Cuando ser yo no lo es todo.* Por José Carlos Roque Vila


El que inventó los motivos nació un día cualquiera; en un sitio que no salía en muchos mapas, pero al que todos los medios de difusión le dedicaban un espacio. Vino al mundo con sueños por las rodillas, deseos por los codos y una realidad en la frente, que pesaba más que su propio cuerpo y lo obligaba desde sus primeros pasos a andar mirando al camino, ese que aunque incierto se antojaba maravilloso para alguien premiado por las culpas de otros, que antes de su nacimiento pensaron un vasto mundo según sus propios deseos. Un mundo donde las guerras no eran solo con las armas en la mano, donde la libertad según algunos, se compraba en una cadena de supermercados o venía con una etiqueta. Sigue leyendo