Paraguay: ¿Existen golpes constitucionales?


Marcos  Roitman Rosemann

Bien decía Engels que la ideología no se esconde en la respuesta, sino en la manera de formular las preguntas. En este caso, al aceptar la interrogante, ¿existen golpes de Estado constitucionales? Asumimos que la técnica del golpe de Estado tiene doble cara. Consideramos ilegítimo el uso de la violencia descarnada y la fuerza bruta cuando se trata de acabar con un gobierno constitucional, y por otra parte un golpe de Estado de guante blanco lo catalogamos de extraordinario si no se acompaña del uso de la fuerza y la represión directa. Pero ambos son golpes de Estado constitucionales. Me explico.

El imaginario de un golpe de Estado, al menos en su forma recurrente, trae a la mano escenas en la cuales se ven militares ocupando centros neurálgicos, instaurando el toque de queda, suprimiendo libertades, ilegalizando partidos políticos, clausurando parlamentos, violando derechos humanos, asaltando palacios de gobierno y cometiendo asesinatos políticos impunemente. A este cuadro le suele acompañar un discurso apocalíptico. Se aduce un caos generalizado, la pérdida de los valores nacionales, ambición de poder, oscuros intereses de potencias malignas y planes maléficos para instaurar regímenes marxista-leninistas, socialistas o comunistas. Por consiguiente, los golpes de Estado poseen función terapéutica: eliminar el cáncer de los extremismos, restablecer la paz social y recuperar la estabilidad política. Las fuerzas armadas estarían llamadas a cumplir un deber patriótico, encarnando el lado bueno de la fuerza ante una sociedad política corrupta y decadente.

¿Qué otro motivo habría para tomar de manera ilegítima el poder si no se hace esgrimiendo la ilegitimidad del gobierno legal? Esta ha sido la receta utilizada para salvar los escollos legales y presentar a las instituciones armadas como salvadoras de la patria, amenazada por conspiraciones judeo-masónicas y comunistas. Por eso los golpes de Estado están inmersos en un debate ideológico-político. Cuentan con el apoyo de redes civiles, donde se reconocen los grandes poderes fácticos, el capital trasnacional y las multinacionales, las oligarquías terratenientes, las burguesías gerenciales y sus partidos políticos.

Los militares, salvo excepciones, no actúan por su cuenta. Son la mano ejecutora de fuerzas políticas compactas y reaccionarias que manejan, controlan y establecen los planes de la conspiración. Al tener el monopolio legítimo del uso de la violencia y el armamento necesario, son el sujeto perfecto para cumplir la misión, lo cual crea un espejismo: sólo ellos están en condiciones de llevarlo a buen fin, lo cual no es verdad. Hay casos en los que la maniobra sale mal y se producen rupturas entre las fuerzas golpistas o bien no se logra el consenso necesario para avalar el alzamiento. El golpe de Estado contra la II República española se transformó en guerra civil al defender las fuerzas armadas al gobierno constitucional.

Los golpes de Estado impulsados por las fuerzas armadas conforman estados de excepción, cuya característica intrínseca radica en su provisionalidad. Pero la verdad no siempre ha sido así. Más bien podemos afirmar lo contrario. En América Latina las fuerzas armadas, una vez en el poder, han optado por permanecer, bajo la égida de un caudillo o juntas de gobierno, siendo su duración más que sus objetivos, donde surgen los desacuerdos entre los promotores civiles y sus ejecutores directos, las fuerzas armadas. En estos casos el entente no siempre es posible. Puede haber exclusiones de aliados y represión. Esta vía tiene múltiples variables.

La realidad ha sido rica en experiencias. En algunos casos se recurre a crear partidos políticos ad hoc, realizar elecciones no competitivas o instaurar parlamentos títeres. Brasil, Nicaragua, República Dominicana, el Paraguay de Stroessner, Ecuador o Bolivia. Según qué dictadores, decidieron mantener abiertos los parlamentos y mostrar una cara democrática. En el otro extremo tenemos a Chile, donde se cerró el parlamento, se declararon ilegales los partidos de izquierda y en receso a los cómplices del oprobio. Los matices son variados: Argentina, Uruguay, Guatemala, Honduras, El Salvador. Lo cierto es que en todos la presencia de las fuerzas armadas era actor contemplado como parte de la solución, impedir el triunfo de la izquierda o la realización de programas nacionalistas, democráticos y antimperialistas.

Nadie hubiese supuesto, en este falso imaginario, que los golpes de Estado tuviesen procedencia ajena al orden militar. Es decir, proviniesen del poder legislativo, sin ir más lejos. En regímenes presidencialistas, como los latinoamericanos, durante la guerra fría en más de una ocasión asistimos a declamaciones solicitando la intervención de las fuerzas armadas. Uruguay es un caso ejemplar. El 27 de junio de 1973 su presidente, José María Bordaberry, miembro del Partido Colorado, solicitó la actuación de las fuerzas armadas con el siguiente discurso: La acción delictiva de la conspiración contra la patria, coaligada con la complacencia de grupos políticos sin sentido nacional, se halla inserta en las propias instituciones para así presentarse encubierta como actitud formalmente legal. Las fuerzas armadas acudieron al llamado. Bordaberry siguió siendo presidente tres años, previa disolución de ambas cámaras –senadores y representantes–, y el resultado fue la instauración de una dictadura cívico-militar.

Sin embargo, concluida la guerra fría hemos pasado de dictaduras de la doctrina de la seguridad nacional a regímenes políticos validados por las urnas, con una amplia gama de posiciones políticas. Se inauguraba en la década de los 90 del siglo XX un momento dulce. Democracias representativas, militares en los cuarteles y el poder político asumiendo de manera responsable los resultados electorales. Salvo, siempre, casos excepcionales. México o Haití. Los golpes de Estado a la antigua usanza pasaron al baúl de los malos recuerdos. Inclusive el gobierno de Tabaré Vázquez, en Uruguay, condenó a 30 años de prisión a José María Bordaberry por ser responsable del golpe de Estado de 1973. Nada hacía presagiar el retorno de los golpes de Estado. Pero la realidad se muestra obstinada.

Hoy no es necesario que las fuerzas armadas estén en primera línea. Los golpes de Estado pueden remitirse a los parlamentos y desbancar gobiernos legítimos. No por ello dejan de ser golpes de Estado. Ni mejores ni peores. Tal vez, menos sangrientos. Eso ya es un paso, pero igual de antidemocráticos y anclados en discursos tremendistas fundados en la existencia de nuevos enemigos internos, abuso de poder o viejos fantasmas del comunismo internacional, transformados en socialismo del siglo XXI.

Desde 2002, con el intento en Venezuela por derrocar al presidente Hugo Chávez, han resucitado, sin olvidar a Aristide en Haití y extendido a países con nuevos marcos constitucionales democráticos, cuyo articulado reconoce mayor soberanía y declara la ciudadanía plena en el ejercicio del poder. Ecuador y Bolivia. No es el caso de Honduras y Paraguay, cuyas constituciones nacidas en los años 90 del siglo XX tienen el espíritu neoliberal y neoligárquico procedente de la guerra fría. Por este motivo y no otro el parlamento paraguayo ha decidido romper la voluntad del pueblo expresada en las urnas. La destitución del presidente Lugo es tan golpe de Estado como los anteriores. Su triunfo expresa un sueño de la derecha latinoamericana en los años del anticomunismo. Ojalá, piensan, todos los golpes hubieran tenido esta cara amable. Nadie los acusaría de antidemócratas, violadores de los derechos humanos o criminales de lesa humanidad. (Tomado de La Jornada)

13 pensamientos en “Paraguay: ¿Existen golpes constitucionales?

  1. Cuando mucho se escribe…..es como cuando se habla mas de la cuenta ;dices “Consideramos ilegítimo el uso de la violencia descarnada y la fuerza bruta cuando se trata de acabar con un gobierno constitucional”
    Dime algo ” no recuerdas el golpe que intento dar Hugo Chavez? como lo catalogas?
    Vais a publicar esto?

  2. A MI ENTENDER EXISTEN TRES TIPOS DE GOLPE DE ESTADO. UNO, EL DE GUANTE BLANCO, QUE ES AQUEL ORQUESTADO POR LA OLIGARQUIA CRIOLLA A LO INTERNO DE UN GOBIERNO PARA CONSERVAR SUS INTERESES POLITICOS Y ECONOMICOS. DOS, EL DE CUELLO BLANCO, QUE ES AQUEL DIRIGIDO DESDE LA OPOSICION POR LA OLIGARQUIA TRANSNACIONAL, PARA IMPONER SUS INTERESES POLITICOS Y ECONOMICOS CON METODOS CRUENTOS. TERCERO, EL DE A PIE (EL PUEBLO), QUE ECLOSIONA ESPONTANEAMENTE ( EJ. LAS PRIMAVERAS ARABE ) CON MIRAS EN DEFENSA O RECLAMO DE SUS DERECHOS FUNDAMENTALES AL TRABAJO, A LA LIBERTAD, AL ESTUDIO, ECT.
    EL CUERPO MILITAR DE LA MAYORIA DE LOS PAISES ESTAN DISEÑADOS PARA DEFENDER Y PROTEGER LA HONRA, LOS BIENES Y LA VIDA DE LA OLIGARQUIA DE CUELLO Y GUANTE BLANCO, A PESAR QUE LOS EJERCITOS ESTAN CONSTITUIDOS EN SU INMENSA MAYORIA POR EL PUEBLO. CUANDO EL EJERCITO ACTUA EN CONTRA DE LOS INTERESES ECONOMICOS Y POLITICOS DE LOS CUELLO Y GUANTE BLANCO, PUEDE EMPLEAR CUALQUIERA DE AMBAS TECNICA PARA DERROCAR EL GOBIERNO, YA QUE ELLOS SON PUEBLO Y JAMAS OLIGARQUIAS, EJEMPLO HUGO CHAVEZ.
    LA MISERIA DE UN PERIODISMO AFLORA,
    CUANDO SE CAMBIA LA PLUMA DE ESCRIBIR,
    POR UNA CUCHARA PARA SOBREVIVIR.

  3. CREO QUE LA “IDEA” PRINCIPAL ES EL ATENTADO MISMO A LA DEMOCRACIA PARA IMPONER EL PENSAMIENTO DE QUE “HAY DEMOCRACIA MIENTRAS LOS GOBERNANTES SE MUEVAN DENTRO DE LOS PARA METROS DE LA ECONOMÍA NEOLIBERAL”, EN CASO DE NO RESPONDER A ESE “PRINCIPIO”, AGENTES INTERNOS FORMADOS POR LA OPOSICIÓN QUE SON INFLUENCIADOS E INCENTIVADOS POR “LAS EMBAJADAS” DE CADA PAÍS Y CON EL APOYO DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN ACOSAN A LOS GOBIERNOS POPULISTAS DE LA REGIÓN. EL CASO DE PARAGUAY ES PARADIGMATICO Y ESCLARECEDOR, REQUIERE DE INMEDIATAS MEDIDAS DE PARTE DE LOS PAÍSES DEL CONTINENTE, COMO SE HA HECHO EN LA REUNIÓN DEL MERCOSUR Y LA UNASUR, EXPRESANDO FIRMEMENTE UN ESPÍRITU DE AUTO DEFENSA DEL CONJUNTO DE NACIONES, EN CONTRA DEL PENSAMIENTO OLIGARCA, FASCISTA Y OPRESOR DE LA DERECHA QUE NUNCA DESCANSA.
    UN ABRAZO
    HASTA LA VICTORIA, SIEMPRE!

  4. El gritar y escandalizar no te da mas ni menos razon, la votacion del congraso del pais tiene mas fuerza que 50 dando gritos.
    La rebelion de H Chavez no fue inmediatamente despues del Caracazo , fue unos años mas tarde, el error de CAP fue el perdonarle.La historia se repite.

  5. Me tome el tiempo de abrir el link del autor y me encontre esto:
    Antonio Cuevas dijo:

    julio 1, 2012 a las 9:53 am

    Con mucho respeto: La Triple Alianza interna remata a Paraguay, este texto no se acerca en nada a la verdad y muy lejos de ella ni siquiera quisiera seguir en este sitio. es un absurdo.
    Saludos

  6. Saludos compañeros y camaradas: Las acciones del “GOLPE DE ESTADO” contra el presidente LUGO, se puede clasificar de muchas maneras, pero continua siendo un golpe contra la Constitución de PARAGUAY. Existen golpes de “facto y de juris”, el caso de Lugo fue de “facto”, ¿Que vamos hacer contra éstas acciones? ¿Cruzarnos de brazos? Esperar el turno de otra nación de nuestra América? No soy de las personas que acpetan tales acciones donde la mano imperial está en la misma. Los yanquis lo hacen y lo planificancon todo el descaro, hipocresía; invaden, asesinan y roban. Antes lo negaban, pero como la izquierda solo hace actividades piquetes lo repudian, pero todo se queda en el mismo lugar, NOOOOOOOOOOOO es hora de tomar acciones de ofensivas y PUNTO>

    Solidaridad: “con todos los que se levantan y actuan con todo sentido de justicia”

    Joaquín el VASCO!!!!!!!!!!!!!!!!!

  7. Sobre todo cuando ese congreso es resultado del clientelismo y la corrupción. Ah y CAP era un inmoral sin autoridad para condenar a nadie.

  8. “el error de CAP fue el perdonarle.La historia se repite”

    Que gran verdad. En el caso de Cuba se hubieran evitado miles de muertos en el mar, miles de familias separadas, miles de hermanos, hijos, padres enfrentados.

  9. Atendiendo a la identidad de sus autores, suele presentar dos formas: el golpe de palacio o golpe de estado constitucional , cuando la toma del poder es ejecutada por elementos internos del propio gobierno , incluso de la misma cúspide gubernamental; el golpe militar o pronunciamiento militar , cuando la toma del poder es realizada por miembros de las fuerzas armadas . El pretorianismo es la influencia excesiva del poder militar en el gobierno civil , que en muchos de los casos lo llevan a cabo mediante los golpes de Estado o pronunciamientos .

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