¿Qué nos ocultan quienes elogian el capitalismo? Por Carlos Luque Zayas Bazán


Desde hace algunos años Cuba ha tenido que acudir a la propiedad privada. Ahora se propone  constitucionalizarla. Pero eso no significa que sea la vía más conveniente para su proyecto. Es un mal necesario, uno de los atajos que se ve obligada a tomar una Revolución casi solitaria, que no cuenta con el apoyo de una comunidad significativa y fuerte de naciones que se propongan proyectos semejantes, sino que resiste, cual Isla con pocos recursos, navegando en un océano mayoritario de relaciones capitalistas mundializadas, y ante el genocidio de un imperio. Sigue leyendo

¿Hacia dónde conducen las falencias en el aprendizaje del marxismo revolucionario y el pensamiento social crítico? Por Orlando Cruz Capote


Las propuestas conceptuales y prácticas que provienen desde disímiles contextos históricos, sociales y políticos, hasta geográficos; diferentes procesos civilizatorios; distintos desarrollos económicos, sociopolíticos y culturales; significados ideológicos, políticos y culturales discordantes no pueden obnubilarnos la visión sentipensante de admitir acríticamente algunos de los cuerpos conceptuales llamativos, incluso rigurosos, para una realidad desemejante a la nuestra, porque no están contextualizados, adaptados, asimilados y sintetizados de manera creadora, por lo que pueden ser instrumentados miméticamente, y cualquier copia mecánica conduce al fracaso. (1) Sigue leyendo

La razón económica como inductora del golpe. Por Zhores Medvedev


En el debate sobre la propiedad que actualmente tiene lugar en Cuba se pueden leer algunos llamados a aplicar fórmulas como “incorporar a los trabajadores como accionistas, o formar colectivos de autogestión obrera” junto a la “liberalización de precios y salarios”. Al respecto es bueno releer este artículo publicado por el diario español El País, nada sospechoso de ortodoxia marxista, en su edición impresa del Jueves 14 de octubre de 1993, al calor de la aplicación de esas ideas en la Rusia postsocialista. Sigue leyendo

El aguafiestas de Tréveris vuelve a hacer de las suyas: no le hagan ese “demasiado honor y demasiado escarnio”. Por Carlos Luque Zayas Bazán


¨De tal modo, eventos sorprendentemente similares, ocurriendo, sin embargo, en diferentes situaciones históricas, llevaron a resultados completamente diferentes.¨

Carlos Marx.

¨Demasiado honor¨ a la vez que ¨demasiado escarnio¨ – (algunas traducciones del alemán vierten ¨demasiada humillación¨) son palabras de Marx respondiendo, allá por los meses finales de 1877, a una temprana interpretación, forzada e incorrecta, de sus aportes que, para sorpresa nuestra, todavía encontramos por allí, nada menos que en académicos, unos para condenar al socialismo y otros hasta para justificar ¨filosóficamente¨ con Marx, que Cuba debe transitar por el capitalismo si alguna vez alberga la esperanza de continuar su proyecto. Sigue leyendo

“Cuestiones vitales”. Por Carlos Luque Zayas Bazán


 “Las democracias actuales (…) tienen que enfrentarse, para sobrevivir, a poderes privados neofeudales mucho más grandes aún, mucho más poderosos y mucho más ramificados planetariamente, de lo que lograron soñar jamás las más codiciosas dinastías ()… de la generación de nuestros abuelos y bisabuelos.”

Antoni Doménech.

El debate sobre el mejoramiento continuo de nuestra forma de ejercer la democracia, el gobierno y el poder socialistas, no debe limitarse a proponer como icónicas las ideas, las concreciones históricas y las experiencias de la tradición política y filosófica del republicanismo. Sigue leyendo

Socialismo, la palabra angustiosa. Por Carlos Ávila Villamar


La palabra socialismo atraviesa una crisis a nivel global: se usa para fines demasiado disímiles, y sospecho que corre el riesgo de desdibujarse hasta el punto de no significar nada, o casi nada, tal como ha sucedido con la palabra democracia dentro de la izquierda estadounidense, que es más bien un sinónimo de aquella sociedad que el hablante considera mejor. Se ha abandonado la definición que con cierta arrogancia algunos teóricos soviéticos consideraron la definitiva, aquella que veía el socialismo como la abolición casi absoluta de la propiedad privada, y bajo el embrujo de la imagen de justicia e igualdad social que hoy se tiene de los capitalismos nórdicos, suele verse la llamada socialdemocracia como el único modelo posible y sustentable de socialismo, se cree en la domesticación del burgués y en la benevolencia del estado con los más desfavorecidos. Una vez que se llega a esa idea, la de tomar lo mejor del capitalismo y lo mejor del socialismo de corte soviético y construir un híbrido que beneficie a todos, lo que queda es negociar el punto intermedio, qué se toma de cada uno, y ya el mundo estará arreglado. Es sabido, la mente humana tiende a crear oposiciones para entender mejor la realidad, y una vez que se piensa la realidad en base a una oposición simple, lo que queda es viajar a través la escala de grises. Sigue leyendo