“Nuestra fe es revolucionaria”


Papa Francisco

evo-papaHace tres días el Papa pronunció este discurso en su encuentro con los movimientos populares en Bolivia. He comentado con varios compañeros su identificación implícita y coincidencia con el ideario de la Revolución cubana y el pensamiento de Marx, Fidel, el Ché, Martí y Chávez. Y aunque ha sido reseñado en la prensa cubana, creo que no debe pasar inadvertido para ningún revolucionario cubano y recibir la más amplia e íntegra difusión en nuestro país porque sin dudas es una pieza esencial en la lucha antiimperialista y anticapitalista de nuestro tiempo, con gran utilidad y muchos valores para los desafíos que enfrentamos. 

Hace algunos meses nos reunimos en Roma y tengo presente ese primer encuentro nuestro. Durante este tiempo los he llevado en mi corazón y en mis oraciones. Me alegra verlos de nuevo aquí, debatiendo los mejores caminos para superar las graves situaciones de injusticia que sufren los excluidos en todo el mundo. Gracias Señor Presidente Evo Morales por acompañar tan decididamente este Encuentro.

Aquella vez en Roma sentí algo muy lindo: fraternidad, garra, entrega, sed de justicia. Hoy, en Santa Cruz de la Sierra, vuelvo a sentir lo mismo. Gracias por eso. También he sabido por medio del Pontificio Consejo Justicia y Paz que preside el Cardenal Turkson, que son muchos en la Iglesia los que se sienten más cercanos a los movimientos populares. ¡Me alegra tanto! Ver la Iglesia con las puertas abiertas a todos Ustedes, que se involucre, acompañe y logre sistematizar en cada diócesis, en cada Comisión de Justicia y Paz, una colaboración real, permanente y comprometida con los movimientos populares. Los invito a todos, Obispos, sacerdotes y laicos, junto a las organizaciones sociales de las periferias urbanas y rurales, a profundizar ese encuentro.

Dios permite que hoy nos veamos otra vez. La Biblia nos recuerda que Dios escucha el clamor de su pueblo y quisiera yo también volver a unir mi voz a la de Ustedes: “Las famosas tres T”: tierra, techo y trabajo para todos nuestros hermanos y hermanas. Lo dije y lo repito: son derechos sagrados. Vale la pena, vale la pena luchar por ellos. Que el clamor de los excluidos se escuche en América Latina y en toda la tierra.

Primero de todo.

1. Empecemos reconociendo que necesitamos un cambio. Quiero aclarar, para que no haya malos entendidos, que hablo de los problemas comunes de todos los latinoamericanos y, en general también de toda la humanidad. Problemas que tienen una matriz global y que hoy ningún Estado puede resolver por sí mismo. Hecha esta aclaración, propongo que nos hagamos estas preguntas:

¿Reconocemos que las cosas no andan bien en un mundo donde hay tantos campesinos sin tierra, tantas familias sin techo, tantos trabajadores sin derechos, tantas personas heridas en su dignidad?

¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando estallan tantas guerras sin sentido y la violencia fratricida se adueña hasta de nuestros barrios? ¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando el suelo, el agua, el aire y todos los seres de la creación están bajo permanente amenaza?

Entonces, digámoslo sin miedo: necesitamos y queremos un cambio.

Ustedes –en sus cartas y en nuestros encuentros– me han relatado las múltiples exclusiones e injusticias que sufren en cada actividad laboral, en cada barrio, en cada territorio. Son tantas y tan diversas como tantas y diversas sus formas de enfrentarlas. Hay, sin embargo, un hilo invisible que une cada una de esas exclusiones, ¿podemos reconocerlo? Porque no se trata de cuestiones aisladas. Me pregunto si somos capaces de reconocer que estas realidades destructoras responden a un sistema que se ha hecho global. ¿Reconocemos que este sistema ha impuesto la lógica de las ganancias a cualquier costo sin pensar en la exclusión social o la destrucción de la naturaleza?

Si esto así, insisto, digámoslo sin miedo: queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los Pueblos… Y tampoco lo aguanta la Tierra, la hermana Madre Tierra como decía San Francisco.

Queremos un cambio en nuestras vidas, en nuestros barrios, en el pago chico, en nuestra realidad más cercana; también un cambio que toque al mundo entero porque hoy la interdependencia planetaria requiere respuestas globales a los problemas locales. La globalización de la esperanza, que nace de los Pueblos y crece entre los pobres, debe sustituir esta globalización de la exclusión y la indiferencia.

Quisiera hoy reflexionar con Ustedes sobre el cambio que queremos y necesitamos. Saben que escribí recientemente sobre los problemas del cambio climático. Pero, esta vez, quiero hablar de un cambio en el otro sentido. Un cambio positivo, un cambio que nos haga bien, un cambio –podríamos decir– redentor. Porque lo necesitamos.

Sé que Ustedes buscan un cambio y no sólo ustedes: en los distintos encuentros, en los distintos viajes he comprobado que existe una espera, una fuerte búsqueda, un anhelo de cambio en todos los Pueblos del mundo. Incluso dentro de esa minoría cada vez más reducida que cree beneficiarse con este sistema reina la insatisfacción y especialmente la tristeza. Muchos esperan un cambio que los libere de esa tristeza individualista que esclaviza.

El tiempo, hermanos, hermanas, el tiempo parece que se estuviera agotando; no alcanzó el pelearnos entre nosotros, sino que hasta nos ensañamos con nuestra casa. Hoy la comunidad científica acepta lo que hace, ya desde hace mucho tiempo denuncian los humildes: se están produciendo daños tal vez irreversibles en el ecosistema.

Se está castigando a la tierra, a los pueblos y las personas de un modo casi salvaje. Y detrás de tanto dolor, tanta muerte y destrucción, se huele el tufo de eso que Basilio de Cesarea llamaba «el estiércol del diablo». La ambición desenfrenada de dinero que gobierna. Ese es el estiércol del diablo. El servicio para el bien común queda relegado. Cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos, cuando la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo, destruye la fraternidad interhumana, enfrenta pueblo contra pueblo y, como vemos, incluso pone en riesgo esta nuestra casa común.

No quiero extenderme describiendo los efectos malignos de esta sutil dictadura: ustedes los conocen. Tampoco basta con señalar las causas estructurales del drama social y ambiental contemporáneo. Sufrimos cierto exceso de diagnóstico que a veces nos lleva a un pesimismo charlatán o a regodearnos en lo negativo. Al ver la crónica negra de cada día, creemos que no hay nada que se puede hacer salvo cuidarse a uno mismo y al pequeño círculo de la familia y los afectos.

¿Qué puedo hacer yo, cartonero, catadora, pepenador, recicladora frente a tantos problemas si apenas gano para comer? ¿Qué puedo hacer yo artesano, vendedor ambulante, transportista, trabajador excluido si ni siquiera tengo derechos laborales? ¿Qué puedo hacer yo, campesina, indígena, pescador que apenas puedo resistir el avasallamiento de las grandes corporaciones? ¿Qué puedo hacer yo desde mi villa, mi chabola, mi población, mi rancherío cuando soy diariamente discriminado y marginado? ¿Qué puede hacer ese estudiante, ese joven, ese militante, ese misionero que patea las barriadas y los parajes con el corazón lleno de sueños pero casi sin ninguna solución para sus problemas?

Pueden hacer mucho. Pueden hacer mucho. Ustedes, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de «las tres T» ¿De acuerdo? (trabajo, techo, tierra) y también, en su participación protagónica en los grandes procesos de cambio, Cambios nacionales, cambios regionales y cambios mundiales. ¡No se achiquen!

2. Ustedes son sembradores de cambio. Aquí en Bolivia he escuchado una frase que me gusta mucho: «proceso de cambio». El cambio concebido no como algo que un día llegará porque se impuso tal o cual opción política o porque se instauró tal o cual estructura social. Dolorosamente sabemos que un cambio de estructuras que no viene acompañado de una sincera conversión de las actitudes y del corazón termina a la larga o a la corta por burocratizarse, corromperse y sucumbir.

Por eso me gusta tanto la imagen del proceso, los procesos, donde la pasión por sembrar, por regar serenamente lo que otros verán florecer, remplaza la ansiedad por ocupar todos los espacios de poder disponibles y ver resultados inmediatos. La opción es por generar proceso y no por ocupar espacios. Cada uno de nosotros no es más que parte de un todo complejo y diverso interactuando en el tiempo: pueblos que luchan por una significación, por un destino, por vivir con dignidad, por «vivir bien». Dignamente, en ese sentido.

Ustedes, desde los movimientos populares, asumen las labores de siempre motivados por el amor fraterno que se revela contra la injusticia social. Cuando miramos el rostro de los que sufren, el rostro del campesino amenazado, del trabajador excluido, del indígena oprimido, de la familia sin techo, del migrante perseguido, del joven desocupado, del niño explotado, de la madre que perdió a su hijo en un tiroteo porque el barrio fue copado por el narcotráfico, del padre que perdió a su hija porque fue sometida a la esclavitud; cuando recordamos esos «rostros y esos nombres» se nos estremecen las entrañas frente a tanto dolor y nos conmovemos… Todos nos conmovemos, porque «hemos visto y oído», no la fría estadística sino las heridas de la humanidad doliente, nuestras heridas, nuestra carne. Eso es muy distinto a la teorización abstracta o la indignación elegante. Eso nos conmueve, nos mueve y buscamos al otro para movernos juntos. Esa emoción hecha acción comunitaria no se comprende únicamente con la razón: tiene un plus de sentido que sólo los pueblos entienden y que da su mística particular a los verdaderos movimientos populares.

Ustedes viven cada día, empapados, en el nudo de la tormenta humana. Me han hablado de sus causas, me han hecho parte de sus luchas ya desde Buenos Aires y yo se los agradezco. Ustedes, queridos hermanos, trabajan muchas veces en lo pequeño, en lo cercano, en la realidad injusta que se les impuso y a la que no se resignan, oponiendo una resistencia activa al sistema idolátrico que excluye, degrada y mata.

Los he visto trabajar incansablemente por la tierra y la agricultura campesina, por sus territorios y comunidades, por la dignificación de la economía popular, por la integración urbana de sus villas, por la autoconstrucción de viviendas y el desarrollo de infraestructura barrial, y en tantas actividades comunitarias que tienden a la reafirmación de algo tan elemental e innegablemente necesario como el derecho a «las tres T»: tierra, techo y trabajo.

Ese arraigo al barrio, a la tierra, al oficio, al gremio, ese reconocerse en el rostro del otro, esa proximidad del día a día, con sus miserias porque las hay, las tenemos y sus heroísmos cotidianos, es lo que permite ejercer el mandato del amor, no a partir de ideas o conceptos sino a partir del encuentro genuino entre personas, necesitamos instaurar esta cultura del encuentro porque ni los conceptos ni las ideas se aman; se aman las personas.

La entrega, la verdadera entrega surge del amor a hombres y mujeres, niños y ancianos, pueblos y comunidades… rostros y nombres que llenan el corazón. De esas semillas de esperanza sembradas pacientemente en las periferias olvidadas del planeta, de esos brotes de ternura que lucha por subsistir en la oscuridad de la exclusión, crecerán árboles grandes, surgirán bosques tupidos de esperanza para oxigenar este mundo.

Veo con alegría que ustedes trabajan en lo cercano, cuidando los brotes; pero, a la vez, con una perspectiva más amplia, protegiendo la arboleda. Trabajan en una perspectiva que no sólo aborda la realidad sectorial que cada uno de ustedes representa y a la que felizmente está arraigado, sino que también buscan resolver de raíz los problemas generales de pobreza, desigualdad y exclusión.

Los felicito por eso. Es imprescindible que, junto a la reivindicación de sus legítimos derechos, los Pueblos y sus organizaciones sociales construyan una alternativa humana a la globalización excluyente. Ustedes son sembradores del cambio. Que Dios les dé coraje, alegría, perseverancia y pasión para seguir sembrando. Tengan la certeza que tarde o temprano vamos de ver los frutos.

A los dirigentes les pido: sean creativos y nunca pierdan el arraigo a lo cercano, porque el padre de la mentira sabe usurpar palabras nobles, promover modas intelectuales y adoptar poses ideológicas, pero si ustedes construyen sobre bases sólidas, sobre las necesidades reales y la experiencia viva de sus hermanos, de los campesinos e indígenas, de los trabajadores excluidos y las familias marginadas, seguramente no se van a equivocar.

La Iglesia no puede ni debe ser ajena a este proceso en el anuncio del Evangelio. Muchos sacerdotes y agentes pastorales cumplen una enorme tarea acompañando y promoviendo a los excluidos en todo el mundo, junto a cooperativas, impulsando emprendimientos, construyendo viviendas, trabajando abnegadamente en los campos de la salud, el deporte y la educación. Estoy convencido que la colaboración respetuosa con los movimientos populares puede potenciar estos esfuerzos y fortalecer los procesos de cambio.

Y tengamos siempre presente en el corazón a la Virgen María, una humilde muchacha de un pequeño pueblo perdido en la periferia de un gran imperio, una madre sin techo que supo transformar una cueva de animales en la casa de Jesús con unos pañales y una montaña de ternura. María es signo de esperanza para los pueblos que sufren dolores de parto hasta que brote la justicia. Yo rezo a la virgen tan venerada por el pueblo boliviano para que permita que este Encuentro nuestro sea fermento de cambio. El cura habla largo parece ¿no? Nooo (responden todos).

3. Por último quisiera que pensemos juntos algunas tareas importantes para este momento histórico, porque queremos un cambio positivo para el bien de todos nuestros hermanos y hermanas, eso lo sabemos. Queremos un cambio que se enriquezca con el trabajo mancomunado de los gobiernos, los movimientos populares y otras fuerzas sociales, eso también lo sabemos. Pero no es tan fácil definir el contenido del cambio, podría decirse, el programa social que refleje este proyecto de fraternidad y justicia que esperamos, no es fácil de definir.

En ese sentido, no esperen de este Papa una receta. Ni el Papa ni la Iglesia tienen el monopolio de la interpretación de la realidad social ni la propuesta de soluciones a los problemas contemporáneos. Me atrevería a decir que no existe una receta. La historia la construyen las generaciones que se suceden en el marco de pueblos que marchan buscando su propio camino y respetando los valores que Dios puso en el corazón.

Quisiera, sin embargo, proponer tres grandes tareas que requieren el decisivo aporte del conjunto de los movimientos populares:

3.1. La primera tarea es poner la economía al servicio de los Pueblos: Los seres humanos y la naturaleza no deben estar al servicio del dinero. Digamos NO a una economía de exclusión e inequidad donde el dinero reina en lugar de servir. Esa economía mata. Esa economía excluye. Esa economía destruye la Madre Tierra.

La economía no debería ser un mecanismo de acumulación sino la adecuada administración de la casa común. Eso implica cuidar celosamente la casa y distribuir adecuadamente los bienes entre todos. Su objeto no es únicamente asegurar la comida o un “decoroso sustento”. Ni siquiera, aunque ya sería un gran paso, garantizar el acceso a «las tres T» por las que ustedes luchan. Una economía verdaderamente comunitaria, podría decir, una economía de inspiración cristiana, debe garantizar a los pueblos dignidad «prosperidad sin exceptuar bien alguno» (1)   Esta última frase la dijo el Papa Juan XXIII hace 50 años. Jesús dice en el evangelio que aquel que le dé espontáneamente un vaso de agua cuando tiene sed será acogido en el reino de los cielos.  Esto implica «las tres T» pero también acceso a la educación, la salud, la innovación, las manifestaciones artísticas y culturales, la comunicación, el deporte y la recreación.

Una economía justa debe crear las condiciones para que cada persona pueda gozar de una infancia sin carencias, desarrollar sus talentos durante la juventud, trabajar con plenos derechos durante los años de actividad y acceder a una digna jubilación en la ancianidad. Es una economía donde el ser humano en armonía con la naturaleza, estructura todo el sistema de producción y distribución para que las capacidades y las necesidades de cada uno encuentren un cauce adecuado en el ser social. Ustedes, y también otros pueblos, resumen este anhelo de una manera simple y bella: «vivir bien». Que no es lo mismo que ver pasar la vida.

Esta economía no es sólo deseable y necesaria sino también posible. No es una utopía ni una fantasía. Es una perspectiva extremadamente realista. Podemos lograrlo. Los recursos disponibles en el mundo, fruto del trabajo intergeneracional de los pueblos y los dones de la creación, son más que suficientes para el desarrollo integral de «todos los hombres y de todo el hombre». (2)

El problema, en cambio, es otro. Existe un sistema con otros objetivos. Un sistema que además de acelerar irresponsablemente los ritmos de la producción, además de implementar métodos en la industria y la agricultura que dañan la Madre Tierra en aras de la «productividad», sigue negándoles a miles de millones de hermanos los más elementales derechos económicos, sociales y culturales. Ese sistema atenta contra el proyecto de Jesús. Contra la Buena Noticia que trajo Jesús.

La distribución justa de los frutos de la tierra y el trabajo humano no es mera filantropía. Es un deber moral. Para los cristianos, la carga es aún más fuerte: es un mandamiento. Se trata de devolverles a los pobres y a los pueblos lo que les pertenece.

El destino universal de los bienes no es un adorno discursivo de la doctrina social de la Iglesia. Es una realidad anterior a la propiedad privada. La propiedad, muy en especial cuando afecta los recursos naturales, debe estar siempre en función de las necesidades de los pueblos. Y estas necesidades no se limitan al consumo. No basta con dejar caer algunas gotas cuando lo pobres agitan esa copa que nunca derrama por sí sola. Los planes asistenciales que atienden ciertas urgencias sólo deberían pensarse como respuestas pasajeras,coyunturales. Nunca podrán sustituir la verdadera inclusión: ésa que da el trabajo digno, libre, creativo, participativo y solidario.

Y en este camino, los movimientos populares tienen un rol esencial, no sólo exigiendo y reclamando, sino fundamentalmente creando. Ustedes son poetas sociales: creadores de trabajo, constructores de viviendas, productores de alimentos, sobre todo para los descartados por el mercado mundial.

He conocido de cerca distintas experiencias donde los trabajadores unidos en cooperativas y otras formas de organización comunitaria lograron crear trabajo donde sólo había sobras de la economía idolátrica y vi que algunos están aquí. Las empresas recuperadas, las ferias francas y las cooperativas de cartoneros son ejemplos de esa economía popular que surge de la exclusión y, de a poquito, con esfuerzo y paciencia, adopta formas solidarias que la dignifican. ¡Y qué distinto es eso a que los descartados por el mercado formal sean explotados como esclavos!

Los gobiernos que asumen como propia la tarea de poner la economía al servicio de los pueblos deben promover el fortalecimiento, mejoramiento, coordinación y expansión de estas formas de economía popular y producción comunitaria.

Esto implica mejorar los procesos de trabajo, proveer infraestructura adecuada y garantizar plenos derechos a los trabajadores de este sector alternativo. Cuando Estado y organizaciones sociales asumen juntos la misión de «las tres T» se activan los principios de solidaridad y subsidiariedad que permiten edificar el bien común en una democracia plena y participativa.

3.2. La segunda tarea, eran 3, es unir nuestros Pueblos en el camino de la paz y la justicia.

Los pueblos del mundo quieren ser artífices de su propio destino. Quieren transitar en paz su marcha hacia la justicia. No quieren tutelajes ni injerencias donde el más fuerte subordina al más débil. Quieren que su cultura, su idioma, sus procesos sociales y tradiciones religiosas sean respetados.

Ningún poder fáctico o constituido tiene derecho a privar a los países pobres del pleno ejercicio de su soberanía y, cuando lo hacen, vemos nuevas formas de colonialismo que afectan seriamente las posibilidades de paz y de justicia porque «la paz se funda no sólo en el respeto de los derechos del hombre, sino también en los derechos de los pueblos particularmente el derecho a la independencia» (3)

Los pueblos de Latinoamérica parieron dolorosamente su independencia política y, desde entonces llevan casi dos siglos de una historia dramática y llena de contradicciones intentando conquistar una independencia plena.

En estos últimos años, después de tantos desencuentros, muchos países latinoamericanos han visto crecer la fraternidad entre sus pueblos. Los gobiernos de la Región aunaron esfuerzos para hacer respetar su soberanía, la de cada país y la del conjunto regional, que tan bellamente, como nuestros Padres de antaño, llaman la «Patria Grande». Les pido a ustedes, hermanos y hermanas de los movimientos populares, que cuiden y acrecienten esa unidad. Mantener la unidad frente a todo intento de división es necesario para que la región crezca en paz y justicia.

A pesar de estos avances, todavía subsisten factores que atentan contra este desarrollo humano equitativo y coartan la soberanía de los países de la «Patria Grande» y otras latitudes del planeta. El nuevo colonialismo adopta diversa fachadas. A veces, es el poder anónimo del ídolo dinero: corporaciones, prestamistas, algunos tratados denominados «de libres comercio» y la imposición de medidas de «austeridad» que siempre ajustan el cinturón de los trabajadores y de los pobres.

Los obispos latinoamericanos lo denunciamos  con total claridad en el documento de Aparecida cuando afirman que «las instituciones financieras y las empresas transnacionales se fortalecen al punto de subordinar las economías locales, sobre todo, debilitando a los Estados, que aparecen cada vez más impotentes para llevar adelante proyectos de desarrollo al servicio de sus poblaciones». Hasta aquí la cita. (4) En otras ocasiones, bajo el noble ropaje de la lucha contra la corrupción, el narcotráfico o el terrorismo –graves males de nuestros tiempos que requieren una acción internacional coordinada– vemos que se impone a los Estados medidas que poco tienen que ver con la resolución de esas problemáticas y muchas veces empeora las cosas.

Del mismo modo, la concentración monopólica de los medios de comunicación social que pretende imponer pautas alienantes de consumo y cierta uniformidad cultural es otra de las formas que adopta el nuevo colonialismo. Es el colonialismo ideológico. Como dicen los Obispos de África, muchas veces se pretende convertir a los países pobres en «piezas de un mecanismo y de un engranaje gigantesco». (5)

Hay que reconocer que ninguno de los graves problemas de la humanidad se puede resolver sin interacción entre los Estados y los pueblos a nivel internacional. Todo acto de envergadura realizado en una parte del planeta repercute en todo en términos económicos, ecológicos, sociales y culturales. Hasta el crimen y la violencia se han globalizado. Por ello ningún gobierno puede actuar al margen de una responsabilidad común.

Si realmente queremos un cambio positivo, tenemos que asumir humildemente nuestra interdependencia, es decir, nuestra sana interdependencia. Pero interacción no es sinónimo de imposición, no es subordinación de unos en función de los intereses de otros. El colonialismo, nuevo y viejo, que reduce a los países pobres a meros proveedores de materia prima y trabajo barato, engendra violencia, miseria, migraciones forzadas y todos los males que vienen de la mano… precisamente porque al poner la periferia en función del centro les niega el derecho a un desarrollo integral. Y eso hermanos es inequidad y la inequidad genera violencia que no habrá recursos policiales, militares o de inteligencia capaces de detener.

Digamos NO entonces a las viejas y nuevas formas de colonialismo. Digamos SÍ al encuentro entre pueblos y culturas. Felices los que trabajan por la paz.

Y aquí quiero detenerme en un tema importante. Porque alguno podrá decir, con derecho, que «cuando el Papa habla del colonialismo se olvida de ciertas acciones de la Iglesia». Les digo, con pesar: se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios. Lo han reconocido mis antecesores, lo ha dicho el CELAM El Consejo Episcopal Latinoamericano y también quiero decirlo. Al igual que San Juan Pablo II pido que la Iglesia y cito lo que dijo Él «se postre ante Dios e implore perdón por los pecados pasados y presentes de sus hijos» (6). Y quiero decirles, quiero ser muy claro, como lo fue San Juan Pablo II: pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América.

Y junto a este pedido de perdón y para ser justos también quiero que recordemos a millares de sacerdotes, obispos que se opusieron fuertemente a la lógica de la espada con la fuerza de la cruz. Hubo pecado y abundante, pero no pedimos perdón y por eso pido perdón, pero allí también donde hubo abundante pecado, sobreabundó la gracia a través de esos hombres de esos pueblos originarios. También les pido a todos, creyentes y no creyentes, que se acuerden de tantos Obispos, sacerdotes y laicos que predicaron y predican la buena noticia de Jesús con coraje y mansedumbre, respeto y en paz; No me quiero olvidar de las monjitas que anónimamente van a los barrios pobres llevando un mensaje de paz y dignidad, que en su paso por esta vida dejaron conmovedoras obras de promoción humana y de amor, muchas veces junto a los pueblos indígenas o acompañando a los propios movimientos populares incluso hasta el martirio.

La Iglesia, sus hijos e hijas, son una parte de la identidad de los pueblos en Latinoamérica. Identidad que tanto aquí como en otros países algunos poderes se empeñan en borrar, tal vez porque nuestra fe es revolucionaria, porque nuestra fe desafía la tiranía del ídolo dinero. Hoy vemos con espanto cómo en Medio Oriente y otros lugares del mundo se persigue, se tortura, se asesina a muchos hermanos nuestros por su fe en Jesús. Eso también debemos denunciarlo: dentro de esta tercera guerra mundial en cuotas que estamos viviendo, hay una especie de -fuerzo la palabra- genocidio en marcha que debe cesar.

A los hermanos y hermanas del movimiento indígena latinoamericano, déjenme transmitirle mi más hondo cariño y felicitarlos por buscar la conjunción de sus pueblos y culturas, eso que yo llamo poliedro, una forma de convivencia donde las partes conservan su identidad construyendo juntas la pluralidad que no atenta, sino que fortalece la unidad. Su búsqueda de esa interculturalidad que combina la reafirmación de los derechos de los pueblos originarios con el respeto a la integridad territorial de los Estados nos enriquece y nos fortalece a todos.

3. 3. Y la tercera tarea, tal vez la más importante que debemos asumir hoy, es defender la Madre Tierra.

La casa común de todos nosotros está siendo saqueada, devastada, vejada impunemente. La cobardía en su defensa es un pecado grave. Vemos con decepción creciente como se suceden una tras otra cumbres internacionales sin ningún resultado importante. Existe un claro, definitivo e impostergable imperativo ético de actuar que no se está cumpliendo. No se puede permitir que ciertos intereses –que son globales pero no universales– se impongan, sometan a los Estados y organismos internacionales, y continúen destruyendo la creación.

Los Pueblos y sus movimientos están llamados a clamar, a movilizarse, a exigir –pacífica pero tenazmente– la adopción urgente de medidas apropiadas. Yo les pido, en nombre de Dios, que defiendan a la Madre Tierra. Sobre éste tema me he expresado debidamente en la Carta Encíclica Laudato si’ que creo que les será dada al finalizar. Tengo dos páginas y media en esta cita, pero (como resumen basta (verificar y falta)

4. Para finalizar, quisiera decirles nuevamente: el futuro de la humanidad no está únicamente en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las élites. Está fundamentalmente en manos de los Pueblos; en su capacidad de organizar y también en sus manos que riegan con humildad y convicción este proceso de cambio. Los acompaño. Y cada uno Digamos juntos desde el corazón: ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ningún pueblo sin soberanía, ninguna persona sin dignidad, ningún niño sin infancia, ningún joven sin posibilidades, ningún anciano sin una venerable vejez.

Sigan con su lucha y, por favor, cuiden mucho a la Madre Tierra. Rezo por ustedes, rezo con ustedes y quiero pedirle a nuestro Padre Dios que los acompañe y los bendiga, que los colme de su amor y los defienda en el camino dándoles abundantemente esa fuerza que nos mantiene en pie: esa fuerza es la esperanza, y una cosa importante la esperanza que no defrauda, gracias.

Y, por favor, les pido que recen por mí. Y si alguno de ustedes no puede rezar, con todo respeto, les pido que me piense bien y me mande buena onda.

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(1) Juan XXIII, Carta enc. Mater et Magistra (15 mayo 1961), 3: AAS 53 (1961), 402.

(2) Pablo VI, Carta enc. Popolorum progressio, n. 14.

(3) Pontificio Consejo «Justicia y Paz», Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 157.

(4) V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (2007), Documento Conclusivo, Aparecida, 66

(5) Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Ecclesia in Africa (14 septiembre 1995), 52: AAS 88 (1996), 32-33; Id., Cart enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 22: AAS 80 (1988), 539.

(6) Juan Pablo II, Bula Incarnationis mysterium, 11.

14 pensamientos en ““Nuestra fe es revolucionaria”

  1. @ Iroel…Cuba, esta cambiando y los cubanos estan cambiando mucho mas, me parece increibe que seas tu quien escribe esto…”Y aunque ha sido reseñado en la prensa cubana, creo que no debe pasar inadvertido para ningún revolucionario cubano y recibir la más amplia e íntegra difusión en nuestro país porque sin dudas es una pieza esencial en la lucha antiimperialista y anticapitalista de nuestro tiempo, con gran utilidad y muchos valores para los desafíos que enfrentamos.”…wow! El Papa Francisco, alabardero de la lucha anticapitalista y primer caballero de la cruzada antiimperialista🙂🙂🙂 ,estoy convencido, que los izquierdistas estan faltos de lideres, mira, que agarrarce de la sotana de un cura, no lo considero un accion revolucionaria!😉 Saludos

  2. Sin esclavismos autárquicos dogmaticos ideológicos:
    La revolución evangelizadora es el humanismo.

    Alejandro Álvarez Osuna
    La aclarada teoría y práctica moral cultural evangelizadora doctrinaria socializadora humanista. Sin esclavismos ideológicos y con más enriquecimiento en virtudes político sociales
    Venezuela: ante cualquier figura dogmatica neofascista es necesario el desclase de privilegios, nepotismos, demagogias, estafas, y burocracias fraudulentas.
    No a los métodos ambiguos de doctrina para privilegios de clases nepotistas, inmunes e impunes, fraudulentos, emulando los criticados ideales fascistas esclavistas colonialistas, precipitando más el subdesarrollo del pueblo y sus políticos.
    Si a la aclarada práctica moral sin dogmas, como doctrinaria humanista evangelizadora social en cuanto a educación, meritos, capacidades, competencias, psicopedagogías, y necesidades.
    Así, justicia empieza por casa: ante las estafas como crímenes económicos de oposición u oficialismo cualquiera.
    La necesidad actual de estructurar un sistema de gobierno, ético político social, planificado científico político económico humanista, ante propias y ajenas pretensiones fascistas provenientes de cualquier tendencia radical doctrinaria.
    A través de la necesaria pedagogía crítica nacional, como método didáctico ejemplar en el sistema político de gobierno para con sus instituciones y organizaciones sociales en cuestión. Para no acordarse solamente del pueblo protagónico cuando lo necesitan electoralmente, cuando los intereses y privilegios politiqueros del poder por el poder mismo están en peligro la burocracia y sus privilegios clasistas, el fuero político, sus parcelas de privilegios, las causales de crisis sociales económicas, sino también propiciando el fomento organizacional administrativo del pueblo nutriendo su democracia concreta –enseñanza aprendizaje en praxis ética humanista institucional ejemplar: Estado, pueblo, gobierno, revolución, educación, economía y gobierno.
    Necesario para mostrar ejemplos morales ante el pueblo; el Desclase de privilegios, la contabilidad administrativa competente, la auditoria contralora como parte de la planificada economía política social para el desarrollo social, es así, un grado de viraje al Timón, verdadera genuina práctica revolucionaria en la categoría contextual del socialismo humanista comunal venezolano. Ante dobles morales, tantas estafas, y ambigüedades; ¿la salvación de la Revolución…?
    “Patria para todos”, donde la igualdad es general corporación por deberes responsables; de la teoría discursiva al orden estructural nacional, organización, administración y educación productiva diseños de métodos para evaluaciones en calidad; como procesos entre comunes, políticos y/o militares y comerciantes empresarios. El Estado de derecho y Sistema administrativo de Gobierno haciendo metódica praxis socialista humanista
    “Muéstrame tus hechos y veré tu fe”
    Hechos en revolución…actuar según lo que se habla, hechos coherentes con la ideología, no decir una cosa y actuar de otra, “pequeño burgués,” en ambigua revolución.
    Lo que salva la Revolución; salvada por su desclasamiento ejemplar de privilegios; desde el Estado, gobierno, militares, políticos, clase media, poder privado económico, entre todos los comunes, el pueblo todo en unicidad, para fomentar el merito al desarrollo de las virtudes, la diferencia entre fascismo socialista y real humanismo socialista. La virtud evangelizadora del socialismo desde su perspectiva humanista
    Una salida plausible, antes de tantos chantajes en diálogos o no, para la paz, -que de paso no existe eterna, pues la lucha de clases es histórica,- es actualmente, el ejercicio ejemplar ante el mundo del liderazgo de las pregonadas “virtudes socialistas,” la moral socialista concreta. Para no seguir desdibujando el socialismo en cualquiera de sus versiones contextuales, sobre todo nacional que nos compete, y para proseguir los avances de la justicia social a través de ese método moral, como lo constituye la pedagogía política como ética socialista, ante los comunes, basada en la abierta convocatoria a la renuncia a privilegios, burocracias, plutocracias, el nepotismo, la doble moral, la implantación de una fuerza para imponer libertades independientes endógenas, bien por ello, pero no es el camino en socialismo humanista, mientras el pueblo paga los costos de la crisis económica social provocada por los particulares sectores políticos y militares, aprovechada por los criminales fascistas empeñados en recuperar el botín perdido, pues ellos a diferencia no tienen patria
    ¿Socialismo liberal o socialismo comunal?
    Revisando, rectificando para impulsar desde la crítica constructiva socialista las practicas socialistas concretas de justicias sociales, para la paz, su método y sus evaluaciones progresistas sin consumarse aún, por inconvenientes. Cambios tratados de ser emprendidos y que están pasmados por los vicios egos socialistas, miopes de pequeños burgueses y el infantilismo izquierdista que le precede, presente en gran parte de la visión real política de las dirigencias
    No hablar tanto y hacer más, es la diferencia entre subdesarrollo auto impuesto colonialista y el ejercicio de justicia eficiente para el desarrollo social, para la paz
    Hace quince años los logros jurídicos conquistados para el eficaz éxito fueron progresando exitosamente constitucionales, y orgánicamente programados en diversos sectores nacionales, en el transcurso de todo este tiempo se adelanta mucho en la materia
    Éxitos en derechos humanos, educación, salud, entre otros, pero, las transformaciones político administrativas organizacionales sociales, no se realizan concretas desde la letra constitucional orgánicas procesales, no bastan, ni son socialismo aún, dejan mucho que desear en lo práctico desdibujan los ideales propuestos
    Dar un claro y evidente ejemplo histórico, con la renuncia a privilegios y los vicios socialistas, -muy parecidos por cierto a los capitalistas-, en todos los sectores políticos, al pueblo y sus detractores, movilizándolos ideológica y materialmente, a favor de que sí hay solución, para proseguir y no desmovilizar el carácter crítico del pueblo, de los comunes, en fin de la revolución misma, aplicando así de partida inicial, en justicia social, lo que se pregona como principios y fundamentos morales; igualitarios de calidad social “Patria para todos” que vigorizan la teoría doctrinaria del socialismo marxista o de tres raíces venezolano contextual, es demostrando conciencia de clase como la conciencia posible a voluntad política, para el cambio hacia la “civilización socialista” promovida, no hacia la fetiche mercancía, si hacia la conciencia posible laboriosa docente, desde el nivel práctico de lo ideológico, para la producción económica eficazmente ejemplar lo constituye el desclasamiento en revolución. Ya lo menciono el finado H. Chávez QePD, “colocar lo que te sobra en cada plaza bolívar, dar el ejemplo personal, no el poder por el poder en sí mismo, la revolución es hacer Patria… tenemos Patria”
    Ante los comunes. La siembra ideológica
    Revolución y desclasamiento de privilegios
    “Patria para todos”, donde la igualdad es general; es la tarea en disciplina y los métodos entre comunes de políticos y empresarios
    Hechos en revolución…La producción eficiente de materias y educación en calidad es la garantía de la ideología que se profesa, que se dice al pueblo
    No hablar tanto y hacer más, es la diferencia entre subdesarrollo auto impuesto colonialista y el ejercicio de justicia eficiente para el desarrollo social, para la paz
    Desclasándose políticamente de privilegios, haciendo lo que se pregona idealmente, por sus hechos los conoceréis, “mostrando los hechos vemos la fe.” La siembra ideológica de la revolución
    No a los métodos para privilegios nepotistas, inmunes e impunes emulando los criticados ideales fascistas esclavistas
    Para disminuir las crisis y sus contradicciones, activando un emergente plan de tareas productivas inmediatas, incorporando fuerzas de trabajo, agriculturas, la comuna productiva de PIB familia, sociedad, educación, Estado, empresas igualmente rentables, planificadas metódicamente productivas, parcelada por tiempos en etapas y gremios en todos y cada uno de los sectores y componentes de los trabajadores.
    El cronograma de actividades comunales contra las distintas manifestaciones del neo fascismo venezolano
    Imponiéndose primero; creciendo de abajo a arriba, en toda dirigencia y administrativa del gobierno, protegiendo iniciativas de los comunes, regulando producciones PIB, esa es la igualdad de que se habla, con los empresarios y políticos sin circo, del Estado sin especularte lucro; es un “golpe al timón” efectivo, de ciento ochenta grados, que trataría de consolidar psicológica y socialmente al motor movilizador a favor del pueblo, -pues el trabajo social educativo es con ejemplos didácticos ; para en corto, mediano y largo plazo, desde allí empezar, para nunca terminar – ajustado a un especifico sistema operativo laboral aprovechando las condiciones subjetivas y objetivas, actualmente que están dadas para la revolución cultural industrial. El estado comunal en acción
    ¿Cómo? Desde la disciplina por iguales y la planificación llevada con sistema apoyada en la ciencia metódica; más allá de una bienvenida organización comunal en lo político electoral, más que un reinicio del sistema económico político, activando efectivamente las tareas del proletariado Lenin, como actividades de las empresas básicas, la sustitución de importaciones.
    Un sistema económico político integrado, el método y la doctrina coherentes entre comunes, Estado, gobierno, y empresarios, entendida así como la necesaria ideología humanista básica para el desarrollo social de las relaciones en los medios productivos…
    Para no equivocar la revolución, deponer soberbias y estudiar ciencias
    ¿Ideología para la producción mixta sin “gamelotes mentales”?
    En todos los sectores sociales populares nacionales, una unidad productiva nacional dentro de la heterogeneidad. La diversidad cultural, la unidad dentro de las diferencias. La conciencia es así posible
    ¿El fascismo consagrado proveniente de cualquier doctrina se participaría del desclasamiento social de los privilegios?
    Aprovechando la crisis en positivo y revertir lo negativo dando claros ejemplos éticos, adquiriríamos capacidad a largo plazo, igualdad equitativa de abajo hacia arriba, pero, con la participación incorporada y concurrentemente efectiva y concreta de todas y todos las individualidades nacionales en la utopía posible de la “justica social para la paz” H. Chávez
    El giro copernicano realmente humanista es preferible a la corrupta violencia de clases
    Deponer los privilegios de clase, del burocratismo insano y, llevar a cabo con ello concretamente el proyecto industrial interregionales comunales, en igualdad de disciplinas, conductas, méritos con sus sacrificios, jornadas laborales, de tres turnos de lunes a lunes, con ocho horas y días de descanso, pagos justos proporcionales al costo e inflación económica, pues no puede ser que unos padezcan carestías y otros se llenes de comodidades, la condición de proporcionalidad dentro de los derechos económicos imprescindibles al costo de la vida actual; cada uno en su sector con sus tareas respectivas.
    No todos pueden ser conductores sociales “líderes,” se necesitan trabajadores que abonen el camino de la soberanía nacional. A. Gramsci
    Perfeccionando en proceso, la ley orgánica del trabajo, el derecho a trabajar circunscrito a todos unidos, su protección ante medios y sus relaciones, ¿doctrina socialista? hacerla coherente por tiempos a la medida del aparato nacional laboral socialista, la docencia instruccional, dentro del espacio de su práctica, en respaldo de su ¿“doctrina socialista”? para el desarrollo; laboral, científico, agrario, tecnológico, manufacturero, industrioso de la diversificación petrolera entre otros, con manos y mentes empleadas productivamente, alcanzando un mayor PIB, más allá del unirrentismo dependiente que nos está haciendo distancia de las razones de los comunes, el pueblo desfigurando trivialmente el “socialismo”
    La estructura como sistema orgánico cohesionada por los intereses de los trabajadores nacionales
    Deviniendo así en cada región la pretendida estructura organizada productiva del pregonado autónomo poder popular comunal legitimo, disminuyendo paulatinamente la delincuencia, unificando con ello la unidad familiar como célula social básica del Estado docente, alentando la disminución de la gran brecha clasista, que tantas contradicciones, lucros, desequilibrios, inflaciones, fascismos, divisiones, foquismos, desmovilizaciones, sectarismos, revisionismos, chismes y antagonismos generan.
    Se debe avanzar hacia el desarrollo político social, no solo teóricamente, sino a través de hechos prácticos; el giro copernicano para las necesarias básicas tareas del trabajo social productivo de bienestar humanista
    Con un criterio realmente ajustado de empleos planificados productores de PIB nacional, los sueldos y salarios son ajustados razonables, acordes a inflación y devaluaciones, al pretendido “bienestar socialista “así es posible, adaptado al costo cotidiano y real de la vida familiar, pero para ello debe derivar de una estructura laboral planificada para su efectividad eficiente.
    La soberanía productiva se consigue con trabajo industrial planificado sin burocracias, ni nepotismo de privilegios suprimiendo al pueblo
    No dentro del divisionismo de una artificial economía rentista, fingida muy presente en las organizaciones de todos los trabajadores de empresas básicas y de otros sectores conexos, donde todo se arregla con derechos laborales, reivindicaciones sociales y nada de deberes, blindadas prestaciones y sus subsidios. En los sindicatos, presentes las divisiones clasistas; en lo político, en lo social y lo técnico del trabajo que ha demostrado sus limitaciones reales en escasez de producción, hábilmente aprovechadas y montadas por el clasista ambicioso liberalismo expoliador
    Es necesario el desclasamiento en revolución. De lo pensado y dicho, a lo enseñado y aprendido para hacer; la reflexión como la moral y cívica nacional. La revolución planificada coherente productiva de riquezas materiales y espirituales.
    Para salvar las conquistas que persiguen justicia social, que aunque parcialmente ineficientes, hasta ahora, en lo práctico de la razón y la voluntad humana en sociedad toman su tiempo histórico, y no dejan de ser un atractivo catálogo de derechos humanos a conservar, una expedita justicia social inéditamente ejemplar, por los cuales vale la pena desclasarse de privilegios divisionistas sujetos a prácticas antagónicas paradójicas de los ideales humanistas pregonados.
    Del ideal humanista socialista, sin dogmas a la práctica de la voluntad emancipadora desde el trabajo PIB planificado
    Toda la ciudadanía, sin excepciones, a lo concretamente docente laboral, disciplinado para la producción de las demandas sociales en respaldo de su ideología que le sustenta administrativa organizacionalmente eficaz, equilibrada de riquezas espirituales, bienes materiales y servicios públicos eficientemente sustentables. El desclasamiento, para el éxito de la verdadera identidad como revolución humanista socialista, es un urgente requerimiento actual
    La “fraternidad, igualdad y solidaridad” no como poesía pura y bella letra muerta, el pretexto para el poder que hace necesario un desclasamiento social. Eso no quiere decir, no mediar y poseer bienes, tecnologías, vivir bien, aspirar en calidad, pero en igualdad del mérito. Pero sí dice, en abundar en organizaciones de administraciones metódicas de justicas sociales, en todos los sectores, crecimiento económico productor de PIB, somos pocos habitantes, mucho territorio, y la renta petrolera mil, mil, millonaria en los últimos quince años, ¿qué ha pasado? ¿Razones de Estado de privilegios? Ir a las razones amplias para méritocracias disciplinadas en los objetivos de la República, en procedimientos expeditos, limpios, trasparentes, es una obligación más que deber
    Desclasándose políticamente de privilegios, haciendo lo que se pregona idealmente, por sus hechos los conoceréis, “mostrando los hechos vemos la fe.”
    La siembra ideológica de la revolución, la educación para la economía política planificada
    No a los métodos para privilegios nepotistas de los criticados ideales burgueses, entre corruptelas, ignorancias y dogmas.
    Para disminuir las crisis y sus contradicciones, activando un emergente plan de tareas productivas inmediatas, incorporando fuerzas de trabajo, agriculturas, la comuna productiva de PIB familia, sociedad, educación, Estado, empresas igualmente rentables, planificadas metódicamente productivas, parcelada por tiempos en etapas y gremios en todos y cada uno de los sectores y componentes de los trabajadores. El cronograma de actividades contra cualquier tipología o relación fascista nacional
    Imponiéndose primero; creciendo de abajo a arriba, en toda dirigencia y administrativa del gobierno, protegiendo iniciativas de los comunes, regulando producciones PIB, esa es la igualdad de que se habla, con los empresarios y políticos sin circo, del Estado sin especularte lucro; es un “golpe al timón” efectivo, de ciento ochenta grados, que trataría de consolidar psicológica y socialmente al motor movilizador a favor del pueblo, -pues el trabajo social educativo es con ejemplos didácticos ; para en corto, mediano y largo plazo, desde allí empezar, para nunca terminar – ajustado a un especifico sistema operativo laboral aprovechando las condiciones subjetivas y objetivas, actualmente que están dadas para la revolución cultural industrial. El estado comunal en acción
    ¿Cómo? Desde la disciplina por iguales y la planificación llevada con sistema apoyada en la ciencia metódica; más allá de una bienvenida organización comunal en lo político electoral, más que un reinicio del sistema económico político, activando efectivamente las tareas del proletariado Lenin, como actividades de las empresas básicas, la sustitución de importaciones.
    Un sistema económico político integrado, entre comunes, Estado y empresarios…
    Ideología para la producción mixta planificada sin “gamelotes mentales”
    En todos los sectores sociales populares nacionales, una unidad productiva nacional dentro de la heterogeneidad. La diversidad cultural, la unidad dentro de las diferencias. La conciencia es así posible
    ¿Participan del desclasamiento social de los privilegios?
    Aprovechando la crisis en positivo y revertir lo negativo dando claros ejemplos éticos, adquiriríamos capacidad a largo plazo, igualdad equitativa de abajo hacia arriba, pero, con la participación incorporada y concurrentemente efectiva y concreta de todas y todos las individualidades nacionales en la utopía posible de la “justica social para la paz” H. Chávez
    El giro copernicano socialista, “golpe de timón” es preferible a la violencia de clases
    Deponer los privilegios de clase, del burocratismo insano y, llevar a cabo con ello concretamente el proyecto industrial interregionales comunales, en igualdad de disciplinas, conductas, méritos con sus sacrificios, jornadas laborales, de tres turnos de lunes a lunes, con ocho horas y días de descanso, pagos justos proporcionales al costo e inflación económica, pues no puede ser que unos padezcan carestías y otros se llenes de comodidades, la condición de proporcionalidad dentro de los derechos económicos imprescindibles al costo de la vida actual; cada uno en su sector con sus tareas respectivas.
    No todos pueden ser conductores sociales “líderes,” se necesitan trabajadores que abonen el camino de la soberanía nacional. A. Gramsci
    Perfeccionando en proceso, la ley orgánica del trabajo, el derecho a trabajar circunscrito a todos unidos, su protección ante medios y sus relaciones, ¿doctrina socialista? hacerla coherente por tiempos a la medida del aparato nacional laboral socialista, la docencia instruccional, dentro del espacio de su práctica, en respaldo de su ¿“doctrina socialista”? para el desarrollo; laboral, científico, agrario, tecnológico, manufacturero, industrioso de la diversificación petrolera entre otros, con manos y mentes empleadas productivamente, alcanzando un mayor PIB, más allá del unirrentismo dependiente que nos está haciendo distancia de las razones de los comunes, el pueblo desfigurando trivialmente el “socialismo”
    La estructura cohesionada por los intereses de los trabajadores nacionales
    Se debe avanzar hacia el desarrollo social no solo teóricamente, sino a través del giro copernicano de 180 grados, “golpe de timón” para las básicas tareas del estructural trabajo socialista
    Con un criterio realmente ajustado de empleos planificados productores de PIB nacional, los sueldos y salarios son ajustados razonables, acordes a inflación y devaluaciones, al pretendido “bienestar socialista “así es posible, adaptado al costo cotidiano y real de la vida familiar, pero para ello debe derivar de una estructura laboral planificada para su efectividad eficiente.
    La soberanía productiva se consigue sin burocracias de nepotismos de privilegios.
    No dentro del divisionismo de una artificial economía rentista, fingida muy presente en las organizaciones de todos los trabajadores de empresas básicas y de otros sectores conexos, donde todo se arregla con derechos laborales, reivindicaciones sociales y nada de deberes, blindadas prestaciones y sus subsidios. En los sindicatos, presentes las divisiones clasistas; en lo político, en lo social y lo técnico del trabajo que ha demostrado sus limitaciones reales en escasez de producción, hábilmente aprovechadas y montadas por el clasista ambicioso liberalismo expoliador
    Es necesario el desclasamiento en revolución. De lo pensado y dicho, a lo actuado. La revolución analítica, ética coherente, pensamientos relevantes en contenidos contextuales.
    Para salvar las conquistas que persiguen justicia social, que aunque parcialmente ineficientes, hasta ahora, en lo práctico de la razón y la voluntad humana en sociedad toman su tiempo histórico, y no dejan de ser un atractivo catálogo de derechos humanos a conservar, una expedita justicia social inéditamente ejemplar, por los cuales vale la pena desclasarse de privilegios divisionistas sujetos a prácticas antagónicas paradójicas de los ideales humanistas de progreso y bienestar social pregonados como único camino en doctrina y método en justicias hacia la paz establemente posible. La válida “revolución el evangelio” ético humanista; como desarrollo crítico político social posible, ante, para, desde, en, y, con el pueblo. Sin esclavismos autárquicos dogmaticos ideológicos: La revolución evangelizadora es el humanismo.

  3. Epístola al papa Francisco: el necesario neocontractualismo.
    La sed en la crucifixión social

    Alejandro Álvarez Osuna

    La crítica no autárquica del entendimiento para nuestra capacidad de comprensión al diálogo genuinamente abierto.
    Ecce Homo en sociedad, haciendo filosofía en el complejo heterogéneo tecnocrático capitalismo industrial avanzado, y la necesaria crítica ilustrada a su ideología que le decostruye, recostruye o estructura; lo que formaría parte de una herencia cultural que le condiciona o el uso crítico de la razón pura entendida ésta como soberana y no condicionada por la historia, consciente o inconsciente de nuestra finitud, para poder intentar tallar nuestra autonomía.
    De la psique y la sociedad que le conforma como inestable y vasto horizonte discursivo. Estado, cristianismo, justicia, democracia, marxismo y psicoanálisis.
    “Yo no encuentro crimen alguno en éste hombre.” Poncio Pilatos
    El inculpado podría ser un utopista, un fanático, un soñador delirante teórico revoltoso sofista encantador, un político alguno, no un hombre amenazante como peligroso para el Estado, así la justicia del Imperio interventor Romano no hallaba el menor indicio de delito alguno prescrito en sus leyes, para confirmar el motivo de las sentencias refrendadas por el Sanedrín.
    ¿Qué es y cómo funciona la praxis comunicativa; la verdad y su método? Entre los vicios y la virtud o la conversión del alma consigo misma como riqueza del espíritu de lograda tarea educativa; la transformación de los géneros-masas en el valor de los valores humanistas a imagen y semejanza; de “un solo pastor un solo rebaño” y el vinculo de la sustancia inevitable del Estado
    Colmándose aun más el odio entre los sanedritas ante esta sentencia política, el odio les colmo dando ejemplo de violencia apológica entre escribas, fariseos y saduceos la turba rugió influenciada saliendo a protestar haciendo del medio hechos violentos, gritando amenazantes levantando sus bastones, lloviendo más acusaciones: “es un demagogo, un hereje, que falta a la tradición del Dios de Abraham, un revolucionario se hace llamar el hijo de Dios…es blasfemo, sedicioso…está contra Roma prohibiendo dar tributo y reconocer al Cesar…” Crucificadle, crucificadle aclamaban, pues trae revuelto a todo el país, enseñando confusiones por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí…”
    La sentencia y la crucifixión, como un hecho social actual vigente, visto desde el interés freudiano por liberar la autocomprensión de los individuos creídos de las cadenas de represión o como el interés de Mark por emancipar la creatividad de los seres humanos, en el estadium de la filosofía hermenéutica –arte de comprender lo que nos es ajeno, extraño- que nos posibilita a la actualidad
    La sed debió ser, indudablemente, otro de los grandes sufrimientos de Jesús, anunciada en el salmo, él no fue a huelga ni cometió delito alguno en apoyo a cualquier concepto semántico o cualquier fundamento prospectivo de “verdad.”
    “Mi paladar está seco como una piedra, la lengua se me pegó a las fauces.” Mientras iba quedándose exangüe, el paladar se le hinchaba llenándose de pústulas, estremeciéndose todo su cuerpo, su sistema orgánico colapsado en una fiebre terrible que le devoraba consumándole en su aceptada vida y pasión, impidiendo su respiración creciendo su sufrimiento. Afrontado su verdad
    Actitud de la “chusma” ante cualquier verdad revelada como la determinaciones históricas; comparadas a juicios morales, científicos, jurídicos, éticos y estéticos como si fueran independientes de la tradición cultural que los estructura y da vida espacial temporal pública y privada, más allá del discurso político.
    “Tengo sed,” exclamo el Señor Jesús, entre la desesperación del momento terrible vivido por los crucificados, cumpliéndose así la última de las profecías, la del salmo sesenta y ocho: “En mi sed me dieron a beber vinagre.” El centurión custodio sentía cierta inquietud interior, perturbado, grave y benigno se había mostrado durante aquellas horas destacadas allí cumpliendo con su deber ordenado, aquel hombre yaciente moribundo en la cruz le turbaba como a su amo el procurador.
    Categorías sociosemióticas:
    Cuando el crucificado murmuro apenas inteligible; “Tengo sed” el centurión hizo una señal a uno de los soldados, acercándole un recipiente, absorbiendo de ella un empape esponjado sujeto al asta de una lanza donde estaba la posca, ofreciéndole a la boca de Jesús una mezcla de agua y vinagre que usaban los legionarios romanos durante las veladas, Jesús que horas antes había rechazado el vino con mirra ofrecido por unas mujeres compasivas que le seguían durante su calvario, lo acepto para que se cumplieran el salmo antes mencionado.
    Criticar, etimológicamente, nos remite a separar: la inteligibilidad del discurso político comprometido y alejado de la retorica: Verdad y facticidad el neocontractualismo.
    “Eloi. Eloi lamma sabacthani…, las primeras palabras del salmo veintiuno
    ¿Padre, Padre por qué me has abandonado? Y la debilidad vencida.
    Esta acción piadosa del soldado, debió desagradar a muchos expectantes gozosos del calvario de su padecimiento, intentado disuadirlo, diciéndole: “Deja; veamos si viene Elías a salvarle.” Mientras Jesús añadía susurrando: “Todo está consumado.”
    La noticia entre los extraños, enemigos y amigos; la paz y el odio en la época de crisis del mundo, de la vida y de la tradición humanística fundada en la comunicación mundo vital necesario en comunión.
    La voluntad del Padre eterno de las virtudes humanistas estaba consumada, quedando destruido el pecado en toda la humanidad, Jesús cargaba con él. Ni saduceos ni fariseos lo entenderían así… El pánico se apoderaría de los enemigos dando confianza a los amigos, nuevos redimidos y discípulos a acercarse ahora con más valor aclarado a Jesús.
    El comienzo de las enseñanzas entre gentiles y el creciente apostolado, y con ello de las nuevas persecuciones durante el cristianismo originario.
    La alegría de la victoria ilumina al vencedor, asistiendo a la ascensión, ya no gime, ya no suspira ni siente sed, y haciendo un gran esfuerzo pronuncia estas palabras: “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu.” E inclinando la cabeza a su diestra expira. Eran las tres de la tarde de un día jueves.
    La conciencia social posible y la natura de los fenómenos imbricados en la evaluación crítica del tipo de comunicación necesaria para el desarrollo vital de la autonomía democrática.
    Después y mientras se apoderaba una densa neblina y parecían temblar los alrededores y como oscuridad cada vez más compacta languidecía la tarde, la sangre de Jesús fallecido brotaba de su cuerpo colgado en la cruz, corría luego a través del madero. Los blasfemadores, torcedores de la virtuosa verdad enmudecen, desde la hora sexta-apunta el evangelio de San Mateo- hasta la hora de nona, la oscuridad cubrió toda la tierra, la región de Judea o Palestina. La humanidad ahora tenía un método, apenas principiaba
    Renaciendo las virtudes, el hombre y lo absoluto, la nueva vida como el espíritu de los creyentes en el entendimiento de la Fe como ciencia nueva y eterna para la paz. La escuela de Cristo y los procesos de experiencia real y la educación. Dios, estado, religión y política.

  4. Me voy por lo que dijo Atilio Boron, si cree o no cree en sus palabras es irrelevante,
    lo importante es que lo dijo, donde lo dijo,como lo dijo y cuando lo dice.
    Lo dice en un momento, en que mucha gente necesitaba escuchar eso para poder
    mantener las esperanzas y tener fuerzas para seguir luchando.
    Pero mas importante es alguien calificado como del otro bando que les dice lo que
    los revolucionarios han dicho desde siempre.
    Tampoco creo el Papa diga lo que dijo por politiqueria, es algo demasiado fuerte.

  5. El papaísmo, mas la increible FE, que ultimamente tienen los izquierdistas, en cuanto lider o movimiento les habla con algunas palabras bonitas, demuestra cada vez mas la falta de apoyo y lideratura del movimiento llamado anticapitaslista.

    El lider griego Tsipras, acaba de capitular totalmente, poniendo los 50 Billones de Euros en activos que tiene su pais, en un fondo fiduciario, para pagar a la Troika, peor ha permitido que el Fondo Monetario Internacional, tenga inspectores en los ministerios griegos (los podriamos llamar, Ejercito de Ocupacion Bancario), que paso con el rotundo NO del referendo? la Union Europea, no ha utilizado tacticas de capitalismo democratico o socialista, esto es capitalismo fascista y Tsipras traiciono el voto democratico del pueblo griego.

    Que les hace pensar a los de la izquierda, que el Papa Francisco es mejor que el Primer Ministro Griego, Tsipras?!😉 Saludos

  6. A la critica y a las realidades hay que poner altruismo y sacrificio. Hay quienes dicen que cambian, pero no se nota que todo el conjunto cambien. Andamos buscando la voluntad, el cambio real y tantos han muerto con la esperanza de ver un mundo mejor que no se concreta. No se trata de vivir y morir con dignidad, se trata de que cada cual alcance una forma de vida con los recursos que da lugar a su participación y que su participación y su sacrificio redunden y se vean materializado en una nación prospera sin que tengamos que arrodillarnos ante nadie. Muchas cosas podemos lograr cuando nosotros mismos nos valoremos más y abandonemos tantas incompetencias que arrastramos. La revolución de Fidel Castro, que es nuestro guía espiritual se une hoy a los clamores del Papa Francisco para tener una realización mayor, pero hay que hacer que fluya la realización y que el hombre nuevo aparezca y la la prehistoria termine.
    Hay que estar dispuesto a seguir el diágolo que se presenta interminable, porque arrastramos imperfecciones por siglos que no nos dejan ver el horizonte.

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