“Estados Unidos Primero” o la declinación relativa de su economía en el balance mundial de las grandes potencias. Por Luis René Fernández Tabío


La economía de Estados Unidos se encuentra en el noveno año de expansión desde la Gran crisis financiera y económica 2007 – 2009, (la más importante del capitalismo desde la trascendente crisis de 1929 al 33). Sigue leyendo

Subvención y competencia. Por Carlos Ávila Villamar


Partiré de un ejemplo simple que habrá sido objeto de debate en no pocos centros educativos durante las reuniones previas al oportuno, afortunado Congreso de la FEU, próximo a celebrarse: las habituales quejas acerca de la comida en las residencias estudiantiles. Al asunto suelen buscársele soluciones, no hay duda. Se hacen chequeos, se aumenta la exigencia, se habla con los trabajadores, se expulsan los incorregibles, se contratan nuevos, hasta se pintan las paredes y se da uno que otro postre inesperado en una fecha significativa. Pero a los dos meses el comedor suele regresar a su estado original, y la lucha de los estudiantes debe comenzar de nuevo. Los fallos no son producto de incidentes azarosos, hay condiciones permanentes que los engendran. Las sugerencias son importantes para un centro de trabajo, pero no puede recaer todo el peso en ellas, es como si un cuartel de bomberos necesitara que una familia se quemara cada tantos días para volver a tomarse en serio el trabajo. Sigue leyendo

El cazador cazado. Por Carlos Luque Zayas Bazán


No tenía previsto comentar nuevamente algún texto del economista cubano Pedro Monreal. La última vez, su natural estilo sabio y reposado perdió el norte de la paciencia y acudió a la última ratio del polemista, es decir, a ofensas personales algo ajenas a la condición de un catedrático. Pero le sigo leyendo, naturalmente, abrigado en aquella máxima quijotesca que protege contra los agravios.

Pedro Monreal en el extremo izquierdo, junto al Director de Cuba Posible, Roberto Veiga.

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Economía cubana en prensa internacional: Solo para neoliberales. Por José Manzaneda


“El sistema económico socialista de Cuba es un fracaso” (1), nos repiten desde los grandes diarios, para quienes solo existe una opinión en la materia: la de “cubanólogos” liberales como Carmelo Mesa-Lago, profesor de la Universidad de Pittsburg (2).

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Por algo será. Por Carlos Luque Zayas Bazán


El filósofo comunista radical Iohannes Maurus, John Brown, o Juan Domingo Sánchez Stop, se preguntaba en un artículo titulado ¿Quién salva al capitalismo de sí mismo?:

¿Cómo actuar dentro del Estado, bajo la forma Estado y dentro de sus distintos aparatos, sin convertirse en aparato de Estado?”.

Aunque no sólo, la pregunta remite a los partidos o los proyectos políticos que se proclaman opuestos de alguna manera al capitalismo y que, en el rejuego de las democracias realmente existentes en los países dominados por el Capital, participan en coaliciones que les permiten acceder a los parlamentos y, en ocasiones, en coalición gubernamental. Un ejemplo podría ser el del Partido Comunista Chileno en los años recientes, o proyectos de “revoluciones ciudadanas”, como el ahora tambaleante caso ecuatoriano. El primero, un frustrado intento más de participar desde “dentro” en la lucha parlamentaria, cuando no mediatizado por la simple cooptación, o la inutilidad de sus esfuerzos como se hizo evidente en el segundo mandato de Bachelet y la Nueva Mayoría, y el eterno retorno de la derecha. El segundo, un intento más, ya también en vías de franca frustración,  de hacer una “revolución” sin defenestrar el Poder del Capital y sus tentáculos mediáticos y culturales. Sigue leyendo

Socialismo, la palabra angustiosa. Por Carlos Ávila Villamar


La palabra socialismo atraviesa una crisis a nivel global: se usa para fines demasiado disímiles, y sospecho que corre el riesgo de desdibujarse hasta el punto de no significar nada, o casi nada, tal como ha sucedido con la palabra democracia dentro de la izquierda estadounidense, que es más bien un sinónimo de aquella sociedad que el hablante considera mejor. Se ha abandonado la definición que con cierta arrogancia algunos teóricos soviéticos consideraron la definitiva, aquella que veía el socialismo como la abolición casi absoluta de la propiedad privada, y bajo el embrujo de la imagen de justicia e igualdad social que hoy se tiene de los capitalismos nórdicos, suele verse la llamada socialdemocracia como el único modelo posible y sustentable de socialismo, se cree en la domesticación del burgués y en la benevolencia del estado con los más desfavorecidos. Una vez que se llega a esa idea, la de tomar lo mejor del capitalismo y lo mejor del socialismo de corte soviético y construir un híbrido que beneficie a todos, lo que queda es negociar el punto intermedio, qué se toma de cada uno, y ya el mundo estará arreglado. Es sabido, la mente humana tiende a crear oposiciones para entender mejor la realidad, y una vez que se piensa la realidad en base a una oposición simple, lo que queda es viajar a través la escala de grises. Sigue leyendo