lamrani: Creo que conviene recordar las tres facetas que caracterizan al personaje de Fidel Castro. Primero es el arquitecto de la soberanía nacional que logró hacer de Cuba una nación independiente. Luego es el reformador social que ubicó en el centro de su proyecto de sociedad al ser humano universalizando el acceso a la salud, a la educación, a la cultura, al deporte, a la recreación. Por fin –y ésta es su tercera característica– es un internacionalista que siempre extendió una mano fraterna a los pueblos del Sur y particularmente a los pueblos que luchaban por su emancipación. Ello explica la intervención de Cuba en África. Sigue leyendo

Pequeña crónica del homenaje en Madrid. Por Sara Rosenberg


Hay días en que Madrid vuelve a ser la ciudad digna y combativa que resistió al fascismo. De la que aprendimos, la que leímos, la que estudiamos tanto, la que soñamos siempre. Y hoy ha vuelto serlo. Sigue leyendo

Fidel ya ha sido abrazado por Martí: Y echóse a andar. Por Fidel Díaz


En estos días los sentimientos se cruzan descomunales, Fidel ha huracanado al pueblo cubano, nuestroamericano, humano; el mundo repasa su obra y pareciera que vivió mil años repartiendo panes y peces, (o dándonos las manos y las luces del alma para crearlos y repartirlos). Eso tranquiliza, y ver cómo le responde su pueblo emociona, las anécdotas son incontables, quisiera estar escribiendo y escribiendo, una amiga colombiana, de vida muy modesta, al enterarse el 26 en la mañana, cogió los kilitos que tenía sacó un pasaje para venir a despedir a Fidel, una estudiante cubana de pre, estaba en una base de campismo con sus amigos, y llamó en la madrugada a sus padres llorando, pidiendo que la fueran a buscar de inmediato; en la fila de la Plaza de la Revolución para rendir tributo llevaban casi de brazo a una viejita encorvada que debió estar cerca de los 100 años de edad, otra de 83, le contaba a una periodista extranjera que había conocido al Comandante en los 70 en la agricultura, y que guardaba un papel que él le firmó; detrás de mí, escuché a una mujer que le contaba a una niña de unos 7 u 8 años: “tu abuelo era un niño cuando conoció a Fidel, en la tragedia del ciclón Flora, estaba todo inundado, habían perdido la casa, estuvieron algunas horas, el Comandante le dio dinero para que fuera hasta los restos de la bodega y buscara comida para los que estaban allí.” Le contaba la mujer que, viendo el desamparo de la madre del niño, con 11 hijos, le prometió que tendría su casa, y en menos de 72 horas (como Girón) tuvo su casa. En aquella noche del 25 de noviembre, al saberse la noticia, un joven me abrazó llorando: Yo estoy aquí, y soy, por él, soy estudiante de la ELAM (no recuerdo el país, ni su rostro, el caso es que era un muchacho que se preparaba para ser médico, para curar, algo que su pobreza no le habría permitido en otro rincón del mundo que no fuera Fidel; quizás por eso basta que me quede de aquel instante la fuerza de su abrazo y el dolor   expresado en sollozos –esencia de humanidad que pronto será expandido entre los necesitados.     Sigue leyendo

Reencuentro. Por Enriquito Núñez Rodríguez


La madrugada del pasado 25 de noviembre hubo una asamblea en el Olimpo de los Dioses del Pueblo para discutir la propuesta de uno de los más humildes miembros del Consejo. Se trataba de que ese día se conmemorarían sesenta años de la partida del yate Granma del puerto de Tuxpan, con destino a las costas de Cuba. La hazaña, protagonizada por 82 jóvenes que zarparon a luchar por la liberación su Patria contra la tiranía de Batista, con la promesa de que en el 56 serían libres o mártires, es comparable a la Odisea. En un bello ejemplo de democracia, la Asamblea de los Dioses del Pueblo le dio la palabra a uno de los héroes guardianes del Olimpo, que también tienen voz en ese cónclave, independientemente de que no ostenten el mismo peso histórico de los dioses mayores. Sigue leyendo