La unidad desde la actuación de una asociación social cubana


Omar Pérez Salomón

radioaficionadosSi hay una organización social diversa en su composición cultural, técnica, profesional, de género y edad  esa es la Federación de Radioaficionados de Cuba, (FRC), que recién concluyó su VIII Congreso.

Con unos 8 mil afiliados, incorporados a los 152 Radio Club municipales del país, cuentan con ingenieros,  médicos, maestros, artistas, científicos, militares, campesinos, técnicos, obreros, estudiantes y amas de casa, y no es despreciable la cifra de jubilados y discapacitados que han encontrado en esta actividad, una forma útil y educativa para emplear su tiempo e inteligencia.

Más allá de los debates sobre la actividad radial, el trabajo de la técnica, las labores de capacitación, de las finanzas y las modificaciones a los estatutos que rigen su quehacer, un asunto que llamó mi atención fue la unidad de esta organización en torno al Partido y la Revolución, puesta de manifiesto en la declaración de principios aprobada por unanimidad de los delegados al evento.

Y es que la FRC no solo ha crecido en membrecía, sino también en organización y liderazgo en la sociedad cubana, abriendo cauces a genuinas aspiraciones individuales y colectivas de sus afiliados, y participando en situaciones de emergencia creadas a partir de desastres o daños de origen natural como inundaciones o huracanes, en la búsqueda y salvamento de personas, barcos o aeronaves, en casos de pedidos de medicamentos, sangre, sueros, para enfermos o accidentados graves, así como en el aseguramiento de actividades deportivas, sociales y políticas.

La radioafición cubana tiene una rica y maravillosa historia, que como pidió el delegado santiaguero Armando Labaceno hay que investigar y escribir para que la conozcan los niños, los adolescentes, los jóvenes y todo nuestro pueblo.

Próximamente la FRC cumplirá 49 de años de fundada. En el año 1965 surge la necesidad de agrupar a todas las organizaciones que se encontraban dispersas, aunque ya se había roto con la organización élite que la burguesía había creado, nombrada Radio Club de Cuba,  integrada por radioaficionados de La Habana; pero que no agrupaban al resto que existía en el país como el Radio Club de Camagüey y el Radio Club de Oriente. El 20 de abril de 1965, el Ministerio de Comunicaciones  interviene esa organización y se crean las bases para la fundación de la Federación de Radioaficionados de Cuba (FRC). Se inicia de esta manera un proceso federativo que une a todas esas organizaciones que existían en el país bajo un objetivo común y ampara a todos los radioaficionados de la isla que se encontraban asociados en organizaciones locales. Esto tuvo en primer lugar un objetivo organizativo, y además, vincular esas fuerzas a la defensa de la Revolución.

No es hasta el 15 de julio de 1966, por medio de la Ley 1198 que se constituye la Federación de Radioaficionados de Cuba,  y en ella se propuso integrar a todos los colectivos de radioaficionados que existían en el país.

Este proceso llevó tiempo y fue necesario crear conciencia de las ventajas de que existiera esta organización de carácter nacional. Después vino el proceso de las organizaciones provinciales y posteriormente la creación de radio club a nivel de municipios.

En esta primera etapa se presentaron problemas en el funcionamiento de la organización debido a falta de unidad interna. Las provincias no se sentían representadas y aunque se acometían tareas revolucionarias encomendadas, las confrontaciones personales eran muy fuertes y cotidianas; así como inestable la permanencia de los cuadros en las directivas.

A partir de 1977 se comienzan a organizar los congresos de la organización, cada uno con sus características. Esta etapa coincide con el proceso de institucionalización llevado a cabo en el país y corresponde al comandante del Ejército Rebelde y jefe técnico de Radio Rebelde en la Sierra Maestra, Eduardo Fernández, organizar la realización del Primer Congreso de la FRC en octubre de 1977. Participan delegados de todas las provincias y se aprueban los primeros estatutos de la Federación, se reestructura la composición del Consejo de Dirección Nacional, que lo pasan a componer radioaficionados de los principales territorios del país.

Tras casi 50 años de creada la continuidad del proceso integrador y de consolidación de la FRC toma por referente los resultados de su propia obra, que se debe afianzar hoy sobre bases culturales y prácticas capaces de integrar una diversidad social más rica que en períodos anteriores de la Revolución.

Ese fue el espíritu que observé allí en el Congreso, en los debates de las comisiones, en el encuentro de las féminas que hacen radio, en la sesión plenaria y en el quehacer diario de estos hombres y mujeres que comparten riesgos, sacrificios, ideas, conceptos y estrategias en pro del avance de una actividad que es vital en nuestra sociedad.

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