El fidelismo post Fidel. Por Javier Gómez Sánchez


javiergosanchez09@gmail.com

¿Es compatible el pensamiento centrista con el pensamiento fidelista? Me hacía esa pregunta recientemente en medio del debate entre revolucionarios y el choque ideológico con los proyectos de comunicación que propone la socialdemocracia.

Creo que aun cuando los que intentan dar impulso a esa socialdemocracia para Cuba reconocen su mayor obstáculo en el comunismo cubano, chocan alrededor de este con una envoltura mayor: el fidelismo.

El fidelismo viene a desarrollarse afortunadamente, no solo con la vida longeva de su creador, sino en la época de mayor divulgación y soporte tecnológico de la ideas. No conocemos la voz de Martí, hay muy pocas fotos suyas y ninguna imagen cinematográfica.  No se soñaba siquiera que sus reflexiones pudieran ser divulgadas de inmediato con herramientas como Facebook, Twitter, o blogs. Martí lo más que podía hacer para divulgar sus ideas era el periódico, que pasaba semanas o meses antes de llegar a muchos lugares, si llegaba.

Eso puede evitar en el futuro que pase con Fidel lo mismo que ocurre con Martí, que sus palabras e ideas son objeto de manipulación y apropiación con mucha más facilidad.

La manipulación del pensamiento martiano se ha hecho por dos recursos: Por un lado, se separan las ideas del hombre que las generó, de su circunstancias personales, geográficas, sociales, y culturales. De la condición migratoria, generacional, y del desarrollo general de las ideas en el mundo de su época. Por otro lado, al mismo tiempo, presentar a Martí como un dogma (la vida nos demuestra que los que se auto titulan ¨anti dogmáticos¨ pueden llegar a convertir el ¨anti dogma¨ en un nuevo dogma), insistiendo en que ¨Martí nunca dijo esto o aquello¨. Pretenden entonces atar a Cuba en su siglo XXI a la Cuba, a la América, y al Mundo del siglo XIX. Pero… ¿Cuánto más hubiera legado Martí si hubiese vivido hasta los 90 años, lúcido hasta 1943? ¿Cuánto hubiesen avanzado sus ideas?

¿Entonces cómo podemos evitar que el fidelismo se convierta en el futuro en algo manipulable? Se convierta, por difícil que esto parezca, en parte del discurso que fabrique la  contrarrevolución cubana dentro de 50 o 100 años. Y a quien le parezca esto una idea estrambótica, le recomiendo que lea con cuidado lo que hoy se escribe, donde ya comienza a estilarse  ¨elogiar¨ a Fidel pero decir que ¨la época de Fidel¨ ya pasó porque el bloqueo puede terminar o han llegado relaciones diplomáticas con Estados Unidos, etc, entonces ya lo que se generó a partir de sus ideas no es necesario, o ha perdido actualidad y  que es conveniente abandonarlo como un lastre. 

¿Cómo evitar que los que hoy utilizan a Martí, habilidosamente lleguen a hacerlo mañana con Fidel Para que no tengan que enfrentarse a eso nuestros hijos, nuestros nietos,  o nosotros mismos? Que aten las ideas de Fidel solo al tiempo y a las condiciones en que generaron. Que disfracen de dialéctica lo que en realidad sea la demolición de las ideas fidelistas. Creo entonces que el legado principal de Fidel fue precisamente dejar algo mucho mayor que sí mismo como hombre en sus circunstancias: El fidelismo.

Para preservar el fidelismo y que nos sirva de herramienta de ética, de acción política y de pensamiento tendríamos entonces que llevar con nosotros sus esencias. Esas esencias yo quisiera verlas en cuatro pilares fundamentales:

1-La unión del paradigma de la Independencia con el de la Justicia Social. Muy necesario en estos tiempos en que algunos intentan engañarnos diciéndonos que nuestros independentistas carecían de ideas respecto a la lucha de clases. Fidel hizo que no hubiera definitivamente nada en Cuba más patriota que el socialismo, y que no haya manera de ser socialista sin ser independentista. Deberían entender eso los que andan con una banderita cubana en una mano, supuestamente hablando de mejorar el socialismo,  mientras alargan la otra para recibir dinero estadounidense.

2- La unión a partir de la definición. Desde la diversidad y la no exclusión, pero siempre hacia la definición que da base sólida y sincera a la unidad, que no es una  alianza por circunstancias como son los pactos electorales. No la habilidosa pretensión del  inclusismo nacionalista ni del dialoguismo de la cubanidad.  Cuando últimamente tan de moda se ha puesto la ambigüedad, la ambivalencia y la equidistancia, ser fidelista no es ser extremista, pero es imposible ser fidelista desde el ¨centro¨. En estos tiempos en que nos tratan de engañar con la frase martiana de ¨Con todos y para el bien de todos¨, siendo tan burda la manipulación y de patas tan cortas para el conocimiento de la Historia que los propios ideólogos del centrismo lo reconocieron, aunque alguno la siga repitiendo por ahí. Esa unidad se materializa en el PCC. (Esos mismos ideólogos socialdemócratas admiten que su obstáculo en Cuba no es la cantidad de comunistas, sino que están reunidos en un solo partido. ¡Qué problema!)

3-La búsqueda de un modelo propio. Tanto para los que reprocharon la copia del modelo soviético, como los que aspiran a que copiemos un modelo socialdemócrata (ahora alguno de los primeros aparece defendiendo a los segundos) que no ha solucionado los problemas del mundo, y cada vez los alivia menos en su parte más desarrollada. En medio de este mundo, que Cuba tenga una democracia y una administración en construcción, es por la lucidez  de los cubanos y no por su extravío. De esa búsqueda surgió la Conceptualización.

4-La trascendencia cubana más allá de los límites del tiempo, de la geografía, de las fronteras y de la imposición social e histórica. El entender la dialéctica empujando la dialéctica. En un mundo ya dividido entre países ricos-desarrollados y países pobres-subdesarrollados trabajar por lograr cosas 30, 40, 50 años antes que el resto de nuestra región y ayudar a otros a hacerlo. El fidelismo es disminuir el tamaño del mundo ante las ideas y acortar el tiempo en que se comprenden.  Para los que desde una pretendida lucidez nos ponen como Ícaro y para los que nos dicen que abandonemos el internacionalismo hablándonos de un nacionalismo que en realidad nos empobrece. El internacionalismo cubano es la universalidad de Cuba.

“La modalidad es combatir la Revolución desde posiciones de izquierda”. Por Fidel Castro


Siempre estarán tratando de aprovechar el menor error, el menor descuido, la menor falla de la Revolución para convertirla en arma contra la Revolución. Siempre estarán atentos, siempre estarán alertas. Y en el campo ideológico, también. Esa trinchera ellos no la han abandonado ni la abandonarán, y usan todos los medios. En esta lucha, tanto nacional como internacional, el imperialismo usa todos los medios, todas las armas en la batalla ideológica.
Y, desde luego, todos recordaremos cómo al principio de la Revolución la contrarrevolución adoptaba abiertamente las formas ideológicas burguesas: sencillamente combatían al socialismo, combatían al comunismo desde posiciones antisocialistas, desde posiciones anticomunistas, desde posiciones liberales, desde posiciones burguesas. Pero las ideas liberales y burguesas han quedado tan desprestigiadas que ya ningún contrarrevolucionario usa los argumentos del liberalismo de la burguesía para combatir ideológicamente a la Revolución, sino que la modalidad es combatir a la Revolución desde posiciones comunistas, desde posiciones socialistas, desde posiciones marxistas, desde posiciones de izquierda. Ya no es el argumento liberal, ya no es el argumento burgués. Eso está demasiado desacreditado, eso está demasiado desprestigiado ante las masas, y por eso las modalidades que adoptan incluso son esas.

Fuente: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1971/esp/f060671e.html

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“¿Qué han hecho entre la histeria y la vocinglería de las últimas semanas? Una serie de medidas descabelladas […] presiones sobre numerosos países del mundo para que sus barcos no transporten mercancías a Cuba […] que no hagan negocios, entorpeciendo un derecho […] Y así los representantes del gobierno yanqui trotan por el mundo presionando a las compañías para que no traigan alimentos a Cuba […] Además han convocado a los cancilleres de América Latina, a puertas cerradas, en el Departamento de Estado, en conciliábulo secreto para agredir a Cuba.”[1]

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