Sobre Stalin. Por Fidel Castro y Tomás Borge


(Fragmento del Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la Sesión Extraordinaria y Solemne de la Asamblea Nacional, con motivo de la visita de Mijail S. Gorbachov, Secretario General del Comité Central del PCUS y Presidente del Presidium del Soviet Supremo de la URSS, celebrada en el Palacio de Convenciones, el 4 de abril de 1989)

¿Y cómo se puede suponer que las medidas aplicables en la URSS sean exactamente las medidas aplicables en Cuba o viceversa? ¿Cómo se puede suponer que dos países que tienen una enorme diferencia en extensión, en población; dos países que tienen historias muy distintas, culturas distintas; dos países que han tenido problemas distintos, tengan que aplicar exactamente las mismas fórmulas para la solución de los problemas, para la solución de diferentes problemas?

Bastaría citar algunos ejemplos: en primer lugar, la revolución soviética lleva más de 70 años; la Revolución Cubana acaba de cumplir 30 años.

Yo no me consideraría con derecho a juzgar la historia de la Unión Soviética, no me consideraría con derecho a analizar los errores de la Unión Soviética, pero me veo en la necesidad de citar algunos ejemplos.

Todas las revoluciones han tenido problemas serios, y los que tienen un poco de cultura política y los que han analizado la historia de las revoluciones, empezando por la Revolución Francesa, saben, conocen todos los tipos de problemas que tuvieron lugar en la Revolución Francesa y los errores que cometieron aquellos revolucionarios. No tiene nada de extraordinario que cualquier proceso revolucionario cometa errores.

Desde ese punto de vista, es incuestionable que ocurrieron errores en el proceso revolucionario de la Unión Soviética, según los criterios de los propios soviéticos; pero nosotros no tuvimos algunos tipos de fenómenos que ocurrieron en la Unión Soviética en la época de Stalin. Realmente —como he dicho otras veces— nosotros no hemos tenido ese tipo de problemas asociados con aquella personalidad de la historia soviética, a no ser que me consideren a mí —como he dicho en algunas ocasiones— una especie de Stalin, y, en ese caso, yo diría que todas mis víctimas gozan en nuestro país de excelente salud (APLAUSOS).

Nosotros no tuvimos los problemas de la colectivización forzosa; no ocurrió nada parecido en este país. Todavía nos quedan 650 000 hectáreas en manos de 71 000 propietarios individuales de tierra, a los que la Revolución les dio la tierra, liberándolos de pago de renta, de aparcería, etcétera; y les hemos dicho que pueden estar toda la vida, todo el tiempo que quieran, ¡cien años si quieren!, como propietarios individuales. Cuando hicimos la Segunda Ley de Reforma Agraria, se proclamó eso —de esto hace más de 25 años—, y ese principio se ha cumplido al pie de la letra.

Nosotros tenemos tres formas de explotación de la tierra: la primera, y la más importante, es la de las empresas estatales, sobre las cuales recae el peso de las producciones fundamentales en nuestro país, de producciones industriales y de producciones alimenticias. En segundo término, las cooperativas de producción agropecuaria, y, en tercer lugar, los propietarios individuales de la tierra.

Son problemas diferentes. Nosotros hicimos la Reforma Agraria de un modo diferente: no repartimos la tierra, mantuvimos las grandes extensiones como unidades productivas —como yo les he explicado al compañero Gorbachov y a los compañeros soviéticos. Si nosotros hubiéramos repartido la tierra en pedacitos habríamos acabado con la producción cañera de este país, y la producción cañera, por el contrario, ha crecido considerablemente desde el triunfo de la Revolución. Nosotros no tendríamos forma en ese caso de aplicar las grandes combinadas de caña y otros medios que hemos construido con la colaboración de la Unión Soviética. Son problemas diferentes.

La Unión Soviética es un conjunto de naciones, de numerosas naciones, y nosotros tenemos aquí una sola nación, y si excluimos el localismo de algunas provincias —y no quiero mencionar nombres (RISAS)—, no tenemos ese tipo de problema. Nuestra situación es mucho más sencilla y más simple. Sería absurdo que nosotros nos pusiéramos a analizar ahora el problema de las nacionalidades en Cuba, y en Cuba resulta que hay una sola nación.

Hay otros muchos aspectos —no los voy a enumerar—, pero, por ejemplo, baste decir que la Unión Soviética es 200 veces más grande que Cuba en territorio; el territorio de Cuba equivale al 0,5% del territorio de la Unión Soviética. La población de Cuba equivale, aproximadamente, al 3,6% de la población de la Unión Soviética.

¿No parece verdaderamente absurdo pretender —como hacen algunas personas en el extranjero— que nosotros le apliquemos a un país de 10 millones de habitantes las fórmulas que hay que aplicar en un país de 285 millones de habitantes, o que a un país de 110 000 kilómetros cuadrados le apliquemos las fórmulas para la construcción del socialismo que tiene que aplicar un país de 22 millones de kilómetros cuadrados? Cualquiera comprende que es un absurdo, cualquiera comprende que es una locura, como sería una locura pretender que nuestras fórmulas fuesen aplicables a un país gigantesco como es la Unión Soviética.

Aquí casi nos vemos uno al otro todos los días, y aquel es un país enorme, que cuando amanece en un lugar está casi oscureciendo en el otro. Por lo tanto, es arbitrario, es caprichoso, es absurdo y cualquiera comprende que cada país tiene que aplicar sus propias fórmulas en la construcción del socialismo, y creo que uno de los grandes méritos políticos del compañero Gorbachov es su defensa del principio irrestricto de que cada país aplique las fórmulas para la construcción del socialismo que se adapten a las condiciones de ese país. Lejos de ser un motivo de diferencia, es un motivo de concordancia, es un motivo de acuerdo.

Todos recordamos los problemas que tenía el movimiento revolucionario y el movimiento socialista cuando pretendía analizar y juzgar lo que un país socialista hacía dentro de su frontera. Eso trajo muchos problemas, y problemas serios. Hoy cada país socialista trata de perfeccionar el socialismo a partir de sus interpretaciones de las ideas del marxismo-leninismo; cada país trata de aplicar sus propias formas y sus propias fórmulas, y el compañero Gorbachov ha sido abanderado de esos principios.

Es que cada país socialista es como un laboratorio que está experimentando cómo lleva a cabo sus objetivos políticos, económicos y sociales, y no puede ser de otra forma.

Hay algo más, si un país socialista quiere construir el capitalismo tenemos que respetar su derecho a construir el capitalismo, no podemos interferirlo, del mismo modo que exigimos que nadie tiene derecho a interferir la decisión soberana de cualquier país capitalista o semicapitalista del mundo desarrollado o del mundo subdesarrollado de construir el socialismo. De manera que el principio de respeto irrestricto a la voluntad soberana de cada pueblo y de cada país es una regla de oro de los principios del marxismo-leninismo (APLAUSOS).


Stalin. (Capítulo 3 del libro Un grano de maíz). Por Tomás Borge

Como muchos revolucionarios de mi tiempo, alguna vez fui stalinista. Desde la adolescencia, observaba aquellos mostachos desafiantes y me parecían venerables. Lo que se decía contra el dirigente soviético, con frecuencia exagerado, lo consideraba ca-lumnioso y obsceno.Había leído las frases que Lenin dictara en diciembre de 1922 —“el camarada Stalin […] ha concentrado en sus manos un poder inmenso, y no estoy seguro de que siempre sepa utilizarlo con la suficiente prudencia”; más aún, “Stalin es demasiado brusco” y hay que buscar “otro hombre […] que sea más tolerante, más leal, más correcto y más atento a los camaradas, menos caprichoso”—, pero me parecieron apreciaciones demasiado subjetivas. Mucho antes de que triunfara la Revolución Nicaragüense, el ídolo intachable se me desplomó. Poco a poco se fue abriendo en mi conciencia aquella sombra de horror después del parto ilumi-nado de la Revolución de Octubre. Desde su exilio político en París, Régis Debray declaró hace algunas semanas que Fidel Castro “es Trotsky, Lenin y Stalin, em-paquetados en un solo caudillo”. A pesar de que Fidel tiene la calidad intelectual de Trotsky, la integridad de Lenin y la capacidad organizativa de Stalin, es impo-sible compararlo con esos personajes históricos. Hacerlo equival-dría a seguir tomando, como obligatorios patrones de referencia, los procesos y valores europeos. De esto ya estamos aburridos los latinoamericanos. Un grano de maiz 5501/03/11 10:47 a.m.

Fidel es Fidel. Y sólo es un “caudillo” en el sentido en que lo fueron, en tiempos de gloria para nuestra América, Túpac Amaru, Bolívar, San Martín, Hidalgo, Martí, Morazán y Sandino. En Cuba, el culto, si es que existe de veras, está respaldado por la personalidad: Fidel es, sin duda, un arquetipo mundial. Lo que el líder cubano dice a continuación puede ayudarnos a tener una visión más objetiva de una personalidad del movimiento revolucionario que ha estado siempre en el ángulo oscuro de la controversia.

Tomas Borge: Para la mayoría de los dirigentes revolucionarios de América Latina, la crisis actual del socialismo tiene un autor intelectual: José Stalin. ¿Qué opina usted?

Fidel Castro: No se puede afirmar eso así, no me atrevería a afirmarlo de esa forma.
Creo que Stalin cometió errores muy grandes, pero también tuvo aciertos grandes. Creo que Stalin tuvo un papel importante en la Revolución de Octubre y en la guerra contra la intervención extranjera después de la revolución, eso es conocido históricamente. Stalin desempeño un papel importante en la industrialización de la Unión Soviética, y en la gran guerra patria y la reconstrucción del país. Esos son hechos objetivos.

T.B. Algunos dicen que la Unión Soviética ganó la guerra a pesar de Stalin…

F.C. Tomas, yo tenia opiniones críticas desde hace muchos años sobre Stalín en muchos terrenos, por eso creo que me siento con cierta autoridad para tratar de ser objetivo en todo esto. A mí me parece que equivale a un simplismo histórico atribuirle a Stalin la culpa de los fenómenos que han pasado en la Unión Soviética, porque ningún hombre podía, unipersonalmente, crear determinadas condiciones.

Es como atribuirle a Stalin los méritos de lo que fue la URSS, ¡imposible! Creo que fue el esfuerzo de millones y millones de gente heroica lo que hizo posible que la URSS surgiera, que la URSS se desarrollara, que la URSS fuera una realidad y representara un importantísimo papel en el mundo a favor de cientos de millones de personas.
Creo que el mérito principal de la Revolución de Octubre, desde luego, si nos ponemos a pensar en personalidades, lo tuvo Lenin; un merito extraordinario, singular, relevante y muy por encima de todos los demás dirigentes.

Los que hemos estudiado a Lenin, todos los que conocemos su pensamiento, su enorme talento, nos damos cuenta de que Lenin habría sido capaz de rectificar muchas de las tendencias negativas que se dieron dentro del proceso revolucionario soviético después de su muerte, ¿te das cuenta? Así que la ausencia de Lenin, el vacío que significó en el orden teórico, en el orden intelectual, en la construcción del socialismo en la Unión Soviética, es un factor que tiene mucha importancia en las cosas que ocurrieron después.

Ahora, te decía que he sido critico de Stalin en muchas cosas; primero, he sido crítico de las violaciones de la legalidad que cometió Stalin.

Creo que Stalin cometió enormes abusos de poder, esa es otra convicción que yo siempre he tenido.

Creo que Stalin -debo hablar así, a grandes rasgos, sobre los errores más grandes cometidos, a mi juicio, por Stalin-, en la política agrícola, durante mucho tiempo confió en los minifundios y en la forma de propiedad privada; es decir, no desarrolló un proceso progresivo de socialización de la tierra. Durante un número de años se mantuvo una situación: toda la producción de alimentos dependía de las parcelas individuales, hasta que en un momento dado esas parcelas habían dado de sí todo lo que podían dar y se estancó totalmente la producción de alimentos. Pienso que el proceso de socialización de la tierra debió haberse iniciado antes y debió desarrollarse progresivamente. Me parece que fue muy costoso, en el orden económico y en el orden humano, el intento de socialización de la tierra en un brevísimo período histórico y mediante la violencia. Ese fue un gran error cometido durante la dirección de Stalin.

Sobre eso te puedo hablar de nuestra propia experiencia; más que con argumentos, podemos razonar con los hechos. Primero, nosotros no hicimos el tipo de reforma agraria que hicieron los soviéticos, ni hicimos el tipo de reforma agraria que hicieron los países socialistas. Nosotros les dimos la propiedad de la tierra a todos los aparceros, colonos, precaristas, a todo el que tenía posesión de la tierra, pero los grandes latifundios no los dividimos, no los fragmentamos; si hubiéramos hecho eso habríamos destruido la industria azucarera de nuestro país, habría sido terrible, habría casi desaparecido esa industria; habríamos destruido las posibilidades de poder alimentar a la población, creando cientos de miles de nuevos minifundios en nuestro país.

No hicimos eso nunca, sino preservamos aquellas unidades. — Claro, es muy fácil juzgar en condiciones diferentes. tal vez los sovíéticos no tuvieron otra alternativa que dividirlo todo; si se toma en cuenta el momento en que la pobreza en que estaban, la falta de recursos, el bloqueo y todos los problemas que estaban sufriendo, no les quedaba más remedio que hacer ese tipo de reforma agraria. Admito que la necesidad los hubiera obligado a eso, lo que no creo es que nada los obligaba a haber llevado a cabo después un proceso acelerado de colectivización forzosa, ¿comprendes?

Te decía que nosotros no dividimos, no parcelamos, les dimos la propiedad a todas aquellas personas que ya estaban en posesión de pedazos de tierra, pero creamos una propiedad estatal que constituyó la base para la producción en gran escala de la agricultura. Fíjate que nuestro país es uno de los países que exporta más alimento percápita en el mundo; ningún país del mundo exporta tanto alimento percápita como Cuba con tan poca superficie de tierra. Fíjate que exportamos alimento para 40 millones de personas cada año; hemos estado exportando alimento, en los últimos 15 años de la Revolución, para 40 millones de personas aproximadamente; a pesar de que nuestra población crece, a pesar de que disponemos de menos superficie porque se han ido haciendo instalaciones de todo tipo, tenemos una exportación percápita altísima de alimentos.

Si hubiéramos fragmentado la tierra, no habríamos podido hacerlo. Esa es una cosa que se ignora: ¿cuánto alimento percápita exporta Cuba? Nosotros, por cada ciudadano, hemos estado exportando alimento para cuatro ciudadanos en el mundo, precisamente porque no hicimos ese tipo de reforma agraria, tuvimos suficiente luz para ver eso.

Segundo, les dimos la propiedad a aquellos campesinos que ya poseían tierras aunque sin títulos de propiedad. Siempre hemos comprendido que las pequeñas parcelas de tierra tienen posibilidades limitadas de producción de tierra; pero nunca hemos llevado a cabo ningún tipo de cooperativización forzosa.

El proceso de cooperativizacion entre los pequeños agricultores —que han realizado un papel en la producción agrícola de Cuba y tienen un determinado porcentaje de tierra— lo hicimos progresivamente, poco a poco, y en diez años o más habíamos logrado que unieran sus tierras alrededor del 50 por ciento de los pequeños propietarios. El otro 50 por ciento todavía existe, y lo hemos respetado, trabajamos con ellos y llevamos a cabo nuestro programa alimentario en coordinación con ellos, cualesquiera que sean las limitaciones técnicas de una pequeña parcela, porque tú no puedes utilizar en ella un equipo de regadío de pivote central que riegue 100 hectáreas, es imposible; no puedes utilizar el avión, ni la combinada de caña, ni las técnicas más moderna y de más elevada productividad. Sin embargo, nunca se nos ha ocurrido socializar por la fuerza a ese 50 por Ciento de propietarios independientes que quedaron después que se desarrollaron las cooperativas; les hemos dado garantía y seguridad, y les hemos prometido que si toda la vida quieren estar, estarán toda la vida, y que siempre respetaremos su voluntad. Nosotros llevamos a cabo el proceso de colectivización entre los campesinos independientes que eran propietarios de la tierra, tierra que les habiamos dado nosotros, sobre la base de la más estricta voluntariedad.

Ahora, ya tú te imaginas las consecuencias que tiene que haber tenido para un país que era en su inmensa mayoría campesino, donde se había repartido inicialmente la tierra- tal vez como una necesidad política y social fundamental, vez porque no podían hacer otra cosa en ese momento-, el proceso de colectivización forzosa. Ese es, a mi juicio, de los grandes errores de Stalin.

T.B. Y Volviendo al tema de la Conducción militar durante la Segunda Guerra, ¿ cuál es su valoración del papel de Stalin?

F.C. Creo que la política de Stalin en vísperas de la guerra fue una política totalmente errónea. Se pueden explicar perfectamente las motivaciones de Stalin en su política internacional Creo que es un hecho históricamente comprobado que quería organizar una coalición contra Hitler.

¿Por qué? Existen documentos, existen pruebas de todas clases, y es un hecho claro, evidente, que las potencias occidentales, los países capitalistas querían echar a pelear a Hitler contra la URSS; es un hecho clarísimo, evidente, probado en la historia, que Hitler fue visto con beneplácito, incluso con simpatías, y que el nazismo recibe apoyo de la burguesía en Alemania como instrumento contra el comunismo. Porque aunque Hitler era un fanático racista, y lo demostraba, todas esas cosas se las perdonaban a Hitler porque se presentaba como un campeón de la lucha contra el comunismo, y todo el mundó vio en Hitler el instrumento para destruir a la Unión Soviética. Cuando empieza la Segunda Guerra Mundial, yo tenía 13 años y ya entonces leía todos los periódicos; desde la Guerra Civil Española yo leía todos los periódicos, todas las noticias internacionales, siempre con una gran avidez.

La Guerra Civil fue en 1936, entonces iba a cumplir 10 años, y recuerdo casi como si acabara de leerlas, muchas de las noticias que llegaban aquí, porque en la finca de mi padre vivían muchos españoles y algunos de ellos no sabían leer ni escribir —allí estaban divididos entre republicanos y franquistas, y había muchos de estos españoles que por instinto eran republicanos—, entonces me pedían que les leyera el periódico. Al cocinero de la casa, entre otros, un gallego de origen campesino, analfabeto, republicano a rabiar —parece que por tradición en la sangre llevaba la rebeldía contra el feudalismo y contra la explotación—, yo le leía las noticias, y recuerdo todas las batallas en Asturias, en Teruel, en el Ebro, y seguía al pie de la letra todo aquello. En los años que precedieron la Segunda Guerra Mundíal leía los periódicos, y durante los años de la guerra leía las noticias todos los días, para no hablarte ya de la cantidad de libros que he leído, tanto de los acontecimientos militares ocurridos entonces como de los acontecimientos políticos posteriores a la guerra. Durante 50 años he leído sobre esos hechos y cuando comenzó aquello yo tenía, como te dije, 13 años.

He podido reconstruir en mi mente muchas cosas y hacer análisis políticos de todo eso, análisis políticos e incluso análisis militares. No se puede negar, en absoluto, el hecho de que las potencias occidentales impulsaron a Hitler, hasta que Hitler se convirtió en un monstruo, en una verdadera amenaza. Tampoco se puede negar la extraordinaria debilidad que tuvieron las potencias occidentales con Hitler y su conducta en los días que precedieron a la anexión de Austria, al famoso Anschluss; primero que todo a la ocupación del Sarre, donde se le tenía prohibido enviar las tropas, y todavía antes la intervención de Hitler y de Mussolini en España.

Fueron los aviones de bombardeo y los pilotos alemanes los que destruyeron a Guernica y los que bombardearon a Madrid, los que mataron a cientos de miles de españoles; fueron los aviones alemanes y los aviones italianos en una clara política expansionista los que decidieron, entre otros factores, la guerra. Sin embargo, junto a la República Española no luchó ningún avión inglés, ningún avión francés, ningún avión norteamericano; fueron las brigadas de voluntarios internacionales las que participaron allí. El único país que la ayudó de verdad fue la URSS. No se puede negar históricamente que las armas con que esencialmente luchó la República Española eran armas provenientes de la Unión Soviética, y los aviones con que contó la República, los tanques, la artillería eran procedentes de la URSS; lo que tenían los soviéticos se lo dieron, se lo hicieron llegar allá. ¿Qué otro país hizo eso cuando Hitler y Mussolini desataban una política expansionista? Y lograron su objetivo por fin, lograron que la República Española desapareciera. ¿Qué hizo Occidente? ¿Qué hicieron las potencias occidentales que eran poderosas en aquel tiempo? En medio de aquellos acontecimientos se produce el rearme alemán. ¿ Qué hizo Occidente por impedir el rearme alemán?

Después vino la ocupación de todas aquellas áreas del territorio de Europa donde no podía introducirse el ejército de Hitler. Más tarde los alemanes se anexionan Austria, se expanden. Después viene Munich y le arrebatan una parte del territorio a Checoslovaquia, y más adelante, en poco tiempo, ocupan el resto del país; la influencia y la expansión alemanas avanzan en dirección a Hungría, en dirección a Rumanía, en dirección a Bulgaria, enviando fuerzas a todas las partes.

¿Qué hace Occidente frente a todos esos movimientos? Dejan sola a la URSS, y la URSS se ve muy atemorizada frente a aquella maniobra, veía que Hitler penetraba en el Danubio y en lugares estratégicos y nada, se le toleró todo aquello. Claro, eso estimuló el expansionismo de Hitler y el temor de Stalin, que lo lleva a algo que yo toda mi vida criticaré, porque pienso que fue realmente una violación flagrante de principio: buscar a toda costa la paz con Hitler para ganar tiempo. Nosotros en nuestra larga vida revolucionaria, en la historia ya relativamente larga de la Revolución Cubana, jamas hemos negociado un solo principio para ganar tiempo ni para ninguna ventaja de tipo práctico. Creo que aquello fue un error garrafal. No voy a decir que fuera su exclusiva culpa, creo que toda la política occidental lo arrastró hacia esa posición; pero él cae en aquel famoso Pacto Molotov-Ribbentrop, cuando ya los alemanes estaban empezando a exigir la entrega del corredor de Dantzig; hicieron una serie de exigencias sobre Polonia y en ese momento se produce el pacto.
Toda mi vida, desde que he tenido conciencia política y conciencia revolucionaria, al analizar esos hechos, me pareció un enorme error cometido por la política exterior soviética, cometido por Stalin en esos años en vísperas de la guerra.pienso que, además, el pacto de no agresión, lejos de dar tiempo, redujo el tiempo, porque en definitiva se desató la guerra. Claro que cuando Hitler ataca a Polonia, Inglaterra y Francia se quedaron sin ninguna otra alternativa, y se desató la guerra.
¿Qué consecuencias trajo la guerra? Todas aquellas acciones militares relámpago de Hitler, la invasión sucesiva de Noruega, posteriormente la ocupación de Bélgica y Holanda, el ataque a Francia, la derrota de Francia e Inglaterra en el territorio continental. Se incrementa el poderío de Hitler en toda Europa; entra oportunistamente Mussolini en la guerra creyendo que era el momento en que se desplomaba Francia, y cada mes que pasaba Hitler era más poderoso, cada mes que pasaba tenía más recursos humanos, más recursos materiales, combustibles, minerales, todo, y se iba haciendo un enemigo mucho más poderoso para la Unión Soviética.

Luego, en ese período también, en esa situación, se va produciendo una competencia entre Stalin y Hitler, viendo que podía producirse la guerra a medida que Hitler avanzaba hacia Oriente, tratando de ganar posiciones, tratando de ganar territorio, tratando de ganar ventajas estratégicas. ¿Qué pienso de todo eso? ¿Tienen algún peso las razones para ciertas acciones soviéticas en aquel tiempo? Si tú dices: Aquí hay una población rusa y la quiero proteger, no debo dejar que vengan los alemanes, voy a ocuparla. Ahí se produce, a mi juicio, otro gran error: en el momento en que está siendo atacada Polonia, envía tropas a ocupar ese territorio que había estado en litigio porque tenía población ucraniana o rusa, no sé.

¿Cuál pienso que habría sido la mejor política? Estoy seguro de que si nosotros nos hubiéramos visto en una situación como ésa, habríamos hecho otra cosa. Nosotros, antes de dar la imagen de que estamos atacando por la retaguardia a ese país invadido por Hitler, hubiéramos preferido invitar a la población a que cruzara al otro lado de la frontera para protegerse, pero no hubiéramos violado la frontera de ese país y no hubiéramos combatido con ese país cualesquiera que hubieran sido las diferencias ideológicas, un país que está siendo agredido por Hitler. Creo que fue un error garrafal desde el punto de vista de los principios y de la opinión internacional.
Creo que la guerrita contra Finlandia fue otro error garrafal, lo he pensado toda mi vida, tanto desde el punto de vista de los principios como desde el punto de vista del derecho internacional; esa es la opinión que he tenido siempre.

Fue cometiendo sucesivos errores que le granjearon la antipatía a la Unión Soviética en grandes sectores de la opinión pública mundial, que pusieron en todo el mundo a los comunistas, que eran muy solidarios y muy amigos de la Unión Soviética, en situaciones sumamente difíciles al tener que defender ante la opinión pública de esos países cada uno de aquellos episodios, porque tuvieron que hacerse una especie de harakiri los comunistas en todo el mundo -eran los años de la internacional- por defender a la URSS. Y yo diría que fue correcto defender a la URSS. No podían abandonar a la URSS cualesquiera que fueran errores, pero se vieron obligados a defender cosas tan impopu1ares y tan antipáticas como el Pacto Molotov-Ribbentrop, la ocupación de una parte del territorio polaco y la guerra de Finlandia. Ya que estamos hablando de este tema, aprovecho y te digo, nunca he abordado estos temas así ningún periodista.

Considero que fueron errores políticos garrafales y errores de principio también, que nosotros jamás habríamos cometido. Creo que la historia de la Revolución Cubana es un argumento que demuestra esto que estoy razonando, porque jamás la Revolución cometió una violación de principio; jamás la Revolución, por ninguna razón ni por ninguna conveniencia nacional, abandonó ninguna causa justa en este mundo, ni abandonó a un solo movimiento revolucionario a pesar de que nosotros teníamos por adversario a un país tan poderoso y un gobierno tan poderoso como el de Estados Unidos.

La historia de la Revolución demuestra que nosotros nunca hemos incurrido en una violación de principios. Las cosas que mencioné están reñidas con los principios, con la doctrina; están reñidas, incluso, con la sabiduría política. Aunque es cierto que desde septiembre de 1939 hasta junio de 1941 transcurrieron un año y nueve meses para el rearme de la URSS, en ese período quien se hizo mucho más fuerte, cinco veces más fuerte, diez veces más fuerte, fue Hitler. Pudo la URSS haber incrementado a un altísimo costo político y moral su poderío militar, pero Hitler se hizo diez veces más poderoso en ese momento.

Si Hitler va a la guerra en 1939 contra la URSS, te digo que hubiera hecho menos destrucción que la que hizo en junio de 1941, y habría corrido la misma suerte que Napoleón Bonaparte. No ya solo con el ejército soviético, que era una realidad y que tenía muchos oficiales valientes, aguerridos, experimentados en las guerras de la época de la Revolución de Octubre: un pueblo siempre Combativo, un pueblo valiente. Con la participación del pueblo en la guerra irregular, la Unión Soviética hubiera derrotado a Hitler.

Desde luego, a mi juicio, fue y siempre vi eso como un gran error de Stalin y la dirección soviética. Por último, el carácter de Stalin, su desconfianza terrible de todo, lo llevó a cometer otros graves errores: uno de ellos fue caer en la trampa de las intrigas alemanas, y llevó a cabo una depuración tremenda, terrible, cruenta, de las fuerzas armadas y descabezó, prácticamente, al ejército soviético en vísperas de la guerra.

Otro error gravísimo fue en junio de 1941, cuando los alemanes habían concentrado millones de hombres, miles y miles de aviones, decenas de miles de tanques y carros blindados, cientos de divisiones en las fronteras divisiones alemanas, rumanas, húngaras, finlandesas, incluso—, que, frente a una evidentísima agresión —era imposible ocultar esos planes de agresión—, se empecina -cn la teoría de que era una provocación, de que todo lo que le decían y todo lo que le informaban de eso era una provocación, y adopta una política de avestruz, mete la cabeza en un un hueco. No movilizó las tropas, y cualquier país, cuando ve que una agresión es inminente, lo primero que tiene que decretar es una movilización general.

Un país como la Unión Soviética, que podía movilizar a muchos millones de hombres, campesinos, soldados, obreros; que podía movilizar a toda la población y que tenía miles de aviones, y miles de tanques, en vez de movilizar, aunque fuera de manera progresiva, pero movilizarlos, o decretar una movilización general oportuna e inmediata, adopta una posición, a mi juicio, absurda, demasiado cautelosa, extraordinariamente cautelosa, podríamos decir que excesivamente cautelosa, para no darle pretexto a Hitler, y por ello no moviliza al ejército, no decreta la movilización general. Entonces, figúrate, ¿qué ocurre? Después de todos los errores anteriores —eso fue en el año 1941—, atacan a la Unión Soviética por sorpresa el día 22 de junio; creo que era un fin de semana, un sábado o un domingo.

¿Cómo tú puedes atacar con millones de hombres por sorpresa? Se produjo, sin embargo, la sorpresa y se atacó a un país desmovilizado. Resulta que los oficiales y muchos soldados estaban de pase el día del ataque, la aviación en primera línea, en los aeródromos de primera línea. Para mí siempre ha sido clarísimo que lo que se debió hacer en ese momento fue la movilización general total, retirar a la profundidad la aviación y otras medidas similares. Si tú no vas a atacar, si vas a adoptar una política defensiva, en esas condiciones debes retirar a la profundidad toda la aviación, movilizar toda la reserva, concentrar toda esa reserva en los puntos estratégicos, tener en máxima alerta combativa a todos los hombres de primera línea, y Hitler no habría podido atacar por sorpresa y alcanzar grandes resultados iniciales.
Cuando se produce la invasión de Yugoslavia, que retrasa tal vez en algunas semanas el ataque de Hitler, ya tenía que estar la Unión Soviética movilizada. Y si eso ocurre en el año 1941, tengo la absoluta seguridad de que el ejército de Hitler se estrella contra el ejército soviético en la profundidad y no hubieran cercado a millones de hombres, no hubieran hecho cientos de miles de prisioneros en las primeras semanas de la guerra, no habrían destruido casi toda la aviación el primer día, y no hubieran causado la enorme destrucción que causaron en las primeras semanas y meses de la guerra. No llegan a Moscú, no llegan a Kiev, no llegan a Stalingrado, no llegan a ninguna de esas partes; era imposible, ese país inmenso se habría tragado a los ejércitos alemanes si su pueblo, si sus fuerzas hubieran estado movilizados. Creo que la historia del mundo sería otra, incluso, y la Segunda Guerra Mundial, si hubiera hecho la Unión Soviética lo que tenía que haber hecho en vísperas de la agresión alemana, la guerra no termina en Berlín, sino en Portugal si los hitlerianos no se rendían.

T.B. Los soviéticos hubieran ocupado toda Europa, por lo menos hasta Francia…

F.C: Claro, si derrotan a Hitler en Berlín no habrían tenido que seguir avanzando, o si lo derrotan en las fronteras occidentales de Alemania; pero Hitler tenía ocupada Francia, no tenía ocupada España, donde, sin embargo, había un gobierno afín. Entonces, si luchan hasta el final, digo que la guerra terminaba en Portugal, no habría habido ni siquiera Segundo Frente, no habrían desembarcado las tropas norteamericanas en Europa. Tengo la más absoluta se seguridad, la tuve siempre, cuando hacía el análisis de todos estos acontecimientos.

Con esto te he enumerado los grandes errores de Stalin por supuesto, te incluí entre ellos los abusos de poder, las violaciones de la legalidad y los actos de crueldad que realmente cometió Stalin. Este es, a mi juicio el conjunto de errores fundamentales.

T.B ¿Cuáles fueron, a su juicio, los méritos de Stalin?

F.C. Si se habla a grandes rasgos de los méritos de Stalin, está el mérito de que llegó a establecer la unidad de la Unión Soviética, consolidó lo que había iniciado Lenin, la unidad del partido, le dio impulso al movimiento revolucionario internacional, no hay duda; la industrialización de la Unión Soviética fue un gran acierto, un gran esfuerzo y un gran mérito de Stalin, y creo que eso fue decisivo en la capacidad de resistencia de la Unión Soviética. Un gran mérito de Stalin —o del colectivo que estaba con Stalin, pero ya que le echan toda la culpa a él y se están individualizando los méritos y los errores, aunque hubo méritos de muchos y errores de muchos— y un gran acierto fue el programa de traslado de la industria bélica y de las industrias estratégicas fundamentales para Siberia y para las profundidades de la Unión Soviética.

Creo que en la guerra, una vez iniciada, supo dirigir a la Unión Soviética. Tiene unos primeros momentos de gran desconcierto; eso es históricamente comprobado, eso me lo contó Mikoyan: cómo fueron las primeras horas de Stalin. Estaba muy amargado, como todas sus premisas habían fallado, como no eran provocaciones las informaciones que recibía, como se produce el ataque por sorpresa, como le ocasiona Hitler un gran destrozo, tiene varias horas, creo que incluso varios días, en que está en un gran desconcierto, hasta que reacciona y se convierte en un líder militar capaz, porque nadie más que él podía ejercer esasfunciones, nadie tenía la autoridad, el prestigio, el poder que tenía él para llevar a cabo ese papel, y entonces se consagró a la defensa de la Unión Soviética, y, según dicen muchos de los generales —Zhukov y los más brillantes generales soviéticos—, Stalin tuvo un papel importantísimo en la defensa de la Unión Soviética en la guerra contra el nazismo. Eso es reconocido por todos.

Creo que tiene que llegar el momento en que se haga el análisis imparcial del personaje y ahora no le echen la culpa de todo lo que pasó porque, al fin y al cabo, la Unión Soviética que nosotros conocimos era una Unión Soviética poderosísima, una Unión Soviética que apenas cuatro años después que estallan las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, que le dieron el monopolio del arma nuclear a Estados Unidos, ya tenía el arma nuclear, muy poco después el arma termonuclear, y no tardó mucho tiempo en disponer de medios de transporte para estas armas. Fue capaz de desarrollar la cohetería, fue capaz de desarrollar los vuelos espaciales, fue capaz de alcanzar realmente niveles de desarrollo y de producción industrial y alimentaria extraordinarios.

La Unión Soviética producía a veces más de 200 millones de toneladas de alimentos; lo que producía la Unión Soviética cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial eran apenas 50 ó 60 millones de toneladas de trigo. No me voy a referir a eso ahora, pero la Unión Soviética que nosotros conocimos fue una Unión Soviética riquísima, con enormes recursos económicos, recursos en materia primas, recursos industriales, recursos científicos; es decir, lo que se conoció fue una superpotencia, la Unión Soviética era una verdadera superpotencia. Ahora, ¿tuvo algo que ver o no Stalin en el desarrollo esa superpotencia? Tuvo que ver. ¿Cómo ahora le van a echar la culpa a Stalin, sencillamente, de todo lo que ha pasado en la Unión Soviética? Creo que eso sería un simplismo histórico, y no me conformo con aceptar una imputación semejante. Es como decir que el culpable fue Lenin por haber hecho la revolución socialista, haber tomado el Palacio de Invierno y haber constituido el gobierno soviético y todo este tipo de cosas. ¿A cuanta gente se le podría echar la culpa por ese camino? Terminan echándole la culpa a Dios porque no le dio mas salud a Lenin para que viviera 15 o 20 años mas.

No quiero bromear en torno a esto, aunque pudiera decir algunas cosas de humor; pero la verdad que después de haber recibido un Estado poderoso y haberlo desbaratado en unos pocos años, haber hecho en un unos pocos años lo que no pudo hacer Hitler, lo que no pudo hacer la reacción mundial, y haber desintegrado un país tan poderoso, de 20 millones de ciudadanos, es una gran responsabilidad que la historia se encargará de señalar con justicia, que el imperialismo haya logrado esos objetivos sin disparar un tiro.

Hay que ser objetivos, analizar todos los errores políticos y de principios cometidos por Stalin, analizar los aciertos y profundizar en los factores que realmente dieron lugar a la destrucción de la Unión Soviética y en la verdadera responsabilidad que tiene cada cual. La construcción del socialismo en la URSS fue la primera experiencia de ese tipo en la historia de la humanidad. No ha habido ningún proceso revolucionario sin errores, no ha habido ninguna revolución sin grandes errores. Piensa en la Revolución Francesa, en las revoluciones clásicas, en las revoluciones históricas. Piensa dentro del ámbito latinoamericano en la Revolución Mexicana, un importante acontecimiento histórico que precedió a la Revolución Bolchevique; hubo de todo: violencia, violaciones de la legalidad. Y en Francia ¿las hubo o no las hubo? Y cuando vino la Restauración, ¿hubo o no hubo mas violaciones de la legalidad? En todas las revoluciones se han producido esos fenómenos.

Realmente he dicho alguna vez que nosotros nos sentimos orgullosos por haber cometido un mínimo de errores y no haber cometido muchos de los errores que se cometieron en todas las demás revoluciones. Podría enumerarlos, pero no estamos hablando de eso ahora. Pero, ¿se podría concebir una revolución en el viejo imperio de los zares sin muchos errores? No se podría concebir. Sin embargo, tuvo lugar una revolución con muchos errores y muchos aciertos, Tomás, que desempeñó un papel trascendete en el mundo, porque la existencia de la Unión Soviética y las luchas de la Unión Soviética aceleraron el proceso revolucionario en el mundo: evitaron que la humanidad cayera bajo el dominio fascista; aceleraron el proceso revolucionario en China, un acontecimiento de singular importancia, ayudaron a la independencia de Viet Nam, ayudaron al movimiento de Liberación en África y en todas partes, y nos dieron un espacio a los demás pueblos para vivir en un mundo que conoció los antagonismos de dos grandes potencias, que para todo aquellos que no querían caer bajo el yugo del imperialismo yanki significo una enorme ventaja, ventaja que se perdió al desaparecer la Unión Soviética.

 

5 pensamientos en “Sobre Stalin. Por Fidel Castro y Tomás Borge

  1. Esclarecedores fragmentos que engrandecen la figura de Fidel y de la revolución cubana. Stalin cometió grandes errores y Lenin cometió el gran error, cuando su salud era muy frágil, de descuidar la continuación y éxito del proceso promoviendo a figuras como León Trotsky y apartando a hombres ambiciosos y sin escrúpulos como Stalin. El socialismo sigue siendo un experimento inacabado por su juventud histórica y un experimento muy contaminado por fuerzas exógenas cuando el capitalismo ya estaba consolidado como fuerza hegemónica por lo que no seríamos objetivos analizando los resultados de forma independiente. Acabar con el socialismo ha sido la gran obsesión del capitalismo desde que este triunfará en la URSS ya fuera el objetivo Lenin, Stalin, Allende, Fidel Castro o Hugo Chávez, consciente de su inferioridad y maldad intrínseca.

  2. .”..que para todo(s) aquellos que no querían caer bajo el yugo del imperialismo yanki significo una enorme ventaja, ventaja que se perdió al desaparecer la Unión Soviética.”
    No creo que haya sido una ventaja,por el contrario fue un atraso,fue peor para los pueblos del mundo.La URSS fue un pais imperialista(ahora lo es Rusia) que mantuvo en un yugo a muchos pueblos que los unio forzosamente en una republica.La URSS practicamente colonizo todos los paises que estaban en su camino contra la Alemania nazi.La URSS invadio posteriormente Checoslovaquia,Hungria , Polonia y muchos otros territorios. Me gustaria saber que haria un pueblo al ser invadido por una potencia? Los pueblos que no han sido invadidos(entre los que esta Cuba) no saben lo que sintieron los polacos,los checos,los hungaros,entre muchos otros.
    No se puede edulcorar la historia. El imperialismo es el mismo venga de donde venga. Sea Yanqui,Ruso,Britanico,Chino o Marciano.

  3. Discrepo de S.Lastra.Que la URSS haya cometido errores está claro y evidente.Pero esos paises que usted llama invadidos,se liberaron de la barbarie fascista gracias al Ejército Rojo y los millones de patriotas yugoeslavos,checos,eslovacos,polacos,búlgaros,etc,etc que lucharon a su lado.

  4. Tengo un amigo que constantemente me dice la frase que se le adjudica a un boxeador famoso de Argentina, “la experiencia es un peine que te da la vida, cuando te quedas pelado (calvo)”, la historia también, agregaría jocosamente, aunque el tema de las palabras de Fidel (que por suerte conocíamos), no son para nada graciosas.
    Es todo un tema Stalin y sus barbaridades, y mas aun, concuerdo con Fidel, en la necesidad de colocar a la figura como tal con sus luces y sus sombras (para algunos, sobre todo, millones que sufrieron, mas que sombras, oscuridades parecidas al infierno) pero seria largo desplayarse al respecto y estoy convencido que no lo podre hacer mejor que Fidel.
    Ahora bien, S. Lastra y Alejandro mezclan dos cosas en tiempos distintos, una realidad es el inobjetable e importantisimo (diria esencial) aporte del Ejercito Rojo para acabar con un genocida como fue Hitler (por cierto apoyado inicialmente por Occidente) poniendo 20 millones de muertos soviéticos al servicio de la humanidad (algo que no hizo nadie) y otro son los sucesos que mas tarde se dieron en Hungria del 56 y Checoslovaquia del 68 (Por cierto invito a leer a Fidel sobre aquella invasión, y analizar sus razones). La historia no se puede leer “solamente” con el periódico del lunes, estaríamos no teniendo en cuenta circunstancias fundamentales para el análisis, pero utilizando el diario del Lunes si nos permite, no volver a caer en los mismos errores y proyectar hacia el futuro una manera distinta de encarar las relaciones internacionales entre los países.
    Ojala con la misma vehemencia con que criticamos a una URSS “imperial”, lo hagamos con los que ahora mismo en nombre de la “democracia” (siempre la de ellos) invaden países, dan golpes de Estado a la vieja usanza, o tratan de rendir por bloqueos a cualquiera que proclama su libertad de autodeterminación, esto ocurre en la cara misma de todos nosotros, y con el diario de hoy jueves donde vemos a mas de uno (por desgracia) justificándolos.
    Saludos

  5. Por primera vez acabo de leer un análisis
    de la historia inmediata europea formula-
    do por el Máximo Líder, que en paz des-
    canse.
    Es especialmente loable el reconocimien-
    to del pacto entre Stalin y Hitler como
    error tremendo – llegó a ser el único co-
    munista de peso pesado a pronunciar
    tal veredicto sin acabar por volverse re-
    negado como, por ejemplo, un André
    Malraux(quien, afortunadamente, lle-
    garía a hacerse un teórico fundamen-
    tal de lo que iría a ser el gaullismo no
    alineado, representado hoy por Pierre
    Rossi, Thierry Meyssan y Michel Raim-
    baud). Por aquel error – y por la reac-
    ción terriblemente retardada de Stalin
    a los informes militares acerca de la
    invasión inminente de las tropas ale-
    manas todas concentradas ya en la
    frontera este de la Polonia ocupada,
    causada aquélla precisamente por
    la desconfianza de Iósif Visarionó-
    vich en todas personas de su entor-
    no – resultó aun más milagrosa la
    organización de la defensa militar
    soviética desde la retaguardia sibe-
    riana y el subsecuente triunfo del
    Ejército Rojo sobre la Wehrmacht
    en Stalingrado.
    Esto sí – la valentía y la tenacidad
    del pueblo ruso soviético se ma-
    nifestaron ya en la defensa exito-
    sa de la región moscovita organi-
    zada casi exclusivamente por la
    ‘kommandantura’ rayonal del
    ejército regular, aprovechándose
    de hecho de la inacción inicial
    del mando supremo, y en la re-
    sistencia partisana creada en
    seguida en el campo de la Rusia
    Vieja occidental y considerable-
    mente minadora del poderío mi-
    litar alemán – aunque a un precio
    altísimo: el desvío de las tropas
    hitlerianas hacia el sur-sudeste,
    hacia la Ucrania, donde llegaron
    a llevar a cabo las matanzas más
    bestiales y masivas – especial-
    mente de la población judía, con
    asistencia activa por parte de co-
    laboradores locales. Es cierto
    que una movilización a tiempo
    del Ejército Rojo hubiera salvado
    la Ucrania.
    No hay que olvidar tampoco la
    discreta asistencia norteameri-
    cana a las tropas soviéticas –
    la técnica, concretamente la
    co-construcción del camión-
    plataforma de las baterías Kat-
    yusha, primera creación de las
    fábricas ZIS(Zavod Ímeni Stá-
    lina, luego, a partir de 1956,
    ZIL=Zavod Ímeni Lijachova)
    por la Studebaker.
    Y sin embargo, sigue vivo
    hasta hoy lo que suelo lla-
    mar un ‘secreto estaliniano’,
    o mejor ‘misterio estalinia-
    no’, dado que ningún histo-
    riador del mundo, por más fuen-
    tes pueda consultar en los archi-
    vos ex soviéticos, podría hallar
    evidencia alguna que un hipotético
    secretario general del PCUS dife-
    rente – “menos caprichoso”, según
    Lenin – hubiera sido capaz de garan-
    tizar una disciplina tan férrea en las
    filas del Ejército Rojo; el puño en la
    nuca de cada comisario popular fue
    transmitido directamente a cada
    oficial, y por continuación a cada
    sargento – hasta el último soldado
    raso.
    De ahí la reverencia a Stalin culti-
    vada por la organización rusa Sut
    Vrémemi – que no aboga ni por la
    colectivización o nacionalización
    total de la economía, e intenta re-
    animar en serio el espíritu artís-
    tico de la primera Unión Soviéti-
    ca – la de Malévich, Lissitzky,
    Rodchenko, Brik, Mayakovski,
    Meyerhold, Vachtangov – todo
    un anatema para Stalin.
    Pero dejo la palabra a la re-
    ferente magistral de este últi-
    mo tema – a SARA.

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