“En silencio ha tenido que ser…” y otras historias. Por Fabián Escalante


La Habana 3 de marzo del 2017

Compañero Iroel Sanchez, querido amigo:

Hace algunos días estuvimos conversando sobre los seriales para la televisión en los que me vi envuelto allá por los finales del 70 y principios de los 80 y, con el deseo de reconocer a los valiosos compañeros que en ella participaron, te puntualizo lo siguiente.

Entonces, pensando en el aniversario 20 de la seguridad del estado, que se cumplirían el 26 de marzo de 1979 decidimos realizar un serial para la TV que relatara episodios importantes de la vida operativa de la seguridad y de varios de sus agentes, utilizando como espina dorsal para ello, la historia de Nicolás Sirgado Ross, mezclada con las de Abel Haydar Elías, Juan Sáenz y Aguileo Cancio Viamontes, todos veteranos agentes de penetración de la actividad de la CIA contra Cuba.

Para ello se creó un equipo que estuvo encabezado por el propio Nicolás, los compañeros de la fílmica del MININT, Abelardo Vidal y Nilda Rodríguez, destacados guionistas, y la imprescindible colaboración de un profesional como Jesús Cabrera, laureado director de TV;  más tarde se sumó como editora  la compañera Virgen Tabares.

La primera reunión se dio en diciembre de 1978 y se trazaron las ideas generales de los capítulos del primer serial que después se denominaría “En Silencio ha tenido que ser”, aludiendo a la frase de José Martí en su carta póstuma a Manuel Mercado en referencia a impedir las pretensiones imperialistas sobre Cuba y Latinoamérica.

Se comenzó a escribir febrilmente en una de las habitaciones del Hotel Riviera, alquilada para esos fines. Paralelamente se proponían nombres para los papeles principales. Al entrañable Sergio Corrieri se le fue a buscar al grupo de teatro Escambray, dislocado entonces en Manicaragua y después de varias conversaciones, pues estaba bien complicado con su trabajo como director del grupo, aceptó sin restricciones el papel de David. A Mario Balmaseda (Reinier) destacado actor de teatro, cine y televisión creo que lo contactamos junto al inolvidable René de la Cruz en el grupo Teatro Estudio. Los demás actores y actrices fueron seleccionándose en la medida en que los personajes fueron cobrando vida. La música estuvo a cargo de los queridos Sergio y José María Vitier. Todos brindaron su colaboración desinteresada.

Se creó un ambiente de trabajo colectivo, los propios actores  proponían a uno u otro, siempre de probada calidad, como Enrique Santiesteban, Enrique Almirante, Enrique Molina, Reinaldo Miravalles, Salvador Wood, Manuel Porto, Diana Rosa Suárez, Consuelo Vidal, y otros nombres que escapan a mi memoria, que cuando se les convocó  se mostraron deseosos de colaborar, sin horario, ni salario y muchas veces en condiciones de campaña.

En enero de 1979, si mal no recuerdo, se contactó con los directivos del ICRT, el ICAIC, y el Ministerio de Cultura, a quienes expusimos el proyecto, recibiendo, aprobación y decisiva ayuda para tal empresa.

Aquello fue un maratón. Todas las noches se discutían los capítulos y los diálogos entre los personajes principales. Se debe tener en cuenta, que de alguna manera se contaba la historia de la seguridad cubana en la defensa de la Patria de la agresión subversiva y terrorista de Estados Unidos y debíamos ser fieles a los hechos y acontecimientos que se pretendían relatar, con la ficción necesaria que hicieran creíbles al gran público aquellos relatos.

El primer capítulo, de 12 con que contó aquel serial -según mi memoria-, estuvo editado unos 10 días antes de la fecha de estreno, programada para el 26 de marzo de 1979, y los restantes casi siempre se editaba con apenas 24 o 48 horas antes de su exposición en TV. Fue una tarea titánica donde todos los compañeros ya señalados, director, artistas, técnicos, camarógrafos y la fílmica del MININT encabezada por Nicolás hicieron un trabajo extraordinario y maravilloso. Nadie pensó entonces, que aquel serial devendría en icono de la televisión cubana.

Luego, los acontecimientos se precipitaron. El éxito fue tal, que nos percatamos que los jóvenes cubanos vieron –de alguna manera- en aquellas historias, un camino a seguir y héroes a quien parecerse y se decidió continuar la experiencia, máxime cuando, aprovechando los sucesos de la embajada del Perú, -en abril de 1980-  Estados Unidos en una campaña de guerra sicológica  sin precedentes pretendió aprovechar lo sucedido, para socavar y debilitar la Revolución. 

Entonces se puso en marcha un gran proyecto para enfrentar la ofensiva ideológica enemiga que contempló entre otros, realizar varios seriales más, -Julito el Pescador, la 2da parte de En Silencio, Para empezar a Vivir y más tarde, La Frontera del Deber[1]-, a la par que se organizaban otras actividades culturales tales como la puesta en escena en el teatro Mella de “El escache, o el tiro por la culata” también con destacados actores, y las cantatas en  escuelas o puntos de recogida de estudiantes becados, me recuerdo entre otros, el parque de la calle 21 y H; bailables con los principales orquestas del momento en plazas públicas de la capital;  y se produjeron postalitas y folletos de fotonovelas para niños, radionovelas y otras cosas más.

Mención aparte debe recibir la participación de dos fabulosos cantautores, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, quienes escribieron temas como El dulce abismo y Para empezar a vivir, que exaltan la vida y obra de nuestros héroes anónimos.

El papel de la prensa escrita y de los medios televisivos de entonces fue fundamental en la difusión de estos hechos culturales que movilizaban a la juventud cubana y en la divulgación de todo lo que se hizo  para enfrentar aquella ofensiva subversiva, utilizando los valores y actos heroicos que la Revolución había engendrado en los hombres y las mujeres de nuestro pueblo.

Finalmente, reconocer que uno de los compañeros que hizo posible aquello fue sin dudas Nicolás Sirgado, destacado agente de la Seguridad, hombre de extraordinarias cualidades, y sensibilidad artística, para quien no había nada imposible.

Fabián

[1] Escrito en 1988 por Daniel Chavarría

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8 pensamientos en ““En silencio ha tenido que ser…” y otras historias. Por Fabián Escalante

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  2. Apenas era yo un adolescente cuando comenzaba la serie, el único televisor en el ¨barrio¨ (no pasábamos de 4 o 5 casas, ahora es un inmenso reparto) era el de un vecino y a la hora de empezar el capítulo correspondiente ya estábamos sentados en la sala. Realmente marcó una etapa en mis contemporáneos. No solo se trataba de llevar a la pantalla las acciones valiente de nuestros héroes anónimos, sino la calidad de las interpretaciones, era tan real que nos creíamos que Sergio era el agente real; veíamos una televisión de nuevo tipo; le siguió Julito el Pescador y otros más. También un poco más acá en la década de los 80 apareció ¨Algo más que soñar¨, yo era Camilito, se podrán imaginar el orgullo con que llevaba el uniforme; sinceramente todas estas series jugaron un papel importante en mi formación como revolucionario, las recuerdo con mucho aprecio y queda claro que siempre que se hacen las cosas con amor, salen bien.

  3. Habrá que saber insertar la historia en las nuevas tecnologías, nueva mentalidad y en la diversidad de opciones que tienen muchos jóvenes hoy. De la misma forma que entonces realizadores, productores, artistas y escritores supieron, en esos años, atraer a la juventud como parte de la batalla de ideas., de esa misma manera tienen que actuar hoy. Y el reto es grande; pues por ejemplo, algunos jóvenes ven hoy “Tras la huella” porque viven en el inetrior y no les queda otra opción. En La Habana andan en otra cosa. Muchos jóvenes no se enteraron ni que pasaron el serial “Baragua”. El reto sigue siendo cambiar la mentalidad.

  4. En silencio ha tenido que ser no solo fue una serie de aquellos tiempo yo la disfrute y me gusto mucho, como joven, reconocer el personaje de David que como agente de la Seguidad del Estado cubano supo enfrentar las acciones desarrolladas por el enemigo con el fin de destruir la Revolución, cada plan frustrado una victoria de Cuba, a pesar de ser vista como algo ficticio es muy real, eso es el dia a dia de hombres que desde la clandestinidad dentro y fuera del país, codo a codo en la lucha y bajo decenas de sacrificios mantienen la vigencia de nuestro invicto comandante Fidel Castro y a ellos donde quiera que se encuentren les pido que sigan firmes y dispuestos a entregar todo por Cuba. Desearía que series como estás sean transmitidas nuevamente y se le haga llegar al público de todas las maneras posible, así como otras donde se evidencia el papel desarrollado por el MININT y sus órganos de la seguridad del estado en la preservación de lo que todos queremos nuestra patria.También mencionar la denuncia desarrollada por cuba en las razones de cuba que también pudiesen ser retransmitidas, hay también hay heroes que salieron del anonimato para contarnos sus vivencias. También sueño porque un día se pueda hacer algo basado en la historia de los 5 heroes.

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