Fidel, bolivariano y martiano (III y final). Por Ángel Guerra Cabrera


Fidel recibió cálidamente en Cuba a Hugo Chávez, 9 meses después de salir del presidio político y 4 años antes de que llegara a la presidencia de Venezuela, ocasión en que impresionó muy favorablemente al líder cubano, que así lo ha expresado. El ascenso de Chávez a la jefatura del Ejecutivo(1999) ha quedado como un símbolo del retroceso que experimentarían en lo sucesivo las políticas neoliberales en varios países de nuestra América y del ímpetu que tomaría su marcha hacia la unidad e integración en la época que se abría. Sigue leyendo

No nos dejemos engañar por los señuelos. Por Carlos Luque Zayas Bazán


Entre los comentarios a una cita de Fidel acerca de la propiedad sobre los medios de comunicación publicada recientemente en el blog está este de nuestro colaborador Carlos Luque que merece ser leído como un post independiente.  Sigue leyendo

Fidel, bolivariano y martiano(II). Por Ángel Guerra Cabrera


Primero el sabio escritor y político dominicano Juan Bosch nos dijo:  América latina ha dado tres genios políticos: “Toussaint Louverture, Simón Bolívar y Fidel Castro; y debo decir que es mucho dar… Humboldt había previsto parte de eso cuando… después de un recorrido por América, comentó que los dos lugares más politizados eran Caracas y La Habana, es decir Venezuela y Cuba”.

Louverture, ninguneado o disminuido en su grandeza por la cultura hegemónica, que nos ofrece a Bolívar como un soñador cuyas ideas son muy hermosas pero inalcanzables. Fidel, a quien ya casi nadie se atreve a negarle un sitial en la historia con mayúscula, pero la misma izquierda, que lo ha reconocido explícitamente como el gran estratega de la Revolución Cubana y guía de pueblos, con frecuencia no se da cuenta de lo obvio: su condición de relevante teórico de la revolución y de la reforma social en los países de América Latina y el Tercer Mundo.

Separo revolución de reforma deliberadamente porque en el pensamiento de Fidel la reforma puede conducir a la revolución social en su momento, mediante la solución de importantes tareas anticoloniales relativas a la independencia, la soberanía, la liberación nacional, el desarrollo y la unidad e integración regionales, imprescindibles en América Latina y el Caribe y, en muchos países en África y Asia, sin que forzosamente haya que plantearse de entrada el asalto del cielo.

El hecho de que Cuba atravesara sin solución de continuidad de impulsar aquellas tareas al socialismo, no significa que en todos los casos deba ser así. No debemos perder nunca de vista el objetivo socialista pero tampoco desaprovechar toda posibilidad de avanzar hacia la liberación nacional y la descolonización.

Fidel, por solo poner otro ejemplo trascendental y muy vigente, aportó a la teoría revolucionaria universal, como lo expone al hacer la definición de pueblo en La historia me absolverá(1953), luego complementada en la Segunda Declaración de la Habana(1962), la concepción de un sujeto muy diverso de la revolución y el cambio social de resonancias martianas. Reconoce las cualidades revolucionarias de los minoritarios destacamentos obreros de nuestra región, pero al mismo tiempo otorga un papel fundamental a las luchas de indígenas, negros y campesinos. Como a los intelectuales revolucionarios y su papel orientador.

 Ya no es solo el proletariado como lo concibieron Marx y Engels en la Europa del siglo XIX; se extiende a todas y todos los explotados y excluidos -incluyendo a los desempleados y, de modo enfático, a las mujeres-, así como a los militares patriotas, a sectores de las clases medias, que por razones patrióticas y morales pueden tornarse sujetos transformadores,    en una región donde la explotación capitalista no puede liquidarse sin suprimir casi simultánea, o sucesivamente, el humillante yugo imperialista. En La historia…  es donde por primera vez el líder cubano argumenta por qué Martí es el autor intelectual del ataque al Moncada.

Años después de la valoración sobre Fidel escrita por Juan Bosch, el gran latino-caribeño Hugo Chávez, auténtico Bolívar redivivo,  cuya misma trayectoria, junto a otros importantes acontecimientos en nuestra América, estaban contribuyendo ya de modo superlativo a demostrar la certeza de muy tempranos vaticinios del guía de la Revolución Cubana, recordaría: Fidel decía ­-terminando los 80- que una nueva oleada revolucionaria, de cambios, una nueva oleada de pueblos, se desataría en el continente cuando parecía -como algunos ilusos lo señalaban- que habíamos llegado al fin de la historia, que la historia estaba petrificada y que ya no habría más caminos ni alternativas…

Unos meses después de la desaparición física de quien había pronunciado esas palabras, Fidel expresaría en frase para la historia: “Hoy guardo un especial recuerdo del mejor amigo que tuve en mis años de político activo -quien muy humilde y pobre se fraguó en el Ejército Bolivariano de Venezuela-, Hugo Chávez Frías”.

Fidel y Chávez multiplicaron, mediante insólitos programas sociales y de unidad e integración, las energías revolucionarias, los recursos humanos y materiales de sus dos pueblos y del gran movimiento de masas contra el neoliberalismo gestado en nuestra América, que sigue presente. Pero de eso hablaré en la próxima y última entrega de este texto.

P.D.: Black lives matter; Washington cierra el cerco financiero contra Venezuela y el chavismo contraataca.

Fidel, bolivariano y martiano(I)

Twitter: @aguerraguerra

Sobre gobiernos progresistas, restauración conservadora y nuevas resistencias en América Latina y el Caribe


Un tema candente el del segundo número de la revista IDEAL, presentada en el Foro de Sao Paulo que ha tenido lugar en El Salvador: “Gobiernos progresistas, restauración conservadora y nuevas resistencias en América Latina y el Caribe” para el que su editor Katu Arconada me solicitó un texto sobre el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba. 

revistaideal.jpg_916636689Con ilustraciones del artista ecuatoriano Pavel Egüez, este segundo número de IDEAL se puede descargar en este enlace y contiene textos de los autores siguientes:  Sigue leyendo

Las dos Américas alcanzan su definición mejor. Por Iroel Sánchez


El 15 de diciembre de 1894  escribía José Martí en las páginas del periódico Patria un artículo titulado “Honduras y los extranjeros”. Allí decía: 

“En América hay dos pueblos, y no más que dos, de alma muy diversa por los orígenes, antecedentes y costumbres, y sólo semejantes en la identidad fundamental humana. De un lado está nuestra América, y todos sus pueblos son de una naturaleza, y de cuna parecida o igual, e igual mezcla imperante; de la otra parte está la América que no es nuestra, cuya enemistad no es cuerdo ni viable fomentar, y de la que con el decoro firme y la sagaz independencia no es imposible, y es útil, ser amigo. Pero de nuestra alma hemos de vivir, limpia de la mala iglesia, y de los hábitos de amo y de inmerecido lujo.” Sigue leyendo

Venezuela: la mayoría por el diálogo, a pesar de Almagro. Por Ángel Guerra Cabrera


El presidente Nicolás Maduro ha probado reiteradamente su voluntad política de defender la democracia y las conquistas sociales chavistas frente a la caída de los precios del crudo y la guerra de “cuarta generación” lanzada por el Comando Sur del imperio. Ha sido también persistente y paciente en la búsqueda del diálogo con todos los sectores del país, incluida la oposición, siempre sobre la base del respeto a la soberanía de Venezuela. En la patria de Bolívar y Chávez, uno comprueba que esos esfuerzos del presidente coinciden con el sentir de la mayoría si se aplica a recoger el criterio de los venezolanos. Sigue leyendo