Un golpe al “Tercer bloqueo”. Por Iroel Sánchez


Una escena de la ultima sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular en Cuba me ha hecho recordar este post titulado “Contra el Tercer bloqueo” de noviembre de 2014.

Ante el planteamiento de un diputado denunciando la situación insostenible con la especulación del precio de los alimentos en los mercados agropecuarios que hasta cuadruplican el costo al que se obtienen en el campo, el Presidente Raúl Castro dijo, señalando para la mesa que ocupa junto a los Vicepresidentes del Consejo de  Estado, “aquí hay varios que compartimos esa opinión”. Y añadió “yo no soy economista” para acto seguido llamar a quien sí lo es a buscar urgentemente, de conjunto con el liderazgo político, una solución, “aunque sea transitoria” en lo que se alcanza a eliminar la problemática esencial de la dualidad monetaria y cambiaria, y así impedir que los mecanismos de comercialización, implantados en nombre de una eficiencia que no acaba de probarse en el acceso del pueblo a los alimentos, sigan permitiendo que “un grupo de pillos” esquilmen a los trabajadores y sus familias.

Creo recordar que fue Lenin quien dijo que “el socialismo es un puesto de mando político sobre la economía” y cuando se olvida se paga muy caro como acabamos de ver en Venezuela, donde en palabras de Luis Britto García “a la abstención del gobierno de combatir corruptos, especuladores y acaparadores correspondió la abstención del pueblo de votar”.

En la propia Asamblea se dio a conocer que más de seiscientos millones de dólares -doscientos por encima de 2015- destinará el estado Estado cubano en inversiones para la agricultura en 2016, permitir que sean los especuladores y no el pueblo los que saquen beneficio de ese dinero obtenido con el esfuerzo de los trabajadores sería suicida y la Revolución cubana y su liderazgo tienen demasiada experiencia para que a estas alturas se vayan a suicidar.

Contra el Tecer bloqueo

Por estos días se ha hablado mucho del bloqueo de Estados Unidos a Cuba. Es así, desde los discursos de numerosos jefes de Estado en la Asamblea general de la ONU a The New York Times, pasando por los argumentos que los medios de comunicación cubanos acostumbran a dar, basados en los enormes daños que esa añeja política estadounidense ocasiona a la vida económica y social cubana.  El mundo ha vuelto a votar abrumadoramente en la ONU -por ocasión número 23-  contra esa política de castigo hacia un país entero por rebelarse contra la dominación de Washington.

A pesar de ello, en las redes aparecen cada vez más personas que igualan la dimensión de esa agresión contra la soberanía cubana con lo que llaman “autobloqueo” o “segundo bloqueo”. Así suele denominarse a las trabas burocráticas, administrativas y deficiencias de todo tipo que lastran el funcionamiento de las instituciones isleñas y que tratan de enfrentarse con las transformaciones que -luego de un amplio proceso de discusión popular- derivaron en los Lineamientos de la Política Económica y Social de la Revolución, aprobados en el Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba.

Al calor de esas transformaciones, dirigidas entre otras cosas a combatir esas deficiencias pero también a atenuar los efectos de las políticas de acoso diseñadas en Washington, empieza a manifestarse un “tercer bloqueo”, como tal vez lo llamarían quienes igualan las deficiencias internas a la agresión estadounidense. Lo sufren los sectores más humildes de la población al depender, en su acceso a parte de los alimentos, de quienes especulan de manera creciente con productos que forman parte de la dieta tradicional del cubano.

Así se pudo apreciar en el segmento Cuba dice del Noticiero Nacional de Televisión, dedicado a los precios de los productos del agro. Si el bloqueo yanqui puede hasta triplicar el costo de servicios, medicamentos, alimentos y dispostivos educativos especiales como máquinas Braille para el aprendizaje de niños ciegos, los especuladores criollos multiplican hasta diez veces el precio de pepinos, frijoles y otros alimentos, y lo confiesan a las cámaras de la televisión sin que les tiemble la voz. Son las reglas del “juego” que supuestamente resolverá nuestros problemas, permitiendo comprar a un precio y vender a otro varias veces superior por incorporar el valor de trasladar unos pocos kilómetros una mercancía.

¿Es eso eficiencia y aumento de la productividad del trabajo? Ya suele haber alrededor de una carretilla que vende viandas y hortalizas hasta dos ayudantes ¿quién paga esa “plantilla inflada” sino el precio especulativo y generalmente prohibitivo para las mayorías?

Como intuyo que de inmediato aparecerá  alguien denunciando que el estado cubano hace algo parecido con las llamadas tiendas de recaudación de divisas (TRD), al aplicar un impuesto sobre las ventas que, en la mayoría de las ocasiones, más que duplica los costos de los productos, recuerdo que las ganancias de ese proceder -creado cuando apenas un 21% de los cubanos accedía a ese mercado y hoy a todas luces necesitado de un replanteamiento en una realidad muy diferente- se destina a una política de redistribución de los ingresos captados en las TRD a favor de toda la sociedad. Esa política, reitero, hoy necesitada urgentemente de ajustes, posibilitó el acceso de la mayoría a productos y servicios básicos en moneda nacional, muchas veces subsidiados, en los peores momentos de nuestra economía.

Pero, ¿a dónde que no sea a su bolsillo, y al disgusto del pueblo, aporta el que acapara un alimento para venderlo mucho más caro cuando sea escaso, o el que prefiere dejar que se deteriore a bajarle el precio?¿No son esas las mismas prácticas que condenamos en los foros internacionales cuando son ejecutadas por empresas transnacionales?

El intermediario es una figura imprescindible en el nuevo escenario económico cubano pero el especulador y el agiotista no. Las regulaciones que estimularon la reaparición del primero deberían hacer imposible que se convierta en lo segundo. O terminará pagando la responsabilidad, con el consiguiente costo político, el estado revolucionario.

Según la Oficina Nacional de Estadísticas, la producción agropecuaria creció en el primer semestre de 2014 un 17% y los precios de esos mismos productos de cara al consumidor un 4%. Las teorías que llevamos décadas escuchando dicen que debe aumentar la producción para que bajen los precios pero según se nos explica ahora no es tan así. Han aparecido nuevos actores -gastronomía no estatal, ventas directas al turismo, etc- que consumen parte de lo que antes iba al mercado aunque a la vez ha disminuido ostensiblemente el consumo social como el destinado a los estudiantes que estaban internos en las escuelas en el campo y hoy estudian en las ciudades. ¿Qué pasa entonces? La prensa a veces trata de explicarlo pero sin que los responsables de la nueva política den la cara. Se desacreditan entonces la prensa y la política del mismo estado que contra viento y marea lleva decenios haciendo malabares para garantizar niveles de alimentación básicos a cada uno de los cubanos.

Se insiste en que lo que está sucediendo con el sistema de comercialización agropecuaria de las provincias La Habana, Artemisa y Mayabeque es un experimento que apenas lleva un año. Pero la comida a la mesa hay que llevarla todos los días y un año tiene 365 de esos períodos de 24 horas. Cada uno de ellos en que, por factores subjetivos, los cubanos que han aceptado carencias y sacrificios en nombre de la unidad y la soberanía ven que estos aumentan, no por las agresiones del enemigo histórico de la nación sino por el actuar impune de un grupo de especuladores, siembra dudas y escepticismo sobre la efectividad de las transformaciones que se están impulsando entre quienes deben estar entre sus principales defensores: los trabajadores de la economía estatal y los sectores más humildes de la población como los jubilados y pensionados.

En esas dificultades busca audiencia un discurso que -a semejanza de lo sucedido en la ex URSS y los países del este de Europa- ante las dificultades económicas exige más velocidad y menos regulación en dirección al mercado, a la vez que busca unir cambios económicos y políticos. Sin embargo, un silenciado estudio de Emily Morris sobre la evolución de esas economías en comparación con Cuba, publicado en la revista New Left Review, demuestra que la Isla creció más en su PIB y mejoró más sus indicadores sociales que el conjunto de países pertenecientes al CAME en el período entre 1990 y 2013. Estos son los datos que nadie mira:

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Dice Morris:

“Estos resultados se han pasado por alto en gran medida por la corriente principal de comentaristas especializados fuera de la isla, un campo que está en gran parte con sede y financiado en Estados Unidos, y abrumadoramente dominado por emigrados “cubanólogos”, como se han llamado a sí mismos, profundamente hostiles al régimen de La Habana. Las principales figuras desde la década de 1970 han incluido a Carmelo Mesa -Lago de la Universidad de Pittsburgh , “el Decano de Estudios de Cuba” y autor de más de treinta libros, y su frecuente co-autor Jorge Pérez-López, director de asuntos económicos internacionales para el Departamento de Trabajo de Estados Unidos, un negociador clave del ALCA y la cabeza en muchos años de servicio de la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana. La publicación anual de la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana (ASCE), Cuba in Transition, publicada desde Miami, ofreció una serie de planes para la reestructuración de la economía de la isla siguiendo líneas capitalistas. Como el título de su revista sugiere, los cubanólogos operaron dentro de los supuestos de la “economía en transición ” , que surgió como una rama de la economía del desarrollo en la década de 1990 para gestionar la apertura de los antiguos países del CAME al capital occidental. Este modelo, a su vez se basó en el marco del Consenso de Washington, que había cristalizado alrededor de las reformas neoliberales impuestas a los países latinoamericanos endeudados por el FMI y el Banco Mundial en la década de 1980. Sus prescripciones de políticas centradas en la apertura de la economía a los flujos mundiales de capital, la privatización de activos estatales, la desregulación de precios y salarios y recortar el gasto social, el programa implementado a través de Europa Central y Oriental, así como gran parte de la antigua Unión Soviética, por tecnócratas y asesores del FMI, el Banco Mundial, el BERD, la USAID y otras instituciones internacionales. Entre los primeros en ese campo estaba el declaradamente hayekiano El camino hacia una economía libre (1990) de János Kornai; dentro de unos años una industria floreciente de la “transición” que celebró como un axioma que había una sola ruta a seguir, desde la economía socialista planificada estatal al capitalismo de libre mercado, se había desarrollado. La resistencia no sólo era inútil sino costosa, las reformas parciales fueron “condenadas al fracaso”. Cuando los “países en transición ” se hundieron en la recesión a partir de 1990, sus dificultades fueron atribuidas a la tibieza de sus élites políticas: ‘velocidad y escala’ estaban en la esencia; eso era lo imprescindible para aprovechar la “política extraordinaria” de la época.”

Cualquier semejanza con los llamados a acelerar la velocidad de los cambios y aplicar un shock y la acusación de lenta, tibia y parcial que leemos frecuentemente en los medios sobre la transformación en curso en Cuba ¿será casualidad? Volviendo sobre lo que dice Emily Morris en su ensayo Cuba unexpected:

“Debates internos sobre la política económica han sido en gran medida invisibles para los observadores extranjeros, incluyendo los cubanólogos asentados en Estados Unidos. En parte, esto se debe a lo cerrado del proceso político en Cuba  y el control estatal de los medios de comunicación, dejando a muchos comentaristas externos depender grandemente de rumores de lo que llegan a los EE.UU. y se derivan de informes selectivos por parte de grupos disidentes, ya sea financiados por organizaciones de emigrados o programas de Estados Unidos  y sirven principalmente para confirmar prejuicios consensados. Los complejos procesos de discusión, formulación y adaptación de políticas, en los que las preferencias de los líderes no siempre prevalecen, se han cerrado a los extranjeros. Además de las rondas constantes de las reuniones en el barrio, los niveles regionales y nacionales estructurados por el sistema de Poder Popular, ha habido debates en curso entre los economistas que se alimentan en los debates de política.”

Esos “comentaristas externos” afiliados al Consenso de Washington son venerados como gurúes en algunos espacios, incluyendo foros nacionales. Un libro sobre la economía cubana de Carmelo Mesa Lago que ha sido convertido por medios como ABC, El País Diario de Cuba en la Biblia para leer las transformaciones en Cuba fue presentado como garantía de “objetividad, balance y equilibrio” en marzo pasado en La Habana, en un evento organizado con patrocinio del gobierno del Primer Ministro noruego Jens Stoltenberg, actual Secretario General de la OTAN.

Entre sus aliados locales, quizás por ahora inconscientes, están los pichones de oligarcas que ya controlan redes de distribución de alimentos o quienes asociados a medios de comunicación pagados desde el extranjero nos preparan culturalmente para aceptar el futuro que creen les vamos a regalar. Sienten que -a pesar del “teque del bloqueo”- ya les toca pertenecer a un país idílico donde solo existe  la clase media con salarios altos, internet y viajes trasatlánticos y se ofenden cuando la prensa de la Revolución denuncia el agiotismo -que ellos sí pueden pagar- porque para realizar sus aspiraciones les conviene que entreguemos el país a los que sólo piensan en su bolsillo.

El diario Juventud rebelde ha demostrado que si antes se pudrían los cultivos en los campos por mecanismos burocráticos voluntaristas ahora pasa algo similar cuando -siguiendo a Adam Smith– todos los que intervienen en el proceso del surco a la tarima quieren ganar más vendiendo menos y pierde la mayoría.

La insostenible ineficiencia anterior garantizaba a Cuba ser el país con menos desnutrición de América Latina, ¿podrá garantizarlo la extraña eficiencia que prefiere pudrir los alimentos a bajarle el precio? De un experimento surgió Frankenstein y terminó volviéndose contra su creador. Tomemos las medidas a tiempo para que no nos suceda lo mismo. No soy especialista en economía pero creo que con un poco de información y alguna regulación podría cambiar algo. Los que ejecutan las transformaciones deben ver en la comunicación un aliado para que aquellas sigan el curso previsto y también una posibilidad de alerta ante las afectaciones a las bases sociales de la Revolución.

Tal vez publicar diariamente en nuestros medios de comunicación los precios a que se comercializan los productos de más alto consumo popular en el mercado mayorista El Trigal y el precio al que se venden por los productores a pie de surco ayudaría a establecer un límite de relación entre esas cifras y el precio minorista de cara a la población que nunca debiera ir más allá de duplicar los primeros.

Llevamos más de cincuenta años luchando contra el bloqueo yanqui que tiene hoy -gracias a nuestra resistencia- más enemigos que nunca dentro y fuera de EE.UU. Contra las deficiencias y limitaciones de nuestro sistema económico y social hay un programa de implementación de las medidas que el pueblo discutió y apoyó. Pero ya es hora de hacer algo contra las miserias humanas que se aprovechan de ambas cosas y empujan a favor de los amigos cubanos del Consenso de Washington.

28 pensamientos en “Un golpe al “Tercer bloqueo”. Por Iroel Sánchez

  1. ¿Pero cuando? Hagámoslo de una vez y por todas. Yo preferiría soluciones y no escucharlo más. Hacen falta ideas como esta de publicar los precios y todas las que aparezcan. Los que actúan en la cadena desde el campo a la mesa se ríen de todo el mundo. ¿Cuándo lo vamos a resolver? ¿Cuando? Esto lleva a mi modo de ver medidas radicales. Y no quiero que me pregunten en reuniones para buscar consenso o apoyo. Soluciones !ya!.

  2. Le preguntan al ministro de economía sobre la ausencia de mercado mayorista para cuentapropistas y cooperativas. La respuesta fue algo así: “primero hay que garantizar el mercado minorista, porque si no después van ello a comprar allí y hay desabastecimiento”. Caballeros el desabastecimiento en la tiendas en divisas es evidente desde siempre. Siempre falta algo. Es claro que hay desorden en todo eso. Si la misión es solo comprar y vender, ¿cómo es posible que no haya productos?. Unas veces frazadas de piso, o culeros, o agua,…sí agua. Que alguien explique por qué no hay cerveza nacional, un producto ganado por la industria nacional y que se venda cerveza importada al mismo precio. ¿Nadie se avergüenza de eso?

    • No es lógico que los mercados minoristas en divisa estén desabastecidos si funcionamos adecuadamente y las cadenas encargadas de estas tiendas tienen todas las prerrogativas como empresas para desarrollar su trabajo.
      De todas formas no funciona de igual manera los productos importados que los nacionales. En todos los casos debe haber un mecanismo planificador eficiente que permita mantener el abastecimiento requerido, y no más que este, por medio de créditos, financiamientos y otros mecanismos que se utilizan en el comercio y que no hay que inventarlos. Para eso se requiere que las empresas tengan posibilidades de actuar y el control requerido. Estoy seguro que los productores van a tratar de tener sus productos presentes todo el tiempo ya que si no ellos pierden también. En el caso de los productos importados debemos velar muy bien en los tiempos de compra, distribución, venta y pagos para que todos estemos contentos. En el caso de los productos nacionales, que en muchas ocasiones son más solicitados que los importados, el mercado se ve afectado por problemas de capacidad de producción y las soluciones deben ser otras. Lo que estoy convencido es que este tipo de mercados no tienen razón sólida para estar desabastecidos como lo están.

  3. Es evidente que el problema alimentario es una bomba de relojería contra la Revolución, y una dura prueba cotidiana para la mayoría de los cubanos. Dejar a la acción de la “oferta y la demanda” la fijación de los precios alimentarios en condiciones de escasez lleva a su contrario, a la aparición de oligopolios formados por especuladores que acuerdan fijar los precios mucho más altos que su coste de producción. La competencia de los restaurantes privados y de los hoteles por conseguir alimentos en detrimento de la población, también contribuye a la espiral de los precios. Quizás el gobierno debería pensar en un sistema de contratación obligatoria de parte de la cosecha del campesino privado, las cooperativas y las empresas estatales (lo que requiere una gran inversión en almacenes, transporte y sistemas fiables de pesar) que podrían ser co-gestionadas con los municipios, constituir un gran mercado mayorista, y duras leyes contra le especulación, el acaparamiento y los incumplidores (sabiendo que la sequía y las causas naturales afectan a la agricultura). Los especuladores son la materia prima de la nueva burguesía, viven sin producir valor, o sea, de forma parasitaria, y no dudarán en aliarse con las fuerzas que buscan restaurar el capitalismo porque saben que así podrán enriquecerse más.

  4. Cualquier medida de la Revolución debe ver el beneficio de los más humildes, siempre. Por eso es que la Revolución Cubana ha resistido tantos años, respaldada por la mayoría de su pueblo. Como dijo Fidel: “Por los humildes y para los humildes”

  5. Valiente y contudente. Coincido en que la respuesta de Murillo al planteamiento de Irma Shelton no fue del todo clara. Caramba, el bloqueo nos ha hecho y hace daño, pero no han logrado doblegarnos, cómo entonces estos especuladores y aspirantes a capitalistas van a seguir señoreando???!!! Nos estamos dejando envolver con el cuento de la oferta y la demanda? Por fin qué socialismo tenemos y queremos? La luz de los logros no puede ocultar las sombras, sombras que pueden llevarnos a una larga noche.

  6. Yo creo que hay más de un frente abierto respecto del “tercer bloqueo”. Yo me centraría en un aspecto, que podría apoyarse en el sistema educativo, para contrarrestar algunos fenómenos culturales que hacen que se desvalorice al trabajador fiel al socialismo, y se exalte la iniciativa individualista privada. Entiendo la necesidad de muchos cubanos de reunirse con los emigrados, de acercarse. Pero, me parece que debiera haber un reconocimiento diferente para quién lucha por un futuro mejor, compartido por todos, que quién encontró una salida individual para vivir mejor. Yo he leído a alguna cubana referirse al trabajador asalariado como “pichones con el pico abierto”, esperando pasivamente que el Estado les evite el esfuerzo de progresar, mientras elogian sin reservas a los individualistas, los consideran eficientes, y son los que van a sacar a Cuba de sus dificultades socio-económicas. Es triste que esta idea prenda en algún sector de la población, que en nombre de un reencuentro entre cubanos, lo que hacen es dividirlos.
    Sin autoritarismos innecesarios, creo que el “contraataque” ideológico, con firmeza, debe realizarse desde la educación temprana. Tal vez, ya se esté haciendo, y yo lo desconozca. Saludos, feliz aniversario de la Revolución, y un 2016 de lucha unitaria por cambiar este mundo de locos.

  7. Iroel, desde que empezaron los debates de este período de sesiones, en varias ocasiones en JR, Granma y Cubadebate, comenté sobre la ausencia del tema “precios” en los reportes. En mi opinión, algo candente durante muchos años, pero especialmente en 2015. La respuesta fue sencilla: no se publicó ningún comentario. Por ese camino de esconder la cabeza como el avestruz, vamos muy mal, sobre todo porque siempre recuerdo que lo malo de esa posición del avestruz, no es que esconde la cabeza, sino la parte trasera del cuerpo que deja al aire. Feliz 2016 para todos.

    • Yo en la Tv sí vi el debate de la Comisión correspondiente, pusieron muy poco pero algo pusieron. Pero si nuestra prensa hubiera hace un año atrás jugado el rol que debe jugar, se habría empezado a enfrentar mucho antes. Este texto es de Noviembre de 2014.

  8. Bueno,muy bueno que toques esto aqui, pero es hora ya de resolver el problema, a eso es a lo que llaman los trabajadores a los que cada vez se les hace mas dificil acceder a los productos, es a mi parecer, o se toman medidas de regulacion de precios (el impuesto es un arma que no explota en estos casos) y su descenso o entonces habra que subir salarios para compensar y todos sabemos que esto se convertiria en el cuento de la “BUENA PIPA” que nos hacian nuestros padres cuando esramos pequennos. Lo que si se necesita es una solucion por las instancias que pueden darlay esta era para ayer no para mannana porque puede ser muy tarde.

  9. Iroel:
    No hay que saber mucho de economía como el manzanillero Murillo, para darse cuenta de que el grandísimo problema en la economía cubana es la falta de un tope de precios para los productos agropecuarios.
    Esto evitaría que los intermediarios movieran sus productos de un lugar a otro en busca de mejores mercados. Los mismos intermediarios que tienen a un hijo o esposa ingresado en un hospital gratuitamente, sin tener que buscar en todo el país el más barato.

  10. Lo malo de cuba son los cubanos . ya lo de cuba es un capricho . No estais viendo que no se puede solo con ideas ? Hasta cuando con la misma muela ? Por que no endurecen las leyes contra los coruptos tal como en el captalismo ? Al fin y al cabo la gente lo que quiere es el capitalismo , no ? Basta por favor ! No es un chiste ir a botar por alguien que no tiene rival ? Sirve de algo ir a botar ahy ? No creo mas en nada que venga de cuba .

  11. Los afiliados reales o supuestos al Consenso de Washington, sus criterios, no ocultan hechos tercos como las dualidades monetaria y cambiaria, un Impuesto sobre las TRD (en realidad un Impuesto al Valor Agregado) cuyo monto no tiene parangón en el mundo, y que en determinado momento de los 90 respondió a una justicia social. Hoy no es así: hoy el efecto multiplicador de ese impuesto sobre todos los precios es una realidad inocultable, como lo es también el no pasar de subsidiar productos a subsidiar personas, en lo que resulta que el Estado “subsidia a los macetas”, por así decirlo. Todos esos factores introducen graves deformaciones en la economía cubana, cuyos efectos se manifiestan de formas diversas, entre estos los precios minoristas, y nada de eso tiene que ver con las manipulaciones mediáticas contrarrevolucionarias, ni con las “especulaciones de los pillos”, porque estos medran de esas deformaciones. Me tomo la molestia de recordar que, entre otros, pasar de subsidiar a personas y no a productos, fue uno de los planteamientos más populares en la discusión de los Lineamientos del PCC de su pasado Congreso.

  12. No sé, no me acaba de cuadrar, admiro a Iroel y la puntería de sus artículos, pero…

    En la génesis del problema, está el que legalizamos a estos delincuentes cuando creamos la categoría de “cuentapropista” y ahí entró todo el mundo, desde el pequeño productor al al honesto artesano, que aunque no
    produce “comida” contribuye a solucionar problemas (de vestimenta, de calzado, de muebles, de enseres domésticos, etc. etc.) Entonces aparecen estos parásitos en la nueva categoría subterránea de “delincuentes con
    licencia”.

    • ¿Dónde se estableció el derecho de los delincuentes a delinquir?

    • ¿Por qué no puede el estado (Partido + Estado + Asamblea Nacional + POBLACIÓN) regular los precios de los productos?

    • ¿De dónde salió (cómo solución) que el precio no debe ser más que el doble del precio al que vende el campesino? ¿No es universal el criterio de producción + transportación (sin intermediarios) + un incremento de un 30%?

    • De algún modo hay que diferenciar al que produce del parásito, * y eliminar al parásito*. Esto puede no gustarle a algunas gentes, es verdad, aunque también lo es que son enemigos, y tengo entendido que no le debemos ninguna satisfacción a los gustos del enemigo.

    • La historia extraña de las leyes de la Oferta-Demanda y el Libre Mercado no caben cuando están en juego necesidades básicas de la población.

    • No podemos ser Socialistas en unas cosas y medio capitalistas o ultra capitalistas en otras, para que se sigan enriqueciendo los delincuentes.

    • ¿O es que la situación de Argentina y Venezuela nos resbala?

    Olivio Martínez / Diseñador Gráfico

  13. Magnífico. Creo que no se puede negar nada de lo expuesto pero me pregunto quién con el suficiente poder de decisión va a tomar cartas en el asunto (que esta muy clarito en el artículo que comento) e implantar las medidas necesarias. Es un asunto de vida o muerte que no admite
    dilación.

    Saludos.

  14. Estimado Iroel, ¿Ud. cree realmente que el sobrevalor del 240% con que multan las TRD a la población se revierte nuevamente al pueblo? Muchas veces me he preguntado esto y personas que conocen del tema me han asegurado que ese valor agregado se lo quedan las propias cadenas y lo utilizan a discreción en su gestión interna, que no existe tal retorno. Sería bueno aportar absoluta transparencia sobre este tema, porque ya acudimos a esas TRD la mayoría de nuestra población.

  15. Iroel me parece muy bueno este trabajo y sus aportes. Ojalá se publicara en medios accesibles a toda la población. El topar los márgenes de ganancia es una práctica en muchos países. No recuerdo cuándo, pero Telesur informaba los diferentes topes de en países como Argentina, Venezuela, Estados Unidos, etc y el máximo era un 30 %. Al verlo, me pregunté. ¿y por qué no hacemos en Cuba lo mismo? ¿cuál es el miedo o la razón? El control de precios hay que aplicárselo a todo, la economía es un sistema comunicante en lo que todo afecta.

  16. EN VERDAD LA ECONOMÍA ES COMPLEJA Y SOLO GANAN LOS VIVOS,MANGANZONES,ESPECULADORES EN ESTE MUNDO LLENO DE CORRUPTOS. EL ESTADO Y SUS INSTITUCIONES,LOS QUE TIENEN LAS LEYES EN SUS MANOS, HAN DE APLICARLAS CON MÁXIMO RIGOR SI SE QUIERE AVANZAR EN EL TEMA DE LA REGULACIÓN DE PRECIOS– GANANCIAS.
    LOS QUE REALMENTE TRABAJAN,PRODUCEN SON LOS QUE PERCIBEN UN MARGEN DE GANANCIAS MÍNIMOS Y LOS INTERMEDIARIOS INFLAN TODOS LOS PRECIOS Y MAXIMIZAN LAS GANANCIAS, SIN SUDAR LA FRENTE HONESTAMENTE.
    POR ELLO HAY TODO EN LA MANO DE LOS GOBIERNOS PARA ELIMINAR A ESOS PARÁSITOS QUE LUCRAN EN DETRIMENTO DEL PUEBLO.

  17. Iroel Sanchez, ingenuos e inocentes los niños, es una lastima que pierdas el tiempo haciendo investigaciones y análisis si los administradores de la finca Cuba conocen y poco le interesa el tema porque son preferibles pensares viscerales a pensares neuronales. Han tenido (los administradores de la finca) tiempo, todos los recursos humanos, económicos, políticos de un país para resolverlo, serán ineptos?. Todo menos eso, es que NO han querido. Es el mismo caso de la vivienda. Perdona mi ingenuidad al escribir sobre tu articulo porque se que sabes lo que digo y aun asi pierdo mi tiempo en leerlo y opinar.

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