Cuestionar el reguetón no es necesariamente un prejuicio. Por Carlos Ávila Villamar


Después de leer tantos análisis sobre reguetón, he identificado dos premisas fundamentales acerca de la cultura que están implícitamente asumidas en la mayoría de ellos. La primera, la de los más críticos, afirma que la cultura es un condicionante de la sociedad, y que por tanto el reguetón es malo, porque empobrece el gusto musical y promueve los valores más ruines. La segunda premisa, sostenida por analistas que hablan desde una neutralidad cómplice, afirma que la cultura -en este caso el reguetón- es una expresión de la sociedad, y por tanto no debe ser juzgado. No espero posicionarme en el centro de estas dos posturas, cosa que sería muy fácil e improductiva, solo quiero reducirlas a su argumento de fondo, y evitar por tanto declaraciones irresponsables. Sigue leyendo

Dos tercios más, dos tercios menos. Por Carlos Ávila Villamar


La memoria tiende a la generación de paraísos perdidos. Fran Lebowitz opina que todos esos viejos que dicen que sus tiempos eran mejores no se dan cuenta que eran mejores porque entonces ellos eran jóvenes, y entre más joven es uno mejor le parece el mundo. Siempre pienso en eso cada vez que me toca hablar de la Lenin, que por una razón u otra es bastante a menudo. Pienso en las siestas clandestinas en el cubículo, en la cena por el catorce de febrero a la que entré con una muchacha fea para no entrar solo (una buena muchacha, a la que nunca saludé después, confieso hoy con vergüenza), en la vez que anunciaron que iban a llenar la piscina y todos los varones nos pusimos a hacer ejercicio como idiotas, con un par de días de antelación. Esos recuerdos de imborrable felicidad, lo entiendo bien, están anclados en la juventud y no en una época o un lugar determinado. Sigue leyendo

Plusvalor. Carlos Ávila Villamar


No es difícil entender que un bar no solo vende bebida, sino la sensación de estar en un bar: el asiento cómodo que acata a tu cuerpo, el vaso ancho y pesado que recibe los brillos de la bebida, la pantalla que está a punto de poner el video que tú quieres, las personas de la mesa próxima, que supones son como tú, la dependienta hermosa que desconoce tu nombre, pero que tal vez te haya mirado esta noche. Y cada vez que pago mi cuenta me quedo pensando en cómo los bares habaneros (no las humildes cafeterías familiares, sino esos bares ostentosos de dueños rara vez cubanos, con nombres antiestéticos) tratan de imitar los precios de un bar de cualquier ciudad europea. Pero es un secreto a voces que los dueños de los bares habaneros (esos bares ostentosos en particular) no pagan a sus empleados lo que un bar de Madrid o de León, y que no pagan sino un impuesto insignificante con respecto a lo que de verdad ingresan, y que aunque sin duda (a diferencia de los dueños de un bar de Madrid o de León) no pueden comprar a precios mayoristas, en la práctica (todo el mundo lo sabe) muchos adquieren las cosas más baratas en el mercado negro. Sigue leyendo

La URSS y la nostalgia. Por Carlos Ávila Villamar


Se ha hablado mucho de lo atroz que resulta dejar de existir. Siempre hay una extrañeza ante la idea de que el mundo pueda seguir tras nuestra muerte. Sin embargo, es igual de atroz pensar en el nacimiento de un ser humano. Si nos dicen que imaginemos nuestra casa hace cien años, o el terreno que ocupaba nuestra casa, podemos hacerlo. Pero ¿qué pasa si nos piden que imaginemos nuestra casa días, minutos antes de que viniéramos al mundo? Pensar en la sala y en los sillones que nos desconocían, en la lluvia y en la tierra húmeda que por una diferencia de días o de minutos son ajenos a nuestra vida. Algunos acontecimientos quedan tan separados en nuestra imaginación, que el revisar fechas solo nos devuelve una realidad enrarecida, casi inverosímil. Pienso en los cortísimos cinco años que transcurrieron desde la muerte de Napoleón hasta la invención de la fotografía. Con todo esto quiero explicar, de algún modo, por qué es tan difícil para mí concebir el que apenas cuatro años me separen de la existencia de la Unión Soviética como país. Sigue leyendo