Marco Rubio, Donald Trump y una antigua maldición. Por Iroel Sánchez


Las cuentas en Twitter pueden ser reveladoras. Si un siquiatra analizara la cuenta en Twitter del Senador Marco Rubio, o la del Presidente Donald Trump, en los últimos días, tal vez encontraría material interesante. Un profesional competente, por supuesto, no como aquellos que motivados por el mismo Senador cubanoamericano han quedado en rídiculo al atribuir daños a la salud de diplomáticos en La Habana a sofisticadas armas rusas que luego el mundo entero ha sabido eran grillos caribeños.

El último fin de semana de febrero desde la frontera de Colombia con Venezuela, inmerso en la euforia del llamado “Día D”, en semejanza con el desembarco aliado en la Segunda Guerra Mundial, el Senador Rubio, como suele suceder en medio de esas situaciones de júbilo irrefrenable, se mostró muy deshinbido en su cuenta en Twitter. Las imágenes del linchamiento del líder libio Muamar el Gadafi, de la detención del General panameño Manuel Antonio Noriega, apresado por las tropas estadounidenses en la invasión a Panamá, de los también linchados Nicolae Ceaucescu y su esposa, aparecieron en la cuenta de microbloging del Senador, entre amenazas al Presidente venezolano y un mensaje de matón de barrio -“te vemos pronto”- dirigido al Presidente cubano.

Dicen los sicólogos que el exceso de entusiasmo suele ser un problema a la hora de enfrentar las frustraciones y el curso de los acontecimientos no se ha correspondido con el entusiasmo manifiesto en los tuits del Senador. Una sucesión de fracasos ha sido el resultado de la escalada que ha encabezado contra Cuba y Venezuela y si sus expectativas son un final tipo Libia, Panamá o Rumanía lo tiene bien difícil: El ejército venezolano, al que constantemente Rubio y todo el gobierno estadounidense llaman a la rebeldía permanece leal a Maduro, las fake news para justificar una intervención militar contra el gobierno bolivariano caen una tras otra, el frente internacional antivenezolano que Washington ha intentado articular lejos de consolidarse sufre deserciones, mientras en Cuba el referendo constitucional ha enviado a Rubio un mensaje del tipo “no me verás nunca”.

La cruzada en que Rubio embarca a la administración Trump tiene un pasado y una ley no escrita que el mandatario, envuelto en un proceso de crecientes amenzas de sus adversarios políticos en el Congreso que ahora -con mayoría Demócrata en la Cámara de Representantes- tienen de su lado el explosivo testimonio del ex abogado del Presidente, Michael Cohen, necesita más que nunca del apoyo del cubanoamericano, debería conocer: De Bahía de Cochinos al caso del niño de Elián González, pasando por Watergate, la crisis migratoria del Mariel, el Irán-Contras, la crisis de los balseros… enseñan que siempre que Washington se alió a los cubanos de línea dura de Miami el final no fue feliz para quienes estaban en la Casa Blanca. Kennedy, Nixon, Carter, Reagan, Bush padre y Clinton lo relatan mejor que yo.

Elliot Abrams, el veterano conspirador que Trump ha designado -muy probablemente a sugerencia del lobby anticubano miamense – para conducir su estrategia antivenezolana es un sobreviviente del equipo de gangsters que cayó en desgracia cuando estalló el Irán-Contra, la ruta que mezcló drogas para los jóvenes de los sectores pobres en los EE.UU, armas para los iraníes en su guerra contra Irak y dinero y armamento para los grupos que hacían la guerra sucia contra el gobierno sandinista de Nicaragua en los años ochenta del siglo pasado.

Por cierto, el Twitter del Presidente Trump tras el testimonio de Cohen ante el Congreso revela cierto nerviosismo: A pesar de los casi 60 millones de seguidores que tienel Presidente, este se sintió en el deber de repetir, con menos de 17 horas de diferencia, un mensaje descalificando a su antiguo abogado. Los otros tuits de Trump en el mismo día, emitidos desde Vietnam -un “país comunista” , hablando de “mi amigo Kim Jong Ung” -un dirigente comunista- no provocaron mensajes de Rubio con fotos de Ceaucescu ni recordatorios del lenguaje anticomunista con que el Presidente habló hace menos de una semana en Miami sobre Cuba y Venezuela.

Con Rubio y Abrams, más alguien como John Bolton, que durante la administración de Bush hijo hizo historia mintiendo desde el escaño estadounidense en la ONU, hay un trío de personas que por lo que acaba de decir Cohen ante el Congreso pudiera revelar que la afinidad de Trump con tales personajes no sería  ideológica sino ética: “Es racista, timador y tramposo”.

(Al Mayadeen)

10 pensamientos en “Marco Rubio, Donald Trump y una antigua maldición. Por Iroel Sánchez

  1. Muy buen artículo, no necesita mas comentario que lo dicho en mi twits, Dios los cría y el diablo los junta…

  2. Lo de Narco Rubio merece una reflexión de historia ficción. Estamos acostumbrados a ver en el cine y documentales como la policía, en nombre de la ley y el orden, perseguía a la mafia y sus actividades ilegales. Eran los tiempos en que USA era una gran potencia industrial en que, inspirados por el fordismo, se pagaban sueldos importantes a los trabajadores y se producían mercancías útiles, además de tener un sistema tributario en que las rentas superiores a 200.000 dólares, lo que permitía al sector público hacer importantes inversiones en infraestructuras.

    Pero esto cambió en algún momento reciente, de forma que las tesis de Al Capone se impusieron a las de la economía real. Cuándo pudo ocurrir la deriva hacia un sistema gangsteril, en el que Narco Rubio, Trump, Bolton, Pompeo y resto de la banda encuentran perfecto acomodo?

    Un momento estelar fue la creación del complejo industrial militar tras los obscenos beneficios de la II Guerra Mundial, de forma que llega a succionar nada menos que el 50% del presupuesto federal y goza de plena autonomía a la hora de planificar sus inversiones, modelos de guerra fría y terrorismo y guerras con la ayuda del Pentágono.

    El gobierno de Nixon también hizo grandes aportaciones, como la privatización de la sanidad, que se ha convertido en una actividad mas del crimen organizado, con pésimos indicadores de salud y un gasto del 18% del PIB, que deja fuera del sistema a 50 millones. Otra fundamental fue acabar con el patrón oro, de forma que abrió las puertas a que el sistema financiero se convirtiera en un modelo más de crimen organizado, en un casino zombi como los de la mafia o como los asociados a Trump y sus patrocinadores.

    Ronald Reagan bajó la presión fiscal del 80 al 30% a las rentas más bajas y abrió las puertas a la gran ortodoxia de la mafia: el neoliberalismo. Por entonces la mafia ya gobernaba plenamente en USA, licque no impidió que se siguieran haciendo grandes contribuciones al modelo por Clinton, los Bush, Obama y ahora Trump.

    Así no es difícil de entender que la economía real haya huido del mercado de USA, que sólo tiene las marcas huecas (como Nike o Trump) y todo un sistema de crimen organizado que pretende seguir saqueando los recursos mundiales, desde el petróleo al dinero pasando por las drogas, la economía de guerra y la industria de la enfermedad. Nadie en su sano juicio va a invertir en USA con los costes y servidumbres de su modelo económico a lo Al Capone.

    El contencioso entre USA y Venezuela enfrenta al crimen organizado con un ejemplar modelo de economía real y social. A nadie le debe sorprender que USA tenga un interés especial en que el modelo venezolano no se contagie a su patio trasero y resto del imperio. Ya no es sólo su enorme riqueza en petróleo, gas, agua, oro, por importante que sea.

    La enorme sinergia entre el petróleo, la guerra, la industria de la enfermedad y el sector de la construcción hacen que Venezuela sea un más que atractivo negocio para los halcones del crimen organizado. El precio del petróleo subió de unos 30 dólares a más de 100 gracias a la II guerra del Golfo. Un conflicto armado en Venezuela subiría el precio del petróleo, lo que, además haría rentables las inversiones en el Ártico y arenas bituminosas, algo que esperan como agua de mayo grandes patrocinadores de Trump, como Exxon Mobil.

    Que nadie tenga la menor sombra de duda de que los gangsters que gobiernan USA son capaces de jugar con las vidas y los recursos en Venezuela, como lo hicieron en Irán o Libia. Lo hacen también con sus propios ciudadanos, como ocurrió con el Katrina en Nueva Orleans o los atentados del 11S. El Katrina tenía sólo la categoría de lluvia tropical cuando destruyó los diques, debido al mal estado, pero eran muy grandes las expectativas del crimen organizado a la hora de reconstruir y auxiliar a los afortunados. El gobernador de Luisiana dijo que, gracias a dios, iban a tener la oportunidad de hacer nuevas escuelas, pero lo que no dujo es elbtremendo negocio que supuso la privatización de la educación.

    Todo esto es lo que Marco Rubio, Trump y resto de gánsteres ofrecen a su pueblo yvresto de la humanidad, además de mucha droga física y cultural.

  3. Tras revisar mi comentario anterior, quisiera añadir que las rentas superiores a 200.000 dólares tributaban el 90% tras la II guerra mundial en USA, que, durante el mandato de Reagan, bajó a poco más del 30% en las rentas altas. Obviamente, no me refería a Irán sino a Irák como país destruido, al igual que Libia, por los escuadrones de la muerte imperiales.

    Aún reconociendo los aspectos positivos del fordismo y del New Deal, USA nunca ha dejado de ser una nación racista y genocida, desde la trata de esclavos y la aniquilación de los pueblos indígenas a las últimas guerras imperiales pasando por el modelo más letal de neocolonialismo.

  4. A estos jineteros de “Apocalipsis Now” , Narco Rubio, Bolton de moñiga, Pompero torero, Abraham y las 12 cara e’tablas de la ley de Murphy y el jefe de la “cosa blanca” Mr. Trumpet , habria que decirles que dejen de ingerir ya estupefacientes en forma de polvo blanco y que comprendan que, ¡El que se mete con Venezuela se seca!.

    Dejen la droga gringos & pitiyanquis y demás arrastrados, que se les está atorando el moropo.

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