11 pensamientos en “#LaPupilaTv: ¿Qué pasó la primera vez que EE.UU. quiso dejar sin combustibles a Cuba? (video)

  1. ¡Siodiara tus instrucciones…!

     

    ( 1 ) ¿Con blindaje de heroísmo

    deseasir a la historia?

    Inyéctale,en la memoria,

    vergüenzaal imperialismo.

    “Explícalequé es civismo,

    justicia,amor, progresiones”.

    ¡Siodiara tus instrucciones

    (consigueuna guillotina)

    yaunque el chorro llegue a China,

    extírpale“los riñones”!

     

    Ramón Espino Valdés

    ElLeoncito de Las Tunas

    Cuba/México.

     

    ¡Comome sobran “melones”…!

     

    ( 2 ) Si odiara tusinstrucciones

    (comoodio al imperialismo)

    te aseguro que ahoramismo

    te extirpaba “los riñones”.

    ¡Comome sobran “melones”

    paraalimentar mi euforia,

    no doyvueltas a la Noria!

    ¡Voy defrente y bien parejo

    porqueel yanqui es tan “pe…llejo”

    que nomerece la gloria.!

     

    Félix Muñoz

    Felitoel yumurino

    Cuba/Tanzania.

    20/09/2019.

     

  2. Hay que haber vivido 10 días en la entraña del monstruo imperialista, para saber que monopolio y publicidad es allí una sola cosa y como nosotros somos enemigos de los monopolios, como nosotros hemos chocado con todos los monopolios más poderosos del imperio, unánimemente, con muy pocas y honrosas excepciones, los órganos de publicidad nos combaten, mas no nos combaten con razones, porque razones, de eso sí que carecen; nos combaten con mentiras, con todo género de falsedades, con todo género de invenciones, que nos recuerdan, nos recuerdan nuestros días ingenuos, nuestros días ingenuos de cuando creíamos aquí las historietas que nos hacían las agencias imperialistas de información, las revistas de los monopolios, los periódicos de los monopolios, los muñequitos de los monopolios, las películas de los monopolios, las consignas de los monopolios, los embustes de los monopolios, los cuentos de camino de los monopolios, los atracos de los monopolios, los saqueos de los monopolios, los robos de los monopolios, los crímenes de los monopolios, las sinvergüencerías de los monopolios, los ultrajes de los monopolios, las humillaciones de los monopolios (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Fidel, seguro, a los yankis dales duro! ¡Pim, pom, fuera, abajo Caimanera! ¡Fidel, Fidel, qué tiene Fidel que los americanos no pueden con él!”), porque de lo ingenuos que éramos nosotros, nos habían hecho creer que el atraco era bueno, que el robo era noble, que la explotación era justa y que la mentira era verdad y que la verdad era mentira (APLAUSOS).

    Y toda esa propaganda falsa es la propaganda que llueve incesantemente sobre el pueblo norteamericano; como a nosotros antes, lo tratan de engañar y de confundir incesantemente.

    Periódicos independientes, periódicos que digan la verdad, ¡no!, allí no pueden existir; periódico que diga la verdad se queda sin anuncios; periódico que diga la verdad lo arrasan las agencias de publicidad que están absolutamente bajo el control de los monopolios y ese es el sistema que allí prevalece. Jamás una crítica sana; jamás una apreciación correcta. Todo está movido por el afán de lucro, por el interés material, por el dinero, por lo que le van a pagar pulgada a pulgada por la propaganda, y por eso se explica el resultado. Y uno de esos resultados es la histeria que han creado en una parte del pueblo, histeria que no se concibe cómo puede vivirse bajo esa especie de rabia espumeante con que vive alguna gente en aquel país; ¡y qué distinto, qué distinto el resultado cuando el pueblo está bien orientado, cuando el pueblo conoce la verdad, cuando el pueblo lucha por algo y para algo, cuando la vida de los pueblos tiene un sentido, cuando un pueblo tiene un ideal, cuando un pueblo tiene algo por lo cual luchar! ¡Qué distinto el resultado!”
    Fragmento del discurso de Fidel a su llegada de la Organización de Naciones Unidas, en la concentración frente a Palacio, 28 de septiembre de 1960.

  3. Pingback: ¿Qué pasó la primera vez que #EE.UU. quiso dejar sin combustibles a #Cuba? (video) | argencuba

  4. El “injusto y arbitrario confinamiento por el gobierno de los EEUU decretado contra la delegación de Cuba que asiste al XV Período de Sesiones de la Asamblea General de la ONU” es el antecedente inmediato de una medida que ha sido utilizada reiteradamente contra nuestro país argumentando pretextos y motivos totalmente infundados.

  5. Anáhuac, las mismas técnicas de hace décadas se siguen aplicando contra los diplomáticos cubanos. Mientras tanto ATB hace fiesta sobre este tema en LJC, y por su puesto sus peones se lo permiten.

  6. Exacto Jorgito. Viene ocurriendo desde que Fidel y su delegación viajaron a la sede de la ONU por primera vez y fueron confinados a un estrecho perímetro en la isla donde se encuentra ubicado el edificio. Y ni hablar del maltrato y el racismo,
    conducta “típica” de los yanquis, del cual fueron objeto en el Hotel Shelburne.

  7. Y se me olvidó añadir que ATB se jacta además de sus andanzas, su participación en la cacería de ‘espías’ y las “denuncias contra las maniobras del espionaje cubano” en compañía del traidor Aspillaga Lombard. El haber sido una de las personas que conformaban el entorno de Aspillaga Lombard significa haber tenido la aprobación y la confianza de sus manejadores y patrones, los servicios especiales de los yanquis. Ningún cubano digno y verdadero revolucionario que se precie de tal permitiría que personajes de esta calaña escriban en una publicación que lleva el nombre de la organización fundada por el líder revolucionario Antonio Guiteras Holmes. ¡Sean dignos y respétese su memoria!

  8. Deben empezar pidiéndole disculpas al pueblo cubano por haber permitido que un terrorista confeso haya escrito en esa publicación digital un artículo titulado “Fidel”.
    Lo considero una ofensa y una deshonra.

  9. A continuación comparto estos apuntes del economista y antiguo integrante del Partido Socialista Popular, Oscar Pino Santos, con el propósito de que sirvan de antídoto para contrarrestar y desmentir la invectiva contra esa entidad partidista, sucesora del Partido Comunista fundado en 1925, que acaba de publicar LJC.

    “Al cabo de tres o cuatro años después del golpe de Estado, Batista —«electo» presidente a fines de 1954 ­se mantenía firme con las riendas del poder.

    Lo apoyaban el Ejército, la Policía y todos los cuerpos del aparato represivo; la oligarquía y sus organizaciones representativas; y, sobre todo los EE.UU. A principios de 1955 recibió las visitas del vicepresidente Richard Nixon —acompañada de gran publicidad— y del director de la CIA, Allen Dulles —que se condujo desde luego muy discretamente. Era sabido además que el embajador norteamericano, Arthur Gardner, se había convertido en tan íntimo amigo suyo que solían pasar los grandes ratos jugando a las cartas —usualmente canasta, entretenimiento entonces de moda y al que el dictador era muy aficionado.

    Aunque máximo responsable de las medidas antinacionales del régimen, de los sangrientos desmanes del aparato represivo —a veces ordenados por él mismo— y de la corrupción imperante en los medios oficiales —siendo él uno de sus principales beneficiarios—, Batista no vivía ni mucho menos absorto en el supuestamente agotador trabajo que exigía la crisis política del país. El joven, humilde y esbelto sargento del 33 se acercaba ya a los 60 años y vivía más bien como un burgués ya bien entrado en carnes que dedicaba buena parte de su actividad a la atención de sus negocios privados y el manejo de los cientos de millones de sus cuentas bancarias secretas en los EE.UU. y Suiza. Testimonios posteriores de gente muy cercana a él sugieren que también dedicaba bastante tiempo a su vestimenta, relaciones con la alta sociedad y colección de chismes e intriguillas de todo tipo —a veces captadas mediante intercepciones telefónicas.

    En realidad, Batista se sentía entonces tan seguro en el poder como para hacer fracasar el llamado Diálogo Cívico iniciado por una flamante Sociedad de Amigos de la República que encabezaban aquel viejo carcamal político —ya mencionado aquí antes— que era: don Cosme de la Torriente y un nutrido grupo de representantes de partidos y figuras destacadas del país. De hecho, había pasado bien por pruebas tales como el escándalo del asalto a una embajada (Haití) para ultimar a un grupo de oposición allí refugiado y que llevó a cabo el notorio asesino y jefe de la policía de La Habana, Salas Cañizares (quien, también herido, falleció días después); el complot golpista de varios altos oficiales del Ejército; y un intento de toma del cuartel Goicuría en Matanzas.

    Yo, mientras tanto, mantenía mis vínculos con el PSP y en mi casa, con la necesaria discreción, tenía lugar una reunión semanal con Carlos Rafael Rodríguez —que ya llevaba una vida rigurosamente clandestina— y Jacinto Torras —el más capaz economista que tuviera jamás la clase obrera cubana. Teníamos un círculo de estudios de economía incluyendo análisis de las teorías burguesas a la luz del marxismo y la de la coyuntura nacional para una publicación también del partido («Notas Económicas». Durante un período nos escurríamos también, casi aún no amanecido, por casa de José Artschuler, que nos daba clases de matemáticas superiores.6 Aquellos furtivos encuentros, sobre todo por la presencia de Carlos Rafael, fueron decisivos en mi formación como economista.

    Mi filiación al partido era secreta, pero —más por mis trabajos en Carteles que por ella— fue imposible evitar la atención de los cuerpos represivos, aunque sin mayores consecuencias. Hubo registros policíacos —sin otro objetivo, parece, que revolverme los libros— en mi casa, alguna que otra noche en prisión y varias convocatorias a que me presentara al SIM y el BRAC 7 — una de ellas con resultados tragicómicos.

    Se ocupó de mí en el BRAC en aquella ocasión el conocido capitán Castaño8 quien, después que me tomaron las consabidas fotografías y huellas digitales, me sometió al correspondiente interrogatorio. Estaba él sentado en el buró —detrás del cual había un mapa que mostraba una línea que iba de Cuba a la URSS con el ridículo título de «Los vínculos de los comunistas con Moscú»— y su tarea consistía en acusarme de ser miembro del PSP, lo que al parecer era un delito. Lo negué por supuesto, pero entonces sacó un documento y dijo: —¿Ve usted? Tal vez tiene razón. Esos comunistas son unos cabrones y deben haberle robado la cédula inscribiéndome en su partido.

    —Mire lo que sabemos. Usted no se llama Oscar Pino Santos como firma en Carteles sino Jorge Oscar Pino Vega. Y el número de su cédula electoral aparece en la lista de afiliados del PSP y es (tal más cual).

    Cogido in fraganti sólo le argumenté:

    — ¿Ve usted? Tal vez tiene razón. Esos comunistas son unos cabrones y deben haberme robado la cédula inscribiéndome en su partido.

    — Ah, ¿sí? —observó con una expresión de sorna.

    —Bueno, yo protesto de todas maneras por haber sido fichado aquí como un delincuente y quiero que esa protesta conste en acta.

    —Como usted quiera.

    Para mi sorpresa, llamó entonces a un mecanógrafo y abandonó la oficina. Yo, al mecanógrafo, comencé a dictarle unas largas parrafadas sobre mis derechos constitucionales de ciudadano violados por aquella citación, fichaje e interrogatorio. Pero, cuando más entusiasmado estaba en medio de aquella perorata, veo que de pronto irrumpe de nuevo Castaño en la oficinita —era un pequeño gabinete—, arranca de un tirón el papel de la máquina de escribir en que se recogían mis palabras y me dice en tono violento.

    —¡Está bueno ya de comer mierda!… ¡Váyase de aquí!

    Dadas las circunstancias, aunque asumiendo el porte más digno que me fue posible, me apresuré a abandonar el lugar.

    En realidad, como bien había documentado aquel agente de la CIA, yo era militante del PSP, pero su dirigencia había tomado medidas para mantenerlo en secreto y, como no estaba sujeto a la usual disciplina partidaria, tendía a desenvolverme algo así como rueda suelta aunque sujeta a mi propia formación ideológica, la línea general del partido y cuando necesario las orientaciones de Carlos Rafael.

    Aquella consigna que voceaban los estudiantes cuando la manifestación de protesta por la profanación del busto de Mella —« ¡Revolución!, ¡Revolución! ¡Revolución!» — la había acogido con ciertas reservas. El término había perdido bastante la legitimidad que tuvo en los primeros años de la década de los treinta9 empañado como estaba por aquellos grupos que surgieron después y en los que era difícil distinguir algunos elementos con genuina ideología de izquierda de otros realmente gangsteriles. Posteriormente, ya a plenitud la lucha contra el batistato, vinculado como estaba al PSP mantuve cierta distancia con relación a organizaciones tales como el 26 de Julio y el Directorio Revolucionario. Yo pensaba además que una revolución en Cuba era algo mucho más complejo y profundo que el derrocamiento de la dictadura y tampoco estaba de acuerdo con algunos de los métodos de lucha utilizados. Por otro lado, a pesar de que el texto de La Historia me absolverá no había llegado a mis manos, en el caso de Fidel Castro algo distinto barruntaba, pues en cierta ocasión me dispuse a ir a la Sierra con el fin de entrevistarlo para si era posible definir —y publicar— sus ideas económicas y sociales. El proyecto se frustró como bien debe recordar Carlos Rafael.

    En realidad, según yo lo entendía, el PSP estaba por cambios profundos —en el fondo revolucionarios­ en la vida del país. Pero, aunque firmemente antimperialista, su discurso era el de reformas como la agraria, frente único progresista en lo político y, en tanto que recurso decisivo y final para salir de la crisis política —cuando las circunstancias lo exigieran y las condiciones lo permitieran—, huelga general. Los aspectos más radicalmente conmocionales de algo así como una rebelión —con apoyo de la lucha armada­ para abatir el régimen y facilitar aquellos cambios a fondo que requería el país, no estaban ni en su programa ni en su lenguaje. Che Guevara diría años después: «El PSP podía formar y formaba militantes incapaces de traicionar incluso bajo las más crueles torturas y la amenaza de muerte. Pero no enseñó a uno solo de ellos cómo tomar un nido de ametralladoras».

    Más tarde supe que entre aquellos estudiantes que voceaban «¡Revolución! ¡Revolución! ¡Revolución!» había unos cuantos que, bajo la dirección de un joven líder llamado Fidel Castro, se entrenaban efectivamente para ser capaces de tomar un nido de ametralladoras.

    NOTAS:

    1) Años más tarde me enteré por Pelegrín Torras —miembro de la redacción y especialista en asuntos internacionales— que, no sabiendo quién era yo, el Partido hizo una investigación por mi barrio a resultas de la cual se me hizo la propuesta.

    2) Que debían celebrarse el 1ro. de junio de 1952.

    3) Con un formato moderno, profusamente ilustrada con fotos y bien balanceada selección de materiales, los cientos de miles de ejemplares de Bohemia volaban literalmente de los estanquillos de venta semana tras semana. Las mejores plumas —Roa, Mañach y otros— se contaban entre sus colaboradores asiduos. La revista no cuestionaba el régimen de capitalismo dependiente que caracterizaba el país ni desafiaba la dominación norteamericana como tal, pero mantenía firme cierta tradición democrática, receptiva a muchas causas populares y denunciadora —en su famosa sección «En Cuba»— de la corrupción política al uso y algunas de las más flagrantes injusticias sociales.

    4) Miguel Ángel Quevedo, acaudalado propietario de Bohemia. Se mandó de Cuba en 1960 —seguido por Antonio Ortega—, y suicidándose en 1969.

    5) Servicio de Inteligencia Militar y Buró de Represión de Actividades Comunistas.

    6) Que tenían que ver con unas oposiciones a las que iba a concurrir Carlos Rafael para una cátedra de Economía en la Universidad. Las ganó, pero no le concedieron la cátedra por razones políticas. En aquellos días Carlos Rafael pronunció en el Aula Magna Universitaria una extraordinaria conferencia («Las bases del desarrollo económico de Cuba»), terminada la cual abandonó apresuradamente el lugar para reincorporarse a la vida clandestina, pero dejando impresionado al auditorio por la profundidad de sus reflexiones y la soltura de su manejo de conceptos, argumentos y autores.

    7) Servicio de Inteligencia Militar y Buró de Represión de actividades comunistas (organizado por la CIA).

    8 ) Fusilado en 1959.

    9) El propio Partido Comunista, fundado en 1925, cambió después su nombre por el de Unión Revolucionaria Comunista y, más tarde por el más asimilable —dada la atmósfera política de la época— de Partido Socialista Popular.

    Extraido de Oscar Pino Santos, REPORTERO DE OFICIO en http://www.lajiribilla.co.cu/2004/n142_01/142_04.html

    Palabras de Fidel sobre el Partido Socialista Popular:
    “Con el golpe del 10 de marzo de 1952 y la contundente respuesta revolucionaria del 26 de Julio de 1953, se iniciaría una etapa nueva en las luchas de nuestro pueblo que exigiría cuotas enormes de sacrificio y heroísmo. En ese largo proceso el Partido de Blas y los fundadores del Movimiento 26 de Julio mantendríamos siempre excelentes y fraternales contactos.

    Nuestra admiración por la lucha abnegada, tenaz y valiente de los comunistas cubanos formó parte de nuestra educación política. De las bibliotecas y las librerías del Partido Socialista Popular salieron los libros que nutrieron, enriquecieron y fortalecieron nuestras ideas revolucionarias. No siempre fueron iguales nuestras tácticas, pero siempre fueron comunes, mientras marchamos separados, nuestros objetivos históricos.

    Con justicia y gratitud evocamos hoy los días difíciles que siguieron al desembarco del Granma, cuando los comunistas cubanos, bajo la dirección de Blas, exigieron de los partidos de oposición desarrollar intensas acciones políticas y presiones para evitar el exterminio de los revolucionarios, enfrentados entonces a los duros reveses iniciales.

    En la subsiguiente guerra de liberación nacional y en la lucha clandestina junto a nosotros combatieron abnegados jóvenes y trabajadores comunistas que se formaron en los principios inculcados por Blas.

    Continuó nuestra colaboración en la victoria, y cuando el anticomunismo se convirtió en el instrumento por excelencia de la reacción interna y el imperialismo yanki, la unidad de todas las fuerzas se hizo más esencial que nunca. Las bases históricas, políticas e ideológicas estaban creadas para ello. A esa unidad Blas hizo el aporte inapreciable de su desinterés y su modestia.

    Más de 25 años habían transcurrido desde que él se hizo cargo de la dirección del Primer Partido Comunista de Cuba. Un proceso revolucionario profundo había tenido lugar en nuestra patria; un movimiento político de amplitud y apoyo popular nunca antes visto se había desarrollado; una nueva generación de jefes revolucionarios había surgido. Las ideas revolucionarias desde Céspedes hasta Blas iban, al fin, a ser realidades. Esa oportunidad única en la historia no iba a ser afectada esta vez por conflictos de hombres y personalidades. Los revolucionarios marxista-leninistas supimos estar por encima de vanidades y ambiciones mezquinas. Y en esto el ejemplo de Blas fue histórico e insuperable. Sin vacilación alguna puso incondicionalmente su partido y su jefatura, su experiencia y su sabiduría a disposición de la nueva dirección revolucionaria. Los miles de militantes abnegados y tenaces por él formados se integraron así, junto a los combatientes del Directorio Revolucionario y del Movimiento 26 de Julio, al nuevo Partido, de cuya dirección formó parte desde entonces como uno de sus más prestigiosos y respetados miembros.

    Es preciso recordar un día como hoy que, en junio de 1961, en las conclusiones de la reunión donde acordó disolverse el Partido Socialista Popular, refiriéndose a los hombres agrupados en el Movimiento 26 de Julio y en el Directorio Revolucionario, Blas, con justificado optimismo y gran premonición histórica, expresó: “Con esos hombres nos fundimos hoy en las fuerzas revolucionarias integradas, en marcha hacia la construcción del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba. Con ellos actuaremos juntos para aprender y dominar mejor y asimilar más profundamente el marxismo-leninismo, seguros de que es la teoría de la victoria.”

    Extraído del discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en el acto de despedida de duelo de Blas Roca Calderio, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en la Plaza de la Revolución “José Martí”, el 26 de abril de 1987.
    http://www.fidelcastro.cu/es/discursos/discurso-en-el-acto-de-despedida-del-duelo-de-blas-roca-calderio

  10. El risible “espia” ATB alias Tony ( hubiera vendido a su madre para poder ser ATM) entrando al cuartel supersecreto del ALPHA 66 en la calle 8, a desempolvar la Kiyumba de Nazario, y sin remedio la de Florentino Aspillaga . Este ATB alias Tony ( Ahora “seal” de LJC en Canada)

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