Con Fidel, ayer, hoy y siempre (I). Por Ángel Guerra Cabrera


El 90 aniversario de Fidel Castro ha estimulado un rico debate de ideas en el seno de las fuerzas populares y su intelectualidad en torno a su trayectoria, las inabarcables facetas de su vida y personalidad, sus cualidades de líder y estadista y su legado teórico y práctico. Sigue leyendo

Washington contra el Fidel guerrillero(I). Por Ángel Guerra Cabrera


El conocimiento de cuánto hizo Estados Unidos por impedir el triunfo de la Revolución Cubana es muy importante para la formación política de las nuevas generaciones de cubanos y latino-caribeños. Porque su tenaz apoyo a la dictadura de Fulgencio Batista y sus febriles maniobras para lograr la frustración de la guerra de liberación encabezada por Fidel Castro,  corroboran de modo inequívoco, el carácter profundamente antipopular y antidemocrático del sistema imperialista estadunidense y de su política exterior intervencionista. Sigue leyendo

Fidel, bolivariano y martiano(II). Por Ángel Guerra Cabrera


Primero el sabio escritor y político dominicano Juan Bosch nos dijo:  América latina ha dado tres genios políticos: “Toussaint Louverture, Simón Bolívar y Fidel Castro; y debo decir que es mucho dar… Humboldt había previsto parte de eso cuando… después de un recorrido por América, comentó que los dos lugares más politizados eran Caracas y La Habana, es decir Venezuela y Cuba”.

Louverture, ninguneado o disminuido en su grandeza por la cultura hegemónica, que nos ofrece a Bolívar como un soñador cuyas ideas son muy hermosas pero inalcanzables. Fidel, a quien ya casi nadie se atreve a negarle un sitial en la historia con mayúscula, pero la misma izquierda, que lo ha reconocido explícitamente como el gran estratega de la Revolución Cubana y guía de pueblos, con frecuencia no se da cuenta de lo obvio: su condición de relevante teórico de la revolución y de la reforma social en los países de América Latina y el Tercer Mundo.

Separo revolución de reforma deliberadamente porque en el pensamiento de Fidel la reforma puede conducir a la revolución social en su momento, mediante la solución de importantes tareas anticoloniales relativas a la independencia, la soberanía, la liberación nacional, el desarrollo y la unidad e integración regionales, imprescindibles en América Latina y el Caribe y, en muchos países en África y Asia, sin que forzosamente haya que plantearse de entrada el asalto del cielo.

El hecho de que Cuba atravesara sin solución de continuidad de impulsar aquellas tareas al socialismo, no significa que en todos los casos deba ser así. No debemos perder nunca de vista el objetivo socialista pero tampoco desaprovechar toda posibilidad de avanzar hacia la liberación nacional y la descolonización.

Fidel, por solo poner otro ejemplo trascendental y muy vigente, aportó a la teoría revolucionaria universal, como lo expone al hacer la definición de pueblo en La historia me absolverá(1953), luego complementada en la Segunda Declaración de la Habana(1962), la concepción de un sujeto muy diverso de la revolución y el cambio social de resonancias martianas. Reconoce las cualidades revolucionarias de los minoritarios destacamentos obreros de nuestra región, pero al mismo tiempo otorga un papel fundamental a las luchas de indígenas, negros y campesinos. Como a los intelectuales revolucionarios y su papel orientador.

 Ya no es solo el proletariado como lo concibieron Marx y Engels en la Europa del siglo XIX; se extiende a todas y todos los explotados y excluidos -incluyendo a los desempleados y, de modo enfático, a las mujeres-, así como a los militares patriotas, a sectores de las clases medias, que por razones patrióticas y morales pueden tornarse sujetos transformadores,    en una región donde la explotación capitalista no puede liquidarse sin suprimir casi simultánea, o sucesivamente, el humillante yugo imperialista. En La historia…  es donde por primera vez el líder cubano argumenta por qué Martí es el autor intelectual del ataque al Moncada.

Años después de la valoración sobre Fidel escrita por Juan Bosch, el gran latino-caribeño Hugo Chávez, auténtico Bolívar redivivo,  cuya misma trayectoria, junto a otros importantes acontecimientos en nuestra América, estaban contribuyendo ya de modo superlativo a demostrar la certeza de muy tempranos vaticinios del guía de la Revolución Cubana, recordaría: Fidel decía ­-terminando los 80- que una nueva oleada revolucionaria, de cambios, una nueva oleada de pueblos, se desataría en el continente cuando parecía -como algunos ilusos lo señalaban- que habíamos llegado al fin de la historia, que la historia estaba petrificada y que ya no habría más caminos ni alternativas…

Unos meses después de la desaparición física de quien había pronunciado esas palabras, Fidel expresaría en frase para la historia: “Hoy guardo un especial recuerdo del mejor amigo que tuve en mis años de político activo -quien muy humilde y pobre se fraguó en el Ejército Bolivariano de Venezuela-, Hugo Chávez Frías”.

Fidel y Chávez multiplicaron, mediante insólitos programas sociales y de unidad e integración, las energías revolucionarias, los recursos humanos y materiales de sus dos pueblos y del gran movimiento de masas contra el neoliberalismo gestado en nuestra América, que sigue presente. Pero de eso hablaré en la próxima y última entrega de este texto.

P.D.: Black lives matter; Washington cierra el cerco financiero contra Venezuela y el chavismo contraataca.

Fidel, bolivariano y martiano(I)

Twitter: @aguerraguerra

Migración cubana y doble rasero de Washington.Por Ángel Guerra Cabrera


La varadura en Panamá de casi cuatro mil migrantes cubanos, cifra que va en ascenso, ha prolongado la crisis política creada en noviembre pasado cuando ocurrió algo parecido en Costa Rica y amenaza con empeorarla. En aquella ocasión el problema pareció solucionarse cuando El Salvador y Guatemala propiciaron el tránsito terrestre y aéreo de los viajeros a México, en ruta hacia Estados Unidos. Los tres gobiernos declararon que la medida era excepcional y no se repetiría. Por su parte, Costa Rica cerró su frontera con Panamá mediante un fuerte contingente policiaco y así continúa. Lo mismo ocurre con Nicaragua, que lo había hecho antes. Sigue leyendo

El viaje y la caballada flaca de Obama. Por Ángel Guerra Cabrera


El viaje que llevó a Obama primero a Cuba y luego a Argentina, ha evidenciado el apego de los pueblos latino-caribeños a la lucha por la independencia, la justicia social y por su unidad. En el caso de Cuba y, si no fuera por otra razón, porque desencadenó un debate en los medios de comunicación y las redes sociales en el que intervinieron personalidades notables de la intelectualidad isleña que, además de desmontar la coreografía y escenografía de la visita y sus prolegómenos, propuso ideas valiosas para la actualización del proyecto socialista cubano en las nuevas condiciones de diálogo y relaciones diplomáticas a la vez que intensa guerra cultural con Washington. Su colofón fue el rotundo “no necesitamos que el imperio nos regale nada” con que Fidel concluyó su artículo titulado El hermano Obama. Sigue leyendo

¿Normalización de relaciones entre Cuba y EU?. Por Ángel Guerra Cabrera


Una eventual normalización con Estados Unidos solo podrá alcanzarse luego de un proceso “largo y difícil” afirman las autoridades cubanas. Lo que ha logrado el restablecimiento de relaciones diplomáticas a un año de anunciarse es poco más que crear un canal de diálogo fluido entre las partes sin que casi ninguna de las medidas de carácter agresivo contra Cuba haya sido suprimida por Washington. Un paso positivo pero muy lejos de reparar las principales afrentas que configuran la política de ese país hacia Cuba.   Sigue leyendo