¿Con quiénes se concertaron los imperialistas en la intervención? Por Fidel Castro


No tenemos la menor duda de que Martí ha sido el más grande pensador político y revolucionario de este continente. No es necesario hacer comparaciones históricas. Pero si analizamos las circunstancias extraordinariamente difíciles en que se desenvuelve la acción de Martí: desde la emigración luchando sin ningún recurso contra el poder de la colonia después de una derrota militar, contra aquellos sectores que disponían de la prensa y disponían de los recursos económicos para combatir las ideas revolucionarias; si tenemos en cuenta que Martí desarrollaba esa acción para libertar a un país pequeño dominado por cientos de miles de soldados armados hasta los dientes, país sobre el cual se cernía no solo aquella dominación sino un peligro mucho mayor todavía; el peligro de la absorción por un vecino poderoso, cuyas garras imperialistas comenzaban a desarrollarse visiblemente; y que Martí desde allí, con su pluma, con su palabra, a la vez que trataba de inspirar a los cubanos y formar su conciencia para superar las discordias y los errores de dirección y de método que dieron al traste con la Guerra de los Diez Años, a la vez que unir en un mismo pensamiento revolucionario a los emigrados, a la vieja generación que inició la lucha por la independencia y a las nuevas generaciones, unir a aquellos destacadísimos y prestigiosos héroes militares, se enfrentaba en el terreno de las ideas a las campañas de España en favor de la colonia, a las campañas de los autonomistas en favor de procedimientos leguleyescos y electorales y engañosos que no conducirían a nuestra patria a ningún fin, y se enfrentaba a las nuevas corrientes anexionistas que surgían de aquella situación, y se enfrentaba al peligro de la anexión, no ya tanto en virtud de la solicitud de aquellos sectores acomodados que décadas atrás la habían solicitado para mantener la institución de la esclavitud sino en virtud del desarrollo del poderío económico y político de aquel país que ya se insinuaba como la potencia imperialista que es hoy. Teniendo en cuenta esas extraordinarias circunstancias, esos extraordinarios obstáculos, bien podemos decir que el Apóstol de nuestra independencia se enfrentó a dificultades tan grandes y a problemas tan difíciles como no se tuvo que enfrentar jamás ningún dirigente revolucionario y político en la historia de este continente. Sigue leyendo

“El cambio generacional en nuestro gobierno no debe ilusionar a los adversarios de la Revolución” Por Miguel Díaz Canel


Intervención del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Díaz Canel, en el debate general del 73º Período de Sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas. Nueva York, 26 de septiembre de 2018. Sigue leyendo

Como la zorra que perdió la cola. Por Carlos Luque Zayas Bazán


Así como existen los que son más papistas que el mismísimo Papa, ahora emergen los más fidelistas que el mismo Fidel. Estoy convencido que el propio Fidel les diría al conocer sus argumentos: “no me defiendas, compadre…” Sigue leyendo

“Cambiar todo lo que debe ser cambiado” pero para qué. Por Iroel Sánchez


En el actual debate sobre la Reforma constitucional en Cuba hay una frase de Fidel que suele citarse en ocasiones para abogar por la generalización del “libre mercado”, la retirada del Estado de la mayor parte de la economía y la eliminación de cualquier regulación a la concentración de la propiedad, mientras se repiten expresiones del Ministro de Economía de Augusto Pinochet y coautor de su manual pionero del neoliberalismo, Sergio de Castro, que pueden escucharse de su boca en el documental “Los Chicago boys, tales como “lo que es de todos no es de nadie” y “lo que no está prohibido está permitido”. A falta de algún pronunciamento del Comandante coincidente con tales propósitos se repite que “Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado”.

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Fidel: “En la nueva era que vivimos, el capitalismo no sirve ni como instrumento”


A los revolucionarios más jóvenes, especialmente, recomiendo exigencia máxima y disciplina férrea, sin ambición de poder, autosuficiencia, ni vanaglorias. Cuidarse de métodos y mecanismos burocráticos. No caer en simples consignas. Ver en los procedimientos burocráticos el peor obstáculo. Usar la ciencia y la computación sin caer en lenguaje tecnicista e ininteligible de élites especializadas. Sed de saber, constancia, ejercicios físicos y también mentales. Sigue leyendo