Bolivia: el golpismo del siglo XXI y sus crímenes contra la humanidad. Por Alex Anfrus


La dictadura persigue a los “narcotraficantes”, “vándalos” y “terroristas”, es decir: los movimientos sociales, antiguos miembros del gobierno, campesinos e indígenas que se manifiestan y son asesinados por el ejército (35 muertos y más de 800 heridos). El gobierno de facto criminaliza a las misiones internacionales de observación de derechos humanos, a la defensoría del pueblo e incluso a los periodistas, tildándolos de “guerreros digitales” o “terroristas informáticos”.De ese modo pretende enterrar la verdad bajo una montaña de falsas acusaciones.

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¿Por qué protestan? Por Ángel Guerra Cabrera


A raíz de la extensión por gran parte la geografía nuestroamericana de radicales protestas sociales, a veces gigantescas, los llamados expertos en los medios hegemónicos tratan de encontrarles una explicación. Que la desigualdad y la pobreza son asignaturas pendiente en América Latina y el Caribe, que la llamada clase política está divorciada de la población, que existe un déficit democrático, que no hay un robusto sistema institucional y ello favorece la corrupción y la impunidad, que la generalizada falta de oportunidades de estudio y trabajo para los jóvenes crea gran inconformidad; que las nuevas tecnologías de la información han interconectado al planeta, hecho que crezca la expectativa de vivir mejor y que existe una incapacidad de los gobiernos para satisfacerla. En realidad, todos estos problemas existen y originan grandes injusticias o conflictos, pero son efectos, indudablemente perniciosos, generados por otros problemas mayores de tipo estructural. Se insiste en la imposibilidad de llegar a un diagnóstico general sobre lo que está ocurriendo. Es cierto que hay problemas diversos. Cada país tiene problemáticas particulares que requieren recetas propias para su solución. Pero eso no significa que no haya flagelos estructurales que sufren por igual países como México, Haití, Honduras, Colombia, Chile, Perú, Argentina, por solo mencionar aquellos donde recientemente los pueblos se han rebelado contra el estado de cosas existente, haya sido mediante el voto -México y Argentina- o con enérgicas manifestaciones en las calles en reclamo de sus derechos humanos y en repudio al sistema dominante que los conculca. Sigue leyendo

Bolivia, los intelectuales y la incomodidad. Por Juan Manuel Karg


“El intelectual está para incomodar” es el latiguillo utilizado por algunos intelectuales de América Latina y el Caribe para cuestionar en los últimos días a Evo Morales, quien sufrió un golpe de Estado y se encuentra asilado en ciudad de México, a 8500 kilómetros de La Paz. Desde esta perspectiva, Morales habría incurrido en una serie de errores que, indefectiblemente, llevaron a este desenlace. “Cayó por su propio peso” fue otra de las apreciaciones que giraron en torno a esa construcción de sentido, en la cual el líder aymara sería responsable máximo de la situación actual de Bolivia. La idea de este artículo no es discutir con tal o cual intelectual, sino con las ideas centrales que han planteado, en base a lo que está sucediendo en Bolivia. Sigue leyendo

¡Basta de mentiras!, encuentro con Evo y Álvaro. Por Ángel Guerra Cabrera


Los medios de difusión dominantes, capitaneados por Estados Unidos, intentan imponer un relato absolutamente falso sobre el golpe de Estado en Bolivia. Respecto a este peligro y la urgente necesidad de contrarrestarlo coincidíamos un grupo de compañeras y compañeros el martes 10 en un inolvidable y productivo encuentro con Evo Morales y Álvaro García Linera, presidente y vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, al que también asistió el siempre propositivo Rafael Correa, ex presidente de Ecuador. Nos acogen la amable hospitalidad del embajador de Venezuela en México, Francisco Árias Cárdenas y su esposa, así como del embajador de Bolivia José Crespo. Sigue leyendo

Mirando detrás del asedio a los médicos cubanos en Bolivia. Por Franco Vielma


El pasado 13 de noviembre fueron detenidos en El Alto, Bolivia, cuatro colaboradores de la misión cubana de servicios de salud que laburaban en ese país. La noticia circuló inmediatamente y con gran consistencia en medios bolivianos e internacionales, indicando que se trataba de agentes que promovían la “desestabilización” del gobierno de facto luego del golpe de Estado que depuso al presidente Evo Morales. Sigue leyendo

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