Cuba y un trumpista llamado Joe Biden. Por Iroel Sánchez


Ha dicho el novelista Mario Vargas Llosa en las páginas del diario español El País que Cuba es una «dictadura militar» y que para llegar a esa conclusión se ha informado por «las crónicas de los corresponsales». Se puede estar en desacuerdo con su opinión, pero hay que partir de comprender que para un escritor de ficciones, como lo es él, y de los mejores, la verdad no es lo más importante; y es precisamente la verdad lo que ha escaseado en los informes sobre Cuba de los grandes medios de comunicación.

La prensa que lleva décadas exigiendo pluralidad a la Isla ha vuelto a construir un relato donde se excluye cualquier voz que se identifique con la Revolución Cubana. Y esta vez ha ido más lejos. Desde The New York Times hasta cnn se han apropiado de imágenes de revolucionarios en las calles de La Habana para presentarlas como manifestaciones antigubernamentales. Les es imprescindible hacerlo porque para hablar de «protestas pacíficas» se necesitan símbolos, como las banderas cubanas y del 26 de Julio que portan los revolucionarios en imágenes infinitamente atribuidas a la contrarrevolución por la prensa corporativa, y también ideas, como las expresadas en los carteles que Fox News tuvo a bien borrar mientras entrevistaba al senador estadounidense Ted Cruz.

Asombra que quienes esos medios presentan solo como agobiados por cortes de luz y agua, que también agobian a quienes salieron a defender la Revolución, no lo expresaran en carteles o consignas. Corear «libertad» –la palabra que según Francis Stonor Saunders, autora del libro La CIA y la Guerra fría cultural, encabeza casi todos los proyectos propagandísticos de Washington– o estribillos de canciones fabricadas en Miami al horno del chantaje y la extorsión, en momentos en que la covid-19 ha dejado sin ingresos por conciertos en vivo a muchos músicos, no es precisamente un síntoma de espontaneidad. «Espontaneidad» que ha evidenciado el asesor para América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Juan González, cuando ha dicho a un youtuber trumpista que van a «seguir apoyando a esos artistas, a esos periodistas» que llama independientes, en un oxímoron que la literatura debería recoger para la antología universal del cinismo.

Pero Joe Biden pudiera competir con Mr. González para la misma compilación. Después que ha quedado al desnudo el uso que su gobierno hizo de plataformas como Twitter y Facebook para instigar los hechos violentos en Cuba, Biden le ha dicho a cnn que «la desinformación en las redes sociales puede matar personas». El Presidente demócrata es en el tema Cuba el más leal de los seguidores de Donald Trump, no solo por mantener en pie las 243 medidas con que este último se ocupó de tapar cada respiradero con que la economía cubana evadía la guerra económica, sino por sus alianzas con el sector más trumpista del Sur de la Florida.

Es el mismo Biden que hizo campaña criticando sin cuartel las políticas de Trump, incluida la seguida contra Cuba, y ha abogado por llevar a la cárcel a los manifestantes que tomaron el Capitolio de Washington, el 6 de enero de este año, y a su instigador que lo precediera en el cargo, pero le parece bien que los trumpistas cubanos de las redes digitales instigaran a tomar el Capitolio de La Habana.228101844_1529061400759604_733648258144832327_n

Hoy ya se sabe que no hubo espontaneidad en San Antonio de los Baños, que existieron personas desde Miami, de las cuales se han publicado nombres y apellidos, que instigaron y convocaron. Desde hace meses se le viene poniendo precio al vandalismo y se paga por él con cotizaciones en redes digitales para apedrear una vidriera o incendiar un patrullero, aunque lamentablemente los medios por los que se «informa» Vargas Llosa, y buena parte del mundo, siguen hablando solo de «protestas espontáneas» y «manifestantes pacíficos» en Cuba. Ni una palabra para los profesores universitarios heridos por los «pacíficos», ni para las madres, médicos y enfermeros aterrorizados por el apedreamiento al hospital materno-infantil de Cárdenas, o para las mujeres que en la embajada cubana en París vieron en peligro sus vidas y las de sus hijos cuando los «pacíficos» instigadores del 11 de julio la emprendieron en su frustración contra la sede diplomática cubana en Francia con cocteles molotov. Fracasados en imponer el terror en Cuba, al igual que en los años 70 del pasado siglo, vuelven a intentar «la guerra por los caminos del mundo», ejecutada por personajes de triste recordación al servicio de la CIA, cuya siniestra labor costó no pocas vidas de cubanos y extranjeros.

Quienes llevaban décadas anunciando que, como en la urss, el socialismo cubano caería sin que los revolucionarios lo defendieran han sido desmentidos por los hechos y, aparentando olvidar sus vaticinios, culpan al liderazgo cubano de la violencia para encubrir la derrota de sus añejas aspiraciones disfrazadas de análisis. Silencian a Roger Waters, leyenda mundial de la música, cuando defiende a Cuba, y amplifican a quienes, con no más estatura artística que Waters, dicen lo mismo que Biden. ¿Cuánto les importa el arte, cuánto la libertad de expresión? ¿Quién es en esta hora el «asalariado dócil del pensamiento oficial», Waters o Vargas Llosa?

La agresión imperial contra Cuba es más fuerte que nunca. Se han unido en ella demócratas y republicanos, todos trumpistas si de aplastar a Cuba se trata. El bloqueo recrudecido y la violencia inducida suministran la materia prima para que los escribas a sueldo en dólares nos traduzcan como ideas aparentemente propias lo que el imperio desea. Sin embargo, lo decisivo será siempre lo que hagamos acá, sumando a todos los patriotas, y a todos los honestos, en Cuba y el mundo.

Como el 5 de agosto de 1994, el 11 de julio tiene que ser un punto de inflexión para los que defendemos la Revolución Cubana. No basta con defenderla un día de las conjuras imperialistas, defenderla es también enfrentar en cada jornada nuestras insensibilidades, dogmatismos y mediocridades. Fue en el momento más duro del periodo especial, que Raúl recorrió el país para analizar críticamente el trabajo con que los principales cuadros de cada territorio enfrentaban aquellas adversas circunstancias y con un enérgico «Sí se puede», junto a la conducción firme e inteligente de Fidel, contribuyó de modo importantísimo a la unidad del país para salir adelante.

Los enemigos intentan separar pueblo y Gobierno, pueblo y Partido, porque saben que la unidad es nuestro recurso más valioso. Unidad que no incluye anexionistas, vendepatrias ni corruptos, pero que es erosionada por prácticas dañinas que no pueden ser la Revolución. Las burbujas de confort son enajenantes en las redes digitales, y también en los procesos de dirección. No es rodeándonos de quienes solo dicen lo que creen quiere escuchar el jefe como se puede impulsar la transformación revolucionaria de la realidad. El que promete y no cumple; el que, lejos del ejemplo personal, vimos llamar desde su cargo a la participación activa en las redes y hoy –ya sin esa responsabilidad– tiene sus perfiles en silencio en momentos de definición, o peor, desde ellos coquetea con quienes nos condenan, hace tanto daño como varios planes subversivos juntos. La exclusión de la crítica honesta y frontal para acomodarnos al oportunista que lejos de servir al pueblo y a la Revolución, solo quiere perpetuarse en un cargo, es un virus que tiene como vacuna la integridad de los candidatos a la adulación.

Vivimos una guerra simbólica. Julio César La Cruz, con su grito de dignidad en Tokio, nos ha recordado que no siempre hemos estimado lo simbólico en su real valor, cuando han sido cada vez más escasas las producciones de carácter épico o lúdico con destino a nuestros más jóvenes compatriotas, y sabemos, gracias a Fidel, que el desideologizador enfoque economicista y cortoplacista de la cultura y del deporte no es lo que debe primar entre nosotros.

No comunicar con efectividad las nuevas circunstancias de la lucha ideológica en tiempos de internet, el tratamiento burocrático a reclamos legítimos como el de no resignarnos a la cola como método de distribución, la desmovilización que no ve al pueblo como protagonista central del enfrentamiento con el imperialismo, la subestimación del costo de no prepararnos culturalmente a escala de toda la sociedad para el escenario digital, la devaluación de los métodos fidelistas para la reconexión con sectores sociales vulnerables, la visión tecnocrática de las soluciones, no son prácticas revolucionarias y tienen que ser barridas de nuestra ejecutoria política.

En nombre de esa unidad, el Primer Secretario de nuestro Partido ha llamado a defender la paz para todos y todas, como las vacunas, las escuelas y los hospitales que desde hace más de 60 años no preguntan en Cuba por filiación política. Defendemos la paz, incluso para quienes salieron a dañarla, porque las bombas, que si nos fragmentamos complacerían cayendo aquí a quienes las exigen contra nosotros desde sus cómodas 90 millas de distancia, no tienen nombre y apellidos ni preguntarán si eres revolucionario o no.

Es el pueblo cubano el que ha pagado con miles de vidas el derecho a decidir su futuro en paz, por la justicia que se fueron al Moncada los de la Generación del Centenario y han llegado hasta hoy custodiándola, y a esa altura hay que estar, con todos los cubanos que quieran a Cuba libre del yugo yanqui, hagan lo que hagan y digan lo que digan los imperialistas, llámense Joe Biden o Donald Trump. (Granma)

7 pensamientos en “Cuba y un trumpista llamado Joe Biden. Por Iroel Sánchez

  1. Vivimos una guerra simbolica y el enemigo es la barbarie imperialista que lava cerebros con dinero e imbecilidad programada. Venceremos.

  2. Joe Biden y Donald Trump ponen rostro a las dos versiones del Partido del Capital en Estados Unidos, coincidentes en multitud de aspectos relevantes (como todo lo que tiene que ver con la monroista política exterior en América Latina) y que, para el novelista de ficción Vargas Llosa, sería mucho más que una democracia civil (en contraposición a la “dictadura militar” cubana). Es precisamente porque vivimos en un mundo de ficción que el escritor peruano se ha convertido en el gran hechicero de la tribu, que diría otro magistral politólogo al servicio de la verdad en América Latina: Atilio Borón.

    Contaba mi padre de sus años mozos en la España de Mio Cid Campeador, Santiago Matamoros y la Pilarica cómo logró convencer a un muchacho algo más joven que él de la amenazante presencia de un pez espada en los campos de interior: le mostró un libro con la foto de un pez espada y le pidió que leyera lo que ponía a pie de foto: tras leer “pez espada”, con la típica dificultad de la España de postguerra, exclamó: “¡coño, que es verdad!” . Imaginen por un momento que mañana el periódico español ABC publicara en primera página, a pie de foto, que un pez espada bolivariano o castrista provocó el pánico en el Malecón habanero. Un sector de la audiencia española, tras leer la noticia y ver la foto del pez espada, ya no necesitaría comprobar nada más para dar por buena la información. Otros, por aquello de que este periódico es de “derechas”, esperarían a que La Razón, El Mundo, La Vanguardia y, sobre todo El País, se hicieran eco de la noticia. Su publicación en el unidimensional y oligopólico universo de falsimedia no dejaría la menor duda de su veracidad en esa mayoría silenciosa que, en los procesos electorales, llena las urnas de votos a favor de los turnistas partidos de la oligarquía y que, por grandes que sean los hechos que demuestran que en España no puede haber democracia, jamás se harán preguntas elementales, como las que debió hacerse el joven lugareño sobre el sistema respiratorio y el aparato locomotor del pez espada.

    El problema de la irracionalidad de la mente humana es complejo y tiene mucho que ver con la religión y los hechiceros de la tribu, de ahí que Vargas Llosa sea un tipo bastante peligroso. Recordemos las famosas vías tomistas, que pretenden ser la demostración de la existencia de un motor inmóvil responsable de la creación y que en realidad no son otra cosa que la demostración de un motor inmóvil responsable de la estupidez humana. Tan pronto alguien acepta que el origen de todo reside en algo que se hizo a sí mismo de la nada, la barra libre de la irracionalidad está servida. Por ello, autores de la talla intelectual y moral de Richard Dawkins, así como su enérgica campaña contra el creacionismo, merecen todos los elogios. Si partiéramos de principios más empiristas y científicos a la hora de analizar la realidad, como es la teoría de la evolución y todas sus implicaciones en las ciencias sociales y físicas, personajes como Vargas Llosa ya no podrían confundir ficción con realidad al servicio de la clase dominante. Si este siniestro personaje pasó de la ficción literaria al mundo de la política más rastrera y manipuladora es porque esta no es más que un subgénero de la ficción literaria en las falsas democracias burguesas.

  3. Existe mucha injusticia in crescendo en este mundo, como para que a los revolucionarios nos pidan bajemos el tono a la épica revolucionaria de nuestro alegato ,esa ,a la que los centristas despectivamente llaman discurso de barricada, las revoluciones no pueden sobrevivir sin la mística y la lirica que las llevaron al poder, y eso ,el enemigo bien lo sabe. Se que las revoluciones necesitan de muchos otros elementos para avanzar y sostenerse , pero ahora, hoy, quiero referirme a la mística y a la épica, porque por ahí es por donde nuestros adversos nos empiezan atacar, para amedrentarnos, acomplejarnos para amilanar nuestra historia, nuestra identidad y nuestro espíritu como nación para luego someternos. Ningún Cubano debe olvidar que nuestra nacionalidad comenzó a germinarse en el palenque y en la manigua, primeros bastiones revolucionarios, la nación y la cultura Cubana ha sido y sigue siendo Cimarrona ,ayer la épica y la mística, o como gustan llamar los centristas, las barricadas, nos sirvió para conquistar la independencia y la libre determinación de construir un país entre Cubanos y a lo Cubano, hoy la mística y la épica nos sirven para defender y preservar las esas conquistas, por el momento ,con trincheras de ideas, pero llegado el momento con trincheras de piedras, no vamos a regalar lo que tanta sangre costo conquistar. Se los digo a los nacidos y a los que están por nacer, nacimos para vencer y no para ser vencido, ¿cursi?, no me parece, y mucho menos me importa, hoy lo que importa es la patria y la Revolución. Iroel sigo bloqueado ,ahora no me dejan ni un segundo de chance para publicar si puedes publícalo en mi muro, un millón de gracias, compadre, hermano, camarada y hasta tabarich en homenaje al valeroso pueblo Soviético, el compañero o camarada le molesta mucho a los camaleones. gracias

  4. Pingback: Cuba and a Trumpist Named Joe Biden | Resumen LatinoAmericano English

  5. No hay mejor demostración del carácter clasista de la política genocida de la oligarquía financiera norteamericana hacia Cuba que ésta fiel coincidencia bipartidista en la política de presión máxima que han escogido de forma oportunista en tiempos de pandemia. Y hoy se anunciaba que Biden arreciaría la misma si no hacíamos los cambios que pretenden imponer. No nos puede asombrar, han demostrado ser capaces de ejecutar una guerra e intentar hacer polvo un país como Siria por más de una década de facto, aún sin conseguir sus objetivos tras una legendaria resistencia del pueblo y su gobierno. Vencimos en Girón en abril de 1961 una invasión militar directa made in USA, desmenusada hasta en sus detalles por encuentros bilaterales con la presencia del Comandante en Jefe Fidel, y hemos vencido todos los planes ulteriores de múltiples formas de operaciones militares y a los halcones que los promueven estando preparados para la defensa del país bajo la doctrina militar de la Guerra de Todo el Pueblo. Vuelven a la carga con la presente operación político mediática transnacional y volvemos a formar como pueblo combatiente, que combate con moral y con ideas, que no salta la valla. No fue y no es la Revolución quien incitó a violencia alguna. Por el contrario, paralizar la violencia pagada e incitada desde el exterior era y es un deber patriótico y constitucional. Debe estar claro a quien beneficia el torbellino irrefrenable de vandalismo y violencia irracional y sus consecuencias impredecibles. Sólo una ingenuidad increíble o una militancia contrarrevolucionaria lo puede ignorar. Ante una agresión imperialista la respuesta está en la postura de Antonio Maceo. Y tiene que existir la Revolución para poder perfeccionarla, cambiar todo lo que deba ser cambiado como señala Fidel. No tengo dudas de la prioridad absoluta de la defensa ante ésta guerra sucia que recibe muchos nombres. Y necesitamos paz para trabajar, para pensar, para avanzar por un camino inédito en la historia, el camino cubano al socialismo.

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