Frente al soft power, ni censura ni complicidad: análisis. Por Iroel Sánchez


Según el programa de su visita a Cuba, con excepción de la declaración conjunta que hará tras concluir su reunión con el Presidente Raúl Castro, Obama no tendrá interacción con la prensa cubana, el discurso que dará en el Gran Teatro de La Habana y será difundido a todo el país no podrá ser seguido de preguntas o comentarios de los asistentes pero qué espontáneo, interactivo, abierto y sencillo es el Presidente que dice “qué bolá” y “no es fácil”, y se interesa por los almendrones mientras alterna la mirada al guión doblemente ubicado en la mesa y el teleprompter, y se apresta a desembarcar en La Habana con aviones de la Air Force y una flotilla de blindados. Sigue leyendo