Ética y periodismo ¿ser o no ser? Por Daina Caballero Trujillo


¿Por qué es incompatible trabajar en un medio cubano y colaborar con uno extranjero? ¿Significa esto dejar de ser revolucionarios?

Estas preguntas rondaban mi cabeza cuando supe de la carta escrita por algunos periodistas del Periódico Vanguardia y dirigida a la Unión de Periodistas de Cuba. Este no es un tema nuevo y ojalá pronto sea un tema viejo.

Mis preguntas, que también pueden ser las de muchos, probablemente tengan miles de respuestas diferentes, dependiendo de quiénes seamos, de nuestros objetivos, profesionales, personales… dependiendo también de cómo entendamos la realidad que hoy nos circunda, de cómo estemos implicados con esta.

“Como periodistas elegimos el derecho a publicar en medios digitales o impresos que no representan ofensas a la dignidad plena del hombre y la mujer, ni significan una amenaza a la soberanía de nuestro país”.

Así comienza la carta, pero me quedo con la última frase, que no representen “una amenaza a la soberanía de nuestro país”. Que los periodistas cubanos escriban en sitios donde no se hace crítica sino se desacredita esta sociedad, que es la suya también, ¿cuenta como amenaza a la soberanía cubana?

Se habla de que el hecho de cuestionarnos lo anterior ya es incongruente, entonces ¿es supuesto desconocimiento, justificación, o falta de compromiso?

Se trata de un problema ético, que apela estrictamente a la consecuencia de nuestros actos y principios, y también es una cuestión práctica, de sentido común, no queramos parecer ingenuos.

¿En qué lugar del mundo el medio que contrata a un periodista permite que este venda o regale, como se prefiera entender, su talento, su conocimiento, su habilidad, su tiempo a otro medio? Repito, no seamos ingenuos, la decisión de permanecer en uno u otro lugar es individual, pero la de prohibir esa ambivalencia, la de no aceptar el juego a dos bandos, es indiscutiblemente de cada uno de los medios.

De esta manera funciona en todos los grandes consorcios de la información y la comunicación a nivel mundial y también en los medios pequeños, los alternativos, incluso en las redes sociales. Los empleadores regulan los deberes y derechos de los periodistas y estos quedan plasmados en el contrato laboral.

La editora del diario español El País, aseguraba en entrevista para la televisión española, que en su medio “no hay una directriz de grupo” de prohibir la participación de sus periodistas en otros espacios, pero que el director de cada medio “tiene autonomía” para tomar las decisiones que estime convenientes con respecto a la participación de sus empleados en otros periódicos o canales de televisión.

La BBC, por otra parte, confirmó también lo que ya había adelantado hace algún tiempo; los periodistas que tengan un puesto oficial en la casa e incluso los colaboradores cuyos ingresos procedan mayoritariamente de la BBC no podrán colaborar con otros medios. La medida va dirigida básicamente a los artículos con contenido político y excluye sólo a aquellas publicaciones relacionadas con temas como cocina o bricolaje.

Televisión Española, también anunciaba nuevas normas para sus periodistas en la red social Twitter. Bajo el sello de RTVE, no se podrán compartir noticias que no sean extraídas de la web de la televisora, en ningún formato: ni textos, ni fotos, ni audio, ni vídeo. Aunque sea informativamente relevante.

Así sucede en el mundo, los nuevos medios, o los tradicionales, las redes, a las que acceder bajo el nombre de una entidad mediática puede suponer un reto a la hora de definir su presencia, su postura y su reputación. Y ello implica a todos sus empleados. Ya es hora de que los medios de prensa cubanos se protejan realmente en este sentido, pues es además una forma de proteger y respetar a sus audiencias.

Es cierto que en Cuba hace falta cada vez más un marco legal que regule la actividad de la prensa y de los periodistas cubanos, para que no queden tanto obligaciones como oportunidades solo en palabras, para que no haya lugar a dudas o verdades a medias. Pero no nos escondamos detrás de esto porque se trata de ser éticos y consecuentes, no de leyes y papeles.

Ser periodista, no importa si joven o no tan joven, es ser irreverente, innovador, ambicioso, pero es también ser consecuente, comprometido, sincero, ético, un periodista sin principios queda totalmente desnudo.

La ética es un requisito transversal, permanente y universal desde cualquier soporte de prensa. En periodismo la deontología profesional es la única garantía para la credibilidad de los periodistas ante los ciudadanos.

No se puede dar la espalda a lo que ocurre a nuestro alrededor, aunque no nos guste, hay que sentar las pautas tal vez, sin hacer juicios ni buscar culpables y guiados solo por la premisa de que no se puede exigir fidelidad a quien no siente compromiso; con el hecho de saber nuestros solo a los fieles y comprometidos ya habremos ganado.

Es que son “medios extranjeros” pero solo hablan de Cuba o tienen secciones específicas para Cuba. ¿No es raro que con tantos problemas en países de nuestro entorno, donde se puede incluso morir por por hacer periodismo, emisoras públicas de países poderosos solo abran este tipo de proyectos para Cuba? ¿Se es más libre escribiendo en esos medios? ¿Se puede en ellos criticar las monarquías constitucionales que los sustentan, las dependencias coloniales que poseen en el Caribe y su participación como parte de la OTAN en guerras como las de Afganistán? ¿En otro que no es propiedad de poderosos gobiernos sino de un dueño que declaró “contraproducente” pedir la libertad de Los Cinco en un medio de comunicación de Miami, se puede hacer un reportaje de investigación sobre los graves probemas financieros que la agencia Reuters le sacó a la luz el pasado año? ¿O la única libertad posible allí es para denostar a esta Isla?

Como ha dicho la directora del diario mexicano La Jornada, para muchos el mejor periódico de América Latina, al explicar su postura hacia Cuba: “Otra cosa es la crítica, pero la independiente, no la que dicta el poder ya sea desde Washington, Miami o Madrid” y es esa esa la que necesitamos y en la que creo.

35 pensamientos en “Ética y periodismo ¿ser o no ser? Por Daina Caballero Trujillo

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  3. He visto con preocupación el accionar de On CUBA. Me pregunto..? : Es permitido que una Agencia . ? U órgano de prensa ecreditado en Cuba, viva velando las fallas para meter su veneno.?!!. Sus periodistas pueden?

    • Por favor, en prensa y política informativa difícilmente haya referente cercano a nosotros en el mundo contemporáneo. Si “en ningún país un periodista escribe para dos medios diferentes”, antes de echar mano a ese argumento, sepan y digan que en ningún país un periodista tiene una sola y única opción profesional, una sola y única línea editorial y de pensamiento, una sola y única orientación ideológica ni cobra 20 dólares por un mes de trabajo Esfuércense en otro enfoque, ese no se sostiene. Dejen de exigirle a la gente el suicidio profesional en nombre de vaya a saberse qué. Den algo mejor que eso, si es que lo tienen.

      • ¿Esas fueron sus razones para “mudarse” de Cubadebate para On Cuba? Bueno… supongo. Le respeto su opinión, pero creo que usted debía de hacer lo mismo y no creerse dueña de la verdad absoluta. Lo que no se sostiene es la vergüenza de los que cambian, por dinero, su forma de pensar.

      • jajaja, qué manera de no entender nada. Sigan así, van a llegar lejos. Yo quiero hacer periodismo para la gente y estoy donde puedo hacerlo, estoy donde, justamente, puedo pensar como siempre pensé. Suerte en ese camino, aunque más bien parece que están detenidos en el mismo lugar.

      • Mónica ¿No será que quieres hacer periodismo para la gente que paga más?¿De verdad crees te leen más en OnCuba que en Cubadebate?

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  5. Soy de los que condena fervientemente a estos “finos periodistas”, prácticamente pro-anexionistas. Excelente forma de verlo y explicarlo por Daima, buen artículo.
    Iroel, vi en Twitter el video en el que haces alusión al libro de Tim Warner, Legado de Cenizas; el de la CIA, necesito un link para descargarlo. Yo no he podido encontrar uno sano. Saludos

  6. Hay cosas que no entiendo de este texto… ¿No es ético todo el que publica en un medio extranjero? ¿Son estos medios en los que trabajan periodistas de medios oficiales los realmente venenosos contra Cuba? ¿Quién escribe en Granma no puede escribir en Juventud Rebelde? ¿A cuántos de esos jóvenes les han preguntado su versión, su historia, sus resortes? ¿Realmente se está reduciendo la escala de la ética a ofensas generalizadas sin hacer análisis detenido y discriminatorio de lo que escribe cada quien?

      • Yo entiendo el punto de vista Iroel, por eso no me siento agredido del todo… solo que todos los fenómenos tienen matices y no todos somos iguales, ni entendemos del mismo modo los fenómenos… solo digo que no es serio meter a todo el mundo en el mismo saco… es una idea que he defendido siempre, ahora, y cuando la gente dice que todos los periodistas que escriben en la prensa oficial son unos mentirosos y unos oportunistas que no se preparan y fallan en su misión de informar efectivamente al pueblo cubano… tú eres un ejemplo de que las situaciones y los grupos humanos son más ricos que un SOLO fenotipo… saludos y cariño bueno para ti

  7. Me da lástima este artículo, mucha lástima…qué triste es ponerse a la defensiva ante el criterio de los mismos compañeros de filas y de trabajo. Daína, los extremos se tocan, no termines como tu tocaya o como le pasó a Campesino en la Guerra Civil Española, pregúntale a tu mamá, sino lo sabes, cómo terminó ese personaje…

    • Frank, rerspeto, por favor, no es ético agredir a una mujer que tiene el valor de decir lo que muchos hombres callan, es ella la que tiene el valor de defender a sus compañeros de filas y de trabajo, ¿o es que solo son sus compañeros los que participan en esos medios por dinero, como acaba de reconocer Mónica Rivero? ¿no lo es la mayoría que no lo hace?

  8. Yo si creo que el Partido y el gobierno tienen que prestar más atención a la prensa. A los periodistas cubanos, que no son más de 3000 en todo el país, no se les sube el salario desde 1999, y actualmente su salario no va más alla de los 420 o 460 pesos. Llevan años pidiendo que los atiendan en ese aspecto (y el trabajo de un periodista cubano no conoce horario de oficina) y siempre dan largas al asunto o aducen razones sinrazones.

  9. Desafortunadamente, con mucha frecuencia no sólo puede faltar la inteligencia, Iroel, sino que puede faltar en grado máximo lo que la autora del post advierte: la ética periodística, el compromiso y la lealtad.
    Se menciona aquí el salario de un periodista cubano como argumento explicativo de que vendan su profesión, pero, ¿no será ese pago que hacen otros medios la razón, la principal motivación de aquellos que venden su pluma (o teclado) a medios extranjeros que no hacen crítica, sino cuya principal línea informativa es desacreditar al país en que tuvieron la oportunidad de hacerse de la profesión que dicen poder desarrollar en otros medios? Daina Caballero afirma, “Que los periodistas cubanos escriban en sitios donde no se hace crítica sino se desacredita esta sociedad, que es la suya también, ¿cuenta como amenaza a la soberanía cubana?” Quien pide mejores argumentos que ese, primero debería dar su (respuesta – argumento) a esa pregunta, o tener una mejor antes de creerse en la razón de pedir un mejor argumento que el que apunta Daina en la cita.
    Quien llega a dudar en nombre de qué se le pediría a un periodista cubano que no colabore en un medio que se dedica a denigrar– y lo hace con un dejo despectivo evidente – es natural entonces que no vea la diferencia, pero al lector le asalta una pregunta: entonces, ¿en nombre de qué lo hace en otro medio?¿O no es que precisamente en nombre de algo es que el periodista debe hacer su trabajo, y en ello debe ser leal y verídico? ¿Del mejor pago?¿Del desarrollo profesional?¿Del desarrollo profesional que se puede alcanzar sirviendo a una causa y a unas finanzas de origen más que dudosas? En esos casos lo menos que hay es desarrollo profesional, pues la profesión del periodista se funda, precisamente en la ética, como lo recuerda Daina. ¿Y Daina no menciona varios medios informativos extranjeros que no permiten que sus periodistas no sólo no se salgan de las líneas de sus medios, sino que no le permiten colaborar en otros? Por favor, ese no es sólo un mal argumento, sino que devela que, al menos y en el mejor de los casos, no se ha leído lo que se desea refutar, se tiene una básica ignorancia, o puede precisamente que falte….la ética periodística. En cualquier caso, este lector opina que si de esos periodistas se trata, que tienen esos principios, que usan esos argumentos, o que no responden a los argumentos que desean refutar, entonces es una ganancia neta para el periodismo cubano comprometido que dediquen su tarea a otros medios. Cuando dejen de ser útiles lo comprenderán por el desprecio o el olvido con que harán el último salario, no quizás sus coterráneos, sino los mismos que pagan, porque el que paga siempre esconde su desprecio por aquel que sabe que vino a él no por convicciones sino por las 30 monedas. Además, la historia de la intelectualidad cubana enseña algo: algunos intelectuales, o escritores sufrieron dificultades o incomprensiones en determinados períodos de sus vidas y en determinados momentos de errores en la política cultural: ¿cuáles entre los más valiosos o señeros artistas, digamos Lezama, o Cintio, o Virgilio Piñera, o Arrufat, vendieron alguna vez su obra contra su país? Entre esas enseñanzas hay una que brilla como ese sol del mundo moral a que se refiere Cintio Vitier: el verdadero talento artístico, o periodístico, nunca se vende ¿Será casualidad?

  10. Nada entiendo, ahora resulta que nos queremos parecer a los medios que siempre criticamos, tomamos como ejemplo el actuar de la prensa burguesa, con grandilocuencia dice la colega que los medios del Grupo Prisa no permiten que sus periodistas publiquen en otros medios; y lo aplaudimos y hasta queremos imitarlo; me llama la atención que solo se habla aquí de la responsabilidad de los periodistas con los medios pero ni un ápice de la responsabilidad de los medios con los lectores, y de reflejar la realidad cubana, esa que nunca sale en Granma ni en Juventud Rebelde, pero que sí encuentro yo con todos sus matices en On Cuba o El Toque, falto de luces como son, quienes critican a los jóvenes que colaboran con “los medios extranjeros” (el subrayado lo tomé de la autora) les acusan de venderse por dinero, solo alcanzan a ver el matiz económico, no amigos, nooooo, hay mucho de realización personal, de querer contar historias humanas que no aparecen en la prensa, de querer denunciar problemas que surgen que nuestros flamantes periódicos de 8 paginas y en blanco y negro nunca publican, que pasan por alto, es como la historia del marabú, en su tiempo surgió la campaña contra la dañina planta pero poco se dijo de nuestra ineficiencia agrícola; hoy acusan a los jóvenes que publican en los “medios extranjeros” de no sé cuántas cosas, pero nadie ha movido un dedo para hacerles la vida más llevadera en sus medios, ni tan siquiera transferirles un poco de tecnología, para colmo me entero que no habrá gala para la entrega de los premios 26 de julio,donde serían galardonados varios jóvenes, la historia es bien triste, y como siempre queremos tomar el atajo, no se dice en este post de la colega una palabra acerca de la calidad de la prensa en nuestros medios.

  11. El buen periodista debe ser irreverente con todo lo que ponga en entredicho el compromiso con la verdad y la ética. Ahora la pregunta es: ¿cuántos periodistas fueron formados bajo estos principios y cuántos de ellos tienen la oportunidad de ejercer la profesión de acuerdo con su conciencia? En la Galaxia Goebbels, son una rareza los que comparten tan alto concepto de la profesión y obtienen una remuneración económica por ello.

    Gregorio Morán es uno de los pocos intelectuales españoles que escriben en la prensa convencional y el mundo editorial con plena libertad e independencia del imaginario colectivo construido tras la dictadura franquista y de los intereses económicos de las grandes corporaciones mediáticas. Cuando el poderoso grupo Planeta le pidió que modificara el borrador de su libro El Cura y los Mandarines, donde se cuestionaba la honestidad de Victor García de la Concha, expresidente de la Real Academia de la Lengua, optó por no hacerlo, a sabiendas de que iba a truncar sus expectativas de publicación por tan influyente grupo mediático. Al final, fue una modesta y comprometida editorial (Akal) la que nos ha brindado a los españoles la oportunidad de conocer una verdad incómoda y a contracorriente sobre las últimas décadas de la sociedad española.

    A diferencia de Gregorio Morán, una inmensa mayoría de trabajadores de los medios de comunicación españoles son sicarios de la pluma, seres profundamente despreciables que redactan sus artículos conforme a lo que esperan oir los dueños de las empresas donde trabajan, ya que de su capacidad de empatía con ellos va a depender las probabilidades de publicación y su visibilidad en el medio, lo que equivale a decir el montante de sus honorarios y su reputación. Si un periodista que trabaje en algún medio español desea suicidarse profesionalmente, no tiene más que afirmar por ejemplo que Venezuela dispone de una democracia de, al menos, tan alta calidad como cualquier otro país de su entorno y, sin duda, bastante superior a la que existía en tiempos de políticos socialdemócratas como Carlos Andrés Pérez.

    Que un medio de alta y merecida reputación, como la BBC, prohiba a sus trabajadores colaborar con otros medios debería interpretarse también como una forma de luchar contra el abominable compadreo de medios de comunicación que, de acuerdo con la lógica del mercado, deberían ser independientes entre sí y competir entre ellos para incrementar su audiencia. Sin embargo, esto no es lo que ocurre en un sistema profundamente oligopólico y goebbelsiano como el español. En los informativos y programas de debate de TVE y de algunas cadenas privadas es habitual la presencia de los mismos nauseabundos mercenarios que escriben en los medios escritos. Acostumbrados los periódicos a tiradas cada día inferiores, como consecuencia de su falta de credibilidad, parece que la burguesía busca su amortización enviándolos a los platós de televisión (importando poco que sean de la competencia), donde resulta más fácil que la baba ponzoñosa cause algún efecto en la audiencia. Ya ni siquiera guardan las formas a la hora de aparentar que existe pluralismo, competencia y confrontación de ideas en el mundo de la comunicación. Habrá quien lo vea como una forma de colaboración al servicio del interés público, pero es el más espantoso compadreo al servicio del pensamiento único.

  12. Es un reduccionismo ingenuo pensar que los periodistas cubanos publican en medios extranjeros porque se les pague más, no creo que esa sea la cuestión. Mejor, investiguen por qué desde la propia academia los futuros periodistas empiezan a decepcionarse del entorno mediático hacia el cual están destinados. Y la falta de ética estará, en todo caso, en ese un periodismo que se aleja cada vez más de las preocupaciones del cubano de a pie. Creo que ese “flujo” hacia un bando supuestamente enemigo -desde la perspectiva del poder hegemónico- que tanto preocupa a algunos es cuestión de principios y realización espiritual, no económica, en la mayoría de los casos. Y mientras sigan existiendo canes cerberos queriendo crear discordias sin fundamentos, la gente, simplemente, segirá emigrando a mares o alejándose más aun de todo lo oficial. Creo que es momento para dialogar, para salir de la comodidad de los aires acondicionados del Comité Central, del ancho de banda con tablets incluidos (como el que Daima porta orgullosamente en esa foto) y preguntarse por qué desde hace algunos días el transporte colapsa en toda la capital. Por supuesto, eso es algo que no se puede saber desde el Olimpo.

      • Bueno, Salvador ese Olimpo no lo conozco, yo no tengo aire acondicionado ni en mi casa, si tanto le preocupa, y mucho menos internet…

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  14. Aun con el riesgo de simplificar en demasía el planteo de la periodista, lo resumiría con la siguiente pregunta: ¿a quién beneficia lo que el periodista cubano publica en un medio extranjero? Porque, no nos engañemos, lo que hay que discutir es si lo que se publica sirve a Cuba, al pueblo cubano y a su Revolución. Lo demás sus disquisiciones metafísicas en las que no entro.
    Como ejemplo: ¿serviría a los intereses de Cuba que se publicara en diarios españoles como El País, ABC o La Vanguardia, el artículo: “Una vez más sobre la corrupción” de Esteban Morales, publicado en este blog? Pues creo que no, sería utilizado para su eterna campaña de desprestigio hacia el gobierno cubano y como una demostración más del fracaso de su “sistema comunista”.
    Entonces, la cuestión es si la publicación del periodista cubano, en el medio extranjero, es una amenaza o no a la soberanía cubana, sino a quien está ayudando, consciente o inconscientemente, esa publicación.
    Tampoco es relevante si los principales medios mundiales exigen a sus periodistas una dedicación exclusiva.
    Los grandes medios de comunicación, en manos de las oligarquías, nos adoctrinan diariamente de diferentes formas de las bondades del sistema capitalista y lo desastroso que fue y es el “sistema comunista” (pocas veces hablan de sistema socialista); pero como son muy inteligentes tratan de cubrir todo el espectro político, permitiendo ciertas opiniones liberales, algunos programas de opinión donde invitan a un señor progresista que estará rodeado de 3 o más de derechas.
    Un ejemplo de esto en España es la cadena de Tv “La Sexta”, que pretende tener cierto cariz de izquierdista.
    Esta cadena pertenece a la empresa Atresmedia cuyas acciones, se reparten el grupo Planeta, 40 por ciento, el grupo alemán Bertelsmann, 20 por ciento, el grupo Imagina (Televisa de Carlos Slim), y el banco BBK.
    El grupo Planeta es la derecha absoluta y tiene como banderas al periódico La Razón y Antena 3 y usa a La Sexta como estandarte izquierdista con algunos programas como “El Intermedio”, “Salvados” de corte progresista junto a otros como “La Sexta Noche” donde participa lo más rancio de la derecha.
    Bertelsmann, representa la hegemonía ideológica y financiera de Berlín en la Unión Europea.
    No creo que haga falta que me explaye sobre quién es y qué significa Carlos Slim.
    Volviendo a mi pregunta inicial, ¿a quién serviría que Esteban Morales publicara su escrito en La Razón?
    Por supuesto que creo beneficioso que textos como este, se publique en medios (extranjeros y nacionales) donde la crítica sea fraterna, constructiva y, sobre todo, se defienda los intereses del pueblo cubano y su revolución.
    Saludos,
    Miguel A.

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  18. Me gusta cubadebate pero tambien oncuba, y leo lo que me da la gana que para eso internet es libre. Si tan mala es oncuba como es que tiene oficinas en Cuba.

  19. Miguel A: Ud se pregunta ¿Serviría a los intereses de Cuba que se publicara en diarios españoles como El País, ABC o La Vanguardia, el artículo: “Una vez más sobre la corrupción” de Esteban Morales, publicado en este blog? Y me anima a proseguir este diálogo de aprendizaje y a mantener la pupila insomne, eso tan necesario hoy y que nos propicia e invita el blog.

    Esta pregunta y su afirmación anterior, (¿a quién beneficia lo que el periodista cubano publica en un medio extranjero?) me hizo recordar una reflexión de Iroel Sánchez en una entrevista que ofreciera a propósito de su libro Sospechas y Disidencias. Se preguntaba entonces allí Iroel:
    “¿Qué sucede cuando los medios reflejan constantemente problemas como la emigración, las complejidades económicas y la actuación de una oposición artificial sin profundizar en sus causas? Para un lector acrítico, que a veces nada más lee los titulares y se queda en el efecto, pero no en el por qué suceden las cosas, funciona esta estrategia mediática.”
    Y por ello me repetía la pregunta: ¿Serviría a los intereses de Cuba que se publicara en diarios españoles como El País, ABC o La Vanguardia, el artículo: “Una vez más sobre la corrupción” de Esteban Morales, publicado en este blog?
    Y tendríamos que preguntarnos por qué esos medios, efectivamente, no aprovechan las críticas que ha hecho Esteban Morales al flagelo de la corrupción y no la publican allí, a qué se debería que no se beneficiaran de ese “regalo” para alimentar su tarea demonizante de Cuba.

  20. Yo creo que en la pregunta de Iroel está parte de la respuesta: la crítica se convierte precisamente en hipercrítica sesgada e intencional, y por lo tanto en no constructiva, no es de buena fe, y no es honesta, ni es tampoco profesional, ni ética, ni cumple con la ética de la profesión, cuando no analiza lo más profundamente que pueda, las causas de lo que se critica, cuando se queda en la minería de datos, en la superficie del fenómeno, cuando descontextualiza, fragmenta y atomiza un tema, cuando aplica la lupa exagerada a que se refería Galeano con respecto a Cuba, cuando corre los tintes de la paleta de colores solo a las texturas más sombrías u oscuras de las realidades, y todo ello para satisfacer una intencionalidad que se paga bajo el pretexto de la libertad de expresión o el desarrollo profesional.

  21. Y puede ser que en esa exclusión de ciertos autores que hacen ciertos medios influyen mucho estos factores interrelacionados: la intencionalidad, el punto de vista y la perspectiva desde la que se hacen las críticas. Y todo eso emana de su autor, de su posición política, de su biografía y de su opción de partido a favor de una causa o un proyecto. Trabajos como el de Esteban Morales, sumamente críticos, y de otros autores, no lo publicarían, es decir, no lo podrían “aprovechar” para los sucios fines de la propaganda sesgada, porque son críticas valientes, partidistas, honestas y, sobre todo, constructivas, porque tienen una intencionalidad expresa y clara, que emanan de un militante de la Revolución, de un académico y estudioso de prestigio, que incluso afrontó incomprensiones cuando abordó por primera vez el tema de la corrupción, pero supo conservar sus ideas y separar lo valioso de las convicciones de los errores humanos, y de las mediocridades personales que siempre acompañarán a cualquier noble proyecto, y que es prueba, además, que son muchos los militantes o no, que le hacen todo tipo de crítica a todo lo que es y ha sido criticable a lo largo del trayecto del proceso cubano, y eso sería un mal ejemplo para esa prensa.
    Ahora: quizás no se trate de publicar o no en un medio extranjero, sino de cuál medio se trata, de qué finanzas, o personajes, o proyectos están detrás sosteniéndolos, de cuál es su línea editorial, de cuál es su sesgo y su intención, de qué escoge y qué desecha para publicar. Hoy hay muchos medios digitales y no digitales, que son los llamados alternativos: ¿por qué ciertos periodistas, preocupados por su “desarrollo profesional”, no colaboran con ellos? Cada uno tendrá sus razones, pero en primer lugar hay que tener en cuenta que esos medios: Rebelión, La Haine, Simpermiso, la Red Voltaire, y tantos otros, no pagan por las colaboraciones, son esfuerzos altruistas sin fines de lucro.

    El esfuerzo y el tiempo que le dedican sus colaboradores es desinteresado, (y por ello es una actitud socialista), está dirigido a educar, propagar ideas, contribuir a formar cosmovisiones culturales y sobre todo enfrentar el sesgo y el silencio sobre ciertos temas de la gran prensa corporativa y a enfrentar la guerra cultural mediática. Muchos de los trabajos que se pagan en los medios como OnCuba, por ejemplo, no estarían a la altura de los trabajos que se publican en cualquiera de los medios alternativos que menciono porque, – aunque no siempre todo lo que allí se publica tiene la misma altura -, es evidente que tienen una vocación de análisis profundo, vienen de gente que están comprometidas con una lucha, con ideas, y sobre todo, tienen una línea anticapitalista y crítica, incluso, con cualquier pensamiento de izquierda que sea útil analizar y criticar.

    Ser periodista es ser militante político, la neutralidad no existe, y sobre todo, militante de la verdad política y cultural, pero hay que tener en cuenta que la verdad no es un ente absoluto abstracto, intemporal e invariante: existe la verdad de Agamenón, o la de Goliat, y existe la verdad del porquero de Agamenón, o la de David, y ambas son incompatibles, antagónicas, y por lo tanto un periodista – y en verdad ningún ser humano que no pretenda ser un vegetal indiferente– puede pretender militar en ambas a la vez. Precisamente porque en la lucha política y cultural el centro no existe, como no existe esa vieja aspiración de encontrar el justo medio conservador y aquiescente y salomónico, al menos mientras siga vigente – y de qué modo y cada vez más claro – la lucha de clases internacional, la de los intereses capitalistas contra los intereses de los pueblos, y la lucha de los que se ponen del lado de los intereses que dañan a sus pueblos.

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