Palabras que debo a mis amig@s por mi hija, por La estrella de Cuba, por tanta poesía compartida, por amor a Cuba, por hacerme mejor persona, por mi. Por Teresa Melo


En 2003 Ediciones Unión, de la UNEAC, publicó la compilación “Siglo pasado” de Norberto Codina, que agrupaba crónicas aparecidas durante un año en la revista La Gaceta de Cuba. Un número grande de escritores y artistas de todo tipo y edad fuimos invitados a escribir sobre un año del siglo que terminaba que hubiera marcado nuestras vidas de algún modo: fui la única que elegí 1988. No haré la historia completa, como no la hice en el programa de Amaury Pérez. Pero de muchos modos, escribir sobre lo vivido con otros amigos escritores en la librería El Pensamiento, de Matanzas, me libró de fantasmas que no quería arrastrar por la vida. Y aquí estoy en mi Cuba, como están casi todos los implicados, trabajando por un país que no estamos dispuestos a regalar, pero tampoco a contribuir a que no se parezca a nosotros. La diferencia es que ese año, ante un acto de violencia contra escritores, acudimos a instituciones en las que creemos, y no me fui, en lo personal, a hablar en ningún tribunal internacional, como me invitaron, contra Cuba. Sigue leyendo

Silvio. Por Teresa Melo


Crecí escuchándolo y cuando escribí mis primeros poemas quería escribir como él. Recuerdo que se rieron de mí un poquito porque en la primera entrevista de mi vida dije que él era el poeta que más me influenciaba. Un mediodía de años después, en un descanso de actividades de Feria del Libro, compartíamos con Iroel Sánchez, hermano, entonces su presidente, y hablábamos de nuestras afinidades por Silvio: de Iroel fue la idea y un año después León Estrada, Reynaldo García Blanco y yo presentábamos en La Habana la antología “Silvio: te debo esta canción”, con numerosos poemas inspirados en temas de nuestro trovador. Sigue leyendo

Atrapados por el odio. Por Teresa Melo


Hace años, en un evento en el extranjero, una participante dijo que los artistas cubanos éramos muertos de hambre. Respondí que como al saber que estaba muerta pedía disculpas porque les hablara un cadáver. Aquella ni siquiera conocía Cuba. Suerte que luego fuimos adonde un joven trovador me dedicó su concierto con canciones de Silvio. No lo olvido, café Melancolía. No hay posibilidad de diálogo con los atrapados en el odio fanático. Sigue leyendo

Venezuela. Por Teresa Melo


El odio no dialoga, amigos, amigas. El odio no busca paz, sólo destrucción. Dos veces he estado en Venezuela: dos veces dialogando con poemas, libros; dos veces conociendo de cerca sueños de muchos. La segunda vez estuve con una Brigada artística; una noche conocí a una pareja: él chavista apasionado, ella no. Nos miraba con suspicacia por sabernos cubanos, pero se fue involucrando en nuestro diálogo y al despedirnos me regaló un disco con música venezolana que he escuchado muchas veces. Me abrazó y me dijo: los cubanos no son como dicen. He pensado mucho en ella en estos días, en estos en que el odio no quiere dialogar. Porque yo lo que vi fue a gente como yo, construyendo para todos, queriendo construir para todos en paz. Y ahora la ignorancia, el irrespeto a todas las normas, el ansia de destrucción, la indiferencia de algunos y la ambición desmedida de otros, los mismos que quieren que Cuba no exista, amenazan con odio esos sueños. He aprendido que el odio sólo genera violencia. Defender a Venezuela es desterrar ese odio. Mañana puede alcanzar a esos mismos que hoy lanzan sus balas contra nuestros sueños. Por eso, además, para los que preguntan: Sí por la paz y sí por Cuba.

No confundirse con Teresa Melo. Por Teresa Melo


Suelo poner mensajes de concordia, en mi ánimo de poeta que cree en el “mejoramiento humano”. Sí, hay un lugar llamado humanidad, como escribió en hermoso texto Delfín Pratts. Mi abuela lo decía de otro modo: para que haya mundo tiene que haber de todo. ACLARO: quien desee mal a CUBA me lo está deseando a mí en lo personal; si respeto al que eligió otro país para vivir, espero respeten que yo elegí el mío. He leído comentarios de cubanólogos de orilla que intentan: Sigue leyendo