De westerns y otras películas tragicómicas


Vivian Martínez Tabares*

Mi vecina P parece haber enloquecido de súbito. Hastiada de su apartamento de tantos años, en el que con la ausencia de sus hijos le sobra espacio y le ocupa mucho esfuerzo limpiar, quiere mudarse a otro menor pero, en lugar de plantearse una permuta razonable, promueve su venta a cien mil cuc y añade que deja la placa y el tanque –¿será que la placa y el tanque, traducidos en valor de cambio, podrían trasladarse?–. Con ese dinero Sigue leyendo