El estado y los medios de comunicación. Por Víctor Hugo Morales


El problema más serio de la democracia es la influencia de los medios de comunicación convertidos en partidos políticos, escudados en la libertad de expresión como un bien que está por arriba de todos los demás. La libertad real es la que está comprometida cuando los medios concentrados asfixian ese ideal. De todas las corporaciones es la más poderosa, porque se ubica al frente de ese ejército que combate al Estado como si este fuese el causante de los males, y no su remedio, o por lo menos, una paliativo dentro de este mundo rendido a los pies del capitalismo. Solo el Estado puede regularlo y adecenar la derrota de las mayorías, porque hace más grande y más profunda la discusión política.

Fuera del Estado, para los más vulnerables no hay mundo, no hay dignidad, no hay nada que valga la pena. Y la guerra enmascarada en los valores de la libertad de expresión es impiadosa, constante, cruel y mentirosa. Sin Estado no hay democracia, porque es el que puede arbitrar en la despareja relación de las fuerzas en pugna.

Tomado del libro Despidos, estafa mediática y entrega del país en la Argentina neoliberal de Mauricio  Macri. Victor Hugo Morales en contrapunteo con Mateo Grille. Ediciones Colihue, Buenos Aires

10 pensamientos en “El estado y los medios de comunicación. Por Víctor Hugo Morales

  1. Pingback: El estado y los medios de comunicación. Por Víctor Hugo Morales — La pupila insomne | angelgodoy78

  2. Pingback: El estado y los medios de comunicación. Por Víctor Hugo Morales — La pupila insomne | Juventud Matancera

  3. Desgraciadamente, el papel de los medios de comunicación en las sociedades liberales va más allá de su actuación como partidos políticos. De hecho, son muy pocos los medios de comunicación que, desde la óptica y bajo el patrocinio de los partidos políticos, han alcanzado notoridedad social. Por poner un ejemplo, el PSOE tuvo al comienzo de la transición política española un periódico denominado “El Socialista”, de modesta repercusión tratándose de un medio que, para la opinión pública en general, representaba los intereses corporativos de esta partido y daba una versión sesgada de la realidad. Estaba claro que este no era el camino de rosas que le convertiría en el partido de la alternancia en el turnismo burgués.

    Antes hubo que realizar una profunda labor de ingeniería social e institucional: la creación de agentes de mediación comunitaria en forma de medios de comunicación aparentemente independientes, que acabarían convirtiéndose en los grandes protagonistas de la vida política, social y cultural española. Durante los últimos años de la dictadura franquistas, la sociedad española estaba dividida en dos bandos: quienes apoyaban el franquismo y quienes lo combatían, por lo que no era el momento histórico apropiado para poner en marcha el modelo de los medios de comunicación independientes sino que la irreconciliable conflictividad social provocó el surgimiento de medios de comunicación comprometidos, unos con la dictadura (los grandes medios de comunicación de masas) y otros con los opositores (fundamentalmente pequeñas editoriales, que posteriormente fueron adquiridas y recicladas por los grandes grupos mediáticos que orquestaron el modelo de la mediación comunitaria).

    Con la aprobación de la Constitución de 1978, inspirada en la teoría del pacto social, los medios de comunicación que se acostaron franquistas se apresuraron a tomar partido en el nuevo modelo de la mediación comunitario bajo el ropaje de medios independientes, como diría el personaje de la película “Bananas”, “unos a favor y otros en contra, la CIA nunca arriesga”. De este modo, a unos medios burgueses les tocó definir y defender la parte del imaginario colectivo de la “derecha” y a otros (como el grupo mediático Prisa, propietario de El Pais y fundado y dirigido por exfranquistas) el imaginario colectivo de la izquierda.

    Convenientemente promocionados por ellos mismos y por los medios públicos controlados por sus partidos compromisarios, no resultó difícil desacreditar y eliminar a las pequeñas editoriales y medios de comunicación comprometidos con la justicia social y los postulados de la izquierda. De este modo, el PSOE no tuvo que hacer otra cosa que dejar de editar su “sesgada” publicación (El Socialista) y seguir la senda trazada por los medios de comunicación exfranquistas o creados recientemente que tenían la misión de allanarle el camino, aunque los principios y propuestas fueran los que años atrás se etiquetaron en las cloacas de la dictadura de Pinochet y que hoy son aceptados por la comunidad internacional como ejemplo de modernidad y progreso. A líderes como Felipe González les hubiera resultado practicamente imposible convencer a los votantes de izquierdas (entre los que los afiliados al PSOE eran al principio una minoría) sin el malintencionado trabajo previo de los poderosos agentes de mediación comunitaria que fueron los medios de comunicación de masas, a los que amparaba su falso ropaje de medios independentientes y que condenaron a las mayorías y a los postulados de la izquierda a la exclusión y al triste papel de comparsa legitimidara de un sistema concebido para perpetuar los intereses de la minoría privilegiada bajo modelos de sufragio universal y el uso de técnicas de persuasión.

    La acertada crítica de Victor Hugo, en que los medios de comunicación se convierten de facto en partidos políticos, tiene como escenario las sociedades de América Latina conde existe una verdadera alternativa de poder dirigiendo las instituciones públicas, pero incluso en estos supuestos los grupos mediáticos, creados expresamente para manipular a las masas y asegurar el control de las instituciones por el turnismo burgués, son vistos por una mayoría como agentes de mediación comunitaria que representan los intereses de la sociedad y garantizan las reglas del juego y no como grupos de interés al servicio de la minoría privilegiada. Es por ello que estamos ante un problema más profundo de lo que parece que necesita de un cambio de paradigma, sobre todo ahora que, como afirma Ignacio Ramonet, han acabado con la sociedad civil en los estados liberales, lo que debe llevarnos a la reivindicación de los medios comprometidos (en el caso de las clases mayoritarias con la verdad y la justicia social)

  4. Respeto mucho lo que ha escrito Victor Hugo, uno puede no estar siempre de acuerdo con sus apreciaciones, pero en la Argentina ha luchado siempre con el hegemonismo de los medios de comunicación (entiéndanse “Clarín” y “La Nación”) y eso tiene un valor importante.

    Yo me quedo mejor con lo publicado acá hace poco de las palabras de Fidel de 1977, yo introduciría a discusión sobre “El pueblo y los medios de comunicación”, el Estado neoliberal es apena una muñeca inflable (en la Argentina ahora es “amarilla”) que tiene los labios pintados pero que no sirve para nada y el Estado Popular (que nada tiene que ver con el Estado Socialista), también utiliza un “relato” encubriendo verdades al pueblo, por supuesto que a falta de pan el casabe es la gloria.

    No incluyo el Estado Socialista, donde los mas humilde están en el poder, porque ahí entran a jugar otros factores, como la burocracia que se adjudica el rol de representantes de todos y los medios estatales también se hacen eco de esa burocracia perdiéndose la esencia de pertenecer verdaderamente al pueblo, pero es algo que con inteligencia y lucha se puede cambiar, en el Capitalismo, solo hay que esperar que el Estado sea Popular para que como dice Victor Hugo, los mas vulnerables tengan un poco de dignidad.
    Saludos

  5. 2do. DPIED de julio2016

    con el pie forzado:

    “Ciertapresión la impresiona”

      ( 1 ) La básculacoquetona

    vive archivandosonriente

    todo el pesoambivalente

    que lleva cadapersona.

    “Ciertapresión la impresiona”

    al pesarcontradicciones.

    Sin aplicar inducciones,

    ni ceguerasdemoniacas,

    da herramientascuando sacas

    tú mismo lasconclusiones.

      Ramón Espino Valdés

    Cuba/México.

      ( 2 ) Hay la bellezapedante que no siendo inteligente se connota competente pero sólo es arrogante. Por lo tanto es importante cual si fuera gran persona mas como el necio ovaciona se considera en la cima, y si alguno la sublima “cierta presión la impresiona”.

    Fidel AlcántaraLévano Moquegua-Perú.

      ( 3 ) De nada sirvela dieta

    si a la básculatú engañas

    aduciendo a muchasmañas

    de la forma másdiscreta;

    la mitad del cuerpoaprieta

    y la otra mitadcuestiona,

    mas la grasa noperdona

    al ingerir buenpotaje

    y resulta que alkilaje “cierta presión la impresiona”.

      Gabriel J. HernándezCadena

    Xalapa, Veracruz,México.

      ( 4 ) Prefiero al queva de frente

    y te dice la verdad,

    no al que ofrece unaamistad

    que en el alma no lasiente.

    No hay que temerle alvaliente

    porque ese no tetraiciona

    ni en las malas teabandona,

    cuídate del que hacealarde

    porque a la gente cobarde

    “ciertapresión la impresiona”.

      Orlando Mederos

    Cuba/EUA.

      ( 5 ) Es la primeraimpresión,  en realidad la que cuenta, aunque hay quien aparenta y vive de la ilusión. Les doy esta información,  no vale cetro y corona, solo sé buena persona, así quedará presente, pues, recuerda que a la mente, “cierta presión la impresiona”.

    Mario Villasmil Zulia/Venezuela.

    21/7/2016.

     

     

     

     

       

  6. Pingback: Estado, pueblo y medios de comunicación: ¿nos entregamos? Por Iroel Sánchez | latunitablog

  7. Pingback: Estado, pueblo y medios de comunicación: ¿nos entregamos? |

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s