De lo complejo que resulta el uso especializado de palabras para no decir nada. Por Estévez Rams


Siempre me ha llamado la atención el uso curioso que se le da a la palabra “especializado” en La Habana. Hay barberías especializadas donde pelan igual que en la más próxima que no se puso el dichoso San Benito. También uno encuentra por la ciudad otros establecimientos de venta cuyos propósitos vienen convoyado con el dichoso “especializado” . Si entras y preguntas, venden lo mismo que en cualquier otro establecimiento del mismo tipo, ya sea ropa, comida u otra cosa. Tenemos “ferreterias especializadas”, “carnicerías especializadas”, “tienda especializadas”. Mi hermano bromea diciendo que la única especialización en ellas es la ausencia absoluta de algo que las distinga. 

Otra palabra curiosa es “complejo”. El abuso manifiesto que de ella se hace es fácilmente comprobable con solo pasearse por cualquier barrio de la ciudad. Un teatro que dejó de serlo para convertirse en un complejo cultural; un conglomerado de tiendas que ahora es un complejo comercial; una arena deportiva es un complejo deportivo; un parque histórico-militar se convirtió, a pesar de la oposición de sus propios gerentes, en un complejo histórico-militar; otro parque de diversiones es ahora un complejo recreativo; un grupo de establecimientos de comer un complejo gastronómico.

Lo triste de tales modas al nombrar las cosas es la monotonía sustantiva a la que contribuyen. Cuando todo es complejo, ya nada lo es. Cuando todo es especializado, ya nada lo es. Una ciudad culta es no sólo la que tiene una intensidad artística notable como la nuestra, o una arquitectura y urbanización de igual preminencia como la nuestra, o la intervención artística de sus espacios públicos  como la nuestra; lo es también la que sabe nombrar sus lugares, contribuyendo a su heterogeneidad inspiradora y creadora.

La justificación, en ocasiones, es que en tales lugares ya no solo se realiza la actividad original sino se han sumado otras funciones. Pobre argumento. Como parte del problema se halla la probable ausencia de una regulación y su correspondiente oficina que norme como nombrar las cosas públicas o, si existe, es evidentemente inefectivo ya sea porque no se le hace caso o está tomado por la desidia inculta.

Otro fenómeno más reciente es la proliferación agresiva de carteles en inglés. Los establecimientos no están abiertos, están open, no cierran, están closed. En este caso, la justificación es que ello facilita el entendimiento del turista.  Turista que en la Habana de hoy puede ser tan  anglosajón como chino, ruso, alemán, francés, canadiense francófano, o latinomericano. Pero aún si fuesen en su mayoría angloparlantes no puedo imaginármelos frente al infranqueable reto intelectual que es estar parado en la puerta del restaurante, tratando de saber si “abierto” los está invitando a entrar o les sugiere venir en otro horario. Alguien acaso imagina que presa de pánico incontrolable, el turista corra hacia la salvaguarda de su hotel para refugiarse en la habitación de ciudad tan lingüísticamente hostil.

Pero sospecho que la razón de fondo no es turística. En el poco visitado municipio de La Lisa hay una buena cantidad de cafeterías (quizás debería decir complejos de comida frugal) con el dichoso open en  carteles lumínicos y, hasta a veces, animados. Creo más bien que responde a un colonialismo mental que hemos dejado entrar para que se siente con nosotros, como el chivo mascando chicle que mencionaba Santiago Álvarez, en la sala de la casa.

Pero no hagamos blanco solitario de la crítica al dueño de algún establecimiento. Cómo culparlo solo a él, si en nuestra televisión ya no hay invitados en los videoclips sino cantantes precedidos por un enigmático feat, en realidad diminutivo de featuring. Pero lo de la televisión rebasa la mala ubicación del inglés, también, con sistematicidad, se da la burrada inversa: se subtitula de otro idioma con faltas ofensivas de ortografía y redacción. Y no se trata de un acento que se le escapó al mejor escribano, es en muchas ocasiones ese gazapo que leerlo da dolor de estómago. Conjugaciones sin “h” del verbo haber, uso aleatorio de la  “s” la “c” y la “z”, sustitución de la doble ele por la “y” o viceversa.  La críticas públicas y privadas llueven por años pero mejora muy poco. Luego los directivos salen en su propio medio diciendo que los problemas de la televisión son resultado de la falta de recursos, parece más bien que algunos de ellos son resultado de la falta de responsabilidad social.

El problema no es solo nuestro. El empobrecimiento del vocabulario en la sociedad moderna amenaza con convertirse en una enfermedad crónica. Francia acaba de aprobar una regulación para hacer regresar a las aulas los dictados y la lectura en voz alta dada “la pronunciada caída” de su instrucción pública. El hecho es más agudo en latinoamérica. A los retrocesos educativos se añade la invasión cultural homogenizadora desde los Estados Unidos de América. Solo hay que ver la televisión pública y privada. No se trata solo de que se salga a la calle vestido con la bandera rojiazul de las estrellas y las barras, las personas también “visten” de los mismos colores la lengua con esa manera de hablar en jerga confusa de palabras en mal español y en mal inglés. El fenómeno tiene cuna en el sur de los Estados Unidos como resultado de la mezcla de culturas, causado por la inmigración masiva de latinoamericanos. Por cierto lo que allí se habla ya no español, es latin (pronúncielo como palabra llana). Puede ser, argumentaría un linguista, que se esté incubando lo que con el tiempo  devenga en una nueva lengua. Quién sabe.  Pero ciertamente ello no justifica que tengamos en otras geografías que aceptarlo como invasión cultural disfrazado de cool.  Lo que puede ser redentor en un lugar, puede ser colonizador en otro.

En Cuba, donde se estrenó esa invasión linguística en las décadas anteriores a los sesenta del siglo pasado, hicimos una Revolución para, entre otras cosas, no terminar absorbidos por la cultura de la metrópoli. Parece que algunos lo han olvidado o se hacen los chivos con tontera y sin chicle.

Después de una colosal hazaña de alfabetización descolonizante, se erigió un sistema de enseñanza impresionante en esta isla donde hasta hacía muy poco, el analfabetismo era la norma en el campo y el semianalfabetismo estaba mucho más extendido. Leer se volvió en pasatiempo nacional. Los intelectuales en héroes nacionales. Guillén hipnotizaba a las masas, los libros de Carpentier se agotaban. Una pléyade de nuevos escritores fueron surgiendo como resultado del empeño colectivo. Discutir del último suceso literario era cosa común en los escenarios mas imprevistos: se podía oir a un grupo hablar de García Marquez en el descanso de un corte de caña, o de Galeano en la recogida del café. El programa de literatura de nuestra enseñanza básica era impresionante. Luego, cuando llegó el periódo especial, comenzó un proceso de retrocesos educativos por razones objetivas y por errores predecibles y evitables, oportunismos incluidos, que deconstruyeron una parte importante de lo logrado. Ahora estamos otra vez en la batalla por recuperar los kilómetros desandados. Ya sabemos que tomará años, es más fácil engendrar que curar deformidades.  Al menos ya hemos comenzado. Hay que barrer por igual con la desidia y con las corruptelas. Como todo proceso social en escenarios complicados, se acertará y se cometerán nuevos errores, que los últimos sean resultado de andar y no de miserias humanas. Todos deberíamos contribuir al esfuerzo que recomienza cuidando el idioma.

Lograr una sociedad culta pasa por destruir la colonizante fábrica implacable de lugares comunes que escupe frases hechas. En ello nos va la vida como la concebimos en Cuba: un proceso de transformaciones que destierren la enajenación humana. No quisiera despertarme a la pesadilla de nuestra bella Rectora negra, en la Universidad de la Habana, diciéndole a los estudiantes del primer día de clases “En mi nombre, y featuring al presidente del país, le damos la bienvenida al complejo universitario especializado de la Habana, la  casa cool de estudio”.

Enrique José Varona, descansa en paz. ¡No pasarán!

19 pensamientos en “De lo complejo que resulta el uso especializado de palabras para no decir nada. Por Estévez Rams

  1. De veras? Eso esnlo mejor que se le ocurre? Rams es Ramos en catalan, de ahi proviene mi apellido y si alguien cree que mi articulo promueve un estrecho y reductor hispanismo a ultranza en el uso del idioma, no ha entendido nada.

  2. Hace anhos una amiga espanhola me contaba como un visitante norteamericano al que ella acompanhaba al Alhambra, detenido frente aun digrama que explicaba las secciones del lugar, exclamo sorprendido, al ver que una se llamaba Generalife, que no sabia que ya en epoca tan antigua se nombraran las cosas en ingles. Mi apellido tiene origen Catalan, su significado es el mismo que Ramos. Porque una palabra se escriba igual que otra en ingles, no significa que ese sea su origen. Yo entiendo la confusion de algunos, es la mentalidad de creer que esta el patio de uno y todo lo demas es ” outside is America”. Yo los entiendo, ¿entenderan ellos?

  3. Solo para aclararme,si su apellido fuera de origen inglés,tendría que cambiarlo por “carneros”?Pregunto porque el cuestionamiento me parece tonto y la aclaración lo acompaña,estoy de acuerdo en algunos de los puntos y me parece mucho más grave de lo que quisiera,porque además es un fenómeno casi universal(salvo fuertes trincheras culturales)acabo de leer en el NY times,Gobierno Ruso preocupado por invasion de reggaetón,será parte de la globalización.Saludos.

  4. Bueno, tiene razón: solo fue una ocurrencia sobre un punto interesante. Nada importante de mi parte: una broma sobre un texto respetable. Un amigo, residente en Barcelona, me ha comentado sobre este post: “A mí me jode un poco en Cuba el uso del inglés en los artistas plásticos. Nombres de cuadros, catálogos, expos, etc.” A mí también me molesta la imposición del inglés como asignatura obligatoria en algunos niveles del MINED y el MES. Pero Bueno, espero disculpe lo que le he dicho no fue más que una broma. Emilio Ichikawa, desde Miami.

  5. Comparto todo lo que dice el artículo, aunque creo que las cosas son peor y hasta tienen una dimensión política. Pongamos el ejemplo del fútbol. El canal de alta definición Cubavisión+ trasmite EXCLUSIVAMENTE los juegos del Madrid y el Barcelona, aunque al mismo tiempo se estén trasmitiendo por Telerebelde, lo cual suele suceder. Y la justificación que suele darse es que “es lo que más le gusta a la gente”. Claro que sí, si se lo dan en sobredosis, llegan a convertirse en adictos, y por eso hay que darles más todavía. Y es el cuento de nunca acabar. Se pasa por alto la responsabilidad de educar a un público en la diversidad y no de atarlo a una mentalidad esencialmente colonizada. Y este es solo un ejemplo “pequeño”.

  6. Hola Picante,
    No cambiaria mi apellido no importa su origen. Es un reduccionismo infantil pensar que debemos eliminar las palabras de origen extranjero del idioma, es tambien infantil, por ejemplo, eliminar palabras tecnicas sin equivalentes en el espanol. No es de eso que el articulo trata.

  7. Pingback: Red News (Español) | Protestation

  8. Lo que está en el fondo de su artículo, y creo que esto Iroel lo ha rozado otras veces, son algunas de las carencias que tenemos los cubanos para establecer una identidad nacional fuerte. A diferencia de otros nacionalismos como el catalán, el gallego, el valenciano… incluso el canario, el nacionalismo cubano carece de una REIVINDICACION LINGUISTICA (también el norteamericano, que habla la lengua de su metrópolis colonial). Desde el punto de vista del nacionaolismo más radical, ni el inglés ni el castellano son lenguas cubanas. Quizás el “idioma cubano” se logre degenerando hasta el extremo el castellano, adulterando el “español”, incluso saboteándolo; frente a lo cual, la Academia Cubana de la Lengua Española, que dirige el Sr. Barnet, jugaría un rol “reaccionario”: “Limpiar y dar esplendor” frene a la inventiva cubana. Por eso yo disfruto, por poner un ejemplo, la palabra “BAJANDA” que ha popularizado el reguetonero Chocolate en Miami. En la fábrica de botes donde trabajo, cuando un amigo (trabajador, obrero, proletario, aunque esté en la Yuma) decide irse temprano, pasa por mi lado y me dice: “Voy bajanda”.
    Por cierto hace poco, un amigo proveniente de una provincia oriental, me decía (en Miami) que no le gustaba el reguetón porque es muy “promícuo” en sus letras. Sin la “s”. A lo mejor esos carteles no deben decir “closed” o “cerrado”, sino “este local ha desmayado”. Hace unos largos años un cartel en la barbería de la planta baja del Focsa decía: “Toy femo, no peloi”. Genial!! Comparado con el soso “Estoy enfermo, no pelo hoy”.
    Emilio.

  9. Hola Emilio,

    El asunto es complejo. Coincidimos que la lengua es algo vivo y por lo tanto las “faltas” de hoy pueden ser palabras incorporadas de manhana. Revindicar un espanhol propio (como los argentinos con el lunfardo) no es algo posible por decreto, tendria que generar una expresion oral autonoma, con una literatura autonoma etc y asentarse con el tiempo. Las academias de la lengua espanhola son, por disenho, conservadoras y por tanto reaccionarias. Hay giros en nuestra manera de hablar, como la falta de la s, que nuestros linguistas reconocen como propios de Cuba y no los catalogan como “errores”, sin embargo, si se toman como tal en la lengua escrita. Si creo que hay que tener cuidado con las palabras introducidas de manera direccionada, como las que innovan nuestros cantantes, no solo reguetoneros. Al final, sera el uso quien le dara a cualquier localismo, pasaporte de existencia. Hay palabras inventadas que tuvieron popularidad y luego murieron por si solas. Recuerdo ñampiaron, para decir que lo mataron, hoy nadie la usa.
    Un fenomeno totalmente vinculado pero distinto es la adopcion de palabras en ingles por colonialismo mental. Aqui los mecanismos son otros, pues no salen de localismos que se generalizan, sino de mentalidad de copiar. No es Juan Formel creando desde la esencia cubana, es la copia de palabras por mero reflejo de como se habla en la Florida. Incluyele determinado acento afectado. Como una vez alguien me djo: Es que en ingles suena mejor. Ese es el caso del uso del featuring. EL tema que subyace es que lo que vemos no es un enrequecimiento del vocabulario, sino lo reverso. Cuantos adjetivos tiene el español para decir que algo esta bueno? Ahora parece ser que solo tenemos el anglicismo super.
    Esto daria para mucho mas, de cualquier modo agradezco el intercambio.

    Saludos
    Ernesto

  10. En coincidencia contigo a mi tambien me molesta la proliferacion de nombres en ingles para agrupaciones musicales, compañias de danza etc que se ha puesto de moda en Cuba en nombre de la llamada globalizacion.

  11. A mí me sorprende que los cubanos, diría mejor habaneros, que están llegando a Miami en los últimos tiempos, se despiden diciendo: “Nos pillamos”. Te digo que lo de una empatía linguística cubana es tan influyente, que en Miami he visto a parejas de cubanos con colombianas y etc. tener líos por verse obligada/os a EXPLICAR LOS CHISTES. Por cierto, a la cubana en Miami sus parejas les dicen “la bádbara”.

  12. Gracias, Emilio. Creo lo que refieres es que otras veces he dicho que Cuba, a diferencia de otros paísers que desafían la hegemonía norteamericana carece de tres elementos que naciones como China, Vietnam, Corea delNorte, Irán y Rusia poseen: Masa crítica demográfica, lengua propia y cultura milenaria. Pero quisiera me hablaras un poco de cómo un filósofo tiene que trabajar en una fábrica de botes, y cómo encaja eso en la idea del american dream que tienen algunos foristas de por acá.
    Saludos

  13. Estimado Iroel: un filósofo, quien lo sea, puede serlo donde quiera. Una fábrica, una cárcel (Gramsci), un programa de TV (Enrique Arredondo), etc. En mi caso creo, honestamente, que tengo algunas erratas morales, de mi entera responsabilidad, que me excluyen de comunidades con reglas éticas definidas como la Academia, la página web de Bauta, o el libro sobre japoneses en Cuba. Tengo que reconocer que ni en La Pupila Insomne, ni en Cubaencuentro en la época de Jesús Díaz, se me ha impedido decir lo que deseo. Reinaldo Montero, admirado dramaturgo y conversador cubano, trabajó en Suchel, y Heras León se ha montado un mito sobre su etapa fabril. Montero recordaba que Spinoza se ganaba la vida puliendo lentes.
    Un filósofo, si es determinista (es mi caso), te diría que uno no elige, que uno realmente tiene un destino y debe cumplir con él. Cuando pongo alguna crítica sobre Cuba, no me paga nadie. Cuando pongo en mi blogcito una noticia en defensa de Carlos Muñiz Varela (como hice hoy por la amistad que me une con Raúl Azaga), no me paga nadie. Creo que tú respetas eso. Y nada, ahí vamos tirando, con la extrañeza de Cuba, con la vida en Miami… y no pasa nada, ¿verdad, amigo?
    EMILIO.

  14. Hay cosas que se dicen en la red que no dependen de la inteligencia de la gente, o de la política, o de la experiencia personal: dependen ante todo de la AUDITORIA. Si a mí me otorgan 100,000 dólares para criticar a la PUPILA INSOMNE, aunque aparezca algo racional en ese tu blog, yo no puede aceptarlo, porque el dinero me ha sido otorgado para criticar a LPI, no para equilibrar mi opinion sobre tu blog. La AUDITORIA anual que reciben los blogs y webs pagados por EEUU es rigurosa y particularmente ofensiva en el caso cubano. Con las webs y blogs pagados a escritores israelitas se es mas respetuosos. Lo sé. Ponte, Armengol, Pablo Díaz… no son tontos, no son ignorantes, pero el dinero se les da para criticar a Cuba, no para ser “objetivos”. Mira lo que ha pasado con Cancio.
    Mi idea es que hay un empate entre los que nos fuimos y los que se quedaron; que hay que ser honestos, que hay que decir la verdad: que a ustedes no les ha tan mal en La Habana, ni a nosotros tan bien en Miami. Ese equilibrio, aparentemente impracticable, es la base del entendimiento. EMILIO.

  15. Certero “frenazo”, gracias por ell llamado a la conciencia, especialmente – y no es una broma pesada – frente a lo que vivimos en la sociedad venezolana en un contexto de agresión continuada en formato de guerra híbrida imperialista. Gracias.

  16. Muy tarde ya, este interesante intercambio me hace recordar
    a Quevedo burlándose del Góngora culterano, cuando este último le va sacudiendo el polvo latino a tantos términos que pasan al español, enriqueciendo el instrumento… eructar, mala y pedante palabra entonces para
    el malhablado Don Francisco, en lugar de “regoldar”, aunque ambas procedentes del latín,que hoy nos parecería mucho más “fea”…Las palabras se llenan de señales, de guiños, de sentidos, de connotaciones ideológicas epocales, nada que hacer contra la ley de la economía…en ciertas agrupaciones resulta más cómodo la d que la r, ( bádbara?) exige menos gasto energético y allá va…otra arista de la cuestión…Creo que era Carpentier quien llamaba la atención sobre términos del inglés que, temporalmente, no tenían equivalente en el español y no había más remedio que acudir a ellas…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.