Unificación monetaria y cambiaria en Cuba: decisión impostergable. Por Armando Nova González*


La aceptación de la doble circulación monetaria en Cuba (1993-1994) fue una de las medidas tomadas en el país para afrontar la crisis económica de los años noventa, conocida como “período especial”. Sigue leyendo

Ministro de Economía: “Los crecimientos tienen que ser sostenibles”. Por Ariadna Pérez y Ramón Barreras


Bastó la presentación de rutina a través de Facebook y la solicitud de una entrevista. Alejandro Gil Fernández, ministro de Economía y Planificación, respondió afirmativamente con prontitud. Solo nos pidió “una tregua” hasta que finalizara la última sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, donde se realizarían consideraciones sobre el plan para el 2019. Sigue leyendo

Correo con “otra cara de la moneda 15 000 manzanas”. Por Susana Aulet


Causas y consecuencias para la economía estadounidense de la Administración Trump. Por Luis René Fernández Tabío


Introducción

El problema de los cambios en la política de Estados Unidos enunciados por el presidente Donald Trump, con independencia del grado de ejecución que alcancen en los próximos años, crea gran preocupación sobre las consecuencias para la economía estadounidense y las condiciones de la economía mundial.  Las causas que generan tales enfoques de política económica resultan de las propias contradicciones y consecuencias de las políticas de la llamada globalización neoliberal sobre determinados sectores productivos de la economía estadounidense.   Su discurso errático y contradictorio genera mucha incertidumbre, pero en cualquier caso su contenido plantea elementos de ruptura con el consenso conservador de política económica precedente.  Las posturas de Trump en materia de economía son proteccionistas y en ese sentido contrarias a la globalización neoliberal que ha sido abrazada por demócratas y republicanos, sin excepción, desde Ronald Reagan hasta Barack Obama. Sigue leyendo

Réquiem por las industrias. Por Carlos Ávila Villamar


Cada país tiene una balanza económica en la que (desde una visión simplificada) se resta el total de dinero gastado en importaciones del total de dinero ganado en exportaciones. El resultado debería ser siempre positivo, de lo contrario, el país estaría consumiendo más de lo debido. Ahora bien, en un planeta perfecto sin inflación, es imposible que todos los países se desarrollen, o al menos que todos mantengan sus balanzas positivas. Pensémoslo: no hay forma matemática en la que todos ganen sin que nadie pierda. Cada dólar o euro que sale en números verdes al final de la cuenta de un país es un dólar o un euro que sale en números rojos al final de la cuenta de otro. En realidad todo esto se hace más complejo cuando interviene la inflación. Las monedas se devalúan con el tiempo porque en un año siempre hay más dólares, rublos o pesos mexicanos de los que había el año anterior, por tanto las balanzas comerciales están deformadas y en teoría es posible que todos los países terminen el año con números en verde. Esta deformación, sin embargo, solo favorece a algunos, a aquellos con industrias más fuertes, por lo general. Sigue leyendo