Las puertas abiertas y cerradas de Fidel Castro. Por Javier Gómez Sánchez


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 Cuando el artista cubano Yoan Capote terminó su escultura de Fidel Castro había utilizado más de 3000 bisagras oxidadas. La imponente obra surgió ya completa, proyectando sobre el espectador un duro rostro de hierro de varios metros, delineado con un detallismo nacido de la gran habilidad técnica del artista. La pesada mole descansa sobre un caballete sembrado en varias puertas que alguna vez abrieron y cerraron, que abatidas sobre el piso del museo le sirven de pedestal.   Sigue leyendo