Los avatares del compromiso intelectual


Graziella Pogolotti

No soy politóloga. Por eso, tengo que hablar en primera persona, a partir del testimonio de haber vivido intensamente una época, la mía y, desde la convivencia, la dramática experiencia de la generación que me precedió, involucrados unos y otros en el acontecer de la Isla, inseparable de los sucesos que estremecieron el resto del mundo. Para mí y para quienes me precedieron, la política nunca fue oficio. No quisimos tampoco, siguiendo la tradición establecida desde Platón hasta Voltaire, constituirnos en consejeros privilegiados, tarea siempre Sigue leyendo