“The lost city”: odio y bazofia en Andy García


Rolando Pérez Betancourt

Andy García en "The lost city"

Carismático, buen actor ––siempre y cuando el director de turno sea capaz de atajarle una tendencia natural a la sobreactuación––, Andy García soltó otra de sus andanadas contra Cuba, esta vez en el Festival de Cine de Guadalajara.

Una obsesión la suya que, por recalcitrante y claveteada en el tiempo, no tendría “la menor importancia” (como decían los personajes de Arturo de Córdova) si no fuera Sigue leyendo

Caín viendo llover en La Habana


Juan Forn

Guillermo Cabrera Infante

Guillermo Cabrera Infante

Leyendo al pasar descubro que Cabrera Infante tuvo en 1971 un colapso emocional, trabajando de guionista en Los Angeles. Parece que su plan, cuando fundió biela, era insertarse en Hollywood y quedarse allá con su formidable compañera de toda la vida, la escultural Myriam Gómez. Por un instante pude verlos a ambos vestidos de fiesta, montados en un convertible que se perdía por una carretera paralela al mar, con el viento en la cara y el sol poniéndose en el horizonte, hasta que me acordé de que todo cocktail-party hollywoodense no sólo empieza sino que muchas veces termina cuando aún es de día, y al instante la imagen se me hizo humo entre los dedos: sin noche, no hay Cabrera Sigue leyendo

De Valencia a Babelia: ¿Un viaje en primera clase?*


Iroel Sánchez
El País y Alfaguara gritan a coro el Nobel de Vargas Llosa en Twitter

El País y Alfaguara gritan a coro el Nobel de Vargas Llosa en Twitter

El escritor Mario Vargas Llosa acaba de ganar el Premio Nobel de Literatura y el diario El País no oculta su entusiasmo. Vargas Llosa, además de articulista del cotidiano madrileño, es autor emblemático de la editorial Alfaguara que, al igual que el  mencionado periódico, pertenece al Grupo PRISA. A propósito, compartimos con los lectores de La pupila insomne este artículo, donde se revelan aspectos poco divulgados de la trayectoria del autor recién premiado y el sistema que lo promueve.

Es 1990: Europa, ebria de victoria ajena, envía las palabras miseria y espanto Sigue leyendo